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CRUZA LA LÍNEA
Capítulo 1
Iris / Construir
Rey era nueva en aquella ciudad. Se había convertido en la típica habitante de Jakku que había huido de su pueblo natal para trasladarse a Naboo, la bella ciudad prometida en donde todos triunfaban y donde esperaba le sucediera lo mismo o por lo menos estar más tranquila. Había abandonado su trabajo en un periódico local de Jakku, gracias a que su desagradable jefe Uncar Plutt, había cruzado la línea queriéndose propasar con ella un día que había llegado totalmente borracho a la redacción. Rey había tomado la decisión de dejarlo todo y mudarse para olvidar aquel mal rato y empezar de nuevo. De todas formas, siempre pensó que estaba desperdiciando su talento en aquel periódico amarillista en donde sólo se le obligaba a escribir chismes de los locales y no a atender verdaderamente lo que ocurría en la ciudad como crímenes, contrabando, esclavismo y discriminación al por mayor. Parecía que la gente que vivía ahí –que por supuesto estaba al tanto de todo lo que pasaba en sus narices-, no estaba interesada en cambiar su estilo de vida y Rey estaba harta de ello. Hacía tiempo que su padre adoptivo, Obi había fallecido, así que había decidido dejar ese pueblo que solo le provocaba dolor y soledad. Así que había tomado sus maletas y sus pocas pertenencias porque lo demás en casa lo había vendido, se fue a Naboo, alquiló un departamento pequeño pero ideal para ella y se dedicó a buscar trabajo en alguna editorial o periódico. Había estudiado periodismo y le apasionaban los crímenes, los acertijos, las pistas y sobretodo la verdad. A veces se decía que si en su pueblo hubiera habido la posibilidad de haberse formado en una carrera policial a lo hubiera hecho, pero sabía de sobra que en el mundo había demasiada corrupción y ella no podía con eso. El periodismo le ofrecía aquello que el asunto policial no, de una forma un poco más libre: El criterio. Si bien debía obedecer órdenes de alguien superior, a los redactores y reporteros se les daba cierta libertad para hablar y posar sus ideas para informar a la gente y que ellos se formaran una idea de lo que pasaba. Aunque claro, también estaban los valores y las posiciones de las mismas corporaciones, que dictaban el actuar de sus reporteros y redactores. Cuando había llegado a la ciudad ya tenía en la mira algunos periódicos de los que se escuchaban hablar en su lugar natal. Eran peces gordos, de años en el negocio y ella admiraba la forma en la que se habían colocado en el gusto de los habitantes y su visión y veracidad al informar. Había enviado papeles a tres, pero le interesaba más que nada en el mundo uno de ellos.
Gracias a la fuerza que a los pocos días la habían llamado del "Daily News Resistance" ya que tenían una vacante libre para una correctora de estilo. Rey se había dirigido a la entrevista y después de leer su currículum, hacerle preguntas y un examen de redacción y corrección, a la semana la llamaron para confirmarle que la habían seleccionado y debía presentarse a trabajar de inmediato.
Así la chica se había levantado muy de buenas ese día y muy temprano por los nervios y porque no quería llegar tarde de ninguna manera. Tomó una ducha y se decantó por ponerse unos pantalones rayados en blanco y negro, una blusa de gasa blanca, un saco negro y unas zapatillas bajitas de tiras para verse formal pero cómoda. Días antes cuando había ido a la entrevista había estado paseando en la ruta del metro así que ya se había aprendido el rumbo que debía tomar.
La chica tomó su abrigo negro de lana y su bolsa del perchero que estaba en su recibidor y salió del departamento. Bajó tres pisos y salió a la calle para encontrarse con una mañana algo fría. Se giró y cerró la puerta de madera del edificio con llave y caminó unas dos cuadras hasta el metro.
Divisó el cartel de la estación "Varykino" y las pequeñas escaleras que guiaban a la estación y las bajó. Pasó su tarjetita del metro en el sensor y pasó por el torniquete y se fue a esperar su transporte. No vio mucha gente, y eso la hizo sentir contenta. No le gustaba que el metro se atascara porque comenzaba a sentir que le faltaba el aire. Parecía que la mayoría en esa ciudad entraba más temprano de lo que le tocaba a ella.
No pasó mucho tiempo para que las luces del metro rompieran el hueco en penumbras al cual había estado mirando. Los vagones se detuvieron frente a ella y las puertas se abrieron.
Rey tomó asiento en el lugar vacío del metro. Miró el reloj. Llegaría a tiempo a su primer día de trabajo. Instintivamente alzó la cabeza y se topó con la mirada del joven alto que estaba sentado del otro lado, frente a ella. El misterio que evocaban sus iris avellana, la atrapó.
No sabía cuánto tiempo se lo había quedado viendo, pero intuía que había pasado unos minutos pues el chico había desviado la mirada hacia el piso. Rey se sintió algo avergonzada así que lo imitó, sin embargo, no pudo evitar reparar en su vestimenta. El chico llevaba un suéter gris del cual sobresalía el cuello negro de su camisa. Su pantalón de vestir era negro y los zapatos, del mismo color tenían la suela roja y brillaban de lo bien pulidos que estaban. Parecía un oficinista ya que llevaba en las piernas una bolsa estilo bandolera pero de piel. La castaña se dio cuenta que nuevamente lo estaba mirando a detalle y decidió ponerse los audífonos y poner su acostumbrada playlist titulada "De buenas" para alegrarse aun más la mañana y tratar de espantarse los nervios.
Después de media hora de permanecer sentada en ese lugar los altavoces el vagón anunciaron su estación: Keren.
La chica se puso de pie y sin querer volvió a tropezarse con la mirada de aquel chico que había alzado la vista. Esta vez ella fue la que desvió la mirada y salió del vagón hacia su destino.
Rey entró a aquel edificio de color blanco y ventanas de vidrio. Desde la primera vez que había puesto un pie ahí la impresionó el diseño del lugar. Se acercó a la recepción donde una chica morena con una coleta hecha de rastas y traje rosa chicle la recibió con una hermosa sonrisa.
— ¡Hola! Buenos días… Rey Kenobi, ¿cierto?
— Buen día, si…
— Vaya, al final te has quedado el puesto. Qué alegría, le hacen falta más mujeres a este lugar. Soy Jannah, soy la recepcionista y te llevaré con Leia, está ansiosa por conocerte. Sígueme —le indicó la hermosa chica.
— Gracias —Jannah salió detrás del mostrador y caminó hacia el lado derecho en donde había un elevador. Apretó un botón y enseguida se abrieron las puertas.
— Después de ti, por favor, señorita Kenobi —le indicó Jannah con un ademán.
— Sólo Rey… por favor —pidió ella en el momento en que la recepcionista tecleaba el nivel cuatro.
— De acuerdo, Rey. ¿Nerviosa?
— La verdad sí —soltó ella como sintiéndose aliviada de que le preguntara.
— Es normal, es el primer día, pero descuida, vas a encajar súper rápido, somos como una gran familia, el ambiente es muy bueno y de vez en cuando tenemos diversión. No voy a negarte que hay presión de vez en cuando, pero nada que no puedas manejar.
— ¿Y qué hay de la Señora Solo? —Jannah rió.
— Hacía tiempo que no escuchaba que alguien la llamara así. Ella no usa su apellido de casada.
— ¿Por qué? ¿Se ha divorciado? —preguntó Rey asustada de estar cometiendo una indiscreción.
— No, no… está felizmente casada, pero siempre ha usado el apellido de su familia por cuestiones laborales. Digamos que es como su "nombre artístico". Estoy segura de que te va a pedir que la llames por su nombre, pero sólo por hoy dile señora Organa.
— Gracias, Jannah, de la que me has salvado.
— Descuida, para eso estoy —le guiñó el ojo. El elevador se detuvo y Rey salió primero—. Bien Rey, voy a llevarte con Leia y después ella te presentará con Lando Calrissian que es el supervisor del Daily News Resistance y él a su vez te presentará con tus compañeros de redacción ¿De acuerdo? —Rey asintió. Jannah y ella cruzaron por un pasillo al lado de cuatro espaciosos cubículos.
Rey vio como tres personas se asomaban por arriba de sus lugares y la veían pasar rumbo a la oficina de Leia, que estaba al fondo.
La recepcionista se detuvo frente a una puerta doble y tocó.
— Adelante —dijo una voz, desde dentro.
— La señorita Kenobi ha llegado.
— Que pase por favor —le indicó esa voz de mando. Jannah se volteó hacia ella.
— Buena suerte, Rey —le susurró la amable chica y le abrió la puerta para dejarla entrar.
Rey asintió sin poder decirle más, presa de los nervios. Entró a la oficina y escuchó como la chica cerraba la puerta tras de ella. La castaña avanzó hacia el enorme escritorio y encontró a la mítica Leia Organa usando unos lentes y viendo hacia su portátil. Estaba muy elegante. Traía puesto un vestido azul y unas perlas colgaban de su cuello. Enseguida sus miradas se encontraron y Leia se quitó los lentes y le mostró una cálida sonrisa.
— Siéntate por favor, Rey —le indicó la directora señalándole una silla frente al escritorio.
— B-Buenos días. Es un honor conocerla —dijo Rey.
— Me alegra conocerte también. Amilyn me habló acerca de la entrevista que tuvieron y de lo bien que te desenvolviste. Si bien, entiendo trabajaste con anterioridad en un periódico local en Jakku ¿no es así? Y eres periodista. ¿Por qué estás en esta bella y caótica ciudad?
— Si le soy sincera quería probar suerte en otra ciudad. Siempre me ha apasionado el periodismo. En Jakku no lo podía ejercer como yo quería y por eso es que me mudé aquí.
— ¿Alguna otra experiencia laboral a parte de ese pequeño periódico local de tu pueblo? —Rey comenzó a apretar los nudillos, nerviosa de que, si decía que no, Leia se arrepintiera de que la hubieran seleccionado. Se suponía que aquel era un prestigioso periódico y ella una novata, pero sabía que no debía mentir. Su padre le había inculcado eso.
— No tengo alguna otra experiencia laboral —admitió.
— Bueno, pues aquí la vas a obtener, estoy segura que harás un gran trabajo. Revisé tu examen práctico y me gustó mucho la forma en la que hiciste tu columna y narraste la información. Estoy segura que en nuestro periódico podrás desenvolverte mejor y que sacarás a esa Rey creativa que llevas dentro —Leia apretó un botón de su teléfono de escritorio y habló—: Calrissian, Rey está aquí —anunció y no esperó respuesta de él para seguir hablando con la recién llegada. Segundos después la puerta de la oficina se abrió a las espaldas de la chica y ella se puso de pie enseguida.
Un señor moreno, de cabello ondulado y corto y que llevaba bigote poblado se acercó a ella y le sonrió cálidamente.
— Un gusto Rey, soy Lando Calrissian, y prefiero que me digas Lando. Soy el supervisor del Resistance y soy tu nuevo jefe—anunció ofreciéndole una mano.
— Es un gusto conocerlo —dijo ella, sonriente.
— No, Rey, no me hables de usted. Esa es la primera regla aquí.
— Es verdad, querida. A mi dime Leia. Me enferma un poco que me digan "señora Organa" o "señora" como si fuera una princesa o de la realeza. La verdad es que me gusta más pensar en que las personas me ven como algún tipo de "General" que guía a su equipo a la guerra.
— De acuerdo —asintió Rey.
— Bien, acompáñame, te mostraré tu lugar y te presentaré a nuestro equipo de redacción —Rey se volteó hasta Leia y le extendió la mano.
— Muchas gracias por esta oportunidad, Leia.
— Bienvenida al Daily News Resistance, Rey.
Las dos mujeres estrecharon las manos visiblemente contentas. Después Rey siguió a Lando que ya se había aproximado a la puerta.
— Bien, Rey, nosotros somos el equipo Rojo. Estamos entre los redactores principales del periódico. Nosotros estamos en este nivel, el cuarto, cerca de nuestra directora Leia, mi oficina es la de allá —le señaló una oficina que estaba al lado de la de Leia. Nosotros nos encargamos de cubrir las noticias principales. En los pisos dos y tres están los otros equipos que corresponden a secciones más pequeñas, como, anuncios, deportes, sociales, tecnología… ya sabes y la imprenta, porque si, imprimimos de forma personal nuestro periódico —Lando hablaba rápido y caminaba al mismo ritmo. Se detuvo en seco en los cubículos que había visto al entrar al piso y llamó la atención de todos con unos aplausos. Las cabezas que se habían estado asomando ahora se convirtieron en cuerpos que se habían puesto de pie en su lugar—. Buen día a todos, quiero presentarles a Rey Kenobi, que se une con nosotros a partir del día de hoy. Ella será la encargada de cubrir las notas locales junto contigo Finn.
— Buenos, día a todos —saludó Rey.
— Hola, Rey. Encantado. Soy Finn, me encargo de las noticias locales de Naboo.
— Poe Dameron, me encargo de las noticias nacionales.
— Mucho gusto, Rey. Soy Rose, la fotógrafa. Bienvenida.
— Bien, a los demás de los otros pisos los irás conociendo poco a poco, ya que estamos en constante comunicación. También tenemos unos cuantos becarios, pero ellos entran más tarde. Bueno, tu cubículo será el que está al lado de Finn, puedes poner lo que quieras ahí, excepto mascotas, televisiones, radios o más muebles de los que ya están. Como entiendo que eres nueva en la ciudad, voy a asignarte con Finn para que te vaya diciendo cómo trabajamos y colaborarás con él esta primera semana. Necesito que en las tardes salgas a darte una vuelta por todo Naboo y explores y conozcas lugares, para que después puedas buscar tu misma tus notas, me hagas las propuestas y yo te ayude a seleccionar ¿De acuerdo?
— De acuerdo, Lando. Muchas gracias.
— Bien. Equipo rojo, a trabajar.
Rey llegó hecha polvo a su casa. Se dejó caer en su cama y se tomó un momento para sopesar su experiencia del primer día. Había sido enriquecedor y así como Jannah le había dicho, todos se habían portado muy amables con ella. Había terminado por comer con Poe, Finn y Rose y los tres le habían caído muy bien. Se notaba que eran un buen equipo.
A la salida, se había subido al metro con Rose que vivía a dos estaciones de la suya. Instintivamente había buscado la presencia del joven de negro que había visto en la mañana, pero no se lo topó. Se sentía un poco tonta por pensar en él. No lo conocía, pero sus ojos habían llamado su atención. Rey sacudió la cabeza. Desde muy pequeña tenía la costumbre de inventarse cuentos acerca de las personas y esa vez le había dado por hacer lo mismo con el chico del metro. Y es que todos tenían algo que contar… y ella sin duda se preguntaba cuál sería su historia.
Era el segundo día en que se había encontrado a ese chico en el metro. Sus miradas se habían topado de nuevo brevemente. Rey suspiró. Odiaba ser tan imaginativa. Tenía trabajo y en vez de eso ahí estaba, comenzando a construir historias acerca de él sin poderlo sacar de su cabeza
Finn había salido de la redacción a hacer una entrevista a un empresario local y la había dejado revisando unas notas que iban a ser publicadas en el periódico del día siguiente, por lo cual, apremiaba que ella revisara si tenía algún error ortográfico o de sintaxis. Rey trató de concentrarse. Leyó la primera línea y se siguió de corrido el párrafo hasta que su mente volvió a jugarle una mala pasada, haciéndola recordar:
Le había parecido que aquel chico le había regalado una media sonrisa cuando sus miradas se encontraron y él ocupó su lugar frente a ella. En la siguiente estación, subió una señora mayor y antes de que Rey pudiera pararse y ofrecerle su asiento, aquel misterioso chico del metro lo hizo. Se puso de pie y sin decirle nada a la señora se hizo a un lado y se paró quedando frente a Rey, esta vez tomando el tubular de en medio.
Sus miradas volvieron a encontrarse y ella le sonrió y él se sonrojó o eso le pareció a ella. Parecía que se trataba de un buen chico. Era triste de admitir, pero ese tipo de gestos educados eran cada vez más escasos de presenciar. Rey dejó volar su imaginación e intuición de nuevo. Y le echó un vistazo rápido. Si sentado parecía que era larguirucho, de pie lo comprobaba a la perfección. Él miraba hacia su teléfono y ella aprovechó para escanearlo. Le parecía que estaba entre los veintiocho y los treinta. Le gustaba su cabello, que era negro, ondulado y abundante. Llevaba bigote y barba en el mentón y le parecía que le quedaba muy bien. Rey también se percató que tenía estilo para vestir, eso era un hecho. El look que le había visto un día antes le había gustado pero el de ese momento era un poco más casual y también le parecía que le sentaba de maravilla: llevaba una playera blanca de manga y encima un saco negro, pantalón de mezclilla negros y sneakers, junto con su bandolera de la que pudo divisar ahora que estaba más cerca de ella, colgaba un llavero de un ewok. La chica sonrió al notar ese detalle. Parecía que también le gustaban las caricaturas. ¿Sería un geek o un friki? Le parecía demasiado serio para eso, pero nunca se sabía y ella sentía que tenía buen ojo para adivinar ciertas cosas de la gente.
El alto chico se agarraba con una mano del tubo y la otra colgaba a su costado. La curiosa reportera se fijó en sus dedos que eran largos y sus uñas pulcras y bien cortadas y también reparó en el dorso de su mano en donde resaltaban algunas venas quizás producto de la tensión o del ejercicio.
Las estaciones avanzaron, hasta que la pantalla que colgaba del techo anunció el nombre de su parada y suspiró. Se sentía un poco tonta por volcar su atención en un desconocido y esperaba que él no hubiera sentido su mirada sobre él. Se pudo de pie y esta vez no lo miró directamente, pero de reojo sintió como él giraba su rostro mientras ella avanzaba.
— Oye, Rey —la voz alegre de Rose la sacó de sus pensamientos haciendo que pegara un brinco. La chica la miró un poco extrañada de haberla asustado—. Perdón, creo que estabas muy concentrada—. Iremos a comer ¿vienes? Iremos al lugar de ayer…
— Es que Finn me ha dejado que revise esto y…
— No te preocupes, acaba de mandarme mensaje, ya está allá guardándonos la mesa. Dice que cuando regresemos de comer puedes darle tus observaciones.
— De acuerdo —asintió ella mientras bloqueaba la pantalla de la computadora y tomaba su monedero en forma de Porg. Suspiró y se hizo una nota mental de dejar de fantasear con ese misterioso chico si no quería batir un record en ser corrida a los dos días después de haber sido contratada.
Una vez más yo por aquí con una historia esta vez AU Reylo derivada del reto de los microfics del mes de junio. Como verán, el capítulo está basado en las primeras dos palabras Iris y Construir o más bien, en vez de decir que está basado, se hace mención porque definitivamente me fui por otro lado jajaja. Bueno, ya veremos como va esta historia y si sale bien porque según yo me la compliqué de mas pero bueno la verdad desde hace mucho tiempo he querido hacer un AU de ellos y bueno aquí está. La primera parte del fic fue como una introducción porque debía ponerlos en contexto. Juntaré dos palabras para que sea mas llevadero para mi poder escribir. El fic va a tener como centro el asunto de los encuentros entre ellos, pero es necesario que sepan el contexto de lo demás :)
Gracias infinitas por estar aquí y leer.
