Prólogo
La historia detrás de la leyenda:
Un reencuentro algo accidentado
Dos jóvenes caminaban por pueblo paleta, una joven de unos 19 años, cabello castaño, largo, usaba una falda roja y una blusa celeste, un pikachu se apoyaba firmemente en sus hombros.
La joven acompañaba a un muchacho de al menos unos 21 años, la vestimenta del joven llamaba la atención de los pueblerinos, no era normal ver a un joven encapuchado y con un antifaz al fin y al cabo.
El color azul predominaba en su vestimenta, la capucha azul marino, los pantalones del mismo color, la camisa celeste, un chaleco y unos guantes negros y por último una máscara que cubría gran parte de su cara, solo dejando visible su pelo color azabazhe, su boca y su mentón.
Ambos se dirigían hacia el hogar del reconocido porfesor Oak, un internacionalmente famoso conocedor e investigador pokémon, al llegar al lugar el joven solo tocó y espero pacientemente en la puerta, al cabo de unos treinta segundos, un joven de pelo negro y vestimenta verde abrió la puerta, cuando vio quienes eran sus visitas los invito a pasar a ambos con un rostro serio.
- Profesor, ya llegaron-
- Valla, llegaron antes de lo previsto- contestaba el profesor a su estudiante desde la cocina- en seguida voy
Ambos jóvenes esperaron junto a Tracey a qué el profesor saliera de la cocina, para sorpresa de los recién llegados el profesor no llego solo.
- ¿Profesor, por qué está él aquí? - decía la joven mirando seriamente al profesor y a su nieto mientras acariciaba a un dormido pikachu en sus regasos.
- Me parece que Gary les sería de ayuda, yo estaré fuera unos días junto a Tracey, así que Gary estará aquí en mi lugar - explicaba el investigador.
- ¿ Cree usted que esto sea necesario profesor? - hablaba la joven desde el sillón - no es que no confíe en su nieto, es solo que…- antes de que la castaña siguiera, el encapuchado levantó la mano , ella inmediatamente dejo de hablar y volteo a ver a su acompañante de azul.
- Tranquila Leaf, sería bueno que Gary lo sepa, incluso estando yo en el laboratorio Gary es de utilidad -
- Abuelo, ¿que es de lo que están hablando?, me siento un poco desubicado- decía el Oak menor.
- Esto es de lo que te estaba hablando hace rato - le decía el profesor
Tracey solo veía todo en silencio, con los meses aprendió a que callar era lo mejor, al fin y al cabo el era solo el ayudante, aunque se sentía satisfecho de ver qué esos dos le tenían suficiente confianza como para que le contarán todo, ahora el veía a Gary preguntándose si serían tres los investigadores enterados del "chisme" del chico de azul.
- Tranquila Leaf, si el profesor cree que es lo adecuado, yo confío en el, aparte, Gary es un viejo amigo y tiene toda mi confianza- dijo el joven enmascarado hablando por primera vez al ver la mirada de desaprobación ante la idea del profesor de su compañera.
Leaf al saber de la opinion de su acompañante solo asintió, Gary se encontraba confuso ante la extraña situación, su rostro así lo reflejaba, ¿ Viejo amigo? ¿ Necesario saber que?, olvidó cualquier duda al ver cómo el enmascarado se levantaba del sofá en el que se había sentado nada más llegar y quitarse la máscara.
- Ha pasado el tiempo Gary - decía un joven con marcas en forma de z en sus mejillas.
Gary no articulaba una sola palabra, su mente estaba procesando lo que sus ojos estaban viendo, cuando por fin reaccionó.
- ¿Ash? - preguntaba el Oak con temor en sus palabras, como si tuviera miedo de la respuesta a la pregunta que acababa de hacer, sus ojos se empezaron a humedecer mientras el joven azabache se acercaba a su viejo amigo para darle un abrazo.
- Si Gary, soy yo - decía Ash mientras abrazaba a su viejo amigo y rival el cual entre lágrimas devolvía el abrazo, aún impactado por semejante revelación.
Anabel se encontraba en la cama del hotel, mirando al techo mientras sus pensamientos iban y venían, su amado había partido de la pirámide de batalla, junto a Leaf, rumbo a pueblo paleta, dónde se encontraría con Scott para hacer los arreglos y ella no había podido despedirse de él. Eso le molestaba, aunque viajar le gustara había cosas que ella amaba más que los viajes y una de ellas había partido sin llamarla antes.
-Tonto, tonto Ketchum- decía inflando sus mejillas haciendo un puchero, si bien el chico había madurado y ya no era tan denso, seguía siendo algo despistado para algunas cosas, aunque el recuerdo de su reencuentro la hizo sonrojarse un poco.
FLASHBACK -
-¿ASH? ¿en serio eres Ash?- decía una Anabel llena de lágrimas con voz temblorosa.
-Lo soy- decía con una sonrisa el joven pelinegro.
-Tu….no….estás…..muer…-
-No Anabel, no lo estoy, estoy aquí, frente a ti- la sonrisa del joven aumentaba haciendo que el corazón de la peli morada se estremeciera aún más.
-Dime, que esto no es un sueño- decía entre lágrimas disfrazadas de gotas de lluvia- dime que esto es real- sollozaba mientras se acercaba al joven con capucha, estaba lleno de moretones y raspaduras, pequeños cortes se le veían por toda la cara, aparte de estar empapado por el fuerte aguacero que estaba cayendo en ese momento.
Avanzando poco a poco, en unos momentos que para ellos fueron eternos, la peli morada se acercó a Ash y sin dudarlo lo abrazo fuertemente, hundiendo su rostro en el empapado pecho del pelinegro, Ash solo correspondía el abrazo dulcemente mientras le daba algunos toques en la espalda.
-Calma, estoy bien, ¿lo vez?, Ash Ketchum sigue en una sola pieza-
-Entonces- decía Anabel levantando poco a poco su cabeza, aún llena de lágrimas, y abriendo sus ojos solo para toparse con el profundo café de los ojos del joven de cabello azabache, el cual le brindaba una cálida sonrisa- el hombre al que estoy abrazando, que tanta falta me hacía, él está vivo, junto a mí- finalizaba con una gran sonrisa en un rostro lleno de lágrimas, lágrimas de felicidad.
- Si Anabel, estoy a tu lado, y a partir de hoy lo estaré siempre- decía el azabache afirmando más las manos que rodeaban la cintura de la chica, la miro fijamente a los ojos con un semblante serio mientras una lágrimas osaban salir de los ojos cafés del kantoniano- te prometo, que jamás, jamas- decía el azabache mientras las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos, mezclándose al instante con las gotas que no paraba de caer- jamás, voy a acerte sentir tan triste como hoy, te prometo que si es por ti, viviré aunque el propio Arceus quiera lo contrario, todo para que no vuelvas a llorar por mi, como lo haces hoy- ahora era el azabache quien bajaba la mirada, acultandola con sus mechones, mientras las lágrimas caían al suelo, camufladas por las gotas de lluvia que caían sobre los dos.
-No, tonto- Anabel esbozaba una pequeña sonrisa mientras tomaba la cabeza de Ash y la hundía en su pecho- no lloro de tristeza, no me haces sentir mal- decía la joven cerebro mientras acariciaba el pelo negro de su entrenador favorito, aunque ambos estuvieran empapados por la lluvia, eso no les impedia disfrutar de la cercanía entre ambos, al contrario, el calor que ambos compartían por el roce de sus cuerpos contrastaba con las frias gotas que caían desde un cielo totalmente negro- de hecho, estás lágrimas son de felicidad, felicidad de saber que una de las personas más importantes para mí….aún sigue…..conmigo- decía Anabel al borde del llanto de nuevo, ambos se fundieron en un abrazo eterno, Ash se sorprendía un poco al saber lo importante que era él para la cerebro pelimorada, no recordaba que fuera así de importante, aún así lo que sí sabía era que Anabel necesitaba ese momento y que entre más durará, mejor, al fin y al cabo supo de boca del propio Scoot que había sido un año muy difícil para la pelimorada, desde que él desapareció, ella se sumió en una terrible depresión de la cual apenas hace unos meses había comenzado a salir, imaginarse toda la tristeza que tuvo que pasar su amiga pelimorada le hacía sentir rabia para consigo mismo y también para con ciertas otras escorias de las que se encargaría a su debido tiempo, ahora lo único que importaba era el corazón de su amiga, Anabel.
-¿Arreglos de que?
-Ni puta idea, Brandon dijo que pronto lo sabrías, junto a los otros cerebros- esos tres estarían planeando algo grande y ella no tenía idea de que era - la única pista que Scott le dió es que después de la liga Pokémon pasaría algo, por cierto, ¿aún no sabes cuándo vendrás cierto?- decía su amiga sabiendo acerca del estado actual de la cerebro psíquica.
Lo que si sabía era que esa arpía con falda se había ido junto a su querido entrenador, recordar la felicidad que sintió cuando en aquella reunión improvisada bajo la lluvia con Scott y los demás cerebros el chico encapuchado le había revelado que aún seguía vivo, y de paso contarles lo sucedido hace cuatro años, le sorprendía saber de todo lo que tuvo que pasarle a su amado, y que a pesar de todo eso seguía brindándole esa sonrisa que ella tanto extrañaba, desde que regresó lo noto más serio, se había vuelto mucho más fuerte y calculador, también se había hecho más alto, había madurado y siempre tenía un rostro serio al hablar con Scott, pero conservaba ese amor a los Pokémon y a las batallas, y su sonrisa, seguía pareciendole la más hermosa del mundo.
-De acuerdo, gracias, y no, aún me faltan unos días para regresar así que tendrás que seguir haciéndote cargo de la pirámide al menos una semana más- las palabras de la chica tenían un toque de temor, al fin y al cabo Greta había estado cuidando la torre de batalla por casi un mes mientras ella estaba de viaje.
La entrenadora tipo lucha solo suspiró resignada- está bien, no te preocupes- decía con una pequeña sonrisa que Anabel le devolvía desde el otro lado de la pantalla de su pokegear, ambas valoraba la amistad que tenían y sabían que podían confiar en la otra para situaciones como estas- hoy por mi y mañana por ti- hablaba la peli morada con una pequeña sonrisa.
-Claro, cuando yo me gane un viaje gratis a Alola tú me cuidas el dojo, como si eso fuera a pasar- Anabel tenía una pequeña gota en su frente al escuchar las palabras de su amiga, al final terminaron hablando un rato más antes de despedirse con una sonrisa. Anabel se recostó de nuevo mientras se perdía en sus pensamientos, fantaseando con cierto azabache mientras poco a poco se dormía, perdiéndose en el mundo de los sueños.
El sonido de su pokegear la trajo de vuelta a la realidad, se sentó en la cama con algo de pereza y tomó el dispositivo móvil.
- ¿Hola? -
- Anabel, soy el agente Looker-
Al escuchar esto Anabel se puso sería, si bien su trabajo como cerebro era a lo que más tiempo le dedicaba, su otro trabajo como agente de la policía internacional era lo que la tenía en su situación actual, su compañero le hablo sobre un almacén en el que podría estar guardado lo que su amado tanto estaba buscando, o al menos alguna pista del paradero de su objetivo, rápidamente tomó su bolso y saco de el su computadora portátil para verificar la información que su compañero le había brindado.
- Investígalo con mucho cuidado, no sabemos si ellos podrían estar ahí o no- decía Looker de manera sería.
- Descuida, me aseguraré de que cada paso que doy lo haga sin nadie a mis espaldas-
- Ellos no necesitan atacar por la espalda y lo sabes bien, si hay un agente de esa organización quiero que des por terminada la misión y esperes a Ash-
- Entendido-
Gary ya se había calmado un poco, la impresión de saber que su mejor amigo seguía vivo lo había dejado en shock, ahora una inmensa felicidad lo inundaba.
- Creíamos que habías muerto, recuerdo que cuando la noticia de que el avión en el que venías había desaparecido yo estaba en el aeropuerto esperándote...junto a...tu...madre - decía el Oak, dándose cuenta de algo - la señora Delia lo sabe, ¿verdad?-
El joven azabache negó con su cabeza - no es una buena idea, mi madre no debe enterarse, ni ninguno de mis antiguos compañeros de viaje, nadie lo puede saber Gary- decía el joven con un rostro serio y triste a la vez.
- Pero, ¿ Por qué no lo puede saber, acaso no crees que le alegraría saber que su hijo sigue vivo?-
- Claro que le alegraría Gary, creeme que también me gustaría ver a mi mejor amiga feliz otra vez, pero en estos momentos Ash está en una situación un tanto difícil, debe seguir viajando, aunque de solo imaginarme la reacción de Delia me llena de emoción- esta vez fue el abuelo del investigador el que respondió - Ash se está enfrentando a unas personas muy malas y su madre no estaría tranquila sabiendo que su hijo vive en una situación así, el temor de perderlo otra vez no la dejaría dormir-
- Pero-
- Gary, creeme que yo soy el primero en querer ver a mi madre feliz, pero este no es el momento indicado, cuando todo termine seré yo mismo quien le de la noticia, ¿ recuerdas a la cazadora J? - Gary fruncía el ceño al recordar esa mujer.
- Personas como ella me buscan y no con intenciones muy benévolas que digamos, no se si escuchaste acerca del team Flare en Kalos -
- El incidente con Zygarde, claro que supe de ello, imagino que tú estuviste allí, estabas viajando por Kalos en ese entonces-
- De hecho yo fui quien los detuvo, con ayuda de la campeona y los líderes de gimnasio, creímos que habíamos acabado con ellos, pero...-
- ¿Pero?-
- No fue así, una célula sobreviviente del team Flare estuvo tras de mi en busca de venganza, los detuvimos pero se escaparon, eso paso hace cinco años-
- ¿Y eso que tiene que ver con todo esto, ¿son ellos los que te buscan?-
- Algo así- decía Ash, viendo la cara de confusión de su viejo rival decidió continuar - uno de los científicos más importantes de la organización, la mano derecha del jefe del team Flare, él era parte de esa célula rebelde que escapó, de alguna manera lograron seguirme hasta Alola, allí hubo otro incidente con unos seres llamado Ultraentes, pokemons de otra dimensión- Gary escuchaba atento lo que el azabache decía- con ayuda de mis amigos logramos capturarlos, allí fue donde esos malditos entraron en acción, robaron las pokebolas especiales que los aprisionaban y usaron a los Ultraentes para vengarse de mí-
- La desaparición del avión- razonaba Gary
- Estás en lo correcto - decía Leaf - los muy bastardos atacaron el avión en el que Ash viajaba de regreso a Kanto - decía la chica con algo de resentimiento.
- ¿Cómo sobreviviste?- decía el castaño con duda.
- Digamos que no todos los Ultraentes estaban en posesión de esos bastardos - decía Ash - un Ultraente se encariño conmigo y se quedó bajo mi tutoría, el fue quien me salvó de la explosión, a mi y a Pikachu-
Gary no tenía palabras, recordaba como hasta la propia Cynthia se presentó personalmente a las operaciones de búsqueda y rescate, el único sobreviviente encontrado era un hombre de ciudad celeste que regresaba de un viaje de negocios, lastimosamente murió días después de su hospitalización debido a las graves heridas que presentaba por todo su cuerpo. Supo que encontraron todos los cuerpos de la víctimas del avión, la gran mayoría ahogados, algunos cuerpos flotando llenos de quemaduras, el avión nunca se encontró, ni ningún rastro del mismo, al igual que el cuerpo del azabache. La obras de rescate se extendieron debido a la influencia de tres campeonas regionales, pero al cabo de unos meses se dieron por terminadas las búsquedas, se lloraron a los muertos y con los años el incidente fue olvidado, al menos por algunos.
- El profesor a sido el único que ha mantenido contacto conmigo, después del incidente me quedé unas semanas en el laboratorio del profesor, antes de partir de nuevo, decidí buscarlos y asegurarme de acabar con ellos de una vez por todas, son personas a las que no les importa destruirlo todo con tal de cumplir sus asquerosas metas - decía Ash lleno de enojo - hasta que eso pase, nadie debe saber de mi existencia, es mejor para mí si piensan que aún estoy muerto
- Comprendo - razonaba el castaño - aún así Ash, creo que lo mejor es que reunamos a tus viejos amigos, ellos nos pueden ser de ayuda, ademas- decía Gary con una gran sonrisa- te verían de nuevo, en especial cierto par de coordinadoras- decía Gary de manera pícara.
- Nada de eso, solo me estorbarian-respondio el azabache de manera firme
- ¿Bromeas? Desde cuándo tus amigos son un estorbo Ash- decía Gary incrédulo- comprendo que no le quieras decir decir nada a tu madre, pero al menos díselo a tus amigos- decía Gary algo molesto.
- Solo serían carne de cañón, no son lo suficientemente fuertes- respondía Ash secamente-.
-Como pedes decir eso, a diferencia de ti, tus amigos si progresan en sus metas, Dawn y May son coordinadoras conocidas a nivel internacional, los conocimientos médicos de Brock serían muy útiles, y Misty es una de las líderes más poderosas del país entero- decía Gary visiblemente molesto - tú no eres Ash- decía fríamente
- ¿Porque dices eso? - reclamaba el azabache de manera serena y con un rostro serio.
- El Ash que yo conozco nunca rechazaría a sus amigos, el Ash que yo conozco sabría admitir que necesita ayuda y la aceptaría, el Ash que yo conozco pelearia hombro a hombro junto a sus allegados- decía Gary muy molesto.
- Creo que no hay mucho que yo te pueda decir Gary,tienes razón en una cosa: no soy el Ash de hace unos años y he cambiado en más de una cosa, te lo mostraré para aclarar tus dudas, lo mejor será que salgamos un momento- dijo Ash mientras caminaba hacia la puerta que daba al patio del rancho, Ash al notar un toque de confusión en los ojos furiosos de su primer rival tomó una de las pokeballs de su cinturón- te lo explicaré mientras peleamos.
Al sentir que las palabras estaban de más, no solo Gary, sino que tanto Tracey y Samuel como Leaf decidieron guardar silencio, cada uno con sus respectivos pensamientos seguian al azabache rumbo al exterior.
Tracey no entendía aún como es que lo que debería haber sido un hermoso reencuentro se convirtió en una pelea, al profesor Oak le extrañaba el comportamiento de su nieto, hasta cierto punto le daba la razón, a el también le molestó un poco lo de tener que guardar el secreto del azabache, pero entendió las razones de Ash, mientras que Gary aún no parecía razonar el por qué los amigos de el azabache no deben saber de su "nueva vida", tampoco tenía muy claro cuales eran las intenciones de Ash al retar a Gary.
Leaf por otro lado, comprendía muy bien la situación, Ash quería demostrarle a Gary de primera mano la razón por la que sus antiguos amigos no debían involucrarse, Ash primero le demostraría a Gary el nivel actual de sus enemigos y después le explicaría bien las cosas, era una manera un tanto tosca de demostrar su punto, aunque también era una manera de hacerlo muy claramente, era como cuando el padre primero le daba una nalgada a su hijo y después le explicaba porque lo hacía.
Gary por otro lado era el que menos entendía la situación, era algo hasta bizarro, que el propio Ash dijera que sus amigos eran un estorbo, le hacía la sangre hervir, Ash no vio todas las lágrimas derramadas por sus seres queridos, Dawn y May pasaron meses inactivas, May incluso perdió su título como mejor coordinadora debido a su ausencia en algún concurso, Serena, la chica con la que Ash se reencontró en Kalos fue una de las que más sufrió, Iris cambio su manera de vivir y su sueño en memoria de el, Brock sintió como si le hubieran quitado un pedazo de su alma, según lo que el mismo doctor le dijo, Ash era como un hermano para él, en Alola se hicieron muchas ceremonias en memoria de su campeón desaparecido, y Misty dejo su gimnasio por casi un año, a pesar de que han logrado salir adelante todos con el apoyo que se han dado desde que se conocieron, todos los amigos del azabache tienen ese peso de que no volverán a ver a su antiguo mejor amigo, la batalla que Max nunca tendrá, los trofeos de Serena, Dawn y May que nunca podrán mostrarle a Ash, el título de doctor Pokémon que Ash nunca sabrá que Brock consiguió, el hecho de que todos esos pesos, esas espinas que llevan los amigos del azabache, puedan ser quitadas de ellos, la felicidad de las chicas al ver a Ash con vida, Brock y Max al saber que quien ellos consideran un hermano más sigue vivo, las fiestas llenas de algarabía de Alola al ver a su campeón de regreso, ver que Ash se niega a cumplir todos esos pensamientos, ha hacer realidad los sueños de sus amigos y a terminar con las pesadillas de los mismos, lo llena de ira, no sabía muy bien que quería demostrarle Ash con ese combate, pero ¡si debía patear el trasero de su viejo rival cien veces para que lo comprendiera lo haría!
Al llegar un claro que serviría de campo de batalla Ash se detuvo, todos entendieron que debían hacer, Gary se colocó en el extremo contrario del claro mientras que los tres espectadores retrocedían, no hacia falta un árbitro para esta batalla, las miradas entre ambos contendientes era intensa.
- Si tanto quieres que acepte la ayuda de mi viejos amigos, demuéstrame que dicha ayuda me será útil- decía Ash fríamente mientras Pikachu, que iba en el hombro de Leaf daba un salto para ponerse frente a su entrenador - si no puedes seguirle el paso a Pikachu, no me serás útil- decía de nuevo con ese tono frío.
- Te demostraré que no solo por ser un investigador soy débil, ¡Yo te elijo , Umbreon!-
-Breooooon- exclamaba el Pokémon noche mientras salía de su pokeball con una mirada desafiante
- Te enseñaré de lo que soy capaz ¡Umbreon, USA BOLA SOMBRA!- gritaba Gary con mucho enojo, Ash simplemente miraba el tiempo que le tomaba al Pokémon siniestro cargar con su ataque, no demoró mucho antes de lanzar la esfera de energía fantasmal.
- Cola de hierro, acabalo- decía Ash de manera cortante.
-Pika- contestaba el roedor afirmativamente
Con su cola envuelta en energía metálica, el tipo eléctrico partio por la mitad la esfera de energía como una hoja de papel cortada por una tijera y, sin cesar su ataque corrió rápidamente hacia un sorprendido umbreon.
PAM
El impacto del ataque levanto una pequeña cortina de polvo que cubrió a ambos Pokémon.
-Umbreon- murmuraba Gary al ver la nube de polvo que poco a poco se iba desvaneciendo, cuando por fin el polvo dejo ver el resultado. Un pequeño cráter, en el centro del crater estaba pikachu, a su lado había un pequeño agujero que al verlo Gary suspiró aliviado, Ash veía el agujero con una pequeña, casi imperceptible sonrisa: se estaba empezando a emocionar.
-Pikachu, quiero que estés atento para el contragolpe-
-Pikachu Pi-
-Concentrate, no dejes que la ira te haga cometer un error- las palabras resonaban en la cabeza de Gary, el investigador Pokémon respiraba hondo y exalaba, tenía que calmarse un poco, fue a la ofensiva sin dudarlo aún sabiendo de antemano que su oponente tenía más poder ofensivo. Debía hacerse de una estrategia y no caer en el juego de Ash, tenia que demostrarle a su viejo amigo que se equivocaba, tenía que demostrar su fuerza y su inteligencia, si no podían ganar en un choque frente a frente, tal vez un ataque desde abajo sería más efectivo, solo necesitaba una abertura, un descuido, que pikachu se enfocará en unos arbustos o algo así, pero el ratón seguí alerta, listo para contraatacar en cualquier dirección posible.
Como si el universo entero estuviera de su lado, unos sonidos provenientes de un pequeño arbusto del otro lado del claro hizo que pikachu desviara su atención por unos instantes, ambos entrenadores sonrieron ante esto.
-Ahora, bola sombra-
Aunque ambos sonreían por motivos diferentes, Gary porque había encontrado su oportunidad, Ash, por otro lado, sonreía al ver lo ingenuo que era su viejo rival.
El suelo debajo de pikachu se rompió violentamente mientras el tipo siniestro emergía con su ataque en su ocico, listo para dispararle ¿al aire?.
Para sorpresa de tanto trenador como pokémon, el ratón eléctrico se encontraba sobre el tipo siniestro, con su cola brillando en tonos metálicos -¡cola de hierro ya!-
PAM
El ataque dio justo en el blanco, enviando a umbreon de regreso al suelo con un golpe seco -¡ahora, usa rayo a toda potencia!- aún estando en el aire, la rata cuqui se envolvió con una gran cantidad de energía eléctrica -¡contrarresta con pulso oscuro!- decía Gary con algo de desesperación.
-Pi ka Chuuuuuuuuuuuu-
-Um Bre Oooooooooooon-
Ambos tanques comisionaron en el aire, emparejados por unos instantes antes de que el ataque eléctrico superara por completo al rayo de energía oscura, el ataque de umbreon se desvaneció por completo mientras el rayo se dirigía al tipo siniestro sin perder potencia ni velocidad.
BOOM
FUOSH
La explosión creada por el rayo de pikachu creo una onda expansiva lo suficientemente fuerte como para obligar a Gary y los demás presentes a cubrirse la cara para evitar que el polvo les entrase en los ojos.
Gary esperaba impaciente a qué el polvo revelara el resultado del combate, el resto de los presentes no tenían tanta impaciencia al saber de antemano cuál sería el resultado, cuando el polvo de disipó por completo, todos pudieron ver el resultado, el esperado por todos menos cierto castaño.
-Umbreon, no….- decía Gary mientras veía a su inconsciente Pokémon en medio del cráter que había hecho el ataque eléctrico. Pikachu volvía a su lugar en los hombros del azabache mientras este le dedicaba una sonrisa de aprobación a su pokemon, la mirada de Ash paso de una cálida sonrisa de aprobación a una mirada fría al ver cómo su viejo amigo regresaba a su inconsciente tipo siniestro con un rostro algo ido.
-¿Ahora lo entiendes?-
-Entonces si que eres más fuerte, aún así no veo el porque no quieres que…-antes de que Gary continuará Ash levanto un poco la voz y dijo algo de dejo en shock a Gary.
-¿Cuánto tiempo le habría tomado a pikacu matar a umbreon?- decía Ash secamente, este al ver la expresión atónita de su amigo de la infancia supo que no tendría una respuesta inmediata así que decidió continuar- las batallas que tengo que librar no son batallas amistosas, de hecho están muy lejos de serlo- Ash seguía al ver que tenía la atención de Gary- a mis enemigos no les bastará derrotar a mis Pokémon, dejarlos inconscientes no es el objetivo, una cola de hierro rompiendole el cuello a tu Pokémon, electrocutarlo hasta morir, encerrarlo en una electrored hasta que deje de respirar o simplemente usar velocidad extrema y golpearlo hasta acabar con su vida- decía Ash- solo piensa en cada una de esas posibles situaciones, ¿Qué puedes hacer para evitarlo?, ¿qué harías para que tú Pokémon no muera?, si es que puedes evitarlo claro está, regresarlo a su pokebola solo me dejaría la vía libre mara atacarte a tí- las palabras de Ash venían con un tono que Leaf reconocía, Ash desde ya estaba intentando que su rival no pasará lo que el pasó, esas palabras frías y llenas de ira en el fondo encerraban miedo y tristeza, dicha tristeza la carcomía a ella, aunque no por el haber perdido a alguien, su tristeza no provenía de sentimientos como ira o frustración de no haber sido suficiente, al contrario, ella habría sido de gran ayuda en aquel momento, con ella habrían ganado, incluso podrían haber destruido aquella horrenda máquina que aún amenzaba el mundo entero, Ash podría estar en estos momentos compartiendo con sus amigos y su madre, son el miedo de que un agente de élite se presentará para matarlo a él y a sus pokémon, pero ella no había estado allí, no había llegado, tenía demasiado miedo, estaba preocupada tratando de salvar su pellejo que había dejado atrás al azabache, eso la carcomía cada día, y el escuchar esas palabras de su querido maestro la mataba por dentro, ahora ella no era de tanta ayuda, su fuerza se me compraba a la de Ash, a diferencia de el pasado, sus enemigos se habían fortalecido al punto de que ella no era suficiente.
-Enviaría a blastoise a partirte en dos- contestaba el castaño fríamente, llamando la atención de todos los presentes que estaban inmersos en sus propios pensamientos.
-En ese caso mando a mi sceptile para que mate a blastoise, entre más Pokémon saques al campo, más muerte habrá- decía Ash secamente- ¿cómo crees que me sentiria al saber que el piplup de Dawn fue mutilado hasta morir?- decía Ash alzando un poco la voz- ¿Saber que el blaziken de May murió para protegerla, darme cuenta de que Brock perdió a su steelix o Misty a su gyarados?, ¿crees que podría dormir sabiendo que las personas que quiero están en peligro mortal?- Ash a este punto le gritaba a Gary el cual solo escondía su cara en sus mechones mientras miraba al suelo, dándose cuenta del punto de Ash, tenía razón, era demasiado para ellos- tienes razón- dijo Gary con voz temblorosa, Ash al escuchar esas palabras sintió como su enojo se empezaba a desvanecer, hacia tiempo que no pensaba tanto en sus viejos amigos, evitar tenerlos en mente le ayudaba a aguantarse las ganas de ir a abrazarlos, decirles que todo estaba bien y que el seguía vivo y lo seguiría estando con tal de no volver a preocuparlos así, recordar su reencuentro con Anabel, las lágrimas de Leaf, las expresiones llenas de felicidad de Cynthia y Dianta, todos esos recuerdos le hacían pensar en las posibles reacciones de sus compañeras de viaje al volver a verlo, pero aún tenía que arreglar unos asuntos antes de hacer esos pensamientos realidad.
Movió su cabeza negando rápidamente esos pensamientos para después concentrarse en su amigo de la infancia, el cual lo veía con un rostro serio y una mirada pensante- ahora entiendo tu punto, y estoy de acuerdo contigo, aunque no me guste la idea de guardar el secreto, solo quieres protegerlos- decía Gary con algo de tristeza, la revelación de que su amigo ya había vivido en carne propia lo que era una batalla Pokémon a muerte le angustiaba, aunque otro pensamiento se apoderó de la cabeza del investigador.
-Pero, entonces ¿para que quieres mi ayuda, o la de mi abuelo?- se cuestionaba el castaño, al fin y al cabo ninguno de los Oak eran entrenadores que le resultarán útiles al azabache en combate.
-Necesito que me ayuden a ocultar un par de cosas- decía el azabache.
-¿Qué cosas?- respondía el castaño.
- La primera es mi identidad, necesito ser alguien más, quien sea menos Ash Ketchum, no puedo andar por ahí presentandome cómo el encapuchado superpoderoso y menos participar en la liga con mi nombre, para eso los necesito a ustedes, y a un par de personas más que vendrán a Kanto en un par de semanas, lo otro que necesito ocultar, es esto- decía el azabache mientras sacaba de su mochila una pokebola color negro, con el botón del centro dorado- aquí yace uno de los Pokémon más poderosos del mundo, clave para los planes del Neo Flare, la pokebola en estos momentos no puede ser rastreada debiendo a esto- decía mientras señalada un pequeño botón que sobresalía de la pokebola, esto es un bloqueador de señal, pero su efecto no durará más de un mes, así que necesito que la estudien y la hagan irrastreable-
- ¿Qué Pokémon hay allí dentro Ash?- preguntaba Tarcey.
- No lo podemos sacar de la pokebola porque en el momento en el que se materialice lo ratrearian hasta aquí, el Pokémon que hay allí dentro es uno de los más poderoso del mundo- esta vez fue Leaf la que hablaba con un tono muy serio mientras miraba severamente a los tres investigadores- por seguridad, lo mejor seria que no lo supieran- decía de manera simple y cortante.
-Leaf tiene razón, otra cosa que le quiero decir es que mañana saldré de viaje, y durante el mismo me gustaría rotar mi equipo de vez en cuando, cargar todas mis pokebolas es cansado y puede ser peligroso, Profesor Oak- dijo Ash llamando la atención del anciano- dijo algo sobre un viaje con Tracey, ¿no se encontrará en Pueblo Paleta?- preguntaba el pelinegro.
-Efectivamente Ash, estaré fuera unos días, no saldré de la región pero si dejaré a cargo a Gary durante la siguiente semana, aunque si eso es lo que te preocupa, te aseguro que el viaje no nos atrasara con lo de tu pedido especial- decía el profesor señalando la pokebola negra que aún hacia en la mano de Ash.
-Excelebte, en ese caso, mañana partiremos Leaf y yo hacia Ciudad Verde a por mi primera medalla- decía Ash recuperando algo de emoción, iba a empezar un viene en el que, si todo salía bien, no tendría que enfrentarse a la muerte a diario, tenía la esperanza de poder disfrutar de la compañía de Leaf sin la presión de estar al borde de la muerte y esas cosas-
-Uf, creo que eso no se va a poder- decía Gary algo nervioso.
-¿huh?, ¿poque?, ¿Acaso no estarás pensando que el líder es más fuerte que yo cierto?-
- No Ash, no es eso, de hecho ya demostraste que lo puedes vencer sin mayor problema- decía Gary algo divertido al ver la expresión confusa de Ash, Tracey y el Profesor también se reían un poco al ver la ingenuidad del azabache, Leaf en el fondo estaba contenta, no le convencía tener a ese tal Gary en el equipo, pero si Ash confiaba tanto en el tenía que darle una oportunidad, además, era capaz de sacarle a su persona favorita más de una sonrisa y eso ella lo agradecía mucho, al final, algo de respeto empezó a sentir hacia el investigador castaño.
- Verás Ash desde hace unos años yo soy…..-
Pam
Pam
Pam
Los puños meteoro de metagross lograron acabar con todos lo pequeños proyectiles que se dirigían hacia ellos. Una pequeña explosión se generó cuando el movimiento de rapidez de su espeon impacto de lleno en el mightyena de su oponente, haciéndolo retroceder, aunque rápidamente el tipo siniestro se recompuso y volvió a la batalla con un pulso oscuro hacia la eveelution tipo psíquico.
-Esquivalo, metagros prepara tu mejor garra metal-
-Mightyena acaba a ese espeon, pulso oscuro-
-Gigalith usa defensa de hierro y resiste el golpe-
SLASH
El tipo con uniforme anaranjado y lentes raros sonrió maliciosamente al ver cómo un brillo metálico recubría a su tipo roca, el enorme Pokémon oriundo de Unova había resistido el golpe.
BOOM
Espeon se estrelló violentamente contra una de las paredes del lugar después de recibir el ataque siniestro de lleno, Anabel apretaba los dientes con frustración, la habían descubierto, a pesar de que tenía la muy clara orden de NO proceder en caso de que ubiese algún entrenador hostil en la zona siguió investigando, ya había derrotado a tres de los cinco soldados del team Neo Flare, pero también era cierto que su alakazam y su medicham habían quedado muy heridos durante la batalla y espeon sería la siguiente a este paso, le frustraba ver qué solo cinco soldados rasos eran capaces de ponerla en aprietos, ¿cómo hacia Ash para luchar de tú a tú contra los comandantes de la organización criminal?, ni siquiera el team Rocket era tan fuerte, y eso que era la organización más peligrosa de la última década.
O al menos lo era, antes de la aparición del team Flare y posterior Neo Flare.
-Gigalith, no dejes que huya, terremoto- esa orden hizo que su cuerpo se tendrá por completo, dicho efecto fue el mismo en sus pokémon, las alarmas se dispararon en un momento pero justo en ese momento lo vio, lo que había estado buscando desde hacía un buen rato, finalmente lo había encontrado.
¡Una abertura!
-Espeon, necesito que restrinjas los movimientos del grandullon- una de sus habilidades más útiles como telepata era la capacidad de comunicarse con sus pokémon vía telepatía, dicha capacidad era muy útil por muchas razones, órdenes rápidas y presisas, las intenciones del movimiento se transmitían de la mente del entrenador hacia la mente del pokémon, permitiendo que el receptor recibiera la idea completa de la orden, era como expresarle tu idea a tu Pokémon, más que una orden o una frase, ambas partes compartían un solo pensamiento, y el hecho de que tú oponente tampoco pudiera escuchar las órdenes también ayudaba a mantener el factor sorpresa del contragolpe.
Gigalith levantó su pata derecha y en ese momento fue envuelto en una energía púrpura, dicha energía le llevo a perder el equilibrio y al tener una extremidad en el aire no fue capaz de sostenerse, con un golpe seco gigalit cayó al suelo.
-Espeon manténlo en el suelo, no lo dejes moverse-
-Perra estúpida, ¡oye idiota ayudame!-
-¿Cómo es que esa zorra pudo recuperarse de mi pulso oscuro?, da igual, mightyena colmillo veneno en esa maldita-
-Ahora, cambio- ambos Pokémon psíquicos asistieron ante la orden de su entrenadora, espeon se concentro en asegurarse de que gigalith no se moviera ni un poco mientras que la yema tipo siniestro se acercaba a ella, estaba indefensa, era un blanco fácil.
CACK
O al menos lo sería si metagros no estuviese allí, mightyena estaba apunto de ahullar de dolor al sentir como unas pequeñas grietas aparecían en sus colmillos, pero antes de tan siquiera soltar el puño meteoro de metagross otro puñetazo conecto en sus costillas, luego otro y otro, golpe tras golpe, el tipo acero/ psíquico no paraba de lanzar puñetazos, después de conectar al menos unos veinte golpes directos, mightyena fue arrojado directamente hacia una de las paredes del lugar tras un último golpe, y cuando intento levantarse solo se encontró con una garra de metal que dio por terminado su papel en la batalla.
-Ahora que ese perro tonto ya no está, podemos enfocarnos en ese hijo de puta- decía Anabel con algo de ira, tanto gigalith cómo su entrenador sintieron un escalofrío por todo su cuerpo, tras un golpe seco que dejó al entrenador del tipo siniestro en el suelo, las tres presencias psíquicas surgieron toda su atención hacia el enorme pokémon roca que aún se encontraba inmovilizado en el suelo sin poder hacer nada.
-Veamos cuántas garras de metal son necesarias para acabar con tu defensa- sin que fuera necesaria otra palabra, metagross cargo sus garras delanteras con un poderoso revestimiento metálico y cargo rápidamente hacia el pokémon Unovano, pero antes de que el golpe conectara un poderoso chorro de agua impacto directo en el tipo metal, mandandolo al suelo varios metros atrás de su entrenadora, tanto en soldado como la propia Anabel estaban sorprendidos ante esto y rápidamente voltearon hacia la dirección en la que llegó el ataque, lo que vieron les causó una sensación te terror al instante, aunque por nativos diferentes.
-Señor, yo lo siento, juro que peleé con todo lo que tengo, estaba a punto de vencerla cuando- decía el soldado con voz temerosa y quebradiza, claramente nervioso.
-Callate- respondió un entrenador de pelo rojo, acompañado de un feraligatr del cual había venido la hidrobomba de antes- ya sabía que eran unos incompetentes, pero esto ya es otro nivel, que una persona los haya derrotado es inaceptable, es más que inaceptable-
-Pero señor, nosotros-
-¡TE DIJE QUE TE CALLARAS!-expmoto el recién llegado-¡Imbéciles, no solo son unos inútiles, también son unos malcriados, no respetan la autoridad- decía el pelirrojo claramente molesto, se acercó lentamente hacia el único soldado que aún seguía consientes en el lugar, es soldado retrocedió muy temeroso, tropezando con un pedazo de escombro en el proceso, el soldado ahora con su miedo aumentado intento volver a ponerse de pie, solo para recibir una patada en el estómago por parte del entrenador pelirrojo, el soldado cayó al suelo agarrándose el vientre y haciendo una mueca de dolor.
-No puedo tan siquiera irme unas horas sin que ustedes hagan alarde de su incompetencia, ¿por qué están aquí en primer lugar?, no es como si se necesitasen subordinados fuertes para proteger un simple almacén de objetos, no hay nada aquí que no se pueda conseguir en una tienda al fin y al cabo, pero enviarme a estos inútiles, siempre hay un mínimo de competencia necesaria, se supone que el team Neo Flare esta orgulloso de sus poderosos soldados, cada uno capaz de hacerle frente a un líder de gimnasio, pero basuras como ustedes me hacen dudar de las palabras del jefe- el recién llegado, que vestía de negro, acompañaba cada palabra con una patada llena de odio hacia su subordinado el cual a este punto se encontraba inconsciente y lleno de sangre.
Después de descargar una parte de su ira en el hombre que ahora yacía a sus pies en un charco de sangre, dirigió su atención a la responsable del pequeño problema, la intrusa que había vencido a los inútiles en primer lugar.
Está al notar la mirada del pelirrojo se tenso, sus pokémon, un espeon con algunos rasguños y visiblemente lastimado metagros se acercaron a la joven y se colocaron delante de ella en posición de combate, listos para defender a su entrenadora.
-¿Quién eres?- el tono de la pregunta, curiosamente fue, calmado, no parecía tan enfadado como antes y expresaba genuina curiosidad, Anabel por otro lado no iba a responder la pregunta, por dos motivos, el primero era que revelar su identidad al enemigo o alguna otra información acerca de ella y los planes de la policía internacional pokémon sería una estupidez, la otra razón y la de más peso era que estaba demasiado aterrada como para reaccionar ante cualquier pregunta o comentario.
-El quinto comandante, conocido como el berserker demente, un adicto a las batallas, sádico e irracional, bastante torpe para casi cualquier cosa que no sea pelear, es un buscapleitos que cree que es demasiado fuerte para cualquier rival, y hasta cierto punto lo es- esas últimas palabras tomaron por sorpresa a los cerebros presentes, Ash les estaba hablando acerca de "Los cinco neo comandantes", quiénes eran y cuáles eran sus características, estaban bajo techo, ya que habían llegado a un pequeño restaurante cerca del dojo de Greta, el punto de reunión al que los había citado Scott hace un par de semanas, todos los cerebros salvo Brandon estabanpresentes, Ash ya les había contado en medio del aguacero de camino al lugar acerca de lo que había pasado estos últimos años a Anabel, Greta y Scott, pero estaba repitiendo los detalles al resto de los ahora presentes- al momento de la batalla se vuelve muy calculador y listo, se basa en fuerza bruta, movimientos bien calculados con los cuales hacer todo el daño posible a sus oponentes, no le gusta usar estrategias complicadas ni es capaz de manejar a más de un pokémon en combate, no dile usar movimientos que no causen algún daño o no provoquen algún cambio de estado como quemadura o envenenamiento, sus pokémon están entrenados para se contundentes, precisos y letales, son veloces y tienen movimientos muy prácticos en el combate, tiende a ser espontáneo aunque le gusta bastante jugar con sus oponentes si estos son lo suficientemente débiles, no sabe casi nada de combate cuerpo a cuerpo y por último, su mayor debilidad, más que las estrategias o alguna otra cosa, son sus emociones, se deja llevar muy fácilmente por la ira...- Ash siguio hablando de algunos de los pokémon que conocía y sus movimientos, recordaba que había mencionado a un feraligatr pero no recordaba más que hidrobomba y puño hielo, pero, sin duda alguna, el chico que le hizo la pregunta era el mismísimo Silver, el quinto comandante, tenía que ir, y rápido.
-Te lo preguntaré una vez más ¿Quién eres, y que haces aquí?- el pelirrojo ahora sonaba más amenazador, sus pokémon se temsaron, feraligatr los miro con una expresión amenazante, a pesar de ello ninguno de los dos iba a retroceder, tenían que proteger a su entrenador a, Anabel por otro lado se recuperó del shock inicial al escuchar el tono amenazador del joven de prendas negras, de nuevo cayó mientras miraba hacia todo lado, tratando de idear un plan de escape, su mano derecha se dirigió instintivamente hacia su cintura, dónde estaba las dos pokebolas de sus dos últimos pokémon, tendría que usarlos si quería tener una oportunidad de escapar.
-Si planeas luchar, lo mejor será que te rindas de una vez, no te dejare escapar tampoco- decía el pelirrojo de forma serena- ahora mejor coopera antes de que me empiece a enojar-
-Lo siento- contestaba Anabel- pero no hablaré, así que pierdes el tiempo-
-Ya veo, gracias por ahorrarme las molestias en ese caso, es muy considerado de tu parte, ahora veamos que tienes que pudiste acabar con estos inútiles de mierda tu sola- decía Silver dando paso a una rabia un tanto sádica con cada palabra- ¡Feraligatr!- el aludido salto un gruñido en respuesta, Anabel se tenso.
-Creo que tengo un plan, necesito despistar a ese feraligatr unos segundos, espeon necesito si ayuda, metagross cuando el pokémon de Silver ataque necesito que uses protección- ambos pokémon asintieron al instante y se prepararon, tal como Anabel lo suponía, Silver iría a la ofensiva total.
-¡Usa puño hielo, ahora!-
La orden de Silver llego a los oídos del inicial tipo agua, el cual cubrió ambas manos con energía congela te mientras las cerraba en un puño, para luego cargar directo a metagross, el pokémon acero/psíquico formó una barrera de energía en cuanto vio a feraligatr acercarse y espero el golpe, golpe que nunca llegó, tanto Anabel como sus dos pokémon veían atónitos como el gran lagarto cambio su rumbo, pasando por completo de metagross y ahora se dirigía hacia donde espeon y ella, ¿acaso Silver consideraba a espero una mayor amenaza que metagross?, ¿había descubierto su plan e iría a por la tipo psíquico, no, feraligatr no iba ni a por metagross ni a por espeon, de hecho, el gran lagarto se dirigía directo hacia ella, Pokémon y entrenadora veían el momento en cámara lenta, el puño de feraligatr ahora se dirigía directamente al rostro de Anabel, ni metagross ni espeon reaccionaria a tiempo para evitarlo, la fuerza sería suficiente como para dejarla inconsciente sino es que muerta de un solo golpe, si ella no quería darle información lo mejor sería desacerse de ella y con ese ataque lo lograría, reía en sus adentros al pensar que la pobre joven realmente había intentado huir, incluso le ordenó a su metagross usar protección para pretegerse y darse más tiempo, aunque no supo en que momento dio la orden, sea como fuese y sea cual fuese el plan de la chica, un instante separaba a la pobre de la vida y la muerte, la batalla ya había terminado antes de tan siquiera empezar.
PAM
Hasta aquí está especie de remake, jaja, remake mis huevos, este era un fic que se me ocurrió hacer y en efecto lo hice hace un par de años, publique un primer capítulo algo novato para ser sincero, creo que no tenía ni mil palabras, seguí escribiendo otros capítulos en mi tiempo libre, estaba de vacaciones en un campamento en el que no había internet, así que no podía subir los capítulos que tenía en mi laptop y poco antes de regresar del campamento un malparido (expresión usada en Costa Rica para referirse a un grandísimo hijo de puta) creyó que sería muy gracioso subir mi mochila a un árbol, la mochila cayó en el intento y a la mierda la laptop, obviamente nunca quise reescribir lo perdido hasta hoy, lamento si hubo alguien que se quedó esperando un segundo capítulo la primera vez, al menos por esta vez me aseguraré de tener cinco capítulos ya escritos guardados en la nube antes de subir este, espero que el fic les guste y gracias por leer.
Se despide de ustedes un wey que no tiene nada mejor que hacer.
