El camino: Un fanfiction de The Loud House
Capítulo 1 Vuelo a Los Ángeles
Quizá solo tenga quince años, pero a su corta edad esta joven rubia ha aprendido mucho sobre maternidad, responsabilidad y cuidados médicos básicos. Tiene que hacerlo, ya hay pocas personas con las que él pueda contar, todos ya crecieron, todos están ocupados y hay gente de su familia que ni siquiera conoce en persona. Apenas y es unida con dos o tres primas, aunque debe tener desenas de parientes extendidos por todo el país y quizá más allá, aun así solo es ella y él contra el mundo y si es sincera, es de hecho la manera en la que le gusta.
Preparando algo de sopa, sus oídos actúan como si fueran un sonar y voltea de manera inmediata al pasillo donde ve a un anciano cojear con un bastón, se apresura a disminuir la llama de la estufa y correr directamente al hombre, sosteniendo su pecho con una mano y la espalda con otra.
─Gracias Rita, pero sabes que yo puedo caminar. ─Dice ese anciano sonriéndole.
─Mira debajo de ti bisabuelito. ─Indica Rita señalando al suelo, cosa que el viejo obedece y nota que su pie se encuentra elevado debido a que no vio un escalón, una caída así y le dolería por días.
El viejo pone una sonrisa culposa mientras ríe de la vergüenza, todo viendo cómo su nieta tiene esa típica mueca que usa para mostrar superioridad, con los labios sonrientes hasta las pecas, ojos entre cerrados y una ceja arqueada.
─No empieces con eso Rita. ─Ordena el anciano.
Rita aun manteniendo su sonrisa, pone los ojos en blanco y niega con la cabeza mientras ayuda a su bisabuelo para llevarlo a comer. Desde que tiene conciencia recuerda cómo su bisabuelo siempre tiene dificultad para admitir un error, incluso si es algo tan tonto como no ver un escalón.
Alguien toca la puerta; escucha tres golpes y su nombre, la secuencia se repite otras dos veces. Rita y el anciano se dan cuenta de quién se trata y la rubia se entusiasma por recibir su visita, de hecho en cuanto ayuda a su bisabuelo a sentarse ella para abrirle.
Al abrir ve a una joven rubia, apenas un año mayor a ella. Usando una gorra roja, chaqueta de cuero y una camisa azul por debajo.
─Oh por dios Lana, conseguiste la chaqueta de las serpientes sureñas. ─Dice Rita fijándose en el logotipo de una serpiente en el hombro derecho de la chaqueta. Era algo de lo que su prima siempre le hablaba cuando eran niñas, de cómo esa chaqueta era una antigüedad y ella la quería.
─Sí, solo me costó doscientos dólares y uno de mis dientes frontales. ─Presume Lana volteándose y revelando el mismo logo pero del tamaño de su espalda.
─Eso explica la sangre seca en tu cara. ─Rita con una mirada de asco señala un hilo de sangre por debajo de la mejilla de Lana.
Su prima ríe mientras se invita sola a pasar, aunque Rita no parece quejarse. Ella camina y aprecia la casa, cómo siempre es la misma decoración con sillones negros, un estante para libros y esa hermosa vista al océano. La casa ideal para una fiesta universitaria o para el retiro de un anciano.
Hablando de ancianos, ella escucha una silla arrastrarse y ve al anciano parado con una sonrisa.
─ ¡Tío Linky! ─Grita Lana, apresurándose para abrazar a su tío abuelo. Claro que se asegura de hacerlo con toda la delicadeza de la que es capaz, no le gustaría romperle la espalda a un hombre de noventaicinco años…. Otra vez.
El anciano con gusto corresponde el abrazo mientras se alegra de verla, hace un mes que no viene de visita y ha extrañado su presencia, la de todas de hecho pero entiende que la mayoría sea incapaz de venir a visitarlos tan seguido. Solo Lana tiene esa accesibilidad y Rita vive con él.
Linky, desde que sus hermanas lo dejaron ya casi no escuchaba ese apodo y ni siquiera su bisnieta lo usa, por eso le alegra que al menos Lana lo use, le trae recuerdos de una época más sencilla, una época con más gente que lo amaba.
─ ¿Tío Linky? ─Pregunta Lana arqueando una ceja.
De repente el anciano vuelve de sus recuerdos y le sonríe a su sobrina nieta. Vuelve a apretar el abrazo y le revuelve el cabello.
─Lo siento Lana, otra vez me perdí.
─Descuida, lo único que me preocupo fue que no me soltabas. Me empezabas a asfixiar.
─Que bueno que viniste Lana, justo estábamos por comer. ─Anuncia Rita sacando un tercer plato y sirviendo sopa de fideos.
Al pasar los minutos las sopas están casi vacías, los tres la degustan debido a que Rita le metió un gran sabor al caldo. Lincoln se alegra de que tenga talento en la cocina, de seguro eso es herencia de su tátara abuelo o quizá porqué los años de práctica la hicieron una buena cocinera, de hecho eso hace que el anciano se sienta apenado; Jamás fue tan autosuficiente en la cocina, de hecho de lo poco que sabe cocinar es una variedad de huevos, pero eso solo son simples desayunos, realmente nunca pudo alimentar a Rita cómo debía, por eso es una bendición que ella haya aprendido de solo libros.
El sonido de un sorbo interrumpe los pensamientos del anciano, ve que es Rita la que sorbe los fideos del plato, ríe por eso ya que le recuerda a la falta de modales en la mesa de su hermana Lana.
Rita en cuanto se da que su bisabuelo y Lana la observan se sonroja y baja su plato, esperando no ser regañada por esa falta de educación. No lo hace y se sorprende al ver que los dos ríen por eso.
─¿Llamas a eso sorber? Esto es sorber. ─Dice Lincoln tomando su plato y empieza a sorber el líquido del plato.
Las dos adolescentes se asombran por la actitud de Lincoln, no han conocido a algún anciano que tenga la inmadurez suficiente como para retar a su bisnieta a un concurso de sorber. Lana decide unirse al concurso, tomando el plato y sorbiendo al punto que algo de líquido se le derrama por la barbilla.
Rita aumenta el reto y decide sorber el plato con una sola mano, Lana le sigue el juego dejando que algunos fideos caigan sobre ella. Lincoln ríe y también intenta eso pero torpemente deja caer el plato sobre sus pantalones, gritando por sentir que el líquido caliente le quema la entre pierna, qué bueno que eso dejo de funcionar hace unas décadas pero aún lo siente. Agradece que Rita nunca caliente tanto la sopa o si no tendría una quemadura seria.
─ ¡Bisabuelito! ─Grita Rita dejando su plato.
─Ay carajo, tío Linky. ─Maldice Lana levantando la voz.
Las dos rubias corren a su abuelo, Rita con un pañuelo empieza a limpiar el área húmeda mientras que Lana para secar su ropa.
Lincoln no se molesta por que las chicas le ayuden de esa manera, de hecho le alegra tener a alguien para cuidarlo a tan avanzada edad y no ser de esos ancianos solitarios que jamás reciben visitas. Pero se siente enojado consigo mismo por tener que necesitarla, no quiere tener que ver a las dos adolescentes preocuparse por él y tener que sentirse responsable por asustarlas.
─Chicas por favor basta. ─Suplica Lincoln tratando de apartarlas pero por su edad es inútil esforzarse. ─ ¡Lana, Rita, soplar y frotar allí abajo no ayuda a nadie!
Ese grito logra hacer que ambas chicas se aparten de Lincoln, de hecho las dos se sonrojan por la elección de palabras que usa el anciano; de tantos sinónimos que tenía en el diccionario tuvo que usar los que más se prestan al doble sentido.
El sonido del teléfono hace que Lincoln se levante, se arrepiente inmediatamente de la selección de palabras que utilizó, pero considerando que eso era lo que estaban haciendo no había manera en la que podría decirlo de otra manera.
Rita observa cómo su bisabuelo se le aleja, aprieta el tibio y húmedo trapo mientras suspira. Desde siempre ha notado el rostro que pone cuando recibe ese tipo de ayuda, puede ver que le molesta ser tan dependiente pero no importa lo que pase ella lo cuidara le guste o no, porqué son las sonrisas de su parte lo que le alienta a seguir adelante, porque no importa cada vez que se queje por ser ayudado también salen juntos al cine o platican por horas y se ayudan con cualquier problema que tienen. Sabe que su bisabuelo aprecia y ama tenerla a su lado al igual que ella ama estar con él.
Lana nota el rostro de preocupación de Rita, desde que recuerda siempre ha sido una niña obsesionada con cuidar a su bisabuelo. Lo puede entender, él es un anciano pero ella se presiona demasiado a veces, desde que inició el año escolar no la ha visto en ninguna fiesta o en alguna cita y ni siquiera le hace caso a quienes la hostigan, es cómo si cada segundo en la escuela ella estuviera en piloto automático hasta llegar a casa. Al verla caminar hacia la dirección en la que fue su bisabuelo nota que en la parte trasera de su cabeza hay mechones blancos. ¿Enserio es verdad lo de las canas y el estrés? Siempre pensó que eso era un mito.
─Buenas noches Doctor House, ¿Sucede algo? ─Pregunta el anciano, se detiene al ver que las rubias lo observan decide salirse de la casa para tener algo de privacidad.
El doctor le dice el diagnostico por teléfono mientras se asegura que su sobrina y bisnieta no lo estén espiando por la puerta, lo bueno es que es no lo hacen pero por si acaso no pone en alta voz la llamada.
Asiente mientras escucha al doctor, está usando palabras y términos médicos que no entiende pero por su tono parece que requiere explicarle cada detalle de este; Supone que era cuestión de tiempo pero por lo que dice el doctor de hecho es una sorpresa grata, nada que le afecte a su historial médico a futuro. Escucha una disculpa por parte del médico y la bocina causando un suspiro del anciano.
Con su teléfono marca otra secuencia de números y empieza a escuchar los tonos de espera, suena el sonido de alguien contestando.
─Costurera a domicilio ´´La comarca´´ ¿En qué puedo ayudarte? ─Pregunta una voz que sisea.
─Quiero que me visites, yo pagare el boleto. ─Ofrece Lincoln sonriéndole.
─ ¡Abuelito Lincoln! ─Grita la voz del teléfono. ─Ay por dios, hay tantas cosas que debemos hablar. La vida en Nueva Zelanda es tan pero tan molesta desde que se volvió la primera potencia mundial, demasiadas personas; hasta un chico vestido de Frodo Bolson. ¿Cómo te va en Los Ángeles?
─Me va bien Lori, lamento que tengas mucho trabajo. ¿Y ese chico era guapo?
─En los estándares sí, pero es de piel oscura y no quiero arruinar mi linaje ario. ─Responde Lori a través del teléfono.
Lincoln arquea una ceja, no entiende de donde salió esa creencia tan aferrada de mantener puro su linaje familiar, es decir él lo mantuvo y por eso las personas que ama existen pero jamás fue algo que entre los Loud se enseñará, ni siquiera su hermanita Lisa era tan perfeccionista en cuanto a ese aspecto y eso que ella le ayudo bastante cuando iba a ser padre por primera vez.
─¿Entonces qué dices? ¿Quieres venir a la ciudad de las estrellas y pasar tiempo en familia? ─Ofrece Lincoln poniendo una sonrisa.
─Ya compre mi boleto, te veo en siete horas, ¡Oye niño las tangas no se huelen!, lo siento Abuelito, me tengo que encargar de esto pero nos vemos pronto, adiós besos y no juegues con espadas en el sentido sexual de la oración o iras en contra de la gente normal. ─Anuncia Lori a través de la línea y se escucha como cuelga.
─Supongo que tengo que ir al aeropuerto. ─Se dice el anciano a si mismo. Voltea para entrar a su casa y darles el anuncio a las chicas pero al abrir la puerta se da cuenta que ambas estaban escuchando, de hecho se caen por lo repentino de la apertura.
─Debí verlo venir. ─Dice Lana con el ceño fruncido y limpiándose el polvo de la ropa.
Rita se levanta y le da un abrazo a su bisabuelo, está chillando de la emoción. Desde que eran niñas, las visitas de Lori siempre han sido las que Rita más ha disfrutado y esta vez no parece ser la excepción. Aunque se siente mal por no haber sido capaz de haberla sorprendido con su visita.
…
Tras una siesta de cuatro horas Rita conduce una camioneta gris con su abuelo de copiloto, no hay manera en la que ella dejaría que su bisabuelo conduzca en la noche una distancia tan larga como la de su casa al aeropuerto, las patrullas no la detienen porqué la mayoría de oficiales creen que el anciano está teniendo un infarto y ella solo es una niña ayudando a su bisabuelo.
Lana le sirve de guía al frente gracias a las luces de su motocicleta, con las linternas del auto puede apreciar el logotipo de la serpiente en su chaqueta lo cual le alegra, Lana enserio trabajó mucho para tenerla.
No tardan en llegar al aeropuerto, gracias al horario que eligió Lori no hay tantas personas allí. De hecho es fácil reconocer a quienes son turistas y quienes vuelven a su hogar. A pesar de su avanzada edad el anciano aún tiene la capacidad de reconocer a la distancia a sus bisnietas, sobrinas y otros familiares cercanos.
De hecho a la distancia ven una silueta con una maleta rosada y una bebida con pajilla. La persona a la que la familia ve es tan idéntica a la primera Lori Loud en sus años de adolescencia hasta está usando el mismo tipo de lentes rojos que ella solía usar, frenillos y como añadido un trio de pechas perfectas en cada mejilla. Solo que la vestimenta es diferente porqué Lincoln sabe que su hermana Lori jamás usaría un suéter azul marino con un alicornio estampado a lo largo de este, ni un broche para el cabello en forma de espada. Aun así sigue pareciéndose tanto a su abuela.
─ ¡Abuelo Lincoln! ─Saluda Lori a la distancia, empezando a correr sin importarle la gente que aparta.
Lincoln incapaz de correr por el esfuerzo que eso requeriría solo abre los brazos esperando que Lori tenga la sensatez de frenar antes de llegar a abrazarlo. Entre más se acerca más velocidad toma, provocando que Lincoln trague saliva por el miedo a que lo derribe gracias a la velocidad que toma.
Rita intercepta a Lori con un abrazo, pocos metros antes de que ella choque con su tío abuelo dejando al anciano agradecido por no tener que soportar tremendo choque.
─ ¡Rita Loud! ─Grita Lori picando las pecas en la mejilla de su prima.
─ ¡Lori Loud! ─Responde la rubia por igual, haciendo lo mismo que Lori hace.
Ambas se abrazan nuevamente entre risas, incluso Lori toma a Lana para que el trío de rubias se abrace.
Lincoln sonríe al ver esa escena, realmente siempre es hermoso ver cuando su familia está junta aunque sea por unos breves momentos, pero para esta ocasión el desea que el momento no sea tan breve, pero eso es algo de lo que les hablara después ya que por ahora solo quiere memorizar este momento. De hecho incluso toma una foto para inmortalizar la escena.
─¿Qué dices Lori, te animas a un paseo en motocicleta? ─Ofrece Lana tomando la maleta de su prima.
─No gracias. Las motocicletas son para ebrios sureños o lesbianas, aunque sé que tú eres la excepción a la regla. ─Responde Lori sonriéndole a su prima.
Lana ríe por eso, quizá los pensamientos de Lori sean muy superficiales pero en el fondo sabe que no lo dice con intención de dañarle el autoestima. A pesar de eso le gustaría que practique su sutileza, algún día alguien le dará un puñetazo por la falta de esta.
─Lamento haber hecho que volaras de inmediato. ¿No fue una molestia? ─Pregunta Lincoln con algo de vergüenza por cómo llego sin siquiera planear el viaje.
─Hay descuida abuelo Lincoln, siempre estoy lista para lo imprevisto además necesitaba un descanso de esa tonta tienda de ropa así que siempre es un gusto visitarte. ¿Cómo estás tú? ─Interroga Lori sin perder la sonrisa.
─Nos la pasamos bien. ¿No es así Rita?
─Siempre, justo hoy tuvimos un concurso de sorber sopa. ─Cuenta Rita golpeando la espalda de su bisabuelo con delicadeza. Siente cómo Lincoln le devuelve esas palmadas en la espalda.
─Suena a una tarde de diversión, como me hubiera encantado ver eso.
─Cremé, no querrías. ─Asegura Lana actuando de manera sarcástica.
Lori solo se encoge de hombros y toma su camino a la camioneta mientras se pone a platicar con Rita. Lana se lleva la maleta mientras Lincoln camina, viendo como su sobrina nieta, sobrina y bisnieta se llevan tan bien como si fueran hermanas, le recuerda a los mejores días de su niñez cuando veía a sus hermanas convivir entre ellas con tanta alegría. Las añora todos los días.
De hecho verlas allí, juntas provoca una sonrisa en su rostro, lo cual le da mayor confianza para darles un importante anuncio, uno que cambiara la vida de todas ellas y la suya por igual.
….
Notas:
Sé que me había comprometido a escribir un fic a la vez, pero esta idea no era algo que quería perder o posponer. Además de que nunca está de más leer alguna historia sacada del corazón, cosa que es esta por lo que me decidí a escribirlo y publicarlo. Si funciona o no, eso lo decidirán ustedes pero me comprometeré a seguirlo con todo el profesionalismo y seriedad posible.
Solo para dar referencias, cuando escribo esta historia me imagino que los personajes tienen las siguientes voces.
Lincoln con la voz de Jaime Vega (Voz de Martin Stein en The Flash y leyendas del mañana)
Rita con la voz de Lupita Leal (Leni Loud)
Lana con la voz de Karen vallejo (Lana Loud :v)
Lori con la voz de Leyla Rangel (Luan Loud, pero agréguenle siseos)
Al menos esas son las voces que me imagino en los personajes, no duden en dejar sus comentarios y opiniones en la sección de reviews y disfruten la historia.
