Yelina Muñoz estaba al lado de sus hijos apuntándolos con un arma, evitando que Olivia tratara de dispararle a alguno. Nevada estaba detrás de Yelina y por lo que Olivia podía ver no tenía armas, pero no se podía confiar.

—Tira tu arma Benson, a menos que quieras ver morir a uno de tus pequeños bastarditos. Si no mal recuerdo Rafael. Tú no querías hijos y mira nada más tienes dos. Aún que eres un pésimo padre según lo que me contaron —dijo Yelina apuntando el arma contra la sien de Noah.

Olivia obedeció se movió lentamente poniéndole el seguro al arma sacando el cargador y la bala de la cámara la cual sonó al caer contra el piso de madera, aventó su pistola lo más lejos posible de ella, sabía que no la tendría fácil a partir de ese momento.

—No les digas así maldita loca. Quita tus sucias manos de mis hijos. Contigo no quería tener nada, a ti solo te mueve la ambición, por eso te fuiste con Alejandro, igual que todos viste un futuro brillante, pero nunca viste que era un pedófilo —hablo Rafael, en su voz se podía notar la amenaza y su mirada era imposible de negar que tenía la furia desbordada. Olivia lo conocía lo suficientemente bien como para saber sin verlo que Rafael estaba que le hervía la sangre.

Rafael dio un paso hacia sus hijos, pero Olivia lo agarró del antebrazo para impedir que avanzara más y complicará las cosas.

—No, no Rafael —desaprobó Yelina, apuntando el arma contra Matthew, sabiendo que era el niño que vio crecer—. No querrás quedarte sin uno de ellos ¿verdad?

—Jamás podrás lograr lo que quieres maldita loca, sobre mi cadáver te dejaré lastimar a mis hijos.

Nevada se movió por el lado derecho y Yelina por el lado contrario, al rededor de la habitación, tratando de no dejarles salida.

—Oh, pero eso es algo que ya sucedió ilusos, mi plan funcionó perfectamente —sonrió Yelina, mirándole con un brillo en los ojos—. Pero sus pequeños monstruos estaban buscando el modo de volver a juntarlos y eso es algo que no pienso permitir. Ustedes no merecen ser feliz después de haberme destrozado la vida.

Rafael la fulminó con la mirada. Olivia veía hacia todos lados, buscando una manera de salir de ese embrollo. Su corazón palpitaba acelerado, un reflector iluminó de lleno la ventana distrayendo a Yelina y Ramírez el tiempo suficiente para que Olivia se acercará a los niños, comenzó a liberar a Noah y Matthew, fallando estrepitosamente.

—Olivia abajo —Rafael vio todo pasar lentamente.

Yelina disparó, aquella bala iba directamente a Olivia, que terminaba de liberar las ataduras de sus hijos. Ella lo escuchó y se agachó, la bala impactó contra la pared por la trayectoria ambos vieron que iba directamente hacia la cabeza de ella.

—Te odio —murmuró Yelina apretando los dientes y apuntando el arma contra Rafael—. Te odio con toda mi alma maldito. Eres un miserable bastardo. Eres una simple marioneta, por tu culpa Alex perdió su oportunidad a la candidatura. Ustedes dos nos destruyeron. Tú lo permitiste, lo traicionaste, se suponía que eras su amigo y le diste una puñalada por la espalda y pusiste al idiota de García en su contra.

Yelina disparó, aquella bala le dio de lleno a Rafael, el impacto lo aventó contra el suelo. En la lejanía Barba escucho la voz de Olivia llamándolo.

—No, Rafael.

Olivia se apresuró a ir hacia él, Rafael estaba apenas a un metro de ella. Vio al A.D.A. tirado en el suelo sujetándose el hombro izquierdo, vio como la mano se le manchaba de sangre, no sabía si la bala había atravesado o no. Noah y Matthew gritaron al ver a su papá herido, los niños querían ir con sus padres, los gemelos estaban luchando contra las ataduras provocando que sus muñecas tuvieran marcas de ligaduras más pronunciadas, Yelina y Nevada los agarraron del cabello sacando un quejido por parte de los niños.

—Ese fue un movimiento muy estúpido de tu parte Olivia —dijo Nevada sin soltar el cabello de Noah.

—¿Quieren ver a sus hijos sufrir lentamente? —dijo Yelina, mirando a Olivia y Rafael. Con una sonrisa sádica en el rostro jalando el cabello de Matthew.

—¡No! —gritó Olivia al ver a sus hijos sufriendo—. Basta. Por favor. No los lastimen. Son sólo niños.

—Te pudrirás en el infierno, Yelina —dijo Rafael con esfuerzo, poniéndose de pie con dificultad apoyándose pesadamente en Olivia—. Te juro por dios que lo harás.

—Oh, Rafael. Tonto e iluso Rafael —sonrió Yelina como loca mientra volvía a apuntarle con el arma a Rafael—. Puede que tengas razón, pero me encargaré de llevarte conmigo.

—¡Papá!

Todo pasó muy rápido. La luz cegadora de la granada flash impido que Yelina pudiera dispararle nuevamente a Rafael, Olivia dejó de abrazar a Rafael tratando de enfocar todos sus sentidos se acercó a Yelina y Nevada, tambaleándose aún aturdida por la granada, utilizando todas sus fuerzas para concentrarse dejar inconsciente a Ramírez de un solo golpe en el plexo solar y se abalanzó sobre Yelina desarmandola en el proceso, e inmediatamente la esposo. Una vez que la amenaza estaba neutralizada, Olivia volteo a ver a los niños. Que estaban no muy lejos de Rafael.

Antes de acercarse a su familia, Olivia se apresuró para mover el cuerpo inconsciente de Nevada a la cama, después jalo a la loca y los esposo.

Yelina estaba esposada junto con Ramírez, a la herrería de la cama en la que antes tenían a los niños, donde estaban sus hijos minutos antes luchando por quitarse la mordaza. Olivia revisaba a los niños buscando si tenían algún daño, al que ver solo eran rasguños los beso y los abrazó. Noah tenía un gesto de fastidio, intentando alejarla.

—Mami, estamos bien —hablo Noah tratando de alejarse de su mamá.

—Ma...mi no nos apachurres —dijo Matthew con un poco de esfuerzo—. No podemos respirar.

—Oh, perdón mis niños.

Olivia los soltó, los niños enfocaron toda su atención en su papá quien seguía en el suelo agarrándose el hombro. Olivia vio como su fuerza estaba flaqueando, así que le retiró la mano para aplicar la presión necesaria. No quería que se desangrará. Rafael le agradeció con la mirada.

—Papi ¿cómo te sientes? —preguntó Noah entrando en el rango de visión de su padre.

—Bien, mijo no te preocupes todo estará perfectamente bien. Solo necesito una camisa nueva, porque esta ya no tiene salvación. Ni la mejor tintorería de la ciudad nos va a ayudar con esto.

Olivia vio el intento de Barba por no alterar aún más a sus hijos, algo que era imposible ya que la camisa una vez blanca que el hombre llevaba estaba completamente roja en todo el lado izquierdo.

—Papi no estás bien, no tienes porque engañarnos no somos unos bebés, Noah y yo sabemos que tienes una herida de bala, por si ya se te olvidó dada la falta de sangre. Esa mujer te disparó en frente de nosotros —dijo Matthew agarrandole la mano a su papá—, tienes que ir al hospital.

—Si papá, Matt tiene razón, no tienes porque tratar de engañarnos. No estás bien y es cierto tienes que ir al hospital.

—¡Rafael! ¡Niños!

El grito de Calhoun resonó en toda la habitación, atravesó por la puerta a paso veloz, dirigiéndose a ellos venía seguida por Fin, Elliot, Carisi, Amanda y Eddie, junto con dos uniformados. La cara de los que ellos consideraban como familia era de total preocupación.

Rollins fue la primera en acercarse.

—¿Están bien los niños? ¿Qué ha pasado? —preguntó Rollins.

—Estamos bien —susurró Olivia.

—Menos mal, por suerte Barba le aviso a Fin la locura que pretendían, pero ustedes ya nos llevaban una ventaja considerable. Llegamos momentos antes de que se escucharan los disparos inmediatamente nos movimos, para crear una distracción —añadió Carisi, evaluando la habitación—. SWAT no tardó mucho en llegar, no podíamos entrar a ciegas. Estábamos muy preocupados. No sabíamos si alguno de ustedes había sido herido. Entramos cuando los de SWAT pudieron acercarse lo suficiente para tirar las granadas flash en la habitación.

Los dos uniformados se acercaron a Ramírez y Yelina, inmediatamente se los llevaron.

—Tenemos que salir de aquí —dijo Fin, ayudando a Rafael junto con Carisi a ponerse de pie. Fin se encargó de seguir aplicando presión en la herida—. Los de CSU ya vienen para acá. Liv, los niños y Barba necesitan ir al hospital. Llamamos a las ambulancias. Será mejor que nos apresuremos no me gusta como luce esta herida. Y mucho menos me gusta que la bala no atravesó.

Todos asintieron, Elliot y Eddie llevaban a Matthew y Noah en brazos, respectivamente, Olivia iba junto con Amanda y Rita detrás de ellos no queriendo alejarse mucho de los niños.

Una vez que estuvieron fuera de la casa dos paramédicos corrieron hacia Rafael al ver la mayor parte de su camisa manchada de sangre, Fin y Carisi ayudaron a Rafael para poder recostarse en la camilla sin lastimarse aún más. Una vez en la camilla uno de los paramédicos aplicó presión en la herida y Barba se quejó ante el dolor que le provocó.

—Ven Liv, tienen que revisarte —la instó Amanda a sentarse en la otra ambulancia que estaba contigua a la de Barba.

—Estoy bien Amanda. No lo necesito.

—Mejor dejemos que los paramédicos lo determinen, Liv.

—Esta bien —acepto Olivia sentándose en la orilla de la ambulancia mientras una de los paramédicos de su ambulancia le revisaba los signos vitales y le checaba la presión.

—Todo está bien detective. No necesita ir al hospital. Solo necesita un buen baño y reposo.

—Gra... —Olivia no terminó de hablar el alboroto al lado de su ambulancia le llamó la atención.

Olivia escuchó como en la ambulancia a la que aún no metían a Barba, uno de los paramédicos le gritaba a su compañera.

—¡Su presión está bajando! Perdió mucha sangre.

—No tengo pulso, comienzo RCP.

—Una de Epinefrina.

—Epinefrina lista, momento, tengo pulso.

—Necesitamos llegar al hospital lo más rápido posible, hay que estabilizarlo.

—La hemorragia está controlada, detén compresiones.

Un respiro emanó de los labios de Olivia quien miraba los ojos de Rafael abrirse lentamente, justo cuando todo parecía que mejoraría, Olivia salió de la ambulancia dando pequeños pasos hacia Rafael, un sonido continuo robo su atención, un frío súbito escaló su espalda.

Olivia se detuvo súbitamente, los ojos de Rafael se volvieron blancos perdiendo todo conocimiento, vio como el otro paramédico observó el monitor de Rafael, el monitor marcaba una línea completamente plana. Mientras el otro apretaba la bolsa para administrarle oxígeno.

—Entró en paro ¡Carga a 100! —grito el paramédico tomando las paletas—. ¡Despeje!

Olivia solo vio como el cuerpo de Rafael se sacudió ante la descarga, el monitor seguía marcando una línea plana. A pesar del RCP, el medicamento y la descarga recibida.

—Asistolia, hay que hacerlo otra vez -su compañera dejo de hacerle RCP a Barba, pero el monitor seguía marcando una línea plana—, otra vez ¡150!

El paramédico subió el voltaje, volvieron a darle la descarga el cuerpo de Barba se volvió a sacudir y las lecturas del monitor seguían iguales. Elliot y Eddie no estaban cerca de ellos, lo que afortunadamente implicaba que los gemelos desconocían el hecho de que su padre estaba muriendo.

—Una más de Epinefrina —vieron como le administraron el medicamento, y volvieron a hacerle RCP, pero Rafael seguía sin reaccionar, el monitor seguía marcando una línea plana—. ¡Carga a 200! ¡Despeje!

El cuerpo de Rafael se volvió a sacudir, pero las lecturas eran las mismas. Volvieron a apretar la bolsa y hacerle RCP, casi toda la familia de la UVE estaba con el corazón en la mano, Fin agarró a Rita quien se quería subir a la ambulancia en la que su amigo de casi toda la vida, se debatía entre la vida y la muerte. Carisi abrazaba a Amanda quien estaba por demás alterada. Olivia estaba completamente estática y con la mirada clavada en el cuerpo de Rafael inerte en la camilla.

En ese momento quien quisiera acabar con los detectives de la UVE de Manhattan, una más que capas abogada defensora y un A.D.A. de Brooklyn, tenía una muy buena oportunidad, todos los experimentados detectives estaban en completo estado de shock.

—¡Carga a 300! ¡Despeje!

Se marcó en el monitor la carga solicitada por el paramédico y su compañero procedió a retirar las manos de la bolsa de oxígeno.