16 DE NOVIEMBRE DE 2013. 04:22 A.M. BROOKLYN. TORRE DE DEPARTAMENTOS. 2º PISO. DEPARTAMENTO 221(B).

Los gritos rompen el silencio de la madrugada, Steve se despierta de inmediato y corre a la habitación de Sophia. En los últimos meses ha aprendido que la pesadilla que la chica tuvo puede determinarse por la forma en que despierta, si corre a verlo es que soñó que él moría, si sale a fumar es algo relacionado a SHIELD. Pero si despierta gritando es relacionada al tiempo que experimentaron con ella en su infancia.

Un momento donde ella estaba tan asustada y adolorida que gritar y mostrar debilidad no le parecía importante, por lo menos cuando sus pulmones tenían el oxígeno para gritar.

El rubio abre con cuidado la puerta de la chica. También ha a aprendido que hay ocasiones en las que si él va a revisarla ella lo aleja con gritos furiosos, otras donde no lo reconoce y lo golpea cuando él intenta acercarse. Sin embargo, está vez Sophia lo reconoce en cuanto abre la puerta y simplemente extiende los brazos en su dirección con lágrimas brillando en sus ojos.

– Estás a salvo, estoy aquí – repite Steve mientras la envuelve en sus brazos y se acuesta a su lado en la cama.

Ella entierra su cara en el pecho del rubio con su cuerpo aún temblando por la pesadilla. Así, aferrándose mutuamente por largos minutos, lentamente vuelven a dormirse.

Horas después, Steve es el primero en despertar. A pesar de todo sigue sin poder dormir por mucho tiempo, pero de alguna forma al vivir juntos y apoyarse en sus respectivas pesadillas, el horario de dormir de ambos se ha regularizado un poco. Por lo menos cuando no están sumidos en una misión.

Steve se voltea pesadamente encontrando a Sophia durmiendo plácidamente a su lado, mirando la expresión tranquila en el rostro de la chica no puede evitar pensar lo hermosa que se ve cuando duerme.

Steve alguna vez pensó que Holmes sólo se veía verdaderamente hermosa cuando sonreía, y aunque es cierto que su cara se ilumina de una forma especial cuando lo hace, él ha empezado a pensar que cada una de sus expresiones son hermosas.

Desde la forma en que rueda los ojos cuando alguien dice algo estúpido, a cuando enarca una ceja y tuerce ligeramente su boca hacia la izquierda antes de destrozar a alguien con sus argumentos, o la pequeña arruga que se forma en su entrecejo cuando lee algo que la atrapa completamente. O el brillo travieso que aparece en sus ojos verdes cuando coquetea de broma con él.

El soldado sacude su cabeza para apartar esos pensamientos. Seria una mentira si dijera que nunca se ha sentido atraído por la chica, pero siempre que esas ideas comienzan a formarse en su mente él las aleja lo más rápido que puede.

No le parece bien pensar así de ella. No cuando ella ha dejado claro cientos de veces que no se siente atraída hacia casi nadie, no cuando ella aún batalla con su trauma en abuso sexual. No cuando ella se ha convertido en su mejor amiga y probablemente la persona en la que más confía en la Tierra.

El soldado supuso que esos pensamientos intrusivos iban a desaparecer cuando el empezará a salir con otras mujeres. Pero los pensamientos simplemente aparecen en su mente cuando pasan tiempo juntos.

Como cuando las suaves manos de Sophia tocan su piel cuando lo ayuda a vendarse alguna herida hecha en una misión, o cuando ella va a la cocina analizando un archivo, solo cubierta por una playera larga que le llega a la mitad de los muslos, o cuando entrenan juntos y ella esta sudada, usando solo una pequeña remera de deporte o un top y de alguna forma termina debajo de él en plena pelea.

No está de más agregar que muchas duchas frías fueron necesarias. Lo único bueno es que Sophia no parece notarlo, o sí lo nota no parece importarle. Seguramente al haber convido con varios hombres se ha acostumbrado a ser vista como un ser sexual, lo cual solo lo hace sentir peor por verla de esa manera.

Completamente sumido en sus pensamientos, el soldado apenas es consciente cuando la chica comienza a despertar.

– ¿Qué haces aquí? – pregunta con voz ronca Sophia mirándolo con el ceño fruncido.

La luz del día aleja las pesadillas de la chica y no está tan feliz de ver al soldado a su lado. Así que él enarca una ceja y se queda callado dándole tiempo al cerebro de Sophia para que despierte y recuerde la noche anterior.

– Oh, cierto. Gracias – exclama finalmente removiéndose incómoda.

Steve hace un gesto para quitarle importancia mientras se levanta.

– ¿Qué hora es? – pregunta Sophia calculando la hora con la luz que entra por la ventana. Pero con las nuevas micas que pusieron para evitar fotografías, la luz entra un poco distorsionada.

– 7:15 – responde Steve consultando el reloj en la mesa de noche.

Sophia gruñe ocultándose entre sus cobijas.

– Tengo que estar con mi padre a las 8 para recoger unos proyectos y luego tengo que ir a SHIELD a las 9:45 para una reunión – su voz sale amortiguada por las cobijas.

– No olvides tu cita con la psicóloga – le recuerda Steve.

Ella responde con un simple gemido frustrado.

– Me siento como Perséfone dividiendo mi tiempo en contra de mi voluntad – suspira cansada.

– ¿Quién seria yo en esta metáfora? – pregunta el rubio medio en broma quitándole las cobijas de la cara.

– Cerbero, por supuesto – responde ella completamente seria, pero pronto su cara se transforma en una sonrisa que el soldado corresponde.

Azul y verde se encuentran en sus miradas con un pequeño brillo que el otro causa. Pero en pocos segundos son hiperconscientes de la cercanía de sus cuerpos, así que apartan la mirada de golpe y se sumen en su rutina mañanera evitando los ojos del otro. Ambos ignoran el pequeño rubor en las mejillas que comparten.

16 DE NOVIEMBRE DE 2013. 7:45 P.M. NUEVA YORK, NUEVA YORK. 411 LAFAYETTE. MENTE Y CUERPO, CONSULTORIO 5.

NO, NO, NO. Él es tu amigo, es más, es como tu amigo/Golden Retriever y no puedes sentirte atraída hacia un Golden Retriever porque eso es zoofilia, y ya tienes suficientes problemas mentales, me reprendo mentalmente tratando de alejar la imagen de Steve sonriendo cándidamente con el cabello despeinado mientras levanta mis cobijas. Imagen que ha aparecido continuamente en mi mente a pesar de que la he desterrado a una caja en lo más profundo de mi cabeza.

Al parecer ni mil cadenas la pueden mantener ahí.

Solo puedo culpar a Romanoff por empeorarlo todo. Al parecer sí me siento atraída por Rogers, pero eventualmente iba a darme cuenta y resolverlo, creo… El caso es que cuando ella me lo dijo fue como cuando piensas en parpadear y te encuentras parpadeando cada dos segundos porque olvidas como hacerlo en automático; o cuando te dicen que cuando te ríes golpeas tu pierna, y cada vez que te ríes lo único que piensas es que no puedes evitar golpear tu pierna.

Mi mente no puede concentrarse en otra cosa excepto él. Y eso me hace actuar aún más extraña de lo que ya soy.

Espera un segundo, ¿puede que él lo haya notado? El pánico me rodea en un latido. No, no creo. Él es completamente inconsciente de lo que hacen las mujeres a su alrededor, por lo menos la mayor parte del tiempo.

Levanto la mano con la intención de sacudir un poco mi cabello, pero me golpeo con el reposabrazos. Es ahí cuando me doy cuenta de que no estoy en mi oficina sino en la de alguien más.

– Lo siento, ¿cuál era la pregunta? – cuestiono recordando que no estoy sola.

La Doctora Anderson revisa sus notas brevemente antes de responder.

– Hace 10 minutos pregunté… ¿Cómo va tu semana? – indica con voz monótona, pero puedo ver como batalla en suprimir una sonrisa.

– Excelente, gracias – respondo alegremente ganándome una mirada incrédula de su parte.

– ¿Esto es por tu nuevo trabajo con tu padre? – pregunta recargando los codos en sus piernas.

Una pose que he aprendido significa "vamos a hablar de algo serio y quiero que sepas que tienes toda mi atención".

– Sorprendentemente, eso esta bastante manejado – suspiro sintiéndome orgullosa de mi manejo de tiempo.

Considero dejar mi respuesta así, pero si no puedo decirle esto a mi terapeuta que legalmente no puede compartirlo con nadie, no puedo decírselo a nadie. Además, estaría gastando cientos de dólares por nada. Así que inhalo profundamente para ganar valor.

– Recientemente me he dado cuenta, que puede que haya desarrollado atracción sexual hacia Steve – suelto finalmente.

– ¿El chico que siempre te trae, con el que pasas el 50% de tu tiempo, que aprendió ejercicios para ayudarte en tus ataques de pánico, que a parte viven juntos y casi siempre duermen juntos por sus pesadillas? Pensé que eran pareja, no tiene límites de amistad claros – dice antes de hacer algunas anotaciones en su libreta.

– Solo somos amigos – replico inmediatamente.

– No hay necesidad de ponerse defensiva – dice tranquilamente lo que me obliga a volver a inhalar para relajarme – Además, si solo es atracción sexual no tienes nada que preocuparte. A las personas allosexuales* les pasa todo el tiempo con sus amigos, no es como que hayas desarrollado sentimientos hacia él –

– Si exacto – respondo aliviada.

Pero en lugar de realmente aliviarme simplemente me hace cuestionarme más.

Me gusta el cuerpo de Steve, es decir, ¿a quién no? Es básicamente un dios griego hecho con un suero. Pero tengo bastante claro que mi atracción hacia él va mucho más que eso. Es decir, es cierto que me gusta la forma en que siempre esta dispuesto a ayudar, la forma en que siempre está dispuesto a aprender las extrañas cosas de este siglo, la forma en que siempre es amable con todos, excepto sus enemigos o personas que me lastiman, a ellos siempre los busca destruir. Algo que le ha ayudado a aceptar su oscuridad, y la mía.

Mierda, ¿A quién engaño? Me gusta Steve, y ese es un hecho. Simple y frío como que el cielo es azul o que la masa por la velocidad de la luz al cuadrado equivale a la energía en un cuerpo en reposo.

Pero una vez que la verdad se asienta en mi mente llega el pánico.

OH, DIOS, ¿QUÉ? ¿MI VIDA NO PODÍA SER MÁS COMPLICADA?

– No tienes porque resolverlo todo ahora – me tranquiliza la Doctora Anderson cuando ve el pánico en mi mirada – Podemos hablar el resto de la sesión de tus sentimientos e incluso puedes tomarte una semana para descifrarlos – aconseja con voz calmada.

– Si exacto, todo va a estar bien – digo fingiendo una seguridad que no tengo y tratando de convencerme de esa enorme mentira.

– Podemos hacer un plan, eso te va a relajar – agrega con voz suave.

Vaya todo lo que he pagado en la terapia está bien invertido porque me conoce bien.

– Bien, puedo empezar a poner un poco de límites y puedo tomarme la semana para pensar. Le puedo decir que tengo mucho trabajo o algo – respondo mientras la idea de un plan comienza a formarse en mi cerebro.

Y por primera vez en toda mi puta existencia decido enfrentar un problema que tiene que ver con mis sentimientos. Sigo el plan que trazo con la Doctora Anderson al pie de la letra. El día uno lo utilizo analizando cuidadosamente todos mis recuerdos con Steve y como me hace sentir eso.

Ese día es cuando me doy cuenta de que me gusta no sólo por como me trata, sino por que como es.

Recuerdo una vez que me encontró sentada en la sala, por alguna razón él se levantó por un vaso de agua en la madrugada y me vio con lágrimas cayendo de mis ojos y la mirada perdida. Llevaba 20 minutos llorando, así que mis ojos ya estaban rojos y había marcas de lágrimas por toda mi cara. Siendo la buena persona que es inmediatamente se acercó y me preguntó que había pasado, si estaba lastimada o había tenido una pesadilla.

– No es nada, estoy bien – respondí con la voz aún ronca por el llanto.

– No pareces estar bien – replicó seriamente.

No pude reprimir la sonrisa que se formó en mi cara, conmovida por su preocupación.

– Unos personajes murieron, es estúpido lo sé – respondí súbitamente avergonzada de mis sentimientos.

– Oh – exclamó sorprendido mirando de reojo el libro cerrado a mi lado.

Aunque en lugar de simplemente irse y dejarme con mis extraños sentimientos se sentó a mi lado.

– Es estúpido, pero los libros me ayudan a desahogarme. Son emociones que puedo manejar – agregué tratando de justificarme.

Pero la mirada que me dedico que dejo claro que no necesariamente me entendía, pero no me iba a juzgar por ello.

– ¿Quieres hablarme de ellos? ¿Te haría sentir mejor? – preguntó sentándose a mi lado en el sillón.

En ese momento supe que no eran palabras vacías habladas desde lo políticamente correcto. Ese intercambio cuando te ven triste y te preguntan si estas bien, respondes sí cuando claramente no lo estas, y ellos asienten sintiéndose orgullosos de ellos mismos por preocuparse por ti y olvidando inmediatamente tu problema.

Solté una exhalación temblorosa tratando de controlar mi tono.

– Probablemente los conozcas. Sus nombres eran… Aquiles y Patroclo – respondí con un hilo de voz con las lágrimas volviendo a fluir.

Luego me dejó hablar por horas y puso atención a cada una de mis palabras. Nunca le dije, pero fue la primera persona a la que le pude hablar de un personaje ficticio sin que me viera como si estuviera loca.

A ese le siguieron miles de recuerdos de pequeños momentos donde él intentó protegerme o cuidarme, aún cuando no necesitaba hacerlo. Lo que más me conmueve es el hecho que lo hace no porque no pueda cuidarme por mi misma, sino porque simplemente le importo y no le molesta cuidarme. Y por increíblemente patético que suene, a muchas personas en mi infancia eso no les fue suficiente para cuidarme.

A eso siguió el día 2. Dónde tenía que reflexionar sobre nuestras peleas y malos momentos, porque la vida no se compone exclusivamente en cosas bonitas. Pase el día con un humor de perros lo que ayuda a alejar a los demás agentes, terminar más rápido mi trabajo y dejar tiempo para analizar las peleas.

Llego a la conclusión que, aunque Rogers puede ser un bastardo terco, sobreprotector al que no siempre puedo deducir. Muchas de nuestras peleas se deben a mala comunicación, el hecho que yo le oculté algo o algunas son de temas tan ridículos que ahora parecen graciosas en lugar de molestas.

El día 3 es el día para determinar mi atracción sexual, lo cual es bastante sencillo porque el cuerpo de Steve es increíblemente perfecto y caliente y ese es un simple hecho irrefutable. Además, he convivido y estrechado relaciones con él así que tiene mucho sentido que sienta atracción sexual. Maldita Natasha, ella se dio cuenta antes de mi.

No está de más agregar que es el día que paso más distraída pensando en los brazos de Steve en lugar de mi trabajo. Al punto que mi padre me da el día luego de hora y media porque piensa que estoy disociando.

Llega el día 4 donde tengo que analizar si lo que siento es simple afecto platónico o realmente atracción sexual/romántica. Algo importante para lo que tendría que estar concentrada. Pero como siempre, el destino tiene otros planes. Y como siempre es mostrar cuanto me odia.

– ¿Es en serio? – exclamo incapaz de contener mi desacuerdo.

Me avisaron que Fury tenía una misión para mí y pensé que iba a ser una misión sencilla, algo para mantener mi mente ocupada en posibles problemas y soluciones. Pero al parecer su idea era mandarme en la peor misión que he tenido. Y miren que parte de mis misiones han sido secuestros.

– Bueno, el equipo STRIKE ha entrenado contigo. Por lo que saben como trabajar contigo – responde Fury sin importancia – Y la última misión con el Capitán Rogers fue un relativo éxito y necesitamos a los mejores para está misión. De todos modos, los 3 tienen diferentes tareas y no comparten el liderazgo, no deberían estorbarte –

Quería una semana para poder analizar mis emociones y qué me da el universo en su lugar: Una misión en la que tengo que estar 200% concentrada con mi exnovio y mi amigo por el cual puede que tenga sentimientos. Eso sin siquiera agregar que mi exnovio puede que este trabajando en contra de nosotros. El universo no tiene una forma más sutil de decirme púdrete.

Quisiera replicar y luchar para tener está misión de otra forma. Pero parte de la razón por la que necesitan a los mejores es porque tienen a agentes de alto rango secuestrados y usados como rehenes. Por cada minuto que retrase por la discusión las posibilidades que no salvemos a todos aumentan en un 3%.

– Necesito a Joey ahí – me rindo – Necesito a alguien con quien criticar cuando los idiotas de STRIKE digan algo estúpido – agrego frotando mi cabeza en un intento de menguar la migraña que me ataca.

– El agente Warren ya fue convocado – responde volcando su atención en otro archivo y seguramente otro problema.

Con sus simples palabras zanja toda la conversación quedando como el director bondadoso que me deja hacer misiones con mi mejor amigo.

No pierdo más tiempo y salgo de la oficina silenciosamente. Voy al cuarto que técnicamente todavía comparto de Steve a cambiarme y a la armería por unas cosas. Tenemos que salir lo más rápido que podemos así que cuando me acerco a nuestro avión la mayoría de las personas ya están presentes.

– ¿Dónde está el idiota? – pregunto en cuanto entró.

– Estoy aquí – Steve responde levantándose.

Ni siquiera puedo apreciar lo bien que se ve con su uniforme y lo mucho que tenía razón Tony sobre modificar la parte posterior de su pantalón, porque estoy de mal humor.

– Sorprendentemente, no hablo de ti – respondo cansada.

Rumblow aparece saliendo de la cabina del piloto con semblante tranquilo.

– Hayle, hace mucho que no tenemos una misión juntos – dice como saludo estrechando mi mano.

– Mmm hmm – respondo sin mucho entusiasmo.

Con forme los últimos agentes llegan siento la incomodidad crecer en el ambiente. O estos equipos van a hacer un excelente trabajo en la misión para desahogar su tensión o van a matarse mutuamente antes de llegar.

– Hice esto que marca detalladamente el plan de nuestros respectivos equipos. Me tomé la libertad de suponer que es lo que ibas a hacer, pero si tienes algún cambio o propuesta, dímelo dentro de los próximos minutos – explico entregándole una carpeta.

Como siempre utilizo como excusa hacer perfecta la misión para no reflexionar mis sentimientos y planear hasta el más mínimo segundo. Tomando en cuenta que la vida de agentes está en riesgo y que el equipo de STRIKE ha tenido misiones muy raras con armas perdidas, no es tan descabellada mi precaución. Y aunque tomó 12 minutos extra para escribir e imprimir, tener las cosas tan detalladas me parece una buena idea.

Rumblow la toma y comienza a revisarla de inmediato. Algo bueno es que por lo menos Rumblow siempre se concentra en la misión en lugar de sus sentimientos. Extraño los momentos dónde podía hacer eso con tanta facilidad. Aún puedo hacerlo, sólo no cuando tiene que ver con Steve y sus estúpidos hermosos ojos.

– ¿No incluyes al Capitán? – pregunta aún leyendo.

– Lo tomo en cuenta como uno de tu equipo hasta que se separará aquí. De ahí el asegurará a los rehenes, pero saldrá de inmediato así que no tendrá relevancia con nuestras misiones respectivas – respondo señalando un punto en el croquis del edificio.

Honestamente Steve siempre hace lo que quiere y por más que haga un plan detallado, va a terminar haciendo una acción que no preví. Pero ahora confió en que lo que haga no va a estorbarnos o entorpecernos, espero.

Rumblow, por su parte, asiente seriamente terminando de revisar el archivo.

– Todo parece estar en orden – afirma.

Con un pequeño asentimiento de mi parte damos por terminada la reunión pre-misión. Así que cada uno regresa a donde se han congregado nuestros respectivos equipos, en lados contrarios de la nave.

Justo en el medio veo a Steve removerse incomodo a lado de Joey, sintiendo el ambiente tenso simplemente se ha quedado alejado de ambos lados. Aunque siendo el increíble Capitán América, nadie va a discutir con él.

[Nadie excepto tu], sisea la voz de mi cabeza que parece encantada de la cantidad de drama que hay.

– ¿Por qué ambos equipos no se llevan bien? Yo he hecho varios trabajos con STRIKE y nunca he tenido problemas – pregunta Steve genuinamente confundido cuando me acerco a ellos.

El está consciente de las sospechas que tenemos al equipo de STRIKE, pero si él y yo podemos actuar natural con ellos creo que no entiende porque las demás personas, que se supone que no saben nada de ello, los odian.

– Sophia y Rumblow solían salir. Cuando rompieron los respectivos equipos juramos odiarnos por solidaridad – responde Joey antes de que yo pueda formular una respuesta.

– ¡¿Qué?! – grita Steve causando que todos nos volteen a ver – Lo siento, sigan a lo suyo – ordena firmemente.

Un poco renuentes, los agentes vuelven a enfocarse a lo suyo aún dando un par de miradas desconfiadas en nuestra dirección.

– ¿Qué? – repite el soldado en un susurro.

– ¿Espera no lo sabías? Fue el chisme del año, oh espera. Creo que fue cuando te sacaron del hielo – dice Joey dedicándole una pequeña mirada de disculpa al rubio.

– Si terminaron sus chismes, vamos a concentrarnos – los corto irritada.

Ignorándolos deliberadamente comienzo a calibrar los canales de comunicación a unos pasos de distancia.

– Eso explica porque te saca tanto de tus casillas – dice Steve poniéndose a mi lado. Supongo que a sus ojos el hecho que me quitara la misión de las armas Chitaurri y que probablemente trabaja o es el enemigo no es suficiente justificación para que no me agrade.

– Tu me sacas mucho de mis casillas y eso no significa que estamos saliendo – replico conteniendo el impulso de rodar los ojos.

– Pues… – inicia Joey dedicándonos una sonrisa sugerente.

– No estamos saliendo – respondemos al unísono Steve y yo.

– De todos modos, Rumblow y yo teníamos una buena relación de trabajo hasta que me dijo que era un polluelo que no hace nada sin la aprobación de un hombre – replico de mal humor.

Eso concéntrate en Rumblow y lo mucho que te disgusta ahora en lugar del lo cerca que está Rogers de ti, tan cerca que me llega su olor a jabón y menta.

– Joder, ¿qué le respondiste? – pregunta Joey fulminando con la mirada al equipo de STRIKE.

– Ah, Rogers interrumpió la discusión. Así que en su lugar le grité a él –

Steve frunce el ceño tratando de recordar esa conversación.

– Me has gritado tantas veces que no estoy seguro cuando fue eso – dice con media sonrisa que derrite mi corazón.

20 DE NOVIEMBRE DE 2013. 7:45 P.M. MARYLAND. BALTIMORE – WASHINGTON PKWY (CARRETERA). ALMACEN ABANDONADO.

Le hago una seña a mi equipo para que siga avanzando, a lo lejos podemos oír los disparos y gritos de una dura batalla. Mientras el equipo de STRIKE enfrenta, y distrae, a los guardias de este almacén, Rogers y yo tenemos otras misiones. Steve junto un par de agentes de STRIKE van a sacar a los agentes que fueron secuestrados. Mi equipo se encargará de buscar cualquier información que tengan en este almacén.

Nadie sabe contra quien nos enfrentamos ni como lograron apresar a 7 agentes de altos rangos que se encontraban en distintas misiones en todo el país y por alguna razón milagrosa uno de ellos pudo mantener su GPS prendido el tiempo suficiente para mandarnos está ubicación.

La cosa es que yo no creo mucho en los milagros cuando tiene que ver con misiones. Tengo una muy buena suposición de quien está detrás de esto, pero creo que el mundo no me odia tanto como para juntar a mi exnovio, mi amigo por el que tengo sentimientos y mi "supuesto" hermano en la misma misión.

Damos vuelta en una esquina con las armas en alto, pero encontramos el siguiente pasillo vació, igual que el anterior. Lamentablemente no puedo quitarme la sensación que esto es demasiado sencillo. Apago el audio de mi comunicador para hablar sin que me escuchen los otros equipos. He aprendido la lección de solo apagar mi audio en lugar de apagar todo el comunicador.

– Yo seguiré el camino que habíamos previsto y ustedes se repartirán a buscar información en el resto del edificio. Equipos de 2, nos veremos en la salida a la hora acordada – ordeno a los de mi equipo – Manténganse alertas –

Siete agentes asienten con la cabeza ya formando los equipos y repartiéndose el resto del edificio. En menos de un minuto ya se han ido a sus nuevas misiones. Por eso me gusta trabajar solo con mi equipo.

– ¿Plan B? – pregunta medio en broma Joey quedándose a mi lado.

– De hecho, plan D – respondo tratando de parecer calmada – Necesito que vayas a asegurarte que los rehenes estén a salvo – tengo fe en Rogers, pero no confió en los demás agentes de STRIKE.

Mi amigo frunce el ceño mirándome cautelosamente.

– ¿Estás segura? – pregunta dejando de lado toda su actitud alegre.

– Si, estaré bien – aseguro con lo que espero sea una sonrisa tranquilizadora.

Asiente inseguro, pero se va. Regreso a mi misión analizando hasta el más mínimo cambio en las sombras en busca de una amenaza. Estoy segura de que es una trampa, pero eso no significa que voy a conducir a todo mi equipo a ella. Podría evitarla, pero enfrentarla me indicará contra quien nos enfrentamos, y si es quien creo que es dudo que quiera matarme.

– Hayle, posición – me sobresalta la voz de Rumblow por el comunicador.

– Donde dije que estaría, zona este del edificio – respondo en un susurro volviendo a encender el audio de mi comunicador.

– De acuerdo, aquí también… – no llego a escuchar el final porque el ruido de balas disparadas hacia mí y una docena de pares de pies lo interrumpen.

Por reflejo me oculto atrás de una esquina. Me permito 5 segundos para analizar lo poco que vi de mis atacantes. Son 13 hombres, 10 están armados con semiautomáticas M16 y los restantes con M4. Eso es un conjunto de armas perfecto para masacrar un escuadrón, esto definitivamente era una trampa. Una vez que eso queda claro dejo a mi mente buscar puntos débiles, ninguno tiene casco.

Silencio.

Están recargando, es mi momento. Logro dispararle directamente en la cabeza a 5 antes que vuelvan a regresar el fuego, me oculto de nuevo detrás de la esquina, pero no me puedo quedar mucho tiempo. Pronto comenzaran a acercarse. En el fondo de mi mente cuento los disparos en espera que tengan que recargar y hago la finta de salir varias veces para que sigan gastando balas.

El ruido de las balas estrellándose en la pared resuena en mis oídos, pero la adrenalina de la pelea me mantiene concentrada. Cuando deduzco que tienen que volver a recargar ruedo por el piso y le disparo a otros 5 hombres para ocultarme detrás de una pesada puerta de metal a mitad del pasillo.

Quedan 3, me reconforto escuchando sus respiraciones aceleradas, maldiciones y el ruido que hacen al recargar sus armas. No tarda mucho en volver a sonar las balas, aunque el ruido es interrumpido por otro chasquido, sólo quedan hombres con M16 y el casquillo se ha atorado. Por eso nadie quiere esas armas.

No les doy tiempo de sacar otra arma, salgo de nuevo disparando a los dos hombres más cercanos y atinándoles directamente entre las cejas.

Me vuelvo al último e intento disparar de nuevo, un chasquido me responde indicándome que me he quedado sin balas. Mierda, eran 13 personas y me quedaban 12 balas. Podría recargar lo que me llevaría 7.2 segundos que definitivamente no tengo ya que el hombre se ha dado cuenta y viene corriendo a embestirme.

Con un gruñido, cambio mi pistola por mis cuchillos y tomo los siguientes 3 segundos para prepararme mentalmente para el encuentro cuerpo a cuerpo. Sin embargo, cuando llega a solo 30 centímetros de distancia el hombre es derribado por un escudo que rebota en su cabeza y regresa a las manos de su patriótico dueño.

– ¿Qué haces aquí, Rogers? – pregunto mientras compruebo que el hombre está inconsciente y le quito sus armas.

– ¿El Capitán está ahí? – dice aceleradamente Rumblow por el comunicador.

Mierda, olvidé que mi audio seguía encendido.

– Supuse que necesitaban un poco de ayuda – responde Steve con su propio comunicador dándome una mirada significativa. Sabe que aún me cuesta un poco de trabajo el contacto físico, aún cuando es necesario para pelear por mi vida.

– Dijiste que el Capitán iba a salir junto con los rehenes – me reprocha Rumblow, me extraña el tono tosco en el qué responde.

– No es la gran cosa. Mis cálculos fueron equivocados, ni siquiera soy buena en matemáticas – bromeo en un intento de aliviar su humor, pero tomo nota de su reacción.

Un gruñido entre todo el ruido de la batalla es mi única respuesta. No aguardo más tiempo, apago el audio de mi comunicador y me acerco a Steve para apagar el suyo.

– ¿Cómo me encontraste? – inquiero aprovechando el tiempo para recargar mis armas.

– Joey fue a revisar que todo fuera bien con los rehenes. Separarse en parejas era el plan D, solo llegarías a el si había problemas – inicia buscando nuevos peligros con la mirada.

– ¿Leíste el plan completo? – pregunto sorprendida.

– Por supuesto – asegura con una media sonrisa.

Vaya eso hace una GRAN diferencia al Capitán que en nuestra primera misión dijo "No es necesario que tengamos tantos planes".

– Supuse que algo iba mal así que me escabullí y tomé el camino que marcaste en el archivo – desvía la mirada a los 13 cadáveres que ahora adornan el pasillo.

Cuando regresa su mirada no veo asco, ni siquiera miedo, sino genuina preocupación.

– ¿Estás bien? – pregunta buscando cualquier indicio de herida en mi cuerpo.

– Por ahora. Esto es una trampa, pero sospecho que es solo para mi – respondo honestamente – Lo mejor es que vuelvas con los demás – termino empezando a retomar el camino.

– Ni lo pienses, somos un equipo – asegura posicionándose a mi lado con su escudo en una postura defensiva.

Ruego los ojos con molestia, me sentiría mejor sabiendo que él esta a salvo con el resto. Pero no puedo negar que sentir su presencia a mi lado me hace respirar más fácil. Lo único que espero es que esto no termine con él lastimado.

[Maldita sea, deja de pensar en el bienestar de Rogers y concéntrate en la misión], me reclama harta la voz de mi cabeza. Esta vez tiene razón así que vacío mi mente para concentrarme en lo que tengo enfrente.

Nos enfrentamos con otros 2 grupos de hombres armados que vencemos en menos de un minuto. Todas las horas que hemos puesto en entrenar juntos por fin están rindiendo frutos. Lo mejor es que no tenemos a nadie observándonos y cuestionándonos porque trabajamos tan bien juntos si nos odiamos, eso solo alimentaría los rumores que somos pareja.

Inspecciono las habitaciones en el camino, pero todas parecen cuidadosamente limpias. Como si nos estuvieran esperando y hubieran limpiado cualquier material sospechoso antes de nuestra llegada, tomando en cuenta que eso ha pasado un par de veces en otras misiones, es bastante probable.

– Hayle, necesitamos ayuda. Hay más atacantes de los que previmos – suena la voz de Joey por el comunicador.

– Sigue el plan G – respondo con tranquilidad tratando de analizar un par de papeles que parecen ser basura vieja.

– Aún más – dice con dificultad en el fondo puedo oír los ruidos de la batalla.

– Causaremos una conmoción para atraer a los hombres y que puedan irse – dice Steve por su comunicador.

Es entonces cuando caigo en cuenta que esto es lo que planean. Esa es la estrategia que sigo usualmente, pero eso es lo que me mantendría retenida en esta trampa, han enviado 3 escuadrones y ellos no me han capturado así que atacan al resto del equipo en busca que yo me quede como distracción.

Pero si no lo hago hay un 90% que el resto de mi equipo no salga de esto, sean quienes sean estas personas no tienen compasión.

– Es tu momento de irte, Rogers – sentencio asegurando que todas mis armas estén listas para usarlas.

– No te voy a dejar aquí sola – replica ofendido.

– No es una discusión – lo corto.

– Exacto, me quedo – sentencia posicionándose a mi lado.

– ¿Por qué eres tan malditamente terco? – chillo resistiendo el impulso de abofetearlo hasta que entre en razón. Eso perdería tiempo y seguramente no funcionaría.

– Porque te vas a dejar capturar – responde seriamente.

No me sorprende tanto que haya llegado a esa conclusión, y honestamente no me sorprende mucho que no quiere que lo haga sola.

– Pues déjame –

– ¡NO! –

– UGH – chillo frustrada tallando mi cara.

– Voy a seguir cada estúpida orden que me digas, excepto dejar tu lado – afirma transmitiendo toda su seguridad con sus hermosos ojos zafiro.

Suelto un bufido, pero adopto mi posición defensiva a su lado. Esta vez cuando avanzamos dejamos de lado toda la sutileza, gritamos, lanzamos balas al aire, corremos azotando nuestros pies contra el piso. Los enemigos no tardan en llegar, apareciendo de cada pasillo y puerta como cucarachas.

Una vez que Joey nos indica que han huido y están a salvo, dejamos que nos rodeen. Nos retienen las manos con esposas, está vez no tengo una herida para parecer menos letal así que nos revisan exhaustivamente quitándonos todo lo que pueda parecer un arma.

Cuando se llevan los cuchillos que me dio Steve no puedo evitar sentir un vació en mi pecho. No importa, los recuperaré. Concéntrate en la misión, me insto como mantra viéndolos llevarse el resto de mis armas. No es momento para cuestionarme si aprecio tanto los cuchillos por su calidad o por el hombre que me los regaló.

Veinte soldados nos escoltan al exterior donde grandes camionetas están preparadas para salir, nos llevan a un contenedor conectado a un tráiler y nos avientan dentro cerrando la puerta con un sinfín de seguros.

– Bueno, esto es un lindo cambio de escenario – digo alegremente analizando nuestro alrededor. El lugar es de 7x2 metros de un color verde oxidado.

– Estamos en un contendor – responde el rubio perplejo.

– Estaba siendo sarcástica – replico molesta.

El se sienta decidido a guardar energía, yo me acomodo del otro lado del contenedor viendo directamente a la puerta. Me dejo caer con semblante derrotado, lo cual no es muy difícil porque así me siento. Pero aprovecho esto para analizar rápidamente todo el cuarto. No hay otro punto de salida más que la puerta, lo cual deja nuestros planes de escape a 4…

– ¿Tomaste tus medicinas? Porque vamos a estar aquí un largo tiempo – interrumpe mi análisis la voz de el rubio.

– Deja de molestar, Rogers – respondo bruscamente.

Sus ojos azules me miran confundidos, así que intento que los míos le den un mensaje claro. Hay pequeñas cámaras y micrófonos ocultos a lo largo del contenedor. Nos están observando, no podemos hablar.

– Has lo que quieras, entonces – suspira resignado captando mi mensaje.

Se alarga un silencio entre nosotros. Deduzco que estaremos aquí por lo menos otros 20 minutos así que me desvaino los sesos en busca de algo en que entretenerme. No tengo ninguna herida, más que algunos rasguños, lo cual es casi milagroso, pero significa que no me tengo que entretener atendiéndolas. Ni siquiera tengo sangre seca que limpiar porque todos mis enfrentamientos fueron a distancia. Y no puedo zafarme de mis esposas o intentar escapar porque estoy siendo vigilada.

Ya que Steve está a 3 metros de distancia termino pensando en él, así que sigo el plan que hice con mi terapeuta.

1. Pon distancia entre él y tu.

Pues no es como que pueda hacer un hoyo y salir para poner distancia, o que pueda decirles a los conductores "Mira, creo que me gusta este hombre así que déjenme estar al frente para poner un poco de distancia".

Bueno sigamos.

2. Reflexiona sobre tu última conversación con él.

Dudo que se refería a una conversación dentro de una misión. Pero en defensa del rubio regresó para asegurarse que estaba bien y se negó a irse de mi lado, aunque en este punto no se si considerarlo algo bueno o malo.

Antes de que pueda seguir reflexionando, o peleando con mi mente, el contendor se detiene. Estuvimos moviéndonos 15 minutos a una velocidad de 120 km/ h, eso son tan solo 30 km. No podemos estar tan lejos. Las puertas del contenedor se abren alumbrándonos con la luz artificial de una farola, 5 hombres entran y sacan bruscamente a Rogers para que otros 5 entren y me saquen a mi. No puedo evitar sentirme orgullosa que tengo los mismos guardias que un supersoldado, esta vez no van a subestimarme.

Sin embargo, tengo que concentrarme en mi respiración en lugar de las manos que me toman por los brazos.

Nos arrastran a un callejón desierto. En medio rodeado de otros 3 hombres se encuentra Michael, se ve particularmente arrogante en su traje caro y su cabello cuidadosamente arreglado hacia atrás dejando ver sus facciones parecidas a las mías. Me doy cuenta de que esta vez está intentando lucir bien, eso solo hecha leña al odio que tengo adentro.

Aunque en el fondo de mi mente no puedo evitar pensar que yo tenía razón, él está detrás de todo esto.

Si, el universo oficialmente me odia.

– Quería hacer esto por las buenas, pero eres demasiado difícil de contactar – dice dramáticamente cuando los 10 hombres que nos mantienen captivos nos detienen a un par de metros.

– Bueno, no le doy mi número a desconocidos que creen que ADN similar les da derecho a mi vida – escupo incapaz de contener mi rabia.

– O que intentan matarnos – agrega Steve fulminando a Michael con la mirada.

Él simplemente hace un gesto cargado de desdén, debe ser una señal porque inmediatamente uno de los guardias de Steve le da un puñetazo en el abdomen sacándole el aire. De no ser por el resto de los hombres que sostienen sus brazos hubiera caído al piso.

– Déjalo ir. Esto es entre tú y yo – gruño manteniendo mi voz calmada.

– Holmes – advierte el rubio aún tratando de recuperar el aliento.

Sabe de primera mano que haré cualquier cosa por mantenerlo a salvo, justo por eso no está de acuerdo.

– Cállate, Rogers – lo corto bruscamente.

– Oh, querida hermanita. Sabía que el querido Capitán iba a seguirte. Tengo planes para él – dice condescendientemente.

Haciendo otro gesto un hombre le pasa un maletín. Se toma su tiempo en abrirlo, lo que me hace removerme por la anticipación a problemas. Luego de una eternidad nos muestra el contenido. Una colección macabra de instrumentos de tortura hechos de plata, tan brillosos que opacarían a la Luna.

– Me pregunto quien se derrumbará primero – comienza tomando y dejando piezas, como si considerara cual usar – La respuesta lógica sería el correcto Capitán América al verte ser torturada, pero tengo la sensación de que serás tu cuando su sangre comience a decorar el piso – termina acercándose con un fino cuchillo a Steve.

– Sé que estas loco, pero no eres ciego, no nos llevamos bien. Lo quiero fuera porque cuando salga de aquí me culparán a mí de cualquier cosa que le haya pasado – argumento cargando mi tono con todo el odio que puedo, lo cual en este momento no es muy complicado.

– Se llevan lo suficiente bien para que él te sacara del hospital – responde regresando al maletín para sacar otro "juguete".

– Sacarme del hospital es lo contrario de querer ayudarme – me burlo.

– O para que moliera a alguien que te lastimó dos veces… pequeña Holmes – continúa mirándome directamente a los ojos.

La forma tan sugerente que lo dice me lleva a pensar en el idiota de ojos grises aka Moriarty. Al parecer mi cerebro paranoico tenía razón, el nombre era un maldito mensaje. Solo no pensaba que mi hermano fuera capaz de mandar un hombre que pretendía violarme.

Lo único que evita que caiga en un ataque de pánico es el ruido que hace Steve al llegar a la misma conclusión, una ola de ira se apodera de su cuerpo mientras se deshace de 2 de sus guardias intentando llegar a Michael entre gruñidos. Entonces 2 de los míos me sueltan para detenerlo.

– Voy a matarte – gruñe intentando llegar a él, en sus ojos solo puedo distinguir la necesidad de venganza.

– Unos afirmarían que esto es preocuparte por ti – dice Michael ignorando las amenazas del rubio – Pero te equivocas, pequeño soldadito. No vas a matarme –

Los guardias logran apresar a Steve contra el piso, pero lucha con una ferocidad que a los 7 guardias les cuesta trabajo mantenerlo quieto.

– Tienes razón – anuncio recuperando la atención de Michael – El no va a matarte. Lo voy a hacer yo… Lenta y dolorosamente. De una forma que hará parecer tu maletín, un maletín de niños – mi voz sale tan fría que podría congelar el infierno.

Sin embargo, Michael solo suelta una carcajada que es casi ahogada por los ruidos del rubio aún forcejeando.

– Están rodeados. No hay forma en que vayas a ganar – dice arrogantemente.

Me dedica una sonrisa de superioridad, respondo lentamente con una igual lo que hace vacilar su seguridad.

En menos de un segundo me deshago del agarre de mis guardias y inmovilizo a uno con una llave sosteniendo su cabeza. Todas las armas disponibles me apuntan en seguida, pero ninguna se atreve a dispararme. No estoy segura si es por orden de Michael o porque saben que un pequeño movimiento y su compañero está muerto.

– Y tu sabes que yo voy a pelear. La pregunta no es si me matarás o no, la pregunta es cuántos de ustedes me llevaré al otro mundo antes de que yo los siga – amenazo lentamente – Aunque honestamente, dudo que yo los siga –

Incluso Steve deja de forcejear para oír mis palabras.

– Eres extremadamente arrogante, ¿no crees? – Michael se burla como si mi resistencia lo entretuviera.

– Todas las personas en este lugar van a morir antes de que puedan lastimarme. Saber eso hace maravillas para mi confianza – respondo apretando el agarre a la cabeza del guardia.

Todos se tensan, pero nadie me dispara.

– ¿Y cómo estás tan segura? – pregunta ahora molesto Michael.

– Porque nos tiene a nosotros, idiota – grita Joey apuntando su arma arriba de un edificio cercano.

Un puntito rojo en la frente de Michael lo hace mantenerse inmóvil. En pocos segundos, decenas de agentes, incluidos los de STRIKE salen de ambos extremos del callejón listos para una pelea. Suelto al guardia mientras los agentes los reúnen amenazándolos con sus armas.

Me vuelvo hacia Michael esperando encontrar pánico en su mirada, pero solo me dedica una pequeña sonrisa.

*ALLOSEXUAL: Opuesto a la asexualidad. Persona que experimenta atracción sexual hacia otras personas.