¡Hola a todos!

Aquí una de sus autoras favoritas (en mi imaginación) reportándose con una nueva historia.

Espero que les guste como mis historias anteriores, esta historia es mía de mí para ustedes.

Los personajes pertenecen a S. Meyer, yo solo juego con ellos.

Por favor pasen, lean y dejen sus reviews, ya que eso me motiva para seguir escribiendo. Gracias.

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Advertencia: Si la historia y la autora te dan lemmons... Procura tener a alguien o algo cerca.

N/A: Versión Editada

ATTE: *Little Saturnito*


Ladrones De Corazones

Capítulo 1

Edward P.O.V:

Berlín, Alemania...

- ¿Está todo listo? - pregunte desde mi comunicador.

- Si, estoy en posición - respondió Jasper.

- Nosotros también - escuche a continuación la voz de Emmett.

- De acuerdo comenzaremos en tres... dos... uno... Ahora Jazz - las luces del recinto se apagaron por completo, a través de los micrófonos era capaz de escuchar las voces de alarma de los guardias nocturnos - Es la hora, entra Rose.

Desde mí posición en una de las ventanas del techo pude verla pasar rápidamente los rayos láser que se encendieron por la emergencia, su delgado cuerpo la hacía muy flexible y su entrenamiento la hacía rápida en movimientos.

- Jazz, los rayos láser se encendieron cuando apagaste las luces - le informe mirando atentamente a Rose.

- Lo sé, es un nuevo sistema - respondió algo frustrado - No estaban ahí anoche por lo que debieron instalarlas esta tarde.

- No se preocupen, mi Rose lo está haciendo perfectamente bien - Emmett como siempre presumiendo de las habilidades de su novia.

- Nadie lo duda amor, pero creo que se refieren a que necesitaremos un plan para sacar el cuadro sin pasarlo por los rayos láser - podíamos escuchar la voz jadeante de Rose a través de la transición - Maldición.

- ¿Qué paso Osita? - pregunto nervioso Emmett.

- Los laceres son muy peligrosos, mi hombro paso rozando uno y quemo la tela de mi blusa - se escuchaba más que enojada.

- Lo siento hermana, pero aún no consigo desactivarla - se disculpó Jazz desde su lugar.

- Parece ser que desde que robamos en la mansión del conde, los lugares más famosos han reforzado su seguridad - comente tratando de pensar en las veces pasadas en que nos había pasado lo mismo, pero en esas veces Jasper fue capaz de desactivarlas.

- Por lo visto están aprendiendo de sus errores, pero nada que yo no pueda quitar - respondió Jasper - Espera un segundo Rose - ella hizo lo dicho y las luces rojas desaparecieron al instante.

- Muy bien Rose, Emmett muévanse rápido estamos perdiendo más tiempo - los urgí.

- Rápido, los guardias van de regreso - nos informó Jazz.

- Lo tenemos Edward - ante la voz de Emmett, rápidamente abrí en vidrio de la ventana y bajé el estuche para que metieran el cuadro ahí - Listo.

Vi cómo se escondían en las sombras mientras subía el cuadro, lo aseguré en mi espalda antes de poner el vidrio de regreso y correr hacía la Van que teníamos aparcada a unas cuadras del museo.

Tardarían algo en darse cuenta de la desaparición del cuadro con las alarmas desactivadas.

- Quisiera verles las caras cuando descubran que falta el cuadro - escuche decir a Emmett mientras me subía al auto.

- Listo, vámonos - Jasper rápidamente inicio la marcha dejando atrás el museo.

- Mañana seremos noticia de nuevo: "Los Fríos" atacan de nuevo - agrego mi hermano haciendo un gesto con las manos.

Si, así es... Somos ladrones, pero no cualquier banda de ladrones, éramos conocidos por "Los Fríos". Ya llevábamos un par de años haciendo esto, era como una tradición familiar iniciado tres generaciones atrás, al inicio eran cinco familias de amigos que comenzaron con esto, pero ahora solo quedábamos dos.

Los Cullen estábamos conformados por cuatro personas, mi padre Carlisle, un importante doctor que viajaba por el mundo dando conferencias de medicina, mi madre, Esme, una reconocida decoradora de interiores e hija de un millonario empresario y una famosa actriz, mi hermano mellizo Emmett y yo.

Los Hale era una familia adinerada de Texas, pero quince años atrás sufrieron un accidente de avioneta en el mar que dejo huérfanos a los dos herederos más pequeños en esos días, los mellizos Jasper y Rosalie, quienes obtuvieron todo al ser los únicos Hales con vida.

La familia Cullen llevaba conociéndolos por generaciones por lo que mis padres tomaron su custodia después de la muerte de sus padres, así que los cuatro crecimos como hermanos, teníamos dieciocho años y solo nos llevábamos por tres meses de diferencia, siendo Emmett y yo los mayores.

Crecimos escuchando las historias de nuestros abuelos, la única generación que no fue completamente ladrones fue la de mi padre, nos había contado que hizo algunos robos cuando era adolescente pero después de la desaparición de uno de sus mejores amigos, lo dejo y se dedicó a la medicina.

Nosotros iniciamos cuando teníamos quince años, un antiguo contacto de nuestro abuelo quería recuperar un cuadro que había sido de su familia generaciones pasadas y sabía de la fama de "Los Fríos" por lo que el abuelo y mi padre nos entrenaron para que pudiéramos hacer el trabajo y así fue como comenzamos.

Al principio, el abuelo era quien recibía los pedidos, pero él había fallecido un año atrás por lo que su hijo, Carlisle había comenzado a hacer el trabajo, el cual poco a poco recayó en nosotros. No robábamos cualquier cosa, teníamos que estar seguros de que pertenecieron a dichas personas, el precio se daba después de evaluar el nivel de peligro y de trazar un plan.

Ahora habíamos estado viviendo en Berlín por algunos meses debido a un trabajo de mamá en una iglesia antigua, pero dicho proyecto había finalizado dos días atrás, por lo que este sería el último golpe que haríamos en esta ciudad antes de partir a Londres, donde nos instalaríamos definitivamente.

Nuestros padres habían discutido sobre qué era lo mejor para nosotros, lo cual aceptamos más que alegres.

En estos años como ladrones habíamos desarrollado mejor nuestros habilidades y queríamos pensar en estudiar algo en donde pudiéramos usarlas, por ejemplo:

Jasper poseía habilidades con la tecnología y en estrategias militares.

A Rosalie le gustaba la mecánica y la moda.

Con Emmett era algo difícil de decir, pero le llamaba la atención las armas y las peleas cuerpo a cuerpo, aunque por su comportamiento bromista la mayoría del tiempo Rose decía que su trabajo soñado seria ser payaso en fiestas infantiles, ya que también le encantaban los niños.

Por mi parte, podía hacer cualquier cosa, sin alardear, pero lo que más me apasiona es la música y la medicina al igual que mi padre.

- Hola hijos - la dulce voz de nuestra madre nos recibió en la sala de la casa.

- ¡Hola má! - exclamo Emmett para darle un fuerte abrazo, levantándola unos centímetros del suelo.

- Emmett Richard Cullen, más te vale que me bajes o te dejare sin postre - dijo mi madre algo seria.

- Pero mamá solo te extrañe mucho - se excusó mientras la dejaba en el piso lentamente.

- Hola mamá - respondimos los tres negando con la cabeza ante el comportamiento de Emmett.

- ¿Cómo les fue? - pregunto mirándonos preocupada.

- Bien, se darán cuenta hasta mañana a más tardar - respondí mientras le daba un abrazo.

- Me alegro - respondió saludando a Rose con un abrazo y un beso.

- Lo hemos puesto donde siempre - comento Jazz, saludando también a mamá.

- Bueno, vayan a limpiarse que el desayuno está listo - nos hizo un gesto señalando hacía las escaleras, por lo que obedecimos sin decir más.

Podíamos ver cajas por donde sea, listas para el camión que sé las llevaría en unas horas, rápidamente me di una ducha y me puse algo cómodo antes de bajar y por lo visto no fui el único con la idea ya que las demás también se veían con el cabello mojado.

- ¿Listos para su viaje? - pregunto Carlisle desde su posición en la cabeza de la mesa.

- Si, las cosas empaquetadas y las maletas listas - respondió Rose.

- ¿Cuándo llegaran ustedes? - pregunto Jasper.

- En dos semanas, el alcalde quiere que estemos aquí para la inauguración y en un banquete que hará el pueblo - respondió Esme mientras servía la cena.

- Ya he hablado con el director del colegio a donde asistirán y al parecer los cuatro estarán en la misma clase - anuncio papá, pasándome un sobre con algunos documentos - Ahí está la dirección de la nueva casa y algunos papeles de la escuela que necesitarán saber.

- También los de la mudanza han dicho que llegaran en una semana el resto de las cajas y demás maletas - agrego Esme.

- De acuerdo, estaremos al pendiente de todo allá - dije seriamente.

Dado que las clases iniciarían en casi una semana y media, decidimos adelantarnos para adaptarnos al lugar y comprar las cosas necesarias para la escuela, por lo que nosotros partiríamos mañana.

- Oh, los voy a extrañar mucho - mamá comenzó a limpiarse las lágrimas.

- Mami, solo estaremos sin vernos un par de semanas cuanto mucho - respondió Rose mientras tomaba su mano y le daba un apretón - Prometo mantener a Emmett fuera de problemas hasta que lleguen.

- ¡Oye! - exclamo el haciendo un puchero que nos hizo reír a todos.

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- ¿Así que esta es nuestra nueva casa? - exclamo Emmett soltando un silbido de aprobación, frente a nosotros se encontraba una casa de tres pisos, tenía grandes ventanales de vidrio que daba vista hacía el bosque que la rodeaba.

- Si, queda cerca de cualquier tienda y de la escuela mientras nos da privacidad - respondió Jazz.

- El primer piso tiene sala, comedor y cocina, en el segundo piso; el despacho, la habitación principal, con tres habitaciones más - les comenté mientras bajábamos las maletas del taxi - Y en la tercera planta ahí cuatro habitaciones, todas con sus respectivos baños.

- ¿Y cómo elegiremos las habitaciones? - pregunto Rose una vez que estuvimos adentro.

La casa estaba totalmente amueblada y podíamos notar el toque de nuestra madre.

- Creo que la de ustedes y la de Jasper están en el segundo piso, la mía en el tercero - comente tomando mi maleta y comenzando a subir las escaleras - Creo que la casa está equipada con todo, solo necesitamos hacer la despensa y comprar algunas cosas para la escuela.

Pasamos la semana componiendo toda la casa después de que el camión de la mudanza llegara junto con nuestros autos.

- Con Jasper iré a comprar las cosas que necesitaremos en la escuela - informe una mañana, tres días antes del inicio de la escuela - Terminen de arreglar todo.

- Sabes que ellos harán más desorden, ¿verdad? - pregunto Jazz una vez que estuvimos en mi auto, un Audi RS 7 color blanco.

- Tengo la esperanza que terminen haciéndolo en su habitación - respondí soltando un suspiro sin separar la vista del camino.

- Yo iré por los uniformes y tú vas a buscar los libros - comento una vez que llegamos al centro comercial.

- De acuerdo, te llamare cuando termine y nos vemos en la cafetería - anuncie antes de separarnos.

Este centro comercial era igual de grande que el de Berlín y me podía imaginar la alegría de Rose ante ello, por la mudanza y todo eso no había tenido oportunidad de salir e imaginaba que pronto explotaría de ansiedad por ir de compras.

Localizar la librería fue de lo más fácil dado que prácticamente estaba en una de las mejores esquinas del centro.

- Hola buenos días, ¿Necesitas ayuda en algo? - me pregunto la asistente de la librería nada más entre.

- Si, estoy buscando los libros de las escuelas privadas - pregunte algo distante, ya que cuando me acerque al mostrador la chica comenzó a tratar de verse coqueta.

- Esos están en el sexto pasillo a la izquierda, en la esquina más retirada - su voz trataba de sonar sexy - ¿Quieres que te acompañe?

- No gracias, sabré hallarme - me retire lo más pronto posible.

Rápidamente di con los libros que buscaba de dicha escuela, por lo que saqué la lista que tenía guardada en mi celular, pero vi que tenía una llamada entrante de Emmett.

- ¿Qué quieres Emmett? - pregunte mientras revisaba el contenido de uno de los libros.

- Llego un correo del cliente, dice que necesita otro trabajo - escuche su voz seria del otro lado de la línea - ¿Lo aceptamos? Dice que es cerca de Londres.

- Por ahora será mejor que nos mostremos ninguna actividad - susurre volteando para ver que no hubiera nadie cerca.

- También pregunta que si enviamos el paquete - escuche como le decía algo a Rose.

- Si, Jazz ya se encargó de la entrega.

- Uy, ¿Entrega especial? - se burló.

- Claro que no, las mismas condiciones fueron aplicadas, aunque no les gusto mucho al final acepto - me encogí de hombros ignorando las burlas de mi hermano.

- Ese tipo se cree más que importante, para mí que quería conocernos en persona para entregarnos a la policía y no pagar - el tono de su voz se volvió más que seria.

- En fin, Carlisle y Esme llegan en dos días, así que encárgate de tener la casa lista - cambié de tema cuando vi a unos adolescentes pasar por el pasillo.

- ¿Por qué tengo que hacerlo yo? - me imaginaba haciendo un puchero ante su berrinche.

- Dile a Rose que te ayude - le ofrecí, pero me arrepentí al instante al recordar las palabras de Jazz.

- Esa idea si me gusta - escuche como Rose soltó un grito de sorpresa y a mi hermano reírse.

- Dije que te ayude, no que hagan más desorden - lleve mis dedos a mi sien ante la actitud de Emmett.

- Vamos hermano, tenemos que aprovechar ahora que estamos solos - se quejó - Lo que creo es que te hace un poco de acción en la habitación.

- De acuerdo, te dejo, estoy viendo algunas cosas de la escuela que necesitamos - le corte antes de que siguiera.

- Aburridoooo, pero por ahora te lo dejo pasar porque tengo cosas más importantes que hacer - por Dios, ¿Acababa de escuchar a mi hermana gemir por teléfono?

- Okey, bye - corte rápidamente antes de soltar un suspiro. No es que no los haya escuchado antes, pero me era difícil que no saliera esa vena de celos de hermanos.

Tome los libros que necesitábamos, que por suerte no eran gruesos y podía llevarlos en la mano, cuando di la vuelta al otro lado del pasillo me encontré con una pequeña chica, por un momento me preocupe que hubiera escuchado parte de la conversación que tuve con Emmett, pero pude ver que tenía puestos unos audífonos aunque su largo cabello castaño estaba suelto, continúe con mi camino pero al momento que pase detrás de ella se hizo para atrás también, lo que ocasiono que chocara conmigo y me hiciera tirar los libros.

- Oh, lo siento mucho - su voz suave y apenada llego a mis oídos, mientras vi cómo se quitaba los audífonos rápidamente - No estaba prestando atención, ¿Estás bien? - se agachó para ayudarme a levantar los libros que se me habían caído.

- Si estoy bien y no te preocupes, yo tampoco prestaba atención - la vi levantar la mirada y quedarse sorprendida por unos instantes - ¿Tu estas bien? - le pregunté.

- Si gracias, discúlpame - volvió a disculparse mientras nos poníamos de pie y pude observarla mejor. Sin duda una chica bella, su largo cabello castaño caía en cascada sobre sus hombros y espalda, su piel blanca resaltaba sus llamativos ojos color chocolate y sus labios tenían un ligero tono rojizo, llevaba una falda suelta café que llegaba hasta sus rodillas, una blusa de tirantes blanca que mostraba el inicio de sus bien formados senos y por último una converse blancas, escuche como sonaba un móvil que hizo que reaccionara de mí escáner a la chica - Ten - rápidamente me tendió los libros que ella había levantado antes de dar media vuelta y salir corriendo.

Cuando me acerque a pagar trate de buscarla con la mirada esperando encontrarla, pero al parecer desapareció.

- Es un buen libro el que llevas - me dijo la dependienta, que por fortuna era otra y no trataba de coquetear conmigo - La historia es muy emocionante - sonrió, pero parece que le di una mirada de confusión ya que me mostró un libro que podía jurar que no era mío "The Hope In Her Eyes" pude leer en la portada.

- Oh... Es para mi hermana - respondí algo dudoso preguntándome de donde había llegado ese libro, pero pronto recordé la chica con la que tropecé, ella también llevaba unos libros en la mano por lo que tal vez se mezclaron cuando los recogió.

Al final salí pagando por el libro. ¿Por qué? No lo sabía, pero creo que solo fue un impulso.

Me reuní con Jasper en una de las cafeterías del centro comercial pero tal parecía en las nubes.

- ¿Has pedido algo? - pregunte sentándome frente a él, pero dio un salto de susto cuando escucho mi voz, sin duda algo extraño en el - ¿Qué te pasa?

- Conocí a la chica de mis sueños - respondió dándome una sonrisa soñadora.

- ¿Qué? ¿De qué hablas? - pregunte dándole una mirada de asombro, pero en ese momento llego el mesero.

- Cuando salí de la tienda de uniformes pase por una tienda y sin querer choque con un chica hermosa, una hada si puedo decir - no sabía si preocuparme o felicitarlo, ya que nunca lo había visto así - La ayude con todas las bolsas que llevaba, me pregunto mi nombre y al final me llamo "Jazz" - soltó un suspiro que incluso el mesero que nos trajo nuestros pedidos se le quedo mirando raro.

- Bueno... No sé qué decirte, ¿Felicidades? - eso sonó más como una pregunta que una sincera felicitación - ¿Y cómo se llama?

- Alice... Alice Brandon - no pudo evitar sonreír ante la mención de su nombre - Tiene diecisiete años, le gusta ir de compras con su mejor amiga, aunque a esta no le gusta, trabaja medio tiempo en una tienda de mascotas y va a la misma escuela a la que iremos.

- ¿Todo eso lo averiguaste hackeando su perfil? - pregunte asombrado.

- No, ella misma me lo dijo - bueno no sabía si asombrarme por lo que le dijo la chica o asustarme que le diera la información así de fácil.

- Pues me alegro por ti - de verdad que sí.

Una de las cosas con las que crecimos fue el gran amor que se profesaban nuestros padres, no podemos negar que habían discutido y tenido sus diferencias, pero siempre nos mostraron el amor que se tenían el uno por el otro. Los cuatro desde niños habíamos querido eso en nuestras vidas cuando fuéramos grandes, Emmett y Rose lo encontraron el uno con el otro y tal parecía que ahora Jasper lo había encontrado, solo esperaba que yo también lo hiciera pronto.

Los tres días antes del inicio de la escuela, terminamos de arreglar todo antes de la llegada de nuestros padres y gracias a Dios ni Emmett ni Rose hicieron desorden.

Esme y Carlisle llegaron un día antes de comenzar las clases y se alegraron de que tuviéramos todo listo y sin nada roto por parte de Emmett.

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- Apenas llevo diez minutos en esta escuela y ya he tenido que ahuyentar a tres zorras ofrecidas - se quejó Rose mientras caminábamos en busca de nuestro salón de clases, ya que los cuatro estábamos juntos.

- Tranquila Rose, no todas se ven así - trato de consolarla su novio, pero tal parece que aumento más el enojo.

- Emmett - le llame sin detenerme.

- ¿Si, querido hermano? - escuche su tono burlo.

- Es mejor que te calles o terminaras durmiendo en el jardín trasero - escuche como dio un grito ahogado mientras se detenía por la sorpresa.

Cuando llegamos hasta el salón correspondiente, nos detuvimos y esperamos a la profesora, tal como nos habían dicho en la oficina del director. Podía escuchar las voces dentro del aula junto a la voz de una señora mayor.

- Pueden pasar chicos - salió la profesora señalando hacía el interior.

La primera en entrar fue Rose, seguida por Jazz, Emmett y al final yo.

Pudimos escuchar los jadeos de sorpresa y murmullos de los demás alumnos, los chicos iniciaron con sus comentarios acerca de lo buena que estaba "la rubia" y las chicas comenzaron a elegir entre nosotros tres, pero al parecer las apuestas jugaban a mi favor.

- Silencio chicos - llamo la atención la señora Webber, o eso es lo que nos dijo el director, y comenzó a señalar a cada uno - Ellos son Rosalie y Jasper Hale y Emmett y Edward Cullen, se acaban de mudar de...

- De Berlín - respondió Jasper escaneando todo el salón y fijo su mirada en un punto especificó - Nuestro padre viaja mucho por lo que solemos cambiarnos seguido - su acento texano salió a relucir.

- Bueno chicos, ¿Tienen alguna pregunta para sus nuevos compañeros? - preguntó la señora Webber, pero tal parece que destapo un nido de pericos porque comenzaron a hacer preguntas al mismo tiempo.

- ¿Tienen novia? ¿Qué edad tienen? ¿Tienes novio Rosalie? ¿Saldrías conmigo, Edward/Jasper/Emmett/Rosalie? - fueron algunas de las preguntas que se escucharon.

- Yo si tengo novia y es mi Rose - contesto Emmett mientras pasaba su brazo por los hombros de ella e hizo un gesto tan serio que los chicos retrocedieron de inmediato y las chicas se quejaron - Pero de ahí, ellos dos están más que solteros - exclamo levantando gritillos femeninos y ganándose miradas de muerte por parte de nosotros.

- Bueno eso es suficiente - la señora Webber intervino - Detrás de la señorita Dwyer y la señorita Brandon están sus lugares, pasen por favor - señalo hasta donde estaba una chica de corto cabello negro y una chica de cabello castaño atado en una coleta alta... Esperen, ¡Esa es la chica de la librería! no pude evitar mostrar sorpresa en la mirada al verla en la misma escuela.

Comenzamos a dirigirnos hacía donde estaban ellas, podíamos escuchar los comentarios de envidia por parte de las demás chicas, pero por el rabillo del ojo pude ver como tres chicas les daban miradas de muerte, pero instantes después la señora Webber llamo la atención para comenzar la clase.

Jasper se sentó detrás de la morena de cabello corto rápidamente, yo quede detrás de la chica de la librería y Emmett con Rose detrás de nosotros, durante los cambios de clases se tenía cinco minutos hasta que llegara el siguiente profesor, lo que las chicas aprovechaban para acercarse a Jasper o a mí, porque cuando lo trataban de hacer con Rose o a Emmett, estos les daban miradas de muerte que los hacían retroceder, a excepción de las dos chicas frente a nosotros y una más que se sentaba frente a la chica de la librería, a la cual por cierto tenía que preguntarle su nombre.

- ¿Y cuando llegaron a la ciudad? ¿Ya han salido a divertirse? - nos preguntó una chica que se presentó como Victoria mientras jugaba con su rizado cabello naranja, no se podía negar que era guapa, tenía ojos negros y tez bronceada, tenía grandes senos los cuales parecían querer salirse de su ajustada blusa y dejaba entrever su sostén de encaje negro - Si quieren podemos mostrarles algunos lugares divertidos.

- Podemos ir a dar un vuelta después de la escuela - secundo ¿Tanya?, creo que así dijo que se llamaba, tenía un enorme parecido a Victoria nada más que ella tenía el cabello rubio rojizo y ojos pardos, ella estaba sentada en el escritorio de Jazz y se podía decir que faltaba poco para que su falda mostrara su ropa interior por lo corta que estaba, pero tal parecía que él no le prestaba atención por estar mirando a la chica de enfrente.

- ¿Y qué les parece si a la hora del almuerzo les mostramos la escuela? - una rubia, Jessica, ofreció coquetamente, tenía un color rubio que parecía falso, pero hacía que su piel bronceada se notara más y sus ojos castaños la hacían más que llamativa.

- ¿Así? ¿Y qué les van a mostrar? ¿El cuarto de escobas del conserje? Porque estoy más que segura que ese cuarto lo conoces demasiado bien - escuchamos decir sarcásticamente a la chica frente a Jasper, podíamos notar cierto tono de enojo en su voz y note una chica de lentes le daba una mirada a la chica de la librería, quien solo se encogió de hombros.

- ¿Y tú qué sabes enana? - Victoria respondió burlona - Tú ni siquiera sales de la biblioteca donde se esconden tus amigas "el ratón de biblioteca Dwyer" y "la perfecta Webber"

- Te mostrare lo que esta enana sabe - la vimos soltar el libro que tenía en las manos para lanzarse hacía el cabello de Victoria.

- ¡ALICE! - rápidamente la chica de la librería y la de lentes se levantaron para tratar de separar a la morena, que tal como había dicho Jasper se llamaba Alice, y comenzaron a forcejear junto a las otras dos chicas amigas de Victoria.

Por un momento no supimos que hacer y pronto se formó más escándalo mientras los cuatro veíamos como la morena a pesar de ser pequeña, cosa que alcancé a notar, no soltaba la melena anaranjada de Victoria, quien solo chillaba tratando de separarse de ella. Las que parecían ser las amigas de Alice también trataban de separarle, pero no lo lograban, esa pequeña estaba más que decidida a quererle arrancarle el cabello a Victoria, pronto vi como la chica castaña retrocedía peligrosamente a estrellarse contra la silla detrás de ella por lo que rápidamente me levanté para sujetarla por la cintura.

En el momento que la tuve en mis brazos una extraña corriente llego a mi cuerpo, ella volteo a verme sorprendida.

- ¿Estas bien? - le pregunto mientras me sumergía en sus bellos ojos chocolate y sin duda ese momento fue en el que ella se convirtió en una ladrona de mi corazón.


* ¿Qué les pareció este capítulo? Es una nueva historia que espero y les guste como las que he publicado anteriormente... También no pude evitar poner uno el título de una de mis historias como el título del libro, Coff... Coff... Solo hago publicidad... Coff... Coff... Háganme saber sus opiniones en los reviews...