Durante dos semanas el ciclo continuó, Naruto y Kiba se encontrarían el sábado, realizarían algunas misiones, luego Naruto se uniría a la cena familiar de los Inuzuka, y luego se reunirían el domingo para entrenar hasta que caer cansados. La mayor parte del tiempo la pasaron golpeándose el uno al otro, pero todavía estaba entrenando.
Así que no fue una sorpresa para Tsunade cuando el dúo revoltoso entró en su oficina el sábado. Ella realmente había planeado que aparecieran.
Naruto se congeló en la puerta, él examinó la habitación que estaba llena de gente, lo que indicaba que acababa de interrumpir una reunión, Tsunade y Shizune estaban detrás del escritorio, Sasuke y una muy sonrojada Hinata estaban al lado izquierdo.
Estaba una chica con ropa elegante, tenia el pelo de un rojo intenso asemejándose a una tormenta de fuego, a Naruto le parecía una muñeca de porcelana. El chico a su izquierda era alto, probablemente más alto que Jiraya. Estaba vestido con ropas más cómodas que la chica a su lado, tenia el pelo negro, corto y desordenado, con una mirada de bestia salvaje, llevaba una gran arma debajo del brazo.
Antes de que Naruto pudiera abrir la boca, la cara de Kiba se ubicó a su lado, ella intentó abrirse camino. Naruto se dio la vuelta para mirar a Kiba; ella había estado dejando crecer su cabello y se lo había vuelto a dejar caer hoy. Era un desastre salvaje de chocolate que Naruto quería tocar, pero quería vivir más tiempo. "¡No te quedes parado en la puerta, imbécil!"
Kiba se congeló cuando vio a Hinata parada al lado de Sasuke. Los ojos blancos como la leche de Hinata se abrieron de sorpresa ante la escena. Kiba instantáneamente sintió que acababa de traicionar a su amiga. Como si de alguna manera la hubiera pillado engañándola con Naruto. No es que fuera así. ¿Cierto?
Tsunade aplaudió disfrutando el que pusieran a Naruto en su lugar, siendo algo que esperar los sábados, ver a dos jóvenes enamorados revolotear lo más cerca que pueden el uno del otro sin estar en una relación oficial. "¡Oh Dios!" Tsunade dijo emocionada. "Hak, estos dos también serán parte de la escolta".
El joven alto de ojos azules parecía bastante decepcionado con los dos genin que habían llegado a la oficina.
Sin embargo, fue Sasuke quien habló; "En serio? ¿Va a enviar a Naruto y Kiba en esta misión?" preguntó con un girando sus ojos. "Tienen las bocas más grandes en toda Konoha".
Tsunade se encontró con los ojos de Sasuke, con una mirada aguda y una sonrisa perversa dijo: "Si quieres, podría enviar a Sakura o Ino contigo".
Cualquier protesta de Sasuke fue silenciada en un instante.
"Espera, ¿qué está pasando?" Preguntó Naruto, completamente confundido. "¿Y quiénes son estos dos?" Señalando a Hak y a la niña. "¿Y qué hacen Sasuke y Hinata aquí?"
Tsunade hizo un gesto hacia la niña y Hak con la palma abierta. "Esta es la princesa Yona. Es la hija del Daimyo y necesita una escolta a la capital".
La niña pisoteó "Se que a papá le gusta contratar ninjas para literalmente todo, pero no necesito una escolta, la capital esta justo sobre el paso de la montaña Hak y yo podemos..."
El hombre alto golpeó a la niña en la nariz y ella gritó de dolor.
Hak ignoró las miradas de la princesa, "No importa, de todos modos estos monjas tienen que ir hasta la capital para asistir a TU fiesta"
Kiba sintió mucha simpatía por Yona. Ese golpe parecía doloroso y odiaba cuando golpeaban su nariz. "Para que es su fiesta princesa Yona" Parecía existir un leve rencor en su voz, fue por quebera la hija de aquella mujer con ese gato horrible: Tora, por su puesto no tenia nada que ver con el hecho de que Naruto la estuviera mirando, a ella no le importaba a quien mirara Naruto, ni un poquito.
Yona fruncio el ceño y arrugo la nariz con disgusto. "Es mi decimosexto cumpleaños, así que minpadre esta organizando esta fiesta para tratar de encontrarme pareja. Decidió que tener un yerno ninja era una buena idea o algo así".
Tsunade sonrió mientras ponían los ojos en blanco, no era como si ella hubiera mostrado respeto por su actual Daimyo en su juventud, al menos Jiraiya tenia más tacto que solo decir tienes lindos senos así que casémonos. "El pequeño y rudo punk es Hak, su guardaespaldas personal, él sera su comandante en esta misión".
Hak indignado exclamó "¿Pequeño?"
Naruto rápidamente señalo a Hak y gritó: "¡Oye abuela!, ¿Qué pasa?, ¿Porque es nuestro comandante?, ¡Ni siquiera es un ninja!"
Naruto no olvidaría la fría mirada que le dio Tsunade, "Porque, es un adulto y su trabajo de tiempo completo es asegurarse que Yona este a salvo"
"¿Porque él puede llamarte abuela, cuando me pateas por llamarte tía Tsunade?"
El silencio reino la habitación cuando Hak hizo esa pregunta, y entonces un pergamino se estrelló en su cabeza con la fuerza suficiente para casi derribarlo.
Tsunade tenia una pierna sobre el escritorio, en una pose que indicaba que estaba lista para luchar contra Hak, "¡Porque somos primos pequeño punk!" Gritó y parte de su cabello cubrio su rostro.
Hak se frotó la frente ahora muy roja, la hoja de Konoha estaba marcada en el centro. "Está bien, está bien. Ok".
"Eso es lo que pensé", Tsunade resopló y se alisó la chaqueta, mientras se sentaba. "Muy bien, ustedes cuatro serán los guardianes de Yona en su camino a la capital. Una vez ahí, Naruto y Kiba esperaran que Sasuke y Hinata terminen su misión y luego regresaran los cuatro."
Naruto hablo una vez más. (No que Kiba no planeara hacer lo mismo, su boca ya se encontraba entreabierta). "¿Qué pasa?, ¿Porqué Sasuke tiene una misión especial?"
Sasuke fulmino a Naruto con la mirada, antes de dar un profundo suspiro. Naruto no es a alguien a quien hubiera escogido para esta misión. "Para evitar un matrimonio político Hinata fingirá ser mi novia durante la fiesta para que no puedan obligarme a nada."
Hinata se sonrojo con fuerza, de todas las personas en la aldea, tenia que hacer esta misión con Naruto, aunque no le importaría hacer esta misión solo con él, pero también estaba el hecho de que Kiba estaba ahí."
"¿Por qué no hacer que Sakura o Ino sean tu cita?" preguntó Kiba. Si una de ellas fingiera ser la novia de Sasuke, sin duda actuarían como tal, y si era Sakura, ella seguramente terminaría como la novia de Sasuke, y habría menos competencia por los afectos de Naruto. No para Kiba -para Hinata. Después de todo, no existe posibilidad de que lo vea como algo más que un amigo.
Sasuke se estremeció ante la pregunta, "¿Te imaginas a una de ellas actuando como mi novia? Sinceramente dudo que dejen de usarlo como chantaje para seguir siendo mi novia"
Los otros tres genin solo pudieron asentir de acuerdo, Naruto aun cruzo los brazos en señal de frustración, "Aun así, ¿Estas de acuerdo con esto Hinata?"
Hinata dejo salir un leve chillido cuando Naruto la miro directamente. Ella junto sus dedos en frente de su pecho y empezó a jugar con ellos. "Um, bu-bueno, cuando Sasuke me lo pidió comprendí por que me no pedía".
Kiba se cruzo de brazos y resoplo, " Bueno y ¿porque no yo? Si es una misión lo hago"
El silencio se extendió por la sala.
Kiba parpadeo "Espera, ¿Hay algo mal conmigo?" Cuando no recibió una respuesta piso a Sasuke y lo fulminó con la mirada. "¿No crees que sería una buena novia?" Exclamo Kiba mientras de baja salir un profundo gruñido. Tal vez no quisiera ser la novia de nadie, puede que no le gustaran todas esas cosas femeninas pero sin duda ella podía hacerlo.
Sasuke se encontró con la mirada de Kiba y no se inmutó. "Kiba, no eres alguien a quien llevaría a una fiesta real"
"Muy bien, suficiente conversación, puerta sur en 20 minutos, y ahora ¡FUERA DE MI OFICINA!" la orden de Tsunade era absoluta, tanto que incluso Hak obedeció. "¡Tengo otros ninjas a los cuales asignar misiones!"
Naruto le dio una palmadita a Kiba en la espalda, mientras salían de la habitación. "Oye, no te preocupes, eres demasiado salvaje para una fiesta elegante, y yo te prefiero salvaje."
Para Kiba, que la llamaran salvaje era como música en sus oídos.
Y deseaba desesperadamente que Hinata estuviera sorda en este momento.
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Sasuke no se sorprendió de que Naruto pudiera iniciar una conversación con Hak y la Princesa Yona. Y estaba muy feliz de que Kiba se encontrara hablando animadamente con Hinata. Lo que le dejaba solo con sus pensamientos, y se estaban asegurando de cumplir con su trabajo de llevar a la princesa hasta la capital de manera segura, también le dejaba tiempo para reflexionar que Kiba era de hecho una chica, ¿quien sabe?"
Pero que demonios era ese ruidoso gruñido que a veces oía, no era Akamaru, el perro continuaba cambiando de posiciones entre dormir en la cabeza de Kiba, caminar, ser llevado por Naruto y caminar nuevamente. Y si era un animal, debio haber parado cuando lo pasaron, los animales no gruñían mientras asechaban a sus presas.
Sasuke miro a Naruto mientras contaba sobre su pelea con Gaara, Hak se veía impresionado mientras Yona continuaba aplaudiendo sus manos con entusiasmo. Si bien, esta no era la única historia que tenia Naruto, era por la que se sentía menos incómodo, se preguntaba si debía arruinar su diversión, seria tan fácil mencionar a Tora.
"Sabes Naruto, algún día seras un gran hombre" Le dijo Yona sin siquiera pensar, "Si quieres, eres bienvenido a la capital para ayudarme a gobernar."
Todo el grupo cayo en un profundo silencio, eso sonaba como una proposición de matrimonio.
Naruto seguía imperturbable, "No, necesito quedarme en Konoha. ¡Después de todo me convertiré en el Hokage!"
Hak casi se cayó, por años, Yona había dicho cosas románticas parecidas a esa, ella no quería decir nada romántico, Hak estaba muy segura de que ella no poseía ni un solo hueso romántico en todo su cuerpo. "Quizás deberías casarte con él", le dijo con una sonrisa. "Sin duda, es la única persona tan románticamente ajena como tú"
Sasuke miró alrededor, de nuevo regreso ese gruñido, sin embargo, esta vez logro ubicarlo, y sorprendentemente provenía de Kiba. Con una mirada que podía asustar incluso a la muerte, Kiba les gruño a Naruto y Yona. Con un rostro sonrojado por el shock, Hinata se alejó sabiamente de Kiba. "Kiba, estás gruñendo"
El gruñido y la mirada penetrante se detuvieron, Kiba sacudió su cabeza como si quisiera salir de un trance. "¿Qué?, No lo estoy haciendo"
Sasuke rodó sus ojos, "Como sea, solo deja de gruñir cada vez que Yona le coquetea a Naruto"
Kiba se erizó, ¿porqué le importaría quien le coquetea a Naruto? no es como si estuviesen saliendo, la única razón por la que podría importarle, es por Hinata, y ella no gruñiría por eso, ella sería feliz, ¿verdad?, "¿Porqué gruñiría por que alguien le está coqueteando a ese idiota?"
"Por que estás celosa", Con eso Sasuke volvió a ignorar a todos.
Kiba se congeló, no había forma de que pudiera estar celosa por Naruto, al menos no de esa manera, quizá estuviera un poco molesta si él decidiera que quiere ir con alguien más a las misiones de los sábados. Peros eso solo era porque esas misiones eran divertidas y rápidas. Era una gran forma de conseguir dinero extra, ella estaba segura de que no estaría celosa si a Naruto le gustara alguien.
Ella apretó los dientes con fuerza y dijo: "No lo estoy"
"Um..." Hinata empezó a hablar lentamente mientras jugaba con sus dedos y evitaba cualquier contacto visual, "Y-yo tam-también pienso que estas celosa" Los ojos de Hinata hicieron contacto con los de Kiba y dijo: "E-esta bi-bien si... um... a ti tam-también te gu-gusta Naruto" Su voz era tan suave como un susurro.
Esas palabras golpearon a Kiba más fuerte que Naruto durante su pelea, Hinata acaba de decir que estaba bien si a ella le gustaba Naruto, Hinata acaba de decir que a Kiba le gusta Naruto, como amigo por supuesto que si, Naruto era un amigo maravilloso. Él era muy divertido y emocionante, y no era una total molestia, era bastante gracioso y de cierto modo tierno.
Espera, que... Ella no acaba de pensar eso.
No existe posibilidad de que ella lo considere como algo diferente a un pequeño cachorro. Los chicos simplemente no le hacían sentir así. Por supuesto, ¿a quien le importaba si Naruto olía muy bien?, pero ese olor se debía a una cosa de alfas que su madre no le quería explicar. y que importaba que Naruto pensara que ella era linda, después de todo se lo había dicho, e igualmente que importaba que a él le gustara su risa, esas no eran razones para que alguien se enamorara, ¿Verdad?
¡¿Verdad?!
Los instintos de supervivencia de Akamaru se activaron, estar con Naruto parecía más seguro que estar en el suéter de Kiba por el momento, así que se dejo caer al suelo e inmediatamente realizó una carrera asía Naruto.
No existía ni una sola maldita oportunidad de que a ella le gustara Naruto, no ahora ni nunca, y eso debía saberlo el mundo entero. Necesitaban entender que sin importar lo que pareciera a ella no le gustaba Naruto.
"Estas gruñendo de nuevo" se quejo Sasuke
El bien pudo haber lanzado un jutsu de fuego a una casa de paja.
Kiba lo fulmino con la mirada, y luego lo hizo con Akamaru, el traidor estaba recostado cómodamente entre los brazos de Naruto, mientras se dejaba acariciar por la princesa Yona.
Kiba miró a Naruto, y luego a Yona.
El aire se sentía cargado y pesado.
Kiba exploto violentamente.
"¡No hay forma de que me guste Naruto!" su voz se quebro, "¡No hay ninguna posibilidad de que me guste alguien tan estupido, idiota, tonto, tan... pequeño!, Él es el mayor perdedor de la aldea, sin duda es el peor ninja que alguna vez se haya convertido en genin, y no existe ninguan maldita oportunidad en todo el mundo de que él se convierta en el Hokage, asi que, ¿por que demonios me gustaría? ¡No es más que un gigatesco aspirante a fracasado!" Apretó los puños a su costado y se estremecio. "Así que no, no me gusta Naruto, nunca lo ha hecho, y nunca lo hará, nunca, nunca, nunca me gustará Naruto"
Durante un buen rato lo unico que podian escuchar los miembros del grupo fueron los fuertes resoplidos de Kiba, mientras luchaba por controlar su ira, todos los ojos estaban sobre ella, mirando como templaba, se estremecía y se enfurecía más.
Todos la miraban, excepto Naruto.
Naruto solo miraba la cabeza de Akamaru mientras le acariciaba las orejas, no dijo nada ni hizo nada. Pero Kiba necesitaba que Naruto la mirara a los ojos, que empezara una pelea con ella, que empezaran a discutir como si todo fuese un juego, necesitaba que él aligerara el ambiente.
Hubiera dolido menos que él le gritara, pero Naruto solo se dio la vuelta y siguió caminando.
Yona se apresuro a unirse a él, "¿Estás seguro que es tu amiga?"
Esas palabras dolían, no tanto como su silencio, pero aun así dolían. Kiba apretó su corazón, la comprensión de lo que acababa de decir la golpeo con fuerza, sentía el mismo vacío que al leer el expediente de su padre. Sin embargo, esta vez no estaba Naruto para animarla.
Naruto estaria bien ¿cierto?, él era fuerte ¿cierto?, él no le guardaria rencor... ¿verdad?
Hinata miró a Kiba con una mirada de pura decepción en su rostro. "Kiba"
Había tanta autoridad en esa simple palabra, que hacia estremecer a Kiba, la dulce y gentil Hinata, la chica que siempre veía lo mejor de las personas, estaba decepcionada de ella. Se mordío el labio y agarró su propio brazo, dejando escapar un pequeño estremecimiento, el mundo se sentía tan frío, ella se había equivocado y a lo grande.
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Se quedaron en una posada por esa noche, Sasuke y Naruto compartieron habitación, al igual que Hak y Yona, Hak explicó innecesariamente que no se metería en la cama con Yona.
Eso hizo que solo quedaran Hinata y Kiba para compartir la última habitación.
Para un par de amigas que habían arriesgado su vida por la otra, la habitación fue un recordatorio silencio de que Kiba lo había arruinado a lo grande.
En dos ocasiones Kiba intentó comer, intentando disfrutar del aroma de la carne en la mesa de la cocina de la posada, intentaba disfrutar de su sabor. Ciertamente olía bien, y sabía y se veía bien. Pero ella no tenia ganas de comer, Naruto no se había unido a ellos para comer.
Era el primer sábado en mucho tiempo que no comía junto a Naruto, por lo que se sentía muy vacío.
Tanto Naruto como Kiba se fueron a la cama sin comer esa noche.
Akamaru se había quedado con Naruto, mientras Kiba se acurrucaban sobre si misma, en una silenciosa bola sobre su duro y frío catre, mientras hacía todo lo posible para ignorar la salada lágrima que bajaba por su mejilla, Kiba no podía culpar a Akamaru por no querer dormir con ella, ni ella misma quería hacerlo.
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Kiba se despertó sin estar segura de haber dormido algo la noche anterior, existía un aturdimiento en todos sus movimientos, era como si su mente estuviera despierta mientras su cuerpo dormía, no tenía energía para moverse, la unica motivacion que tenia para salir de la cama era esa no era su cama, no era la cama en la que sabía acurrucarse e ignorar el amanecer.
Quería que Naruto la abrazara otra vez.
Después de tomar una píldora de comida, porque dudaba de poder soportar otra cosa, Kiba salió a esperar a los demás. El agradable sol de ayer fue remplazado por un cielo gris, sirviendo como complemento para el estado de ánimo actual de Kiba.
Olía a lluvia.
Akamaru decidió ser su única compañía, mientras subían por el pasto, y Kiba le agradecía por eso. Al menos su perro seguía a su lado a pesar de haber sido una perra absoluta.
Kiba solo podía concentrarse en una como mientras caminaba. Sin embargo, era en la única cosa en la que no quería pensar, esa estúpida chaqueta naranja por la que se había esforzado por encontrar y reparar, y que Naruto seguía usando, noto con cierta felicidad que aún tenía manchas azules en algunos lugares.
Puede que ella no le hubiera regalado esa chaqueta, pero si la había reparado, y Naruto todavía la estaba usando. Eso quería decir qué tal vez aún podía arreglar las cosas.
Kiba notó que los movimientos de Naruto eran lentos, que sus respuestas a las preguntas de Yona ya no eran tan alegres, y que no podía mantener su sonrisa en el rostro por mucho tiempo, la habían puesto en un lugar en el cual podía ver y leer con facilidad el estado de ánimo de Naruto.
Naruto había confiado en ella, y ella le había fallado de una manera espantosa.
Todo fue culpa de Yona. Si esa estúpida princesita no hubiese ido a Konoha, si no necesitara una escolta, sino estuviese coqueteando todo el tiempo con Naruto... Entonces Kiba no habría dicho todas esas cosas. Todo era culpa de esa estúpida chica, si todavía estuvieran en Konoha, Kiba se habría despertado y se habría ido a entrenar con Naruto, para que terminaran en el suelo, ambos riendo y jadeando juntos.
Sin embargo, todo fue su culpa, todo era culpa de Kiba, el haber sido una perra tan tonta, ¿A quien le importaba que Hinata y Sasuke pensaran que estaba enamorada de Naruto? ¡Naruto era genial! Y olía muy bien.
El aire frío de la montaña captó el aroma de Naruto y lo arrastró hacia Kiba. Había cambiado desde su primera batalla. Todavía estaba el olor a trabajo duro que Kiba dudaba que Naruto pudiera eliminar alguna vez. Pero también estaba el aroma del shampoo Sunflower, que ya tenía un día. El aroma de un día de un gel de baño picante. El olor de un Alfa era más fuerte ahora.
Naruto estaba creciendo. No era tan bajo como solía ser. Kiba quería saber cómo se vería Naruto si creciera tan alto como Hak.
Con la mordida de su labio tan fuerte que casi gritó de dolor, Kiba suspiró. Necesitaba disculparse con Naruto. Necesitaba hacer más que disculparse con Naruto. Ella lo quería de vuelta como amigo. Quería hablar con él, algo que era difícil a su manera y fácil en otros.
Tal vez podría convencerlo de que hiciera un recorrido por la capital con ella mientras esperaban a que se completara la misión de Sasuke. Solo ellos dos en la capital.
El cielo estaba más oscuro ahora, cargado de espesas y amenazadoras nubes grises que pululaban y se arremolinaban por encima de ellos. A su derecha estaba la montaña que servía de defensa natural para la capital, su pico se extendía hasta las nubes. Ante ellos había un gran puente de madera que cruzaba un río embravecido.
Si Kiba no hubiera reprobado la clase de Geografía, probablemente habría sabido el nombre de la montaña, el nombre del río y el nombre del puente. (Pero ella solo sabía el nombre de un puente. Y eso se debía a que llevaba el nombre de Naruto).
Estaban casi sobre el puente cuando el cielo se convirtió en una luz cegadora. El boom que siguió envió a Kiba y Akamaru a otra serie de gemidos.
Kiba se aferró a uno de los pilares de soporte del puente mientras se aferraba con fuerza a Akamaru. El agarre mortal que Kiba le dio a Akamaru los calmó del estado de pánico. Fue todo lo que pudo hacer para evitar que se escapara.
"¿Qué estás haciendo?" Preguntó Hak. Parecía a medio camino entre ofendido y molesto por la vista que tenía ante él.
Kiba intentó responder. Pero un segundo destello la hizo llorar de nuevo contra la columna. Ni siquiera tuvo tiempo de prepararse para el trueno. Ese estuvo cerca. "¡No soporto las tormentas!" Kiba gritó con los ojos cerrados con fuerza. "Los odio. ¡Los odio!"
No estamos demasiado lejos de la posada. La súplica de Yona cayó en oídos sordos. "Tenemos que darnos prisa antes de que empiece a llover".
Kiba continuó aferrándose al pilar. De todo en el mundo, las tormentas eléctricas eran lo único que realmente la aterrorizaba. Durante un largo momento, no hubo truenos. Soltó su poste de seguridad y se puso de pie. Su rostro estaba enrojecido de miedo. "Démonos prisa, ¿de acuerdo?"
Akamaru ladró de acuerdo.
Cruzaron el puente antes de que otro rayo atravesara el cielo. Los gritos de terror de Kiba fueron inmediatamente ahogados por lo rápido que sonó el trueno. El rayo golpeó la ladera de la montaña y envió rocas volando con fuerza explosiva. Kiba se tapó los oídos con las manos y se agachó alrededor de Akamaru. Tenía los ojos cerrados.
Sintió que el suelo temblaba mientras el corazón se le aceleraba. Otro destello ocurrió tan cerca y tan brillante que Kiba todavía estaba cegada por él con los ojos cerrados y la cabeza cubierta. El suelo siguió temblando.
La ladera de la montaña cedió y rocas del tamaño de casas comenzaron a caer sobre el grupo, una de las cuales estaba en curso directo con Kiba. Naruto hizo lo que mejor hizo. No pienses. "¡Kiba!"
Su grito cayó sobre los años sordos. Corrió hacia ella. La roca estaba a la cabeza. "¡Kiba!" Gritó de nuevo. Con gran esfuerzo, Naruto llegó a tiempo para empujar a Kiba fuera del camino.
Kiba solo vio fragmentos de lo que sucedió cuando fue enviada al suelo. Vio a Naruto empujarla. Vio que una roca lo golpeaba. Vio la roca caer al río. No volvió a ver a Naruto.
Naruto acababa de salvarla a costa de su propia seguridad. "¡Naruto!" Kiba gritó, incluso cuando otro rayo iluminó el cielo como un espectáculo de fuegos artificiales. "¡Naruto!" Ella gritó de nuevo. No había ni rastro de él. La lluvia había comenzado ahora. Ella no podía olerlo. Su olor se perdió con el río. No había ningún punto naranja.
"¡Allí arriba!" La voz de Hinata sonó a través del claro. Hinata señaló hacia la ladera de la montaña. "¡Un hombre está lanzando un Jutsu! ¡Hay tres!"
"¡Estamos bajo ataque!"
A Kiba no le importaba quién dijera eso. Ella miró en la dirección que señaló Hinata. Ignoró el rayo que golpeó el puente y envió astillas de madera en llamas. Ella ignoró el trueno. Ella solo gruñó y le dio a Akamaru una pastilla soldado.
Esos bastardos se llevaron a Naruto. Y ellos pagarían por eso.
~~~~~~Nota de la traductora~~~~~~
Me alegra que les guste quería decirles que subí una historia original a Dreame que se llama "Yo ganaré esta apuesta" les dejaré el resumen aquí y si a alguien le interesa que se dé una vueltita por allá que actualizo semanalmente con el mismo seudónimo.
Ian es un chico que ha sufrido a manos de sus padres y su hermano, después de una paliza de su padre oyó una extraña voz que le propuso una apuesta, y al abrir sus ojos una vez más se encontró en un mundo de fantasía, con el firme propósito de vivir su vida al máximo está listo para lo que le depare el futuro.
