¡Reacciona Touya!

No era un día agradable para él, las altas temperaturas lo tenían de mal humor, sobre todo porque su coche había decidido no encender ese día.

La jornada no había ayudado mucho a mejorar su estado de ánimo. Habían atendido a muchas personas que sufrieron desmayos o golpes de calor, el hospital se convirtió en un caos.

Cuando su turno acabó se sintió liberado, tomó todas sus pertenencias y salió del hospital. Una caliente, muy caliente brisa lo recibió y eso lo agobió aún más.

Caminaba con paso rápido a su casa. Era increíble como el paso de los años y los efectos climáticos habían convertido a su agradable Tomoeda en una ciudad la cual casi todas las tardes era muy transitada por familias que deseaban distraerse un momento a un lugar con las calles casi vacías.

No había ni una sola persona en el parque Pingüino, el calor era tan insoportable que ese monumental animal no llamaba la atención de nadie.

Divisó una solitaria banca justo debajo de un todavía frondoso árbol de cerezo. Los favoritos de su hermana. Era necesario, se sentó por unos minutos para ventilarse un poco. Temía hacer el ridículo, desmayarse en plena calle.

Sacó un pañuelo del bolsillo trasero de su pantalón y una botella con agua de su mochila. Bañó su rostro y sintió la agradable frescura contrastando con el cálido aire que golpeaba contra él.

—¿Por qué diablos hace tanto calor? —murmuró secándose el rostro.
—¡Touya! —escuchó que gritaban su nombre. No tenía que levantar la cabeza, con solo escuchar ese estridente tono de voz sabía de quién se trataba.
—¿No se supone que acabas de empezar turno, Nakuru? —preguntó cuando supo que ella estaba frente a él.
—Oh, si. Así es —respondió la mujer pensando en cómo decir lo que había visto—. Es solo que… Quiero que veas algo.
—Mi turno acabó, busca a mi reemplazo ¿No crees que es una pérdida de tiempo que hayas salido del hospital para consultarme a mí? —cortó poniéndose de pie—. Estoy cansado y hace mucho, mucho calor.
—No, no se trata de eso —negó agitando las manos—. Es, es… se trata de Sakura.
—¿Qué le pasó a mi hermana? ¿Está bien? ¿Por qué diablos estás aquí sin hacer nada? —bombardeó tomando sus cosas para regresar al hospital.
—¡Sakura está bien! —gritó la doctora temiendo lo peor—. Ella no está en el hospital.
—¿Entonces qué rayos sucede? —se dió vuelta y preguntó.
—Eres un intenso, Touya. Por eso estás soltero —el ofendido soltó un bufido y observó a su compañera sacar el móvil de su bata y buscar algo en él—. Mejor es que lo leas por tu cuenta.

El doctor tomó de mala gana el teléfono celular. No entendía nada ¿qué tenía que saber Nakuru de su hermana? Apenas si se encontraban una o dos veces al año.

Leyó la publicación en una popular red social. Era de la la amiga de Sakura, Tomoyo. La chica había escrito que estaría el fin de semana en la playa y mencionaba a su hermana y al mocoso que la había enamorado.

—No entiendo nada, Nakuru. —dijo después de unos segundos de haber leído la publicación.
—Eres lento, como tu hermana —se burló tomando el móvil y poniéndolo frente a él—. ¿No ves? Sakura, Li y Daidouji en la playa ¿eso no te dice nada? Lee la última frase.

Touya resopló, pero hizo lo que su compañera pedía "se aproxima un maravilloso compromiso"

¿Acaso, ese mocoso le pediría matrimonio a su hermana? Sabía que ese momento iba a llegar, pero no todavía. No cuando los dos apenas estaban terminando sus carreras profesionales. Necesitaban vivir de forma separada, un poco más.

Sacó su móvil del bolsillo y marcó un número.

¡Hola hermano! ¿Todo bien? —preguntó su hermana menor.
Sí, muy bien —meditó unos segundos ¿cómo podía saber qué iba a hacer su hermana?—. ¿Qué haces?
—Estoy con Tomoyo, en su casa —escuchar esa respuesta le dio el alivio que esperaba. Aunque fue momentáneo—. Estaré fuera todo el fin de semana.
—¿Para ir a dónde?
Haré una sesión de fotografías para Tomoyo, en la playa sus sospechas se estaban confirmando—. Con tanto calor que hace acá ha sido una oferta tentadora. Incluso Syaoran viene con nosotros ¿puedes creerlo?

Eso lo confirmaba todo, el mocoso iba a hacerlo. Escuchaba la notable emoción en su hermana ¿Era capaz de quitarle ese momento de felicidad? No, pero haría algo mejor.

¿Hermano? escuchó de nuevo.
—Ah, sí. Que maravillosa oferta —respondió—. Que ese mocoso se ande con cuidado.
No seas pesado, hermano amenazó la chica—. Por cierto… ¿a qué debo el honor de tu llamada?
—¿Puedo llegar a casa de tu amiga? —preguntó pensando en una buena excusa—. Tengo algo que puede servirte para evitar la insolación.
—Perfecto, nos vendría bien. Te espero. —Indicó la chica, se notaba en su voz que estaba sonriendo.
—Llego en menos de media hora —dijo para después cortar la llamada.

Guardó su móvil y se despidió de su compañera para después cambiar su ruta.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0

—Mordió el anzuelo —dijo la chica asegurándose que su hermano hubiera terminado la llamada—. Estoy segura que ha de querer aniquilarte, Syaoran.
—Yo seré el nuevo redentor de Asia. —espetó el chico de cabello castaño.
—Por eso te amo, Syaoran —Sakura se acercó y besó los labios de su novio—. Tomoyo, vamos a preparar la mesa, no puede faltar el vino.
—La servidumbre se encargará de eso. —respondió la aludida poniendo una memoria nueva a su cámara digital.
—Syaoran, ve por Yukito —pidió Sakura al chico que aún luchaba por borrar el sonrojo de su rostro—. Tienes que ser más rápido que Touya.
—A Yukito lo tendremos en la sala de audio y vídeo. —indicó Tomoyo.
—Yo hablaré con él —agregó Sakura viendo salir a su novio—. Que empiece la operación "REACCIONA TOUYA"

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0

—¿Sabes qué necesita la pequeña Sakura? —preguntó Yukito observando las elegantes mansiones del residencial en que vivía la joven Daidouji.
—Quiere que le ayudes a seleccionar fotografías que demuestren el significado de ser un maestro —explicó mintiendo—. Eso me dijo.
—Me alegra saber que me ha considerado para ese trabajo, a pesar de todo —Yukito sonrió recordando a su amiga, hermana de su mejor amigo—. Es una chica maravillosa. Hará un buen trabajo.
—No te martirices con lo que no puede ser —aconsejó el castaño apagando el motor de su auto—. Vamos, Sakura te espera.

Yukito hizo caso y por un momento deseó que alguien más escuchara el consejo que Syaoran Li le acababa de dar.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0

—¡Hola Yukito! —Sakura entró a la sala con una sonrisa.
—Regreso en un momento. —agregó Syaoran dejándolos solos.
—Hola pequeña Sakura —saludó con una sonrisa, viendo a su amiga acercarse a él—. Gracias por tomarme en cuenta.
—Sé que eres el único que puede ayudarme con esto —respondió Sakura sacando un pequeño control remoto de su bolsillo—. Acompáñame, he proyectado las fotografías en la pantalla.

Caminaron por el pasillo del salón y conversaban de lo que acontecía en sus vidas. Yukito estaba emocionado y orgulloso del rumbo que estaba tomando la vida de su amiga. Cuando estuvieron frente a la enorme pantalla, esta estaba de color blanco. Sakura retomó el tema.

—Bien, siéntate —indicó señalando detrás de ellos—. Quiero que veas lo que he conseguido y me digas que significa para ti.

Yukito solo asintió y dibujó una sonrisa. Su labor como profesor era la oportunidad que la vida le había dado para devolver a muchas personas todo lo que él era. Servía a la comunidad con todo el placer del mundo y había seguido los pasos de uno de los hombres más ejemplares que pudo conocer en ese proceso.

Observó la pantalla que cambió de color con la leyenda "Lo más importante para ti" y entendió que después de eso las fotografías saldrían una por una, y así fue, una primera imagen se proyectó, pero no era la que él esperaba. Era una en dónde salían él y su amigo Touya después de haber terminado los estudios secundarios.

—Pero, Sakura… eso no es —no pudo seguir hablando porque fue interrumpido.
—Es lo que es, Yukito —Sakura detuvo la presentación—. Cuando toda la presentación haya terminado, quiero que me escuches.

No objetó más, guardó silencio y esperó a que su amiga prosiguiera con la muestra de fotografías. Sakura había seleccionado imágenes que ni él sabía que existían todavía, pero que le hicieron sonreír.

Habían sido muchos años de amistad, habían compartido muchas cosas: momentos alegres, no tan alegres, de tensión y de tristeza, pero ambos se habían apoyado en cada oportunidad y él, estaba seguro que sacrificaría lo que fuera por ver a Touya feliz.

Cuando acabó la presentación, Sakura apagó la pantalla y encendió las luces. Observó a su amigo, tratando de entender porque, después de tantos años, no había hecho nada por encontrar a su persona especial si ella ya la tenía a su lado.

Recuerdo el día en que te confesé lo que sentía por ti —Yukito sintió un golpe directo al hígado, pero la dejó proseguir—. Sentí que nada tendría sentido para mí después de haber sido rechazada, pero que equivocada estaba. Con tu amabilidad y cariño fraternal me ayudaste a abrir los ojos y ver lo que tenía frente a mi —la castaña sonrió recordando lo que vivió después de ese suceso—. Por eso me pregunto ¿por qué no haces lo mismo? ¿Por qué no le dices nada a Touya? Yo no tengo nada en contra del cariño que sientes por él, me alegra saber que alguien quiere a ese amargado después de todo.

—Agradezco mucho tus palabras y sobre todo, tu cariño, Sakura —el chico sintió como la cobardía lo invadía—. Pero, es complicado. No podría con el rechazo, prefiero ver que él es feliz con alguien más mientras siga siendo mi amigo. No podría soportar perder su amistad.

Sakura suspiró, su amigo le estaba poniendo muy difícil esa situación.

—La vida no es complicada, ustedes los adultos la complican
—¿Te excluyes de ese grupo? —preguntó con una sonrisa al verla hacer un infantil puchero.
—No, pero evito complicarme la vida y ser feliz —respondió—, no sabrás lo que él siente si no lo dices. Tienes que convertir tus sentimientos en palabras.
—¿Por qué estás tan segura? —indagó Yukito sin borrar su sonrisa.
—Porque es mi hermano y a pesar de llevarnos mal sé que sabrá darte una buena respuesta —respondió ella dirigiendo su mirada a la puerta. Alguien había tocado—. Vamos, te invito a comer algo.

Yukito no dijo nada y se dejó guiar por su amiga ¿Cómo era posible que ella se hubiera dado cuenta que él estaba sintiendo desde hace mucho algo por Touya? ¿Alguien más lo sabría? Decidió no martirizarse con eso, tal vez, lo más importante era pensar en qué hacer con sus sentimientos: guardarlos una vez más o sacarlos a la luz.

—Pasa —indicó Sakura abriendo la puerta. Se hizo a un lado para que él entrara primero—, es aquí.
—¿Yukito? —escuchó a su espalda.
—¿Touya? —preguntó buscando a Sakura ¿Ella lo había planeado todo?—. ¿Qué haces aquí?
—Viene a conversar contigo, le dije que tenías que decirle algo —respondió Sakura dirigiéndose a Yukito—. Pueden comer sin mi.

La hermana menor sonrió a los dos y cerró la puerta encargándose de dejarlos bajo llave, por fin haría una travesura de provecho. —No saldrán de ahí hasta que se digan todo.

—¿De qué se trata todo esto? —preguntó el moreno acercándose a su amigo.
—No tengo idea —mintió y se regañó, no estaba poniendo de su parte para hacer lo que Sakura le había pedido—. Me pidió que viniera a ver unas fotografías para un trabajo.
—¿Ah sí? —el joven asintió—. ¿Este trabajo?

Yukito vio en la mano de su amigo un álbum, este tenía el mismo título de la presentación que miró hace poco ¿Habrá sido capaz de revelar lo mismo a su hermano? Sakura había planeado todo.

Al parecer, cumpliría en no dejarlos salir antes de que uno de los dos expresara lo que sentía.

—Creo que Sakura está imaginando cosas —sonrió tratando de armarse de valor.
—Yo veo lo mismo que ella. —Touya se acercó a él aún con el álbum en una mano.
—¿Qué es lo que ves tú? —pensó que de ahí podría obtener alguna pista que le animara a hablar.
—Veo a una persona especial, que ha estado conmigo desde hace muchos años y que últimamente se ha alejado de mi —Touya se acercó más y Yukito, por instinto, retrocedió—. ¿Por qué?
—Agradezco que me veas de esa manera, también lo eres para mí. —respondió evadiendo la última pregunta.
—Si es así ¿por qué te complicas? —insistió acercándose más y acorralando a Yukito.
—¿Qué te dijo Sakura? —preguntó ¿Acaso esa señorita había hablado antes con Touya?
—Nada, pero veo lo que todos ven y ya que estás dudando lo haré yo —Touya tomó aire, también necesitaba armarse de valor para confesar algo que nunca llegó a sentir por nadie y solo por él.

Cuando llegó a la casa de la amiga de Sakura fue recibido por Daidouji y esta le indicó que esperara a su hermana en una de las terrazas. Encontró una mesa para dos personas decorada, dos copas, una botella de vino y una canasta con diferentes postres.

Algo más llamó su atención, sobre una de las sillas estaba un álbum con el título "Lo más importante para ti" pensó en que la distracción de su hermana era tan grande que había dejado su trabajo botado.

Dada su naturaleza curiosa, decidió ver el trabajo de Sakura. A escondidas le agradaba elogiarla con sus compañeros de trabajo y con Yukito, pero después de pasar las primeras páginas, quedó un poco desconcertado. ¿Qué estaba viendo? ¿Qué tipo de broma era esa?

Estaba viendo nada más y nada menos que fotografías de él y Yukito en muchos momentos de su vida. Eran amigos desde hace muchos años, crecieron juntos. Pero lo importante era: ¿lo veía como un hermano?

La respuesta era no, desde muy joven se había dado cuenta que él no tenía los mismos gustos que sus compañeros de clases. No le atraían las mujeres y no le importaba lo que la sociedad opinara de eso.

Cuando su amigo le comentó que Sakura le había declarado el grado de su afecto y él la rechazó tuvo sentimientos encontrados. Se sentía mal en primer lugar porque su pequeña hermana había sufrido, y por otra parte sintió cierto regocijo. Al principio no se cuestionó, pero ahora que había visto ese álbum, muchas cosas tomaban sentido. Sentía algo por Yukito, solo esperaba ser correspondido.

—Sabes que no soy experto con las palabras, por algo Sakura se burla de mí diciendo que soy un bruto —tomó aire y cerró los ojos. Por ahí decían que las cosas buenas eran difíciles de conseguir—. Has estado siempre conmigo, has sido un amigo y apoyo ejemplar. Quiero aclarar, que no solo por la ayuda que me has brindado estoy diciendo esto, pero quiero que sepas… Que sepas…
—Me gustas mucho Touya —interrumpió Yukito viendo el asombro en el rostro de Touya—. Nunca te dije nada porque no quise lastimar a la pequeña Sakura.
—Pero a los dos ella nos ha dado una buena lección —dijo Touya sonriendo con entusiasmo—. Ha vuelto a darme otro gancho en el hígado.
—Se está desquitando todas las veces que la has molestado.
—¿Qué dices? —preguntó Touya evitando perder el hilo de la conversación—. ¿Me aceptas?
—Yo pensaba preguntarte lo mismo. —Yukito sonrió, estaba muy agradecido con la vida y los momentos que le estaba permitiendo vivir.

No había nada más que decir, ya eran mayores para actuar como unos adolescentes. Pero ambos deseaban sentir un mayor contacto, Touya extendió su mano y tomó la de Yukito, avanzó los pocos pasos que los separaban y unió sus labios con los de su persona especial como mudo contrato que los invitaba a compartir muchas cosas más.

Cuando se separaron sonrieron sin soltar el agarre de sus manos, Touya, con una sonrisa ladina señaló la mesa que estaba esperándolos. —No vamos a desperdiciar al banquete que el monstruo nos ha preparado.
—¡Te escuché, Touya! —gritó Sakura del otro lado de la puerta.

El aludido y Yukito sonrieron y se sentaron a la mesa en donde comieron y bebieron a gusto el regalo que Sakura y sus amigos habían preparado.

—Y pensar que venía a amenazar al mocoso. —volvió a burlarse comiendo un pedazo de brownie de chocolate.

FIN…

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0

N/A: Hola a todos! Espero estén bien, hace menos de un mes que andaba por estos rumbos, regresé pronto. Me emociona mucho seguir teniendo ideas y dejenme les cuento que… Este shot está dedicado a Rocío que ganó un reto en la página. Lo hice con mucho cariño y todo mi esfuerzo, para los que me han leído antes, saben que nunca había escrito sobre esta pareja… ¡Me sacaste de mi zona de confort! Pero lo disfruté.

Espero a ustedes también les guste y dentro de poco me aparezco con otro shot…