S: Hola! A ver estos meses han sido horribles, me enferme de covid.
X: ¿Y moriste?
S: Lamentablemente si, ahora soy un zombie!.
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Eran las tres de la tarde en Tokio, Japón y en las calles se podía ver un joven pelinegro con lentes que iba a su trabajo de medio tiempo para poder pagar un trato que hizo con su ahora jefa, así que con cansancio y sin querer realmente llego hasta un local tradicional japonés.
"Ya llegué Yuko, voy a cocinar unos aperitivos" dijo mientras se sacaba sus zapatos.
"Watanuki, Watanuki llego" hablaron dos niñas, una con el cabello azul y la otra de cabello rosa.
"Hola Maru, Moro" saludo a ambas niñas que no sabía que eran exactamente.
"Watanuki que bueno que llegaste, tengo una tarea muy importante para ti" hablo Yuko de repente mientras lo tomaba del brazo y lo jalaba hasta la parte trasera de la tienda, lo sentó frente al único árbol que tenían "vas a esperar a un vendedor y me avisaras ni bien aparezca"
"Espera Yuko, no tiene sentido como va aparecer alguien dentro de un árbol, no tiene sentido incluso para los estándares de esta tienda" dijo ya desesperado por todas las incoherencias que le habían pasado estas 2 últimas semanas.
"Vamos Watanuki solo espera y por cierto no seas descortés" y sin dejar tiempo para reclamar más, se entró en la tienda sin importarle como solo él se quedaba viendo un árbol.
Paso una hora o eso calculaba y estaba a punto de quedarse dormido si no pasaba algo interesante, a esta altura había perdido toda clase de curiosidad acerca de cómo un vendedor aparecería dentro de un árbol, eso hasta que sintió un fuerte dolor en su rodilla "¡duele, duele!" bajo la vista y quedo sorprendido por lo que veía un pequeño humano de cabello blanco, con un traje tradicional japonés y una caja en mano.
"Tu mocoso debes ser Watanuki, eres un imbécil para solo pedir cuatro botellas de sake para Yuko-sama" espera, espera, esta había sido la persona a la cual le pidió el sake, era una broma "reacciona tarado, no tengo todo el tiempo del mundo, llama a Yuko-sama" y lo golpeo otra vez.
"! entiendo, no me pegues!" se levantó, entro a la tienda he informo a Yuko del pequeño humano de mal carácter, no tenía por qué regresar, pero la curiosidad le ganaba.
"Yuko-sama" le hizo una reverencia "le he traído una caja de sake"
"Muchas gracias Haya-chan, siempre es una exquisitez probar tu sake" podía ver como Yuko estaba deseando tomar ese sake.
"Gracias por su alago, sin embargo, solo pidieron 4 botellas, nos pareció extraño así que Yoshi-sama me pidió que le entregara una caja completa" respondió el pequeño bastardo, lo había dejado al descubierto con Yuko "además vengo a avisarle que le haremos una visita dentro de una semana" eso significaba que tendría que verlo otra vez, eso era una tortura.
"comprendo, ahora tengo una duda Haya-chan, que paso con Ryo-chan" ahora estaba perdido de quien estaban hablando.
"nada solo quería ser yo quien entregara el sake" parecía decir la verdad.
"comprendo Haya-chan, entonces me harías los honores" dicho esto el pequeño dejaba la caja en el suelo y de su bolsillo sacaba una botella con polvos, lo esparció por toda la caja y esta como si fuera magia crecía a un tamaño normal.
"Me retiro Yuko-sama, adiós idiota" no era justo con él, lo paraba insultando, lo patearía si no fuera porque Yuko lo veía con una gran sonrisa burlona.
"Watanuki anda a la cocina quiero unos ricos bocadillos para este delicioso sake" le ordenó de inmediato Yuko.
"Bien, pero que especie de humano era ese" había parecido tan idiota que no quería que volviera a pasar.
"era un Korpokkur, son comerciantes increíbles y hacen el mejor sake del mundo, aunque claro no se muestran muy fácilmente ante los humanos, sin embargo, Watanuki ahora tendrás que trabajar una semana más en mi tienda"
"! Explotadora ¡" grito y se fue a preparar los bocadillos a Yuko.
Yuko vio como Watanuki se iba enojado, aunque tenía curiosidad de lo que le había pasado para que Yoshi-chan le diera una visita, hace muchos años que no lo veía.
Por otra parte, Hayato estaba volviendo a Nanimori, rogando que la hermana del niño Hayato se haya ido ya porque no quería verla por un buen tiempo después de lo ocurrido en la escuela.
Retrocediendo un poco el tiempo se mismo día, en la mañana, en el aeropuerto de Nanimori llegaba una señorita de cabello rosa, y se dirigía a traer de regreso a su verdadero amor.
Mientras tanto a Reborn se le había ocurrido la maravillosa idea de entrenar a Tsuna, haciéndole correr con bandas de 10 kilos en todas sus extremidades, claro mientras le disparaba si no mantenía el ritmo y pasaba varios obstáculos que ya tenía puesto en el recorrido, eran simples, uno por ejemplo era un hueco de unos pequeños 10 metros, donde Tsuna se cayó, cosa que le dio la oportunidad de dispararle, salió de este después de unos 8 minutos para su decepción y siguió corriendo, eso hasta que vio a Bianchi en una bicicleta.
"Jovencito pareces estar exhausto, toma una bebida" Tsuna por su torpeza dejo caer la bebida, dio un suspiro y siguió corriendo.
La bebida por supuesto estaba envenenada; un rato después ya en la escuela les tocaba economía doméstica, todos preparaban pastel y estaban separados por pequeños grupos de 4 personas, Tsuna como era de suponer estaba con Hayato y Takeshi, ademas de una compañera a la cual no le importaba realmente con quien formaba grupo, terminaron su pastel, lo cortaron para comerlo después de que, cabe aclarar, Tsuna con la chica se hicieran cargo de casi todo el proceso mientras que Hayato y Takeshi se le pasaran en una discusión unilateral.
"Esperen ninguno de ustedes a lavado sus utensilios, primero lávenlos y después comerán" interrumpió la profesora.
Todo el grupo se levantó dándole la oportunidad a Bianchi que se había infiltrado en la escuela para cambiar los trozos de pastel de todos, Tsuna que estaba al tanto de todo el asunto, sin embargo, no podía hacer que Bianchi se detuviera en el cambio del pastel seria tomar muchos riesgos, así que solo se le ocurrió hacer lo más simple cuando tomaron asiento.
"Tengo mucha hambre, quisiera comerme todo el pastel" de inmediato Keshi y Haya le ofrecieron su pedazo y le quitaron su pedazo a la chica que les acompaño "gracias chicos" y les dio la sonrisa más brillante que pudo, y para evitar comer el mismo el pastel con cuidado derribo la mesa destrozando el pastel en el proceso "que lastima se arruino todo"
"ma ma no te preocupes Tsuna, podemos hacer otro" dijo Keshi siguiendo la corriente en todo el asunto, estaba seguro que estaba al tanto de lo que hacía.
"Yo le voy a comprar 10 pasteles si es necesario juudaime" eso parecía más serio de lo que pensaba que debía sonar.
"Eso es mucho Gokugera-kun, con unas 6 porciones basta" vio cómo su compañera lo veía con envidia, era nueva esa reacción por decir menos.
"Tú debes morir" sin más advertencia le tiraron pasteles a diestra y siniestra, sus compañeros se protegieron debajo de sus mesas y la pobre, pobre profesora le llego una parte de la cubierta del pastel, quedando irremediablemente desmayada, solo tenía una reacción lógica. " hieee ¡Quien eres tú!"
"Escorpión venenoso y he venido a traer de regreso a mi amado Reborn, para eso tienes que morir" a veces solo a veces se preguntaba cómo estos mafiosos podían mantener sus identidades ocultas.
"Hermana" es lo único que escucho de Haya antes de que se desmayara, le dio pena que tuviera que actuar asi, en fin, le haría hacer los recados para que no la viera al menos por hoy.
"Bianchi espera" ya era hora que Reborn interviniera, si no esto se convertiría en zona altamente radiactiva y no era exagerar "conversemos en otro lugar"
Tranquilizada Bianchi y habiendo enviado a Haya a la enfermería con instrucciones en la mano, fueron hasta la azotea.
"Dame-Tsuna, te presento a escorpión venenoso Bianchi, mi quinta amante" como enojaría más a Reborn era pregunta.
"Pero apenas eres un bebe como puede ser tu quinto amante" recibió una patada, valió la pena.
"Tengo más edad de la que aparento, todas las mujeres caían por mi" un rompecorazones, y mujeriego que combinación tan esplendida, como Bianchi aguantaba a este hombre eso era por decir menos interesante.
"Reborn, he venido a traerte de regreso, para poder seguir con nuestras misiones juntos" parece que él estuviera pintado para ella.
"No puedo, tengo que quedarme, pero te puedes quedar como tutora para Dame-Tsuna" sugirió, sentía pena por Haya, tendría que aguantar a la muchacha "Nana te recibiera de inmediato" se iba a quedar con él, no eso sí que no, podía aguantar todo menos una señorita obsesionada con Reborn, pero claro su opinión no importaba.
Así que ahora siendo las 6 de la tarde, estaba cocinando para una persona que hace poco lo quería matar mientras esperaba el reporte de Haya.
Lo que no sabía Tsuna es que Reborn estaba observando muy atentamente sus movimientos, y claro se dio cuenta de todo el show armado en su aula, que fue tan rápido y astuto, que le hacía sospechar que Tsuna no era torpe de ninguna manera, y había podido evitar que le dispara hasta ahora la bala de la última voluntad.
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S: ¿Muy corto?, pero me esforcé mucho, dato curioso, me había olvidado por completo de Bianchi.
X: ¿y Kyoko?
S: Digamos que en este fic no aparecerá mucho, sé que es importante en momentos específicos, pero no soy buena escribiendo romance, no me odien.
X: mmmm
S: Es cierto, lo he tratado varias veces, y comprendo la estructura, además en este fic Tsuna tiene más de 300 años y Kyoko tiene 15, y no le veo la lógica, en fin, me fui por las ramas, gracias por leer hasta aquí, ¿si alguien todavía lee esto? (pero si quieren alguna pareja dejen su comentario)
X: Nos vemos, en la siguiente parte.
S: Esa era mi línea!
