Terryfic

Cautivada por tu Amor

Por Mayra Exitosa

Capítulo ocho

Comprometidos

La llegada de su largo viaje y su afán por que su damisela no fuera conocida ni presentada, fue tal que lo dejaba agotado, luego del baño tibio al que ella le ordenaba y la cena que él en sus habitaciones solo degustaba, incomodo porque no estuviera acompañándolo por su propia iniciativa, se quedaba dormido en el ansia de su llegada.

Cuando ella por fin se atrevía a hacer lo que supuestamente habían quedado en su trato desde que se la pasaba desnuda sin recordar complicadamente las situaciones en las que había llegado a ese instante, llegaba hasta su cama avergonzada luego de meditar mucho por fin se decidía por el pasillo dar esos pasos que le costaban tanto, desnuda envuelta en una cobija y al verlo dormido parecía un ángel su rostro y cabellos le daban la sensación de que era un noble caballero de alto rango que la amaba, se recostaba en su costado notaba que no se daría cuenta que si le había obedecido su orden, por lo que ella pretendía dormir luego de haber asegurado cerrar las puertas con cerrojo y se quedaba temblando cual hoja tratando de sacar de su cabeza las imágenes de él degustándole los pechos que le rondaban y que le provocaban temblores por todo el cuerpo.

Lo miraba insistente se encontraba tan relajado, que se daba el tiempo de observarlo detenidamente, él la había salvado al momento de darle trabajo, le había dicho a esos hombres una orden tras otra para ocultarla y que nadie la hiciera poner nerviosa, solo él la hacía temblar sin hacer gran cosa, pero le debía todo lo que ella no tenía, dormir desnuda sin recordar como decía haberla poseído que más daba, la cama era amplia y estar a su lado sin ropa, no le costaba tanto si con eso le daba las gracias por todo cuanto estaba haciendo desde que la había contratado para cuidar de su sobrina, ahora todo el personal del castillo la obedecía, la creían Duquesa, tratándola con tal esmero como si fuera él mismo y eso ni en sus mas locos sueños lo había imaginado, no contaba con sus títulos, los había perdido su padre solo Dios cómo, no tenía fortuna, ni un hogar en el que podía vivir, porque debía darse de dama decente al ocultar su cuerpo a un hombre que podía haberle dejado un heredero en su vientre desde quien sabe cuándo, sin darse cuenta se fue quedando dormida mirándolo ante sus meditaciones y sus cavilaciones el Duque de Grandchester sería un ángel salvador de una damisela en apuros.

Estaba tan incomodo, no podía creer que ella se le escabullera tanto en todo ese tiempo, como deseaba poseerla realmente, pero a la vez le agradaba hacérselo creer mientras dormía desnuda y sentía su cuerpo temblar y desfogarse cada que estaba observándola tal cual virginal cuerpo de esa damisela que lo estaba disfrutando tanto, al ver sus sonrojos le ponían tieso, cuando se encontraba vulnerable se sentía bien y aunque la había estado engañando, deseaba hacerla suya ahora que ya contaba con el permiso oficial ante la reina de estar prometido en un matrimonio arreglado, con ello también se liberaba de la mujer que se creía la más hermosa de todo Inglaterra, esa mujer que había estado entrando cual dama a su castillo para comprometerlo de constantes maneras y su sobrina se había llevado la peor parte. Esa podía fingir caerse solo para ser metida en su castillo, vaya que se había dado habilidades su mujercita para no enfrentarla, pero saberla débil entre sus brazos lo hacía sentir fuerte incluso con esa sensación estaba recuperando su rodilla, ahora hasta ahí en sus sueños casi podía olerla, ese olor fresco de su cabello recién lavado y esa esencia de su piel, ¡por Dios! ya no podía continuar dándose tiempo, tenía que decirle que, si ya era suya, no tenía razón de continuar esperando o…

Al abrir los ojos ella tenía su rostro frente al de él, estaba dormida y totalmente desnuda, sus pechos se acomodaban uniformes en caída por su costado, los tocaba para ver si no estaba soñando, acariciándole las sonrosadas puntas de sus pechos, y alzaba la cobija notando todo su cuerpo perfecto y níveo a su lado, había ido y obedecido, ahora si había cedido sola, ¿lo haría con otro hombre? ¡No! Eso jamás lo permitiría ella sería solo suya y no saldría nunca con nadie, siempre sería con él, no haría nada indebido y él se aseguraría de poseerla una y mil veces de ser necesario hasta preñarla las ocasiones necesarias para estar siempre cuidada por él.

Un gemido de ella hacía evidente su reacción, estaba de nuevo duro y esta vez, ya no se daría el lujo de esperar. Se sonreía de lado y la atrapaba subiéndola encima suyo rosándose con ella y continuaba dormida todavía habiéndola colocado y movido de esa manera a su cuerpo, tal vez sería el momento adecuado de hacerle sentir lo que deseaba tener y recordarle la de veces que ya estuvo con él.

¿Le dolería? Tenía que ser paciente, pero lo lograría. Con una sonrisa traviesa, metía sus manos y suspiraba en su oído, luego la colocaba en las almohadas, asegurando cerrar las cortinas de su dosel, comenzaba un detalle de actividades que debían ser nocturnas, pero no vería que ya era de día. Por lo que sus caricias iniciaban, haciendo que sus gemidos fueran música para sus oídos, bendito dosel de su habitación no importaba no verla, solo poseerla y era ahora o nunca. Sus dedos los colocaba estratégicamente y su cuerpo se empalaba más, torturaba sus pezones y ahí ella en un movimiento, se despertaba, - Tranquila preciosa, lo haremos tantas veces como desees, solo no te muevas, te haré gozar tanto que ya no querrás salir de nuestra cama nunca. - ¡oh! ¡ah! ¡Uh! ¡Dios! - Soy yo, pero no importa, como quieras llamarme, esto te hará bien. Igual que las otras ocasiones… espero que esta vez no lo olvides.

Continuará…


Gracias por sus comentarios deseando sea de su agrado, tratare de continuarla hasta finalizar

gracias por cada comentario y petición a esta historia

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa