Capitulo 8: Estoica y de hierro.

"Hellsing es propiedad de Kouta Hirano"


Ella tenía diecisiete, un año ya había pasado de aquel encuentro con Alucard quien había puesto en duda sus sentimientos hacía cualquier otro, desde aquel momento se volvió más fría con el vampiro, más calculadora de las misiones a donde lo enviaba, el peso de sus decisiones con la organización cada día era más palpable, Walter salía más seguido dejándola a cargo de su lugar en la mesa redonda, quienes eran despiadados.

Su edad y ser mujer era una carga para ser respetada, los malditos aun no la consideraban, a pesar de los trajes de hombre, de las poses de fuerza, de su voz que rugía, era aun ante las miradas juzgadoras de la mesa redonda, una niña, una con un puesto enorme.

Una niña con el arma más mortífera, una que le era completamente leal.

Alucard era su pieza clave, su padre tal vez había presentido que ella sería juzgada una vez que él falleciera, ser mujer le pesaba en ese momento, de ser un varón todos seguirían sus indicaciones sin chistar, sin meditar, sin cuestionar.

Pero estaba en un grupo donde el poder era del varón, ser dominados por una dama era inaudito, aunque su reina fuera mujer la guerra era del hombre, y ella era una jovencita que debería ir a bailes y no preocuparse por las decisiones que ahora por herencia tenía que tomar.

Sir Island la defendía, being el mejor amigo de su padre era el único capaz de ver el talento innato que exudaba la rubia, de aquellas opiniones que cada día sonaban más en los pasillos de las cortes y de los grupos de poder.

Una tarde, Sir Island fue a reunirse con Integra, ambos estaban sentados de frente, en la oficina de esta, la vio observando por la ventana, la viva imagen de su amigo y aquella mujer de rasgos hindús que este amo, era una combinación enigmática y sobre todo curiosa.

Al verla ser una mujer estoica, entendió el miedo de su amigo por el destino de su única hija, el por qué tomo la decisión de encerrar al vampiro y, sobre todo, del cuidado especial que declaré hacia ella antes de partir, aun conservaba la carta dirigida hacía él, donde Arthur expiaba sus miedos más profundos en contra de aquella bestia que escondía en el ático de la mansión,

- Debes ser una Hellsing siempre, nunca lo olvides Integra - le dijo mientras degustaban una copa, era una reunión no oficial, cada que Walter se marchaba, Sir Island daba una vuelta en el hogar de los Hellsing, para comprobar que las cosas marcharan de acuerdo a la voluntad de su amigo.

Ella lo miró extrañada, no entendía el peso de las palabras del anciano, el cual ella admiraba tanto como un padre.

Island se arrepentía con los años de como casi muere la rubia, era de todos sabido que Richard intentó acabar con su vida, algunos miembros estaban escandalizados, otros de manera perversa hubieran preferido a un aliado varón en vez de esa niña.

La duda después de cinco años era como una loza en la espalda para Penwood y él, los dos fieles amigos de Arthur se preguntaban ¿Cómo es que, en tan poco tiempo, Integra estuvo a punto de morir en manos de Richard ?, ¿Dónde estaban sus leales súbditos protegiéndola?

La bestia que Arthur y su familia estuvo domesticado, se convirtió en el salvador en vez del terrible monstruo que siempre había sido. ¿Por qué?

Arthur se lo había mencionado, en aquel documento, el temor más grande era que el vampiro viera lo que el ficus al tomar en brazos a la bebé, una bella y fuerte, que sería la perdición del vampiro, un amor prohibido por el apellido que lo condenó, pero suficientemente poderoso para romper la maldición que cargaba el Nosferatu.

Querido amigo:

Mi hija está bajo tú protección, sé que estoy a punto de morir de los excesos que siempre tuve en nuestra juventud, en caso de que ustedes, no pueden protegerla, ella tiene la indicación de ir hasta la guarida del mal, aquel que no podrá desobedecerla ni se inmutará en el momento de defenderla, sé que ella estará siempre a salvo mientras Alucard este a su lado, era el destino que predijo mi abuelo Abraham en sus tantos libros.

Ella es el inicio y el fin de nuestra verdadera estirpe, pero no será fácil el peso que ella carga en sus pequeños hombros y, sobre todo, ser el ama del arma más mortífera que la organización diseñó en beneficio de Inglaterra. Pero tengo miedo, él la protegerá, pero a que costo,

Gracias por todo.

Arthur Hellsing

Aquellas palabras de Arthur aun fluían en él.

Pero es que acaso, solo el vampiro podría ser su futuro.

- Sir Island, ¿Qué pensaría la sociedad, si un humano estuviera con un vampiro? - preguntó de manera seca la jovencita.

Island sentó que la boca se le secaba, percibió la risa del conde detrás de aquellas paredes retumbar, burlándose de las cadenas que anteriormente los ancestros de la rubia colocado, estaba absorto, y sentó el pánico apoderarse de él.

- Esa es una duda válida, supongo que sería una relación prohibida, antinatural, en contra de lo que nuestra reina deseara - intenté parecer calmado, pero sin que eso se trasmitiera al temblor en su mano.

La rubia bajó la mirada avergonzada por un lacónico momento, mientras volvía a recomponer sus facciones.

- Tiene razón, sería algo perverso - contesto, mientras en el fondo hundía de nuevo aquel sentimiento en su interior, tan profundo, donde estaba una salva de decepcionar a las personas que confiaban en su misión.

- Integra, se que harás lo correcto para ti - Island intento dar aquel discurso paternalista, mientras veía los ojos profundos de la rubia ya esta sonreír un poco, ambos brindaban, ante la guardia siniestra del vampiro.

Quien, entusiasmado, observaba enredar más sus hilos en la rubia.

NA Algo corto para ya casi finalizar esto. Saludos.