Terryfic

Cautivada por tu Amor

Por Mayra Exitosa

Capítulo Nueve

El dosel

En la mesa del desayunador, la pequeña duquesa recibía sus alimentos cuestionando donde estaba la prometida de su tío. - Señorita ella todavía continúa dormida, está muy agotada de todas las actividades de ayer, con esos hombres que vinieron y la llegada de su prometido el Duque de Grandchester. - ¿Y mi tío dónde está? ¿Por qué no vino a desayunar? - Se durmió tarde, ya sabe que no le gusta que lo despierten y con el viaje debe ser que aun este descansando. - ¿No me está usted mintiendo? - No mi Lady, le aseguro que no podemos tocar sus puertas por órdenes del su tío, pero están en sus habitaciones y fueron muchos problemas los que ambos enfrentaron ayer, con los hombres que deseaban hacerle preguntas a su prometida y que el señor había prohibido estrictamente.

- En cuanto ella salga, me avisará. - Por supuesto señorita. La pequeñina estaba un poco temerosa más tenía razón, ellos tuvieron a muchos hombres en las puertas del castillo, Lady Candy le aseguraba que si debía recibirlos ella debía estar todo el tiempo a su lado, pero luego su tío llego y las había salvado a ambas.

Lejos de ahí, en la casa de Lady Susan las malas noticias se hicieron realidad, su pierna había sido cortada y a partir de ese día estaría siendo llevada en una silla rodante para cualquier evento, todo por esa caída tan inusual donde su pie se atoraba en un hueco de alguna marmota o conejo, que al caer le había fracturado y expuesto su delicada pierna. Aunque se aseguraba que ella había sido su propia coautora al dejarse caer por voluntad propia, fue ella quien aseguraba que había resbalado al mover su pierna y manejar como la dama que era en su silla de costado. Salvar su vida era la prioridad y tener que perder la parte de su pie por una posible gangrena al tener morada parte de su pierna, solo así podían salvarle la vida, antes de empeorar y perder la pierna entera. Los matasanos querían evitar su partida, pero el dolor fue tal que no podían hacer más que darle morfina para mantenerla dormida hasta que cediera la inflamación y se acostumbrara a no tener esa parte, debían dejarle un muñón suficiente para poder usar una pata de madera si ella deseaba caminar con seguridad, muchos de sus soldados lo habían logrado y eso bajo las faldas no sería un problema.

En la habitación del duque, la culminación de sus orgasmos a su damisela fue acallado por sus besos, las caricias que ella temerosa le proporcionaba lo tenía más que complacido, a tal grado que estaba más que endurecido de lo que jamás se había sentido, así como debía ser por fin ingresaba, el grito fue ahogado como lo planeaba con besos enfebrecidos y deseosos. Meditaba la oportunidad de que justificar su audacia por decirle que estaba haciéndolo para que ella no se quedara dormida, cuando le había mentido y se daba por obligarse a verla, culminando solo en silencio sus pasiones, ahora que ya había asegurado que no sería su amante sino su prometida por fin podía sentir que cumplía consigo mismo como caballero con honor, las largas noches en las que solo la veía y se daba complacencias personales, para que hoy decidiera seducirla y hacerla realmente suya, las pruebas de su virtud las había sentido y escondido solo para si mismo sin tener que explicarle que durante un tiempo le había mentido, que más daba sería su mujer y ella por como reaccionaba sabía que lo disfrutaba.

Candy por su parte había estado asustada, no podía ver nada en esa obscuridad, pero sentía sus manos de nuevo como aquella ocasión que entre sueños recordaba y su boca en sus pechos, estaban haciéndolo como él le había hecho en sus sueños apenas reconocibles y le agradaba, por Dios que ella lo estaba disfrutando y hasta ahora por fin se encontraba despierta y consciente de lo que el explicaba con palabras que su mente ya había memorizado, en su cama, con sus manos le hacían cosas que alguna vez escucho de sus mucamas, pero vivirlo realmente era muy diferente.

Cuando sintió dolor al entrar a su cuerpo le obligo callar con su boca unida a la suya y su lengua hacía estragos con su agitación, porque de seguir así se le saldría el corazón desbocado por todo eso que comenzaba a sentir, de pronto le dijo al oído que pronto se acostumbraría y ya no le volvería a doler, pero eso fue tan leve que al comenzarse a mover todo se transformaba, deseaba que lo hiciera tantas veces como quisiera, nunca en su vida se había imaginado lo que por estar dormida se estaba perdiendo, no le importaba que hiciera ruidos, él le había asegurado que le daba permiso de hacerlos, de pronto la cambiaba de lugar y eran más veloces sus movimientos que terminaba por acalambrarse y se sentía tan bien porque ella no podía dejar de sentirse feliz y él caía encima suyo sin presionarla o sin desear que se bajara, porque tenerlo tan cerca, le agradaba.

Después de unos minutos que parecía haber disfrutado mentalmente como un sueño le escuchaba decir, - Hay que hacerlo más ocasiones mi Lady, usted será la madre de mis hijos, por lo que ya no podré esperar más, si la he preñado, no dude en informarme que la cuidare con mi vida de ser necesario. Fueron esas palabras las que resurgieron al verlo un día antes con esa solvencia en sus acciones, a todos aquellos hombres humillados y callados porque se creían dueños de su castillo y deseaban por rumores obligarla a hablar, ahora le decía que si de haberla preñado tendría sus hijos su vida ofrecería para cuidarla, que el amor no se dijo, más sus palabras de mil formas lo pregonaban, - ¡Mi Lord! - ¡oh! si, ya escuché que se encuentra muy despierta, ¿la lastimé? - ¡Oh no! - ¿No? - Bueno solo un poco, pero ha estado muy bien, supongo que como las otras veces. - Bueno eso sí, cada vez será mejor, pero tendrá que venir más seguido así, como lo hizo para sorprenderme desnuda enteramente a nuestra habitación. Sin poder controlarse con cierta alegría solo respondía, - ¡Si!

Continuará…


Deseando les haya gustado, siempre tratando de mejorar al redactar, mil gracias por sus comentarios

escribiremos hasta finalizar

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa