En aquel sucio edificio deslucido, gris y cubierto de manchas de humedad, entraba por la puerta metálica con manchas de óxido una figura en gabardina y sombrero. La suciedad y el polvo se acumulaba en los marcos de las ventanas y en las viejas persianas, amarillentas por la luz de sol. En una pared cubierta de estanterías, diplomas y reconocimientos cubiertos de polvo aún más fino, el olor a cigarro y a papel viejo impregnaba la habitación.

-Y que me dices?-Un sujeto robusto de barba negra muy poblada y expresión amenazante miraba a su interlocutor mientras le daba una honda calada a su cigarro. Usaba tirantes y una camisa blanca con corbata de colores chillantes. El hombre pálido, delgado, ojeroso y de nariz aguileña tragó saliva. Quitándose el sombrero, se sentó en el sillón de cuero frente al hombre barbado.- ¿Tienes información nueva?...- Su voz de trueno, similar al rugido de un oso, parecía mucho más vieja de lo que él era.

-No...- musitó el hombre flacucho., hundiendo los ojos en el piso. Esto va a ser más difícil de lo que pensamos. La policía no quiere colaborar con nosotros. No van a darnos información nueva. El tema de Saint Tail...esta clasificado para el público... Lo siento mucho, Isamu...-

-¿Una rídicula ladrona que roba objetos sin valor es información clasificada?- gruñó Isamu, lanzando al bote de basura la colilla de su cigarro. Patéticos. Pero es bueno saberlo, Yuki...- el aludido se estremeció, preparado para seguir hablando:

-Eso no es todo Isamu. El hijo del detective Keiji Asuka esta encargado del caso , el mismo alcalde lo nombró.- tembló Yuki.- Y eso no es lo peor...- titubeó mordiéndose el labio inferior., haciéndolo parecer una tortuga tímida-... el hijo de Asuka tiene solo catorce años.- Isamu abrió los ojos negros de par en par y soltó una sonora carcajada despectiva. Entre la tos que le provocaba su adicción al tabaco, retomó el hilo de la charla con voz entrecortada mientras Yuki seguía tenso y aprensivo en su asiento.

-¿Un muchacho? ¿Estas bromeando? ¿Un maldito crío de secundaria a resolver un caso policiaco?- bramó acogido por un paroxismo de burla y decepción. Su voz áspera y estentórea hizo vibrar los cuadros en la pared a sus espaldas. - ¿Hasta cuando la gente de esta ciudad va a seguir confiando en una policía tan inepta? ¡Son un chiste de mal gusto!- el detective se sonó la nariz con un pañuelo polvoriento. Y déjame adivinar...dijo levantándose de su sillón forrado en cuero negro...-la ladrona sigue suelta...- una mirada de desprecio salió entre los pliegues cerosos y hundidos del rostro de Isamu.

-Todo parece indicar que sí... El chico Asuka no la ha atrapado...o no ha querido hacerlo, según se rumora en el departamento de policía. Isamu hizo un mohín de suspicacia. - Sabes que edad podría tener la ladrona?- aventuró el hombretón echándose hacia atrás en su sillón.

-No...pero según cuentan los oficiales de Seika, parece ser una mujer joven. Hace tiempo creían que era un hombre pero resultó ser una pista falsa...- El hombre barbado soltó una risita baja.

- Quizás al chico le gusta esa mujer y por ello no hace nada contra ella...¿Estarán coludidos el hijo de Asuka y la ladrona?¿ Por qué el padre lo permite, si ese es el caso?- Yuki se quedó quieto, con una expresión en blanco.-Todo esto es muy sospechoso, tantos robos y al final otros son los inculpados, y sigue sin haber rastro de esa tal Saint Tail, ni de su identidad...-se pasó una mano por el pelo.

-Necesito más informes, Yuki. Necesitamos saber que se está cocinando entre los detectives del gobierno de esta ciudad...- El alcalde se pavonea de tener una ciudad libre de corrupción y una policía honesta, pero esto solo los hunde aún más. Podríamos probar que están encubriendo a esa mujer, sea quien sea...- Encendió otro cigarro y lanzó una tremenda bocanada de humo que se confundió con las escasas canas que ya aparecían en su cabello y cejas. Yuki parecía bastante tenso, retorciéndose las manos en los bolsillos.

-Te pasa algo, Yuki?- inquirió el hombre reparando en su compañero que se estaba poniendo nervioso.- Algo más sabes y no me quieres decir...- Los pliegues de los párpados y mejillas de Isamu se estrecharon tanto que sus ojos casi desaparecían.

-No creo poder...seguir dándote más informes, Isamu...- El detective Asuka se ha puesto bastante receloso de mis preguntas y...- la frase quedó interrumpida.

-Como que no!- rugió el hombre levantándose de su silla y dando un golpe sobre su escritorio con su grueso brazo velludo. - ¡Nigata, eres un incompetente! ¡Te faltan agallas para este trabajo! ¡Mira todos mis reconocimientos, no por nada soy uno de los mejores detectives privados de esta ciudad!- El hombre avanzó hacia Nigata y lo tomó por el cuello de la camisa, ebullendo de rabia. Este temblaba, aunque de pronto se puso colorado.

-Bah...-susurró Nigata liberándose de las enormes manos de Isamu - ¿Un detective privado que vive de glorias pasadas y no ha resuelto un caso importante desde hace años? ¿Estás esperando que este caso sea tu nueva gloria? Deberías ponerte a trabajar, detective Hayashi, y no dejar que otros hagan lo que deberías mientras pierdes aquí el...!- No acabó la frase , ya que cayó al suelo con gran estrépito. Su jefe lo amenazaba con pistola en mano mientras las venas vibraban en su cuello y cabeza.

-Lárgate antes de que tire del gatillo. ¡Estás despedido!- gruñó apretando los dientes el detective. Yuki salió por la puerta como un huracán, sin mirar detrás. Hayashi resopló. Volviendo a su asiento , le dió un enorme trago a su taza de café frío. Tenía una vieja rivalidad con la unidad de detectives del departamento de Policía de Seika debido a que le habían quitado varios casos importantes en el pasado, y no estaba dispuesto a permitir que siguieran robándole el prestigio y minando a su trayectoria. Quizás un nuevo robo sería la oportunidad perfecta para sorprender a la ladrona y resolver el caso antes que el hijo de Asuka... Aún le quedaban buenos amigos en la alcadía y en el departamento de Policía, aunque debía actuar con cautela...