ISLA RIKERS, NUEVA YORK
Todo el trayecto desde el precinto lo recorrieron en silencio, un silencio muy incómodo. Una vez que llegaron Rafael estaciono el vehículo, salieron y antes de que se movieran él habló.
—Olivia —ella se giró a mirarlo—. Se que en estos momentos nada te hará cambiar de opinión, pero sé que si hablamos con esa mujer todo esto se solucionará.
—¿Y cómo pretendes sacarle la supuesta verdad a Yelina Muñoz? ¿A punta de pistola? Porque yo no pienso darte mi arma. Si eso es lo que pretendías.
—Eso no será necesario. Solo tenemos que hacerle creer que Ramírez se está quedando con todo el crédito. Recuerda que Yelina Muñoz no es muy diferente de los sospechosos que solemos atrapar. Ella no tolera cuando alguien le quita el crédito de lo que hace. Así que eso debemos hacer.
—¿Una trampa? Después de todo lo que nos hizo pasar ¿Crees que una trampa va a resultar con esa loca? —cuestiono ella no muy convencida.
—Si, una trampa. Y si por supuesto que va a funcionar, Yelina es una persona ambiciosa, no va tolerar el que le quitemos el crédito de lo que hizo por ningún motivo. Además, es la única manera que tenemos de saber la verdad.
—Si lo que esa mujer dice, es que tú te acostaste con ella conscientemente. ¿Qué harás Barba?
—Entonces lo asumiré, pero yo sé que no fue así, Olivia. No tengo memoria de ese día, solo recuerdo cuando llegaste al departamento. Todo lo demás está en blanco. Ni siquiera tengo flashbacks de ese día, todo está perdido.
Sin más por decir caminaron hasta el edificio a sus espaldas.
—Señor Barba, Capitán Benson —saludo el director del lugar—, ya los esperábamos, síganme por favor. Ya están trasladando a la reclusa.
Los guio a una de las salas de interrogación, una en la que ambos habían estado juntos en varias ocasiones. Antes de que el guardia llegará con Yelina.
Olivia comenzó a hiperventilar, estaba aterrada de que esa arpía le dijera que había cometido un error al alejar a Rafael y a su pequeño Matthew de su vida. Estaba preocupada porque según lo que acababa de decir Barba, eso es consistente con haber sido drogado.
Barba aun podía notar cuando algo le molestabas.
—Liv ¿Qué pasa? ¿Estás bien? —pregunto Barba agarrándola por el antebrazo.
—Est... esto fue... fue una mala idea. No puedo hacerlo —contestó Olivia con la mirada clavada en el suelo.
—Liv. Hey. Olivia mírame —le pidió Barba acunando el rostro con ambas manos, ella un poco renuente levantó la mirada y miro fijamente los ojos verdes de Rafael—. Se que aquí —dijo él poniendo un dedo sobre su pecho, a la altura del corazón de Olivia—, aún confías en mí, aunque sea un poco, pero lo haces. Voy a estar a tu lado todo el tiempo.
—Yo...
No pudieron seguir hablando, ya que la puerta se abrió.
—Necesitamos un momento a solas con la reclusa —dijo Barba mirando al guardia.
—Les recuerdo no pueden usar la fuerza contra ella —dijo el guardia.
—Lo sabemos perfectamente. Y yo le recuerdo con quien está tratando oficial —habló Olivia ejerciendo su rango.
—Mis disculpas capitán —dijo el guardia al ver la reluciente placa en la cintura de Olivia, procediendo a esposar a la reclusa a la mesa y se retiró rápidamente del lugar.
—Estaba comenzando a pensar que no vendrían —dijo Yelina mirándolos despectivamente—. ¿Me extrañaste Rafael? Sabia que sería cuestión de tiempo, para que vinieras a verme Rafi —dijo ella tratando de molestar a Olivia.
—Suficiente Yelina —hablo Olivia adelantándose a Barba, entrando en su papel como tantas otras veces que hacían una treta así para sacarle la verdad a los sospechosos—, solo estamos aquí para informarte que vas a ser acusada de cómplice del secuestro de nuestros hijos —terminó ella.
—¿Qué? ¿Cómplice de secuestro? ¿De qué demonios hablas bruja?
—Lo que escuchas, Ramírez declaró ayer que todo lo que ocurrió fue su idea, y que tú solo fuiste su cómplice. Yelina vas a ser acusada de privación ilegal de la libertad, sólo como cómplice —dijo Barba siguiendo el juego de Olivia, y poniendo su máscara de A.D.A. eso le trajo recuerdos de cuando ellos trabajaban juntos, pero en esos momentos no podía dejar que sus emociones le nublaran el juicio tenían que sacarle la verdad—. He de admitir que me sorprendió eso, nunca pensé que te dejarías manipular por alguien como Ramírez.
—Eso no es cierto —gritó Yelina golpeando la mesa—. Ese inútil no podría planear todo eso, él es solo un simple peón. Un abogado de cuarta que no podría planear algo así nunca.
—No tiene caso que intentes engañarnos —dijo Olivia mirándola a los ojos directamente.
—No vamos a caer en tu juego Yelina. No vamos a permitir que intenten crear duda razonable, ya tenemos la confesión de él, lo que tú tengas que decir no es relevante. Ni si quiera con tu abogado presente —la siguió Barba caminando detrás de Olivia.
—Al demonio con eso, les estoy diciendo que ese inútil no es quien ideó esto, yo soy quien le dijo que secuestrara a tus pequeños bastardos Rafael —admitió ella lanzándole una mirada envenenada al abogado.
Al escuchar el comentario despectivo que había usado contra sus hijos Olivia quien estaba en el extremo opuesto de la habitación, se movió en su dirección para golpearla. Rápidamente Barba se colocó en medio evitando que Olivia avanzara más. La tomó de la cintura con el brazo bueno, el hombro izquierdo aún le molestaba, ella forcejeo.
—Olivia, cálmate —habló él afianzando más su agarre en la cintura, al ver que no podría retenerla por más tiempo, hizo uso de algo que sabía funcionaria para calmarla, pero posiblemente la haría enfadar en su contra—. Liv, amor recuerda porque estamos aquí. Ella no lo vale cariño —le susurro en el oído voz baja, para que solo ella lo escuchara. Olivia se relajó en sus brazos y lentamente la soltó.
—No tiene caso que sigas con tu juego, sabemos que Ramírez es el culpable de todo esto. Era el único ajeno a nuestro círculo que sabía que Noah tenía un gemelo. Todo el juicio de custodia fue en privado.
—Corrección Nevada y yo sabíamos de ellos. Él solo ha sido mi peón desde el inicio de todo.
Barba sabía que no podían dejar que ella parará de hablar, ya la habían entrampado, ahora solo tenían que hacer que ella siguiera hablando.
—¿De que estas hablando? —pregunto Barba un poco intrigado.
—¿Cuál es tu juego? —cuestiono Olivia, notando que Yelina no solo estaba hablando del secuestro de sus hijos.
—No estoy jugando a nada —respondió ella desviando la mirada hacia Barba quien estaba recargado en la pared de la izquierda—. Él tuvo mucho que ver con la noche en que ella —dijo Yelina desviando la mirada unos segundos hacia Olivia—, nos encontró en tu departamento Rafael.
—Eso es mentira, esa noche solo estaban ustedes dos en la cama completamente desnudos, y no había nadie más en el departamento. ¿Qué tiene que ver Ramírez en todo esto Yelina? —cuestiono Olivia, a lo que Yelina soltó una carcajada.
—Nunca pasó tal cosa, nunca me rebajaría a acostarme con un simple ayudante de fiscal. Lo que viste Benson, solo fue una escena muy bien montada.
—Entonces ¿Qué fue lo que me hicieron? ¿Y cómo lo lograron? —pregunto Barba.
—En realidad fue muy fácil. Ese día te seguí a tu departamento, solo me dejaste pasar porque te engañé con mis falsas lágrimas, te dije que temía por mi seguridad y la de mis hijas. Te drogué y una vez que te desmayaste le abrí la puerta a Nevada, para poner en marcha mi plan. Me ayudó a moverte hasta tu habitación y a desvestirte. Nevada se encargó de que todo pareciera real, esparció toda la ropa, también se deshizo del vaso con la droga y puso dos vasos en la mesa. Lo último que hizo una vez que teníamos todo era hacer que ella llegara. Le mandamos un mensaje desde tu celular.
—¿Por qué lo hiciste? —preguntó Olivia encarándola.
—¡Porque ustedes arruinaron mi vida!
—¿De que demonios estas hablando Yelina? —cuestiono Barba acercándose a Olivia en caso de que perdiera el control otra vez. A pesar de que su hombro le dolía después del forcejeo con Olivia, Rafael sabía que no podía permitir que ella tocara a Yelina, se podría meter en muchos problemas por agredir a una reclusa.
—Ustedes arruinaron a Alex, lo inculparon, le arruinaron su carrera política. Así que me vengue.
—¡Estas demente! —grito Olivia al tiempo que se lanzaba contra ella para ahorcarla o golpearla, pero Barba fue más rápido apresar de la herida de su hombro, la cual no le importo a él, lo primordial era que Olivia no cometiera una locura.
—No, Liv. No le des esa satisfacción —dijo él con voz tranquila. Ella se soltó de su agarre.
—¿Cómo hiciste para drogar a Rafael? —cuestiono Olivia sin notar que había dicha "Rafael" en lugar de "Barba" como le había estado diciendo desde que se volvieron a ver, esa noche en Forlini.
—Eso fue simple, solo esperé a que se descuidara y le puse algo que me dio Nevada, en la bebida. Todo lo demás fue cosa tuya Benson. He de admitir que fue demasiado fácil engañarte, esperaba más de ti Benson —término Yelina sonriendo triunfante.
Barba se encargó de hablarle al guardia para que sacara a la venenosa mujer de su vista, ya no necesitaban nada más de ella.
—Yo...
—No tienes que decir nada Liv. Será mejor que salgamos de aquí. Vamos con nuestros hijos.
—Pero...
—No, Liv. Mejor vámonos, los demás nos esperan, a ti en el precinto y yo tengo que regresar con los niños y mami.
El camino de regreso al precinto fue en completo silencio, Olivia estaba perdida en sus pensamientos y Rafael no planeaba decir absolutamente nada, no era el momento. Llegaron al precinto, antes de que Olivia saliera del vehículo Rafael rompió el silencio.
—Recuerda que tú y Fin tienen que ir por Rita.
—Si, está bien.
