Disclaimer: Fairy Tail pertenece a la perra de Mashima.
Extensión: 656 palabras.
Parejas/personajes: Sting/Yukino principalmente, insinuaciones de varias más, algunas bastante crack (incluyen hetero, slash y femslash).
Notas: Ahora es cuando le pido disculpas a Rev-chan por regalarle esta mierda llena de muertos y cosas feas (?), por convertir a Sting en un pobre diablo y a Yukino en una puta barata LOL. Ok, eso no era broma, era en serio. Mierda, de verdad que no sé quién querría recibir esta cosa. En cualquier caso es para ti Rev-chan y repito, disculpa el angst, los muertos y el final de mierda que tendrá. Sí, eso último es spoiler para cualquiera que no sea Reveire, mala suerte, a ella ya le dije que esto no tiene happy ending, háganse a la idea (aunque de todas maneras no es difícil hacerse a la idea de eso, créanme).
En fin, hace tiempo que Rev-chan me dice que le gustaría leer un Sting/Yukino mío, esta es la forma que hallé de complacerla (?).
Al ser un prólogo, es bastante corto, los demás capítulos serán más largos.
Advertencias: Temas fuertes, violencia, violación (insinuación meramente), muertos por todas partes, homicidio por lo mismo, lenguaje vulgar (mucho, hasta en la narración). A causa de eso último no me corte tanto con los modismos, pero me parece no son tantos (se incluye, además, que es un modismo para mí porque no me los sé todos). Ya sabéis, esas cosillas.
[Editado 17/07/2019] En teoría iba a editar mis long-fics al último, pero me inspiré con esto.
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Prólogo.
El cigarrillo.
El humo del cigarrillo asciende lentamente indicando una calma que en realidad no existe, como alguna ilusión cruel y lejana. Sting saca el cigarrillo de su boca y exhala con lentitud, preguntándose cuánto tiempo lleva ahí, tirado en el suelo mirando el techo blanco como si eso fuese lo que busca. Por supuesto no lo es, lo que Sting busca nunca lo hallará.
Quizás hoy la muerte venga a por mí, me lleve al averno y se acabe toda esta mierda, piensa.
Está solo y seguirá solo, pues la humanidad da asco. Sting solo tiene el techo y el cigarrillo, pues todo lo demás se ha esfumado como se esfuma el humo que sale de su boca. Tampoco es que le gusten esas cosas, tanto el techo como el cigarro son blancos y Sting odia ese color, aborrece el color blanco. Aunque si debe ser justo odia muchos otros colores, como el negro, otro color que detesta mucho es el negro. Sí, odia muchos colores, aunque odia muchas cosas además de los colores, como el mundo y a la gente.
Vaya mierda, piensa, viendo al humo ascender con calma a través del cuarto negro —la luz está apagada— hasta el techo blanco.
Sting la verdad lo odia todo, cual idiota depresivo y huraño. Sting la verdad lo odia todo, incluido el cigarrillo y la botella medio vacía. Sting la verdad es un imbécil que quiso ser un héroe en un mundo en el que nadie merece ser salvado.
Sí, se encuentra tirado en el suelo como un imbécil indigente con un cigarrillo en los labios y mucho odio en sus entrañas por culpa de su siempre estúpido deseo de salvar a alguien. Aunque la verdad algo sobra en esa oración y es el como. Sting no es como un imbécil indigente, él es efectivamente un imbécil indigente; y el piso y el cuarto y el cigarrillo no le pertenecen, son del albergue donde pasa sus lamentables días. Lo único suyo es el odio dentro de sus entrañas y el hambre que acosa sus tripas, nada más. También son suyos los orgasmos que tiene cuando se masturba en el baño, porque Sting está solo y no tiene a quien metérsela por lo que cuando está caliente no le queda más que aplicar el cabrón sube y baja, otro motivo por el que su vida es bien lamentable.
Hubo un tiempo, ese aquel en el que quiso ser un héroe de mierda como los de las películas, en que Sting no odiaba todo y tenía a quien clavársela, pero fue justamente ese tiempo el que lo dejó tal y como está hoy. Sting, antes de intentar volar con una capa de mierda y ocupar los calzoncillos donde no debía, en sentido figurado claro está, no lo odiaba todo y tenía bastantes más cosas que ahora. Luego de intentar volar con una mugrienta capa y ocupar sus siempre sucios calzoncillos por encima de su dignidad lo perdió todo.
Desde ya Sting Eucliffe tiene claro por qué no hay ni un puto héroe por el mundo, pues mientras más alto más fuerte la caída y si vas volando por el aire como imbécil retardado la caída te duele como patada en los cojones.
¿Por qué mierda se le ocurrió tratar de volar por los cielos?
Ah claro, por ella.
Sting lo recuerda, cada vez que ve el techo blanco la recuerda a ella, la capucha y toda la mierda que el mundo no te muestra hasta que vas feliz de la vida.
Sí, lo recuerda tan claro que el humo asciende y toca el techo en el lapsus que sus recuerdos renacen con calma para volver a morir, recordándole por qué el mundo es una mierda y por qué la próxima vida que vaya a tener la gastará en ser un tío bien cabrón.
Al fin y al cabo, los recuerdos son otra de las pocas cosas que le quedan.
Espero, en verdad espero te guste Rev-chan.
Con que a ti te guste me doy por servida, de verdad.
Si alguien más lo lee pues gracias supongo (?).
