IGLESIA CATÓLICA ST DOMINIC ROMAN, BRONX, NY
Rafael y Olivia eran una bola de nervios, estaban en diferentes habitaciones del mismo edificio. Barba estaba en una habitación con Rita, Fin, Eddie y Carisi. Mientras que Olivia estaba con Stabler, Rollins y la madre de Barba.
Olivia estaba siendo contenida por su otra vez futura suegra y su detective quien se había vuelto su hermana y confidente, no tanto como Fin, pero Olivia quería a Amanda.
Aunque Rita era una de las damas de honor de Olivia, estaba con Rafael para ayudar a tranquilizarlo. Algo que Eddie no había logrado, a pesar de todos sus intentos.
—Hay Barba ya cálmate oferta Fin al muy alterado abogado, quien lo ignoro por cuarta vez consecutiva.
Eddie se había rendido, estaba sentado a un lado de la puerta comiendo unos cacahuetes mirando divertido a Rafael y recordando la primera vez que le paso. No había comparación, esta vez los nervios estaban multiplicados al mil. Su amigo se quería salir de su piel sabia que ninguno de ellos podría tranquilizarlo más que dos personas ambas mujeres, y no podría meter a Olivia en la habitación, así que tenía que optar por la segunda opción, Rita.
—Quien diría que vería el día en que el Tiburón de los tribunales se casaría de nuevo y con la misma persona —bromeo Calhoun, pero Barba no hizo comentario al respecto.
Rafael ya estaba por su cuarta vuelta en la habitación. Estaba medio vestido, con sus pantalones y zapatos negros, su camisa blanca, corbata color perla y tirantes blancos.
—Rafi termina de arreglarte antes de que tu madre venga —comento Rita al ver que Barba se estaba arreglando por quinta vez los tirantes blancos—. Rafael Barba deja de moverte los tirantes y la corbata, están perfectos y lo sabes, así que ya deja de moverlos y ponte el saco —Barba la ignoro olímpicamente.
—Barba tienes que dejar de caminar o vas a hacer un surco en el suelo y nos lo van a cobrar —comento Carisi tratando de aligerar el ambiente y de paso esperando también que su jefe lo corriera, ya que unos meses después del debacle con Nevada Ramírez y Yelina Muñoz, Carisi había decidido tomar la vacante de Asistente de fiscal de distrito en la SVU, con su escuadrón.
Lo más sorprendente fue cuando le dijeron que Rafael sería su superior como Asistente Ejecutivo.
Rafael seguía perdido en su mente, arreglando se la corbata y los tirantes como poseso, no los escuchaba en lo absoluto. Lo que estaba viviendo hoy, era lo mismo que las otras cuatro personas en la habitación, donde vivido la primera vez que se casó con Olivia hace 13 años.
Calhoun soltó un sonoro suspiro y se giro en dirección a Fin, Eddie y Carisi.
—Ok, ustedes tienen menos de 5 minutos, para que él se termine de vestir —aclaró Rita moviéndose a la puerta, sin tratar de esconder su evidente huida de la habitación—. Voy a mandar a Lucia en diez, y es mejor que Rafael esté arreglado.
Fin, Eddie y Carisi solo la vieron huir de la habitación como si su mejor amigo no estaba sufriendo un gran colapso nervioso.
—Excelente, Calhoun se va y nos deja el problema —murmuró Carisi, aunque no lo suficientemente bajo, ya que tanto Fin y Eddie, como Barba lo escucharon perfectamente. Dos de los tres hombres se rieron del comentario y Barba estaba mandando al quinto averno al descendiente de italianos, posiblemente lo pondría a trabajar en uno de los más tediosos casos que estaba en su escritorio.
—No es como que tú eras la tranquilidad personificada el día que te casaste con Rollins —comento Barba mordazmente—. Ese fue el único día que llevamos de conocerte en que despreciaste la comida, Amaro y Munch tuvieron que arreglar la ropa y el cabello varias veces.
Fin se carcajeo al recordar ese bizarro día. Carisi solo se sonrojo como un tomate. Eddie solo se alegró de ver que su amigo ya estaba tomando control de sus nervios.
—Y tú, no me hagas comenzar a hablar. El día que por fin se decidieron. Tú y Rita casi trepaban por las paredes el día de su boda. Ken y Alejandro estaban tratando de asegurarte de todas las maneras posibles que Rita no te dejaría plantado. Incluso Munch te lo dijo varias veces y ni trates de negarlo porque eso pasó hace solo tres meses.
—Bueno, bueno funcionamiento Fin alzando las manos demostrando que no trataba de hacer nada—. Será mejor que termines de arreglarte Barba, tu mamá no tarda en llegar y ninguno aquí quiere lidiar con una Lucia Barba molesta.
—Fin tiene toda la razón, será mejor que te termines de vestir —apoyo Eddie, ya le había tocado ver el lado regaño de Lucia muchas veces y no quería verlo es estos momentos—. Tu madre da miedo, así que mejor apurate Rafi.
Rafael no batalló, sabía que su madre era capaz de regañar a los tres con la mano en la cintura. Y llevarlos a los cuatro al altar jalandolos de la oreja, sin importarle los invitados en el hogar.
Y como si los Barba estuvieran sincronizados, cuando Rafael termino de arreglarse el saco y la corbata, frente al espejo. Su madre entraba por la puerta, vestía un vestido similar al de Rita y Rollins, un vestido largo de satín, azul zafiro.
Lucia sollozó ruidosamente y se llevó el pañuelo a la nariz, agitando una mano frente a sus ojos para tratar de evitar que las lágrimas cayeran y arruinaran su maquillaje.
Rafael esperó pacientemente a que ella se calmará, arreglándose la chaqueta y ajustándose la corbata, por octava vez en el día. Comprobó la hora en el reloj que colgaba en el pasillo de la iglesia. Podía escuchar a su familia y algunos de los amigos y compañeros de él y Olivia hablando en silencio en la sala, escondidos por las grandes puertas dobles, esperando sus entradas. Carisi y Fin lo miraron con atención.
—Mami hizo Barba, y luego se calló cuando ella lo callar. Lucia tomó algunas respiraciones profundas antes de suspirar, abriendo mucho los ojos y sonriéndole.
—Mami, estamos en un límite de tiempo. No queremos que venga Rita a empujarnos dentro de la habitación. O peor que Liv entre y no me vea en el altar, va a pensar que me escape y me lleve a los niños.
—Lo sé, mijo —lo jalo a su lado con la mano y pasó su brazo por el de él—. Estoy tan feliz por ti. Por Olivia y por los niños. Por fin van a crecer juntos.
Él le sonrió, sintiendo su estómago revolotear— Gracias, mami.
Ante su asentimiento de cabeza Carisi y Fin abrieron las puertas y los Barba comenzaron a caminar. La audiencia se calmó y se quedó en silencio, mirándolos caminando por el pasillo. Asintió con la cabeza hacia Munch y Amaro que volaron a Nueva York, solo por ellos.
Los Stabler estaban ocupando una banca completamente, Eileen estaba cuidando a los hijos menores de Rollins y Carisi, ya que Jesse era la niña de las flores. Al lado de ellos estaban Ken y Alejandro junto con su hijo.
En el otro extremo del pasillo estaban todos los familiares de Barba al completo.
Dejó a su madre en el primer asiento de su lado, aceptando un abrazo y demasiados besos en la mejilla antes de que ella lo dejara ir por completo.
Observó cómo Jesse avanzaba por el pasillo tiraba los pequeños pétalos en el cesto al suelo. Noah llevaba los anillos.
Lo miró y dijo— Mamá se ve muy bonita papi —Rafael sonrió y le palmeó la cabeza, con cuidado de no desordenar el cabello cuidadosamente gelificado que arregló esta mañana igual que el de Matthew, quien era el encargado de llevar la cola del vestido de su mamá.
Rafael siempre pensó que Olivia se veía hermosa, incluso cuando ella pensaba que parecía un desastre. Le encantaba cuando ella estaba vestida con sus pantalones cortos para dormir y una de sus camisetas, que por lo general era su camiseta de Harvard, el cabello recogido y una máscara facial verde de look aterrador que ella había usado en las últimas semanas para aclarar su piel para la boda. Le encantaba igual que ahora, vestida con un vestido hermoso y blanco, con encaje en la parte superior y un escote corazón.
Ella le sonrió desde el pasillo, riéndose de algo que Don le estaba susurrando, y él casi sintió que su corazón se detenía cuando las lágrimas picaron el fondo de sus ojos. Él parpadeó, deseando que no se cayeran cuando ella lo alcanzo en el altar, el ramo de rosas se lo pasó a Amanda. Matthew se apresuró a ponerse al lado de su gemelo y Jesse.
—Hola guapo —saludó ella, y él se maravilló de lo feliz que se veía.
-Hola hermosa. ¿Lista para casarte otra vez conmigo?
—Sabes que si y no pienso dejarte ir nuevamente. La primera vez fue un gran error uno que no pienso volver a cometer.
Nunca en un millón de años pensó que llegaría a este punto nuevamente. Escuchando al pronunciar que otra vez eran marido y mujer y besándola frente a todos sus amigos y familiares.
HOTEL PLAZA, SALÓN DE EVENTOS, MANHATTAN, NY
Todavía le costaba creerlo, incluso cuando la recepción estaba en su apogeo, cuando la llevó a la pista de baile y la hizo girar, abrazándola y cantando una de sus canciones favoritas en su oído. Justo como la primera vez que se casaron. La única diferencia era que tanto ellos como sus amigos tenían hijos.
—Rafa —ella se apartó de repente, interrumpiéndolo. Él la miró y le sonrió suavemente, sintiendo que eran las únicas dos personas en la habitación, balanceándose juntas con la música—. Te amo mucho.
Rafael la besó lentamente, tomándose su tiempo, porque ahora tenían y mucho. Ahora podrían ver a sus hijos crecer juntos, como debió haber sido siempre.
—Te amo, más que lo que las palabras pueden decir Olivia. Y se que lo he dicho desde que regresamos, pero no planeo dejarlos nunca más. Ustedes tres son mi mundo.
Ella cerró los ojos, sonrió, presionó sus frentes juntas y continuaron balanceándose por la pista de baile. Ambos continuaron balanceándose con la música, ahora incluyen una familia.
Ellos junto con sus hijos, quienes corrían junto con sus primos postizos en un lado del salón de baile. Ahora verían a los gemelos pasar por la tortuosa adolescencia y les sacarían canas verdes.
Una familia.
¿Quién diría que una idea infantil por parte de sus hijos se convertiría en un cambio afortunado?
EL FIN
Comenten si les gusto.
Y dejaré hasta aquí la línea de tiempo de esta historia. Esto lo escribí porque sabía que debía darle un final mejor a la historia y que mejor final que una boda de la SVU y mejor aún la boda de BARSON.
No creí necesario el escribir sobre el pasado, todo lo importante esta en los capítulos de los recuerdos del equipo a los niños.
