21 DE NOVIEMBRE DE 2013. 2:33 P.M. NUEVA YORK, NUEVA YORK. CENTRO DE COMANDO SHIELD. ZONA DE DETENCIÓN.

La agente Sophia Hayle se vuelve al encargado de la zona de detención con sus ojos verdes envueltos en llamas consumidas por la ira.

– ¿Cómo exactamente perdiste a la maldita persona que lideraba el ataque? – cuestiona tomando con tanta fuerza el borde del escritorio que sus nudillos se vuelven blancos.

– Lo siento mucho, simplemente cuando llegaron no estaba entre ellos – tartamudea el encargado revisando frenéticamente el sistema de su computadora.

– Probablemente escapó antes que lo capturaran o en el camino aquí. No es culpa del chico, Sophia – dice Joey tratando de calmar el ambiente, a pesar de que el mismo está furioso.

La chica exhala bruscamente tratando de recuperar la compostura.

Joey solo había llegado a ella por casi un milagro. Es decir, un GPS en la suela del zapato de la chica. Desde el secuestro de Joey, Sophia le puso un GPS en su zapato cada vez que salían en una misión y luego de mucha insistencia de su amigo accedió a ella también usar uno. Nunca le dijo al rubio porque sabía que, llegado el momento de usarlo, Steve se iba a quedar tercamente a su lado en lugar de alejarse y seguirla por el GPS.

– Por lo menos capturamos a una gran cantidad de personas. Puede que ellos nos digan algo – añade un poco esperanzado Joey. Pero incluso él sabe que las posibilidades para eso son microscópicas.

– Que nadie más escape – ordena la chica saliendo antes de volver a regañar al encargado. O que cuestionen por qué está tan interesada por el líder.

La única cosa buena que ocurrió en la misión, fue que los agentes llegaron en la última parte de la pelea con su "hermano" donde no dijeron nada que indicara su parentesco. Pero no quiere alertar a nadie más, ni siquiera su mejor amigo.

– Deberías ir a descansar un poco. Puedo manejar las cosas – sugiere Joey corriendo para alcanzarla en el pasillo.

– Estoy bien. Todavía queda mucho trabajo – lo corta la chica avanzando a largas zancadas.

– Fuiste secuestrada, descansa un poco… – intenta de nuevo su amigo.

– Fui "secuestrada" por media hora, a parte eso forma parte de la descripción de mi trabajo – responde Sophia quitándole importancia.

– Bien. Estas alterada, y cuando lo estás eres innecesariamente agresiva y en este momento no necesitamos eso – dice Joey seriamente.

Ella suelta un suspiro. Sabe que su amigo tiene buenas intenciones de sacar el trabajo adelante y que ella en este momento es un riesgo. Realmente lo único que queda por hacer es el reporte de lo que sucedió en la misión, y quizás interrogar a un par de prisioneros antes de que amanezca. Pero ella no quiere que nada salga mal, aunque no puede evitar sentirse completamente drenada de energía.

– Esta bien. Pero una sola coma mal puesta en el trabajo y te patearé el trasero tan fuerte que no podrás sentarte por un mes – amenaza la chica.

– Lo tengo controlado, Hayle – responde medio en broma su amigo.

Con un asentimiento inseguro y varias sugerencias más, la chica se dirige a la salida.

Por su parte, Steve Rogers está recargado en su cama. Luego de hacer su reporte de la misión, regresó al departamento, se dio un baño para quitarse toda la mugre por haber sido golpeado en el piso y se sentó en la cama con solo su pantalón de pijama acariciando el pelaje naranja de Watson.

Un breve vistazo a su reloj le indica que van a dar las 3 de la mañana. Por alguna razón no está cansado, puede ser la adrenalina restante de la misión que aún corre por su sistema o el hecho que la chica aún no ha regresado. O puede deberse al ardor en gran parte de su torso y brazos por sus heridas.

Pesadamente se levanta para ir por el gran botiquín que Holmes mantiene en el baño. Lo primero que hace es tomarse en seco un analgésico para el dolor. Sabe lo suficiente para limpiar y ponerse un vendaje, pero el hecho que todo le duele al hacer el más mínimo movimiento no hace fácil la tarea.

– ¿Necesitas ayuda? – pregunta Sophia suavemente recargada en el umbral de la puerta.

El soldado ni siquiera escuchó cuando ella entró. Pero no debe ser mucho pues aún tiene puesto su uniforme de SHIELD, que por no haberse enfrentado físicamente en la misión, está relativamente presentable.

– ¿No tienes problema de hacerlo? – pregunta el rubio buscando los ojos verdes.

No puede negar que necesita ayuda. Pero entiende que Holmes no siempre está bien con el contacto físico. Sobretodo con todo lo que ha experimentado está noche.

– Estaré bien. De todos modos, te golpearon por mi culpa. Lo mínimo que puedo hacer es ayudarte – responde la chica entrando y tomando el botiquín de las manos del rubio.

– Estoy bien, sano rápido – alega Steve.

– Yo sano más rápido y aún así sé que esto duele – rueda los ojos ella.

Steve no puede evitar ruborizarse ante el hecho que está sin camisa cuando la mirada de la chica analiza lentamente cada una de las heridas; compuestas principalmente de una docena de moretones de distintos tamaños y varios cortes. Nada demasiado aparatoso para necesitar ir a la enfermería.

Sophia comienza a aplicando antiséptico para los cortes y termina de quitar los pequeños fragmentos de grava que se quedaron, aunque gracias a la protección del traje, no son muchos.

El silencio se extiende mientras la chica trabaja, lo cual generalmente no sería malo pues se sienten lo suficiente cómodos en la presencia del otro. Además, no es la primera vez que ella le ayuda con una herida. Sin embargo, el soldado no puede dejar de pensar lo cerca que está la chica de su piel desnuda, ni lo cálidas que se sienten sus manos mientras venda sus heridas.

– ¿Quieres hablar de…? – inicia Steve intentando hacer conversación que lo distraiga de la situación.

– No – sentencia la chica mientras su semblante se oscurece.

De inmediato el rubio entiende que la castaña le está dando vueltas a toda la situación de su hermano en su cabeza, pero eso no significa que quiere hablar de ello. Lo cual entiende completamente, seria horrible enterarse que su única familia biológica que sigue viva es un idiota que es su enemigo.

No obstante, la cercanía de la chica lo pone lo suficiente nervioso para hacer un nuevo intento.

– Está bien decir que los de STRIKE en verdad te odian, piensan que eres un androide o un alíen – dice tratando de sonar gracioso y por primera vez entiende a Holmes y sus fallidos intentos de hacerlo reír con historias terribles de su pasado.

– Tienen la percepción que espero la mayoría de los agentes de SHIELD tengan. Hace un buen juicio de carácter si logran hablarme – responde la chica sin inmutarse.

Pasan un par de segundos en silencio mientras la chica asegura la venda en el hombro del soldado. Él pone en practica toda su concentración para pensar en algo más que las manos de la chica en su hombro, y lo suaves que se mueven en su piel desnuda.

Podría adjudicarlo a la adrenalina que aún corre por sus venas, a lo cansado que está a pesar de ello o incluso al analgésico que tomó para el dolor. Pero tiene la sensación de que, si no se mantiene concentrado, va a hacer algo de lo que se va a arrepentir. Como besar los dulces labios de la castaña que están tan cerca de él.

– Además, recuerdo que hubo un tiempo dónde también pensaste que era una máquina sin sentimientos – lo sobresalta Sophia cuando vuelve a hablar.

Pensar en lo equivocado que solía estar referente a Holmes es suficiente para mantenerlo anclado.

– Eso fue antes de conocerte, y me refiero a verdaderamente conocerte. No sólo a la "Agente Holmes o Hayle" o lo que sea. Sino a la chica que ocultas detrás de todas tus máscaras – asegura.

Ella ignora el comentario centrándose en un moretón sobre las costillas izquierdas de rubio.

– Es en serio, le agradarías a mucha gente si que conocieran – insiste él.

No está muy seguro porqué, pero algo en él le quiere asegurar a la chica lo mucho que la aprecia y, a pesar de la opinión de muchas personas, ella en realidad es increíble.

– No me importa que no les agrade. Y no me abro a cualquier persona, así que siéntete especial – dice ella guiñándole el ojo. Sus ojos regresan de inmediato a la herida perdiéndose del leve rubor de las mejillas del rubio.

Pasan unos cuantos segundos en silencio mientras la chica termina de limpiar y vendar la última herida.

– Además, Rumblow sabía exactamente el plan que iba a seguir. Lo más probable es que el colaboró con… Mmm. El punto es que seguramente no está de nuestro lado – explica Sophia volviendo a un semblante oscuro.

El ambiente se carga de tensión con esa revelación. Pero Steve se niega a dejar que ella se suma en esto cargada de los pensamientos negativos que seguramente recorren su mente.

– Hey – inicia tomando la barbilla de la chica entre sus dedos, forzándola a mirarlo a los ojos – Estamos juntos en esto y lo resolveremos – dice con toda la convicción que puede reunir.

– Lo sé – le responde ella con el tono lleno de seguridad.

Está vez cuando el azul y verde se encuentran, ninguno aparta la mirada.

28 DE NOVIEMBRE DE 2013. 7:45 P.M. BROOKLYN. TORRE DE DEPARTAMENTOS. 2º PISO. DEPARTAMENTO 221. (7 DÍAS DESPUÉS)

Arrastro los pies todo el pasillo hasta la puerta del departamento. La única buena noticia que he tenido en toda la semana es que Joey hizo un reporte tan perfecto que ni siquiera yo encontré algún error. Pero por supuesto, luego de que él pudiera interrogar a dos de los individuos que capturamos casi toda la información sobre ellos "mágicamente" se perdió y la mitad de los hombres se "suicidaron" en sus celdas.

Además. supusieron que si me mantenían ocupada no tendría tiempo de investigar todo lo que salió mal o extraño en la misión, y como no tengo, milagrosamente, ninguna lesión fui de misión en misión la siguiente semana. Luego como soy alguien brillante que piensa que le inyectaron un suero sobre humano, decidí ir a clase de ballet. Decir que mi cuerpo está destrozado es un eufemismo.

Por su parte Rogers también se mantuvo, lo mantuvieron, ocupado con misiones, así que ahora está en algún lugar del Mar Mediterráneo. Lo que significa que tengo el lugar solo para mí…

Hay algo mal, alerta una parte de mi cerebro antes de que el resto sea consciente.

Mi vista viaja inmediatamente a un pedazo de hoja que guardo en la puerta, aún puesta pero sostenida estáticamente. Mi sistema de seguridad es una combinación de detectores de movimiento, cámaras con su propia fuente de energía y algunos explosivos si entras por las ventanas equivocadas. Además, gracias a un ataque de paranoia que tuve hace un par de semanas, si alguien logra pasar todo eso se encuentra un pequeño pedazo de papel arriba de la bisagra.

La mayoría ignoraría algo tan estúpido y pequeño luego de todo lo que tuvieron que pasar. Muy pocas personas notarían como cae al suelo cuando abres la puerta y casi nadie lo volvería a poner. Aunque hay un pequeño detalle en ello, por la forma en que yo lo pongo cada cierto tiempo desciende unos centímetros y ahora mismo está completamente atorado.

Mi mente inmediatamente va a Charlie, porque todos los sistemas de seguridad están configurados para que no la ataquen si pasa alguno. Ella volvió a Nueva York, luego de que manejé todas las cosas de mi padre y me di cuenta de que no la iba a lastimar si seguía haciéndolo feliz, pero ella no entraría sorpresivamente al departamento. Por lo menos su madre o su guardaespaldas me abría mandado un mensaje.

Y ellos no abrían notado el pequeño papel en la puerta.

Solo hay una persona en el mundo que es tan malditamente paranoica para haberlo notado y haberlo vuelto a poner. Abro la puerta con seguridad encontrando a Nick Fury sentado en el sillón y acariciando afectuosamente a Watson que parece inusualmente encantada por la atención.

– No te tomé por una persona de gatos – dice tranquilamente el director mientras dejo caer mi mochila en la cocina.

No me acerco demasiado. A pesar de que Watson me maúlla para alimentarla cuando Steve no está, y me usa de fuente de calor acurrucándose cerca de mí cuando duermo siestas, aún no me aprecia lo suficiente para no salir corriendo cada vez que intento acariciarla.

– Es de Rogers. Y no puedes juzgarme, recuerdo que tu tenías un gato – contrataco secamente.

– Oh, si Goose – exclama para si mismo rascando las orejitas de Watson.

– También recuerdo que nunca me dejabas jugar con él – murmuro aún resentida.

Vaya, otra cosa que también había reprimido mi inconsciente. Pero creo que de ahí surgió mi interés en tener un gato. Y curiosamente el odio de mi madre hacia ellos.

– ¿El Capitán vive contigo? – pregunta casualmente, aunque es seguro que ya sabe la respuesta.

– Técnicamente yo vivo con el capitán – tomo una silla de la cocina, la pongo frente a el antes de dejarme caer.

– Pensé que este era tu edificio – alega. No parece sorprendido, pero quiere tener toda la información posible.

– Lo es, pero le regalé este departamento por su cumpleaños – respondo honestamente luego de considerar que no puede hacer ningún daño con esta información.

Fury por fin aparta su ojo de Watson para dedicarme todo el peso de su mirada, una táctica que le resultaría muy efectiva si no estuviera acostumbrada ya a ella. Sin embargo, en su oscuro ojo también alcanzo a distinguir cierta incomodidad y nerviosismo.

– Hable tranquilo, este piso bloquea todas las señales que se emiten al exterior – aseguro con voz tranquila.

– Alguien podría estar oculto en el piso de arriba – responde seriamente.

– El piso de arriba y abajo están vacíos y bloquean todo, también – argumento.

– Vaya te entrené bien – suelta, su tono oculta un deje de orgullo.

Suelto un suspiro cansado y me trago el "Tu no me entrenaste", pero tengo que admitir que mi paranoia viene de él, tanto Coulson como Barton no son tan paranoicos. Sin embargo, enorgullecer a Fury no es algo muy común, y si lo es generalmente no es por una razón tan inocente.

– Parece que va a ser una conversación pesada. ¿Quieres un trago? – pregunto levantándome.

– Me encantaría – responde inmutable.

– Perfecto, solo necesito un sencillo pago – anuncio – La verdad de por qué estas aquí – sentencio mirándolo completamente seria.

En lugar de ofenderse una pequeña sonrisa se forma en la boca del director.

– Dejaré que sirvas los tragos primero – dice acomodando a Watson en su regazo y acariciándola.

En la cocina sirvo dos vasos, uno de Whiskey para Fury y otro de Tequila para mi. Luego pongo su vaso frente a él en la mesa y vuelvo a mi lugar en la silla tomando un gran trago a mi bebida.

– Michael Hayle Junior – inicia Fury.

Su declaración no me sorprende, si alguien iba a descubrir la identidad de ese idiota iba a ser Fury.

– Ese imbécil no es mi hermano – sentencio con la ira que provoca su nombre calentándome más rápido que el Tequila.

Fury enarca una ceja, sabe perfectamente que elegí usar el apellido Hayle no sólo para separarme del legado de mis padres, sino, para tener alguna sensación de acercarme a mis padres biológicos.

– Es un idiota que me abandonó de bebé – agrego forzando a calmarme.

– ¿Lo investigaste? – de nuevo, su pregunta no es más que para comprobar lo que yo he aprendido.

– Por supuesto que lo investigué. Desde que aprendí a hackear cosas y encontrar información lo investigué – declaro.

Cualquier niña adoptada haría todo en su poder para tratar de encontrar información de su familia biológica.

– La información de Michael se cortó 2 meses después que me adoptarán, solo había datos de su alcoholismo, así que supuse que había muerto por eso. De mis padres biológicos encontré sus nombres por casi un milagro. Ni siquiera aparecen en mi acta de nacimiento – explico tratando que mi tono amargo pase desapercibido.

Luego de mi primer encuentro con Michael indagué más profundo que nunca sobre mi pasado, y por primera vez me cuestioné por qué no había información. Siempre pensé que mi padre la había ocultado, o que simplemente los Hayle eran personas demasiado comunes como para tener demasiada información sobre ellos. Pero entre más investigaba, más claro me quedaba que alguien había deliberadamente borrado cualquier mención de ellos.

Toda excepto el ticket de compra por el collar que siempre uso, una cruz de oro que tiene grabada una pequeña "S" en la parte de atrás. En ese recibo, que ni siquiera tiene sentido que esté electrónico pero que fue donde por primera vez encontré los nombres de mis padres biológicos: "Katherina y Michael Hayle". Y ese collar es el mismo que Michael mencionó para probar que es mi hermano.

– El que no haya nada sobre ellos es una táctica de Michael para que quiera acercarme a conseguir información – le explicó.

No es difícil deducir que quiere atraerme con promesas de darme las piezas faltantes de mi pasado, verme vulnerable y luego llenarme la cabeza de sus propias ideas, es una forma bastante efectiva de convencer a cualquier persona de cambiar de bando.

– ¿Es suficiente para tentarte? – pregunta seriamente Fury sin dejar de acariciar a Watson.

Por su mirada sé que ya está considerando todas mis debilidades y como estás pueden presentarse como fallas en futuras misiones. También, por la forma en que me inspecciona en busca de armas, está considerando si ya lo he traicionado.

– Ya tengo una familia, y es una decepción suficiente – respondo amargamente antes de tomar otro trago.

Por alguna razón sorprendente, eso le parece suficiente. Aunque tengo la sensación de que es porque conoce a mi familia.

– Dejando claro que no planeas traicionar SHIELD, ¿podemos pasar a quienes si lo están haciendo? – inicia seriamente.

– ¿Hay más? – pregunto alarmada. Se que hay más, pero no sé hasta que punto se relacionan o hasta que punto es prudente contarle mis descubrimientos.

– No lo sé – responde irritado. Odia no saber algo – Pero el enemigo de tu enemigo es tu amigo, y prefiero prepararme por si mis enemigos se juntan -–

– Suena lógico – suspiro.

– Escucha con atención. Nunca voy a repetir la siguiente información – dice con una urgencia que me hace dejar mi vaso de lado y centrar mi atención completamente en el.

Su mirada me muestra que está inseguro, y eso es razón suficiente para asustarme.

Entonces me dice todo lo que hizo, por lo menos todo lo que hizo conmigo y Steve. Arruinó nuestra primera misión apropósito, sabía lo parecidos que somos y como no íbamos a aceptar las ideas del otro tan fácilmente. Además, insistió que siguiéramos trabajando juntos a pesar de nuestros constantes desastres, por lo menos las primeras veces.

Luego nos separó en parte porque el consejo metió sus manos en el asunto prohibiéndole incluso a él intervenir y porque se dio cuenta que probablemente íbamos a matarnos mutuamente antes de completar la misión. Ya sea porque nos odiábamos, o porque nos preocupábamos tanto por el otro que arriesgábamos la misión. Aunque espero que no se haya dado cuenta de lo último.

– Hay algo raro con las armas que desaparecen de la seguridad de SHIELD. Quería que arruinaran esa misión porque sabía que ninguno de los dos iba a dejarlo. Ambos son igual de tercos, pero no esperaba que se unieran – explica con algo que podría hacerse pasar por diversión.

– No estamos unidos – respondo por instinto.

La mirada inexpresiva que me dedica es suficiente para decir que no me cree. Con movimientos lentos deja a Watson a su lado, de inmediato ella comienza a restregar su cabecita en la pierna del director. La imagen es tan extraña que me causa un escalofrió.

– ¿Sabes por qué verdaderamente puse mi atención en ustedes? – pregunta a lo que simplemente me encojo de hombros regresando mis ojos a su cara – Tu reclamo – dice inexpresivo.

– ¿Cuál reclamo? – suelto, confundida.

– El del hielo – responde con simpleza para dale un sorbo a su bebida casi intacta.

Me le quedo viendo confundida hasta que poco a poco una memoria se forma en mi mente. Hace varios meses, incluso antes de todo lo del idiota de ojos grises, estábamos entrenando en el gimnasio de SHIELD como muchas veces lo habíamos hecho. Entonces un grupo de agentes, motivados por Tony, decidieron hacerle una broma a Steve. Dejarle caer un bote de agua helada mientras entrenaba.

Ese estúpido grupo de personas se rio del hecho que asociamos el hielo con Steve porque se congeló. Pero olvidaron que su cuerpo tardó 15 minutos en caer inconsciente, 15 minutos de insoportable dolor y la certeza que él iba a morir. Que cada vez que el agua helada lo rodea todavía lo piensa.

– No iba a dejar que alguien tuviera un colapso mental por una broma, sin importar que no me agrade – argumento mientras la ira del recuerdo me calienta el pecho.

[Todos son unos estúpidos, matémoslos], sisea la voz de mi cabeza. Aunque aún no le agrada completamente Rogers, le gusta la idea de destruir a todos. De hecho el encantó el hecho de destrozar a todos esos agentes en entrenamiento dos semanas después de la "broma".

– Eso lo sé. Pero no esperaba que tu personalmente ayudaras al Capitán – responde Fury regresando a acariciar a Watson.

– ¿Yo? ¿La persona que estudió psiquiatría y tiene un montón de traumas? – pregunto con obviedad – Vaya tienes razón, es extraño que lo haya ayudado – agrego sarcásticamente.

Pero puedo ver en sus ojos que aún no lo convenzo. No llegó tan lejos simplemente creyendo lo primero que le decían.

– ¿Qué relación hay entre ustedes dos? – pregunta directamente – Él también está investigando esto, ¿cierto? – pregunta enterrando sus ojos en los míos, retándome a atreverme a mentirle.

Podría decirle la verdad, que nos llevamos bien al investigar lo que pasó con las armas Chitaurri, pero Fury ya sabe que yo estoy investigando y aunque eso puede ser bueno para compartir información. También significa que cada cosa que yo haga el sabrá que estoy investigando. Necesitamos que alguien se mantenga en cierta libertar para investigar cosas.

Sobretodo porque Fury fue quien envió a Steve a la cena de mi padre, hecho que aún me hace sospechar de él. En este momento estamos en el mismo lado, pero si sus convicciones cambian no dudará en traicionarme.

– Nos empezamos a llevar bien porque Stark nos encerró en la Torre hasta que dejáramos de pelearnos – inicio tratando de hacer tiempo en lo que se me ocurre algo creíble.

– Su relación no es meramente compañerismo – bufa.

Tomo otro trago de mi Tequila mientras barajeo distintas excusas en mi mente en busca de algo que lo convenzan. No solo es un espía al que tengo que convencer, es El Espía. Tengo que darle algo de la verdad para poder mentirle.

Inhalo profundamente para reunir valor.

– Bien. Dormimos juntos – aseguro.

El único signo de sorpresa es una pequeña arruga que se forma en su entrecejo y desaparece casi de inmediato. Mantiene su ojo fijo en los míos buscando cualquier signo de mentira, pero mi confesión es lo suficiente abierta para ser parcialmente verdad, es decir, la mayor parte de las noches en verdad dormimos juntos, como en la misma cama.

– Tu y el Capitán – dice asimilando la idea. Al parecer Fury no es uno de los muchos que piensan que estamos en una relación.

– Sí – afirmo con más seguridad de la que tengo – Ambos somos adultos y disfrutamos de nuestro cuerpo como queremos –

– Tienen distintos cuartos – contrataca.

Ni siquiera me sorprende que haya explorado el resto del departamento. Aunque no es difícil de determinar ese pequeño detalle, el cuarto de Steve tiene material para dibujar y varias fotos de el con distintas personas, y el mío está lleno de libros y pedazos de experimentos.

– Aprecio mi privacidad. Además, como sabes no me gusta que me toquen y aunque Steve es sexy no aprecio tenerlo durmiendo conmigo todas las noches – alego, y me sorprende saber que la última parte es una mentira.

Es cierto que hay días buenos y días malos cuando la gente intenta tocarme. Sigue sin gustarme, pero por lo menos ya no tengo un ataque de pánico al mínimo roce. Sin embargo, he llegado a verdaderamente apreciar tener a alguien durmiendo a mi lado cuando llegan mis pesadillas, o simplemente tener alguien a mi lado y recordarme que no estoy sola.

[¿Alguien?], se burla la voz de mi cabeza.

Bien… a Steve, le respondo. Pero no es algo que vaya a admitir en voz alta.

– Esta cosa que tienen, ¿es seria? – me pregunta Fury regresándome al presente.

Aclaro mi garganta revolviéndome incomoda en la silla.

– Me conoces lo suficiente para saber que es… complicado – cedo siendo completamente honesta – Puede que… puede que… haya desarrollado sentimientos románticos hacia él – admito nerviosa.

Mierda, no puedo creer que la primera persona a la que admito que me gusta Steve, fuera de mi psicóloga, sea Nick Fury.

El director por fin asiente convencido. La última parte fue necesaria para asegurar que en verdad tengo algo con Steve, ahora él sabe que no dije mentiras y que me siento atraída hacia el soldado y aunque eso significa un nuevo tipo de problemas, estoy segura de que puedo manejarlos con la ayuda del rubio. Casi puedo ver como la mente de Fury se mueve con esta nueva información y comienza a hacer planes.

– Entonces, si sólo somos nosotros dos… Aún tenemos que hacer un plan al respecto – dice sobriamente. No obstante, puedo ver como la declaración de mi vida sexual lo incomodó, seguramente porque me conoce desde la infancia.

Dejando de lado los sentimientos nos centramos en el problema. Damos ideas y compartimos información de las posibles fugas o enemigos. Por supuesto no le digo todo lo que he aprendido, o como lo he conseguido, pero tampoco me dice todo. Además, hablamos como si somos las únicas dos personas que sabemos esto, cuando es claro que Maria Hill debe estar al tanto de lo mismo que Fury.

Pronto caemos en la conclusión que no podemos hacer mucho sin levantar sospechas. Sobretodo porque nuestro enemigo tiene el suficiente poder para pasar sobre Fury cuando es necesario. Pero gracias a su título como director podemos hacer algunos cambios sutiles. Como cambiar todas las armas que son verdaderamente poderosas a un lugar donde nos aseguremos que nadie podrá sacarlas, poner a la mayoría de los agentes de los que sospechamos en un mismo grupo para vigilarlos. También establecer un par de lugares como "casas seguras" en caso de ser necesario en un futuro.

En todas las horas que pasamos ideando nuestro plan, Watson no se despega del regazo del director y él no hace ningún intento de quitarla. Me parece curioso, pero decido ignorarlo y atribuirlo a que simplemente le agrada. Asimismo, descubro que ya no me es tan complicado trabajar en pareja, pero si se me hace extraño trabajar con Fury en lugar de Steve.

Luego que hacemos un plan lo suficientemente sólido para que no necesite que volvamos a hablar de ello a menos que sea completamente inevitable, damos por terminada la reunión.

Fury se levanta del sofá para irse, al instante Watson corre a mi regazo. Suprimo cualquier signo de sorpresa, pero no puedo evitar maravillarme a que Watson quiere voluntariamente estar conmigo. Lo que más me extraña es que la pequeña gatita no despega la mirada del director en ningún momento y ahora mira con odio a la persona a la que restregaba tan tiernamente su cabecita hace 5 minutos.

– Hayle – reclama mi atención Fury cuando llega a mi lado – Agradecería que dejáramos esto entre nosotros. No pretendo meterme en tu vida privada, pero, aún no determino si el Capitán es verdaderamente confiable –

Asiento solemnemente, mientras siento a Watson erizarse levemente por la cercanía de Fury.

– Agradecería que mantuvieras en privado mi relación con el Capitán – pido tragándome la incomodidad que hace un nudo en mi garganta – Se que hay muchos rumores, pero preferiría no confirmarlos o negarlos –

El director asiente como única respuesta y sale por la puerta sin decir otra palabra. En cuanto nos quedamos solas, Watson salta de mi regazo y se va al cuarto de rubio como si nada hubiera pasado.

Me quedo sola asimilando todo lo que he aprendido e ideado esta tarde. Aunque una mirada al reloj me indica que ya pasa de la medianoche. Lamentablemente no aprendí ninguna información nueva, excepto que Fury tiene más o menos la misma información que yo. Lo cual no sé si tomar como un cumplido a las habilidades deductivas mías y de Steve, o deprimirme de lo poco que sabemos de nuestro enemigo.

Con un suspiro me levanto a limpiar a profundidad el departamento buscando en los lugares más improbables por cualquier tipo de transmisor. Puede que estemos en el mismo equipo, pero no significa que confié ciegamente en el director o que él confié en mí. Ni siquiera me ofendo cuando encuentro 3 trasmisores y los destruyo.

Me tiro en el sillón con un nuevo vaso de Tequila reflexionando la última petición de Fury. No decirle nada a Steve. Lo considero por algunos minutos, es cierto que si lo mantengo alejado él estará a salvo. Pero no tendrá información al respecto y podrá cometer estupideces.

[No deberías decirle], sugiere la voz de mi cabeza. Y eso lo decide.

A la mierda, he pasado demasiado tiempo ocultándole cosas a Steve para que después me explote en la cara. Y si hay algo que el rubio me ha demostrado es que puedo confiar en el. Así que voy a ignorar al pirata y hacer lo sé tengo que hacer.

Cerca de las 3 de la madrugada, Steve por fin regresa de su misión, me encuentra mirando a la nada y sorbiendo mi quinto vaso. Como siempre Watson corre a recibirlo con una sinfonía de maullidos alegres.

– ¿Qué estas tomando? – pregunta visiblemente preocupado cuando entra.

Con sus súper sentidos puede oler el alcohol desde la puerta.

– Té – decido responder.

– ¿Qué tipo de té? – cuestiona entrecerrando los ojos, se acerca hasta que se queda parado frente a la mesa.

– Te…quila – respondo con media sonrisa incapaz de contener la risa.

– Hay dos vasos – dice sin el menor signo de diversión.

Miro al vaso medio vacío de Whiskey sobre la mesa y no estoy segura de que dejarlo ahí fue una decisión consciente.

– Fury estuvo aquí – digo, al instante el me lanza una mirada preocupada – Le dije que nos acostamos juntos… Creo que me creyó – explico tomando trago de mi Tequila.

– ¿En serio? – pregunta sorprendido.

– Le dije que dormimos juntos, lo cual técnicamente, es cierto. Y en SHIELD hay suficientes rumores para apoyar mi teoría – explico.

Steve se sonroja violentamente, pero asiente con la cabeza. Nunca hemos hablado de lo íntimo que las personas piensan que somos, es un tema que evitamos deliberadamente por su pudor a esos temas y por mi demisexualidad.

No obstante, mi mente está lo suficiente borrosa para permitir sonreír del hecho que sus orejas se tornan de un bello color rosa.

Doy otro trago a mi bebida dejándome consumir en el consuelo que me da el Tequila, la forma en que me calienta cómodamente el pecho y mantiene mis sentidos envueltos en una leve niebla. Steve se sienta cómodamente a mi lado jugando con Watson, agregando a mi comodidad. Me permito unos segundos más para grabarme esta sensación en mi cerebro.

– Voy a extrañar este lugar – murmuro finalmente levantándome. La verdadera razón por la cual he estado lo suficiente molesta para consumir tanto alcohol.

– ¿De qué hablas? – la mirada de Steve se gira de golpe hacia mí.

– Mi padre descubrió que vivimos aquí, al igual que Fury. Probablemente Michael también lo sabe y no sé cuantas personas más – murmuro lo ultimo llena de resentimiento – Debemos irnos – suspiro.

– No – dice instintivamente.

Sus ojos azules se encienden de ira. No es la reacción que esperaba, pero realmente ya no trato de adivinar las reacciones de Steve.

– Está bien. Podemos buscar otro departamento en Brooklyn… – inicio tratando de calmarlo.

– ¡NO! – sentencia mientras se levanta – ¿Por qué tu primera respuesta es siempre hacerlo sola?… – su voz se corta de golpe mientras razona mis palabras – Espera un momento. ¿Dijiste podemos? – pregunta genuinamente confundido.

– Si, estúpido. Estamos juntos en esto – digo llegando a su lado y dándole un pequeño golpe en el brazo – A menos que quieras vivir solo… –

– No – dice sonriendo, su expresión se transforma mientras frunce el ceño – Pero, ¿para qué insistirme en decorar y hacerlo sentir como un hogar si de todos modos nos iremos? ¿Para qué gastar tanto en seguridad, las ventanas polarizadas? –

Incluso mi mente nublada puede ver que tiene un buen punto. Este lugar se ha convertido en nuestro hogar.

– Lo siento, Steve. Pero es la forma de mantenernos seguros… – intento.

– Peggy puede ayudar – responde con una convicción que lastima mi corazón el tener que destrozar.

– ¿Peggy? Con todo respeto que le tengo, no creo que ella pueda hacer mucho –

– Le comenté algunas cosas… – inicia evitando mi mirada

Inmediatamente quiero darle un golpe por ello, dijimos que no íbamos a hablar de nuestras sospechas con nadie, pero puedo entenderlo. Peggy no es cualquier persona, y en nuestro favor, de una forma amarga, puede que no recuerde que Steve se lo haya dicho.

– ¿Qué es lo que te dijo? – suspiro decidiendo ni siquiera reprenderlo por ello.

– Finjamos que vivimos en otro lado – responde con seguridad.

– ¿Eh? – suelto confundida.

– La idea es fingir que aún vivimos aquí cuando en realidad vivimos en otro lado, ¿no? Justo para que tarden más tiempo en encontrarnos – asiento con la cabeza –Podemos hacer obvió que vivimos en otro lado. Puede que incluso en lugares separados para llamar más a atención. Secretamente seguimos aquí, pero ellos ya no nos revisan aquí –

– ¿Algo similar a lo que hice con mi padre? – enarco una ceja.

Aunque desde que hago algunos trabajos y revisiones para él, él dejó la investigación de mi departamento. Algo que sé no va a mantener eternamente.

– Si, pero a mayor escala – asiente Steve energéticamente.

El estupor que rodea mi mente se esfuma para concentrarse en la solución que propone. Nada como tener un problema delante como para forzar mis 5 sentidos.

– No es mala idea – concluyo con cuidado.

– Lo planee con ella en una de mis visitas – alega el rubio orgulloso.

– ¿Hiciste un plan de contingencia en caso de que algo saliera mal? – pregunto realmente conmovida.

El rubio asiente algo abochornado. Evita mi mirada como si el plan fuera una sorpresa dedicada a mí. Es demasiado arrogante pensar en eso, pero yo soy la que suele hacer esos planes y lo regaña por no darles la suficiente importancia. A parte todo su lenguaje corporal me hace pensar que él quería impresionarme con el plan.

Mi mente está lo suficientemente inhibida para que besarlo por haber pensado en eso suene como una buena idea. Sin embargo, hay algo en el fondo de mi mente, la parte lógica y sensata, que me dice que decirle a Peggy estuvo mal.

Peggy debe estar descansando.

– Un momento. ¿Por qué demonios decidiste involucrarla? – reprocho ligeramente molesta.

Las visitas se supone que son para asegurarnos que está bien y ayudar en caso de que sea posible, no para contarle nuestros problemas.

– El nuevo tratamiento en el que está es bastante bueno, pasa más tiempo activa y le gusta resolver cosas – explica con un brillo de esperanza en sus ojos zafiro.

Bueno eso suena a Peggy, pienso.

Me tomo un minuto para considerar mejor las posibilidades, todo lo que puede salir mal y si en verdad podemos lograr esto. Steve me mira jugando con sus manos nerviosamente, pero me deja reflexionar en silencio. Ya explicó su solución, ahora tiene que esperar que yo busque cualquier problema con ella y la rechace o acepte.

– Está bien, nos quedaremos aquí – anuncio lo que saca un suspiro aliviado del rubio – Pero quiero oír la opinión de Peggy sobre más cosas – agrego con una sonrisa mientras una idea comienza a formarse en mi mente.

Como ya estamos en la mira de demasiadas personas y posibles enemigos, es casi imposible que podamos ir a Washington a verla sin llamar la atención. Así que, aprovechando las cercanas festividades, vamos a planear con su familia unas pequeñas y "relajantes" vacaciones para Peggy en Nueva York.

03 DE DICIEMBRE DE 2013. 10:22 A.M. NUEVA YORK. HANGAR PRIVADO DE STARK INDUSTRIES. HANGAR 7. (5 DÍAS DESPUÉS)

Cuando juntamos mi cerebro con la convicción de Steve y varios cientos de dólares, hay pocas cosas que no podamos hacer. Así que en menos de una semana camino impaciente de un lado a otro tratando de mantenerme caliente con las 5 capas de ropa que cubren mi cuerpo en el hangar privado de Tony.

Parecido a nuestra primera visita a Peggy uno de nosotros está casi consumido por los nervios incapaz de mantenerse quieto mientras el otro se encuentra más emocionado que nervioso de ver a Peggy. Aunque está vez los roles están invertidos.

Sin embargo, la verdadera razón de mi nerviosismo es la presencia de Steve. En teoría, no debería haber nada raro que ambos estemos aquí, ambos amamos a Peggy y eso es un dato público. Puede que para todos no nos agrademos, pero seguro entenderán que nos comportemos frente a ella.

No hay razones por las cual sospechar, me repito como mantra esperando que pueda convencerme a mí misma.

Además, el único que sabe que ambos estamos aquí es Tony, él arregló casi todo para que pudiera venir. Nadie sospecha de sus gastos y la forma en que usa sus aviones. Además, a pesar de que su padre lo mantuvo alejado de todo lo relacionado con SHIELD, le tiene cierto aprecio a Peggy de algunas veces que la vio en su juventud.

Por fin vemos el avión con el logo de Stark Industries acercarse, lo que solo aumenta mi ansiedad. Incluso, el rubio que se había mantenido tan compuesto, ahora se ve nervioso. No aguantamos más y salimos a recibir a Peggy mientras la ayudan a salir del avión.

Cuando tengo su delgada figura cerca no dudo en lanzarme a un abrazo.

– Hola, queridos – saluda estrechándome con un brazo.

Oír su familiar acento británico me reconforta en formas que no creía necesarias, pero que aprecio desde el fondo de mi corazón. Tengo que hacer uso de todo mi autocontrol para contener un sollozo.

Me suelta para abrazar al rubio, que se ve igual de encantado que yo que ella esté aquí con nosotros. Luego de preguntarle como estuvo el viaje, que nos presente a la enfermera Dean y asegurarnos que hoy es buen día caminamos hacia fuera, a una camioneta privada que tomamos prestada de Tony.

– Podemos ir a donde te quedarás para que se instalen y descansen del viaje – sugiero ganándome una mirada de aprobación de la enfermera.

A pesar de lo bien que Peggy ha estado las ultimas semanas, no quiero correr ningún riesgo en que sufra una regresión o un mal día completamente sola, así que viene con la enfermera Dean que nos acompañará en la mayoría del viaje y se quedará con Peggy. Decidimos que era más fácil y lógico tenerla cerca, así que amueblé uno de los departamentos vacíos en nuestro piso para Peggy y su enfermera.

– Tonterías, llevamos todo el viaje sentadas. Estaremos bien – alega Peggy con una fuerza que nos saca una sonrisa a Steve y a mí.

Steve, siendo un perfecto caballero, entrelaza un brazo con el suyo para ayudarla a caminar.

– Si ese es el caso, hay un par de exposiciones de arte que estoy seguro te encantaran – propone Steve deslumbrándola con una sonrisa que ilumina toda su cara.

La idea principal de traer a Peggy es que nos ayude con algunas cosas. Pero si es que alguien nos está vigilando lo mejor es que parezca que simplemente está tomando vacaciones, lo cual incluye movernos por la ciudad como un grupo de turistas. Todas las actividades fueron escogidas por Steve y aprobadas por el doctor de Peggy.

– Esplendido – exclama ella – Sobretodo mientras nuestro día termine en el club que comentamos – habla como si compartiera un chiste privado con el rubio.

Él asiente con un brillo de emoción en la mirada.

– ¿Qué están planeando ustedes dos? – cuestiono frunciendo el cejo.

– Tranquila, es algo que tu aprobarías – me asegura el rubio sin perder su sonrisa.

Decido no insistir, Steve no haría algo imprudente y aparte no quiero discutir cuando Peggy acaba de llegar. Así que cambio el tema.

– Sharon iba a comer con nosotros, pero tiene una misión. Se disculpa mucho, pero pasará el día contigo cuando regrese – explico con suavidad.

Para hacer más real las "vacaciones" contacté con la familia Carter que vive en Nueva York. Sharon estaba emocionada por la comida con su tía, pero como agente de SHIELD ella tampoco controla a donde y cuando la envían.

– Está bien, querida. Lo entiendo. Dile a Sharon que le mando los mejores deseos en su misión – responde Peggy con amabilidad.

Steve inmediatamente reclama mi atención con su mirada confundida.

– Su sobrina – mascullo lo suficiente bajo para que solo él me escuche a la pregunta que me hace con su mirada.

Él asiente aún confundido, pero tampoco insiste.

Caminamos un par de metros más hasta que por fin llegamos a la camioneta de Tony.

– Bueno, vamos a divertirnos – exclama Peggy.

Con una sonrisa entrelazo mi brazo con el brazo libre de Peggy mientras Steve aprieta su agarre del otro brazo. Así, juntos nos encaminamos al auto para compartir nuestro día en Nueva York.