Nota: Este tal vez sea un fic largo pero no creo que pase de los 6 capítulos. Es un drama casi de telenovela por eso a veces podrá parecer exagerado.
Ya saben: Henri= Luxemburgo / Ling= nyo Hong Kong / Lars= Holanda / Mei= Taiwán / Marcello = Seborga / Soo-jin = nyo South Korea
I. Aquí vamos
"Bueno, aquí voy" dijo Henri saliendo del hotel donde estaba hospedado desde la noche anterior. Era la primera vez en 7 años que regresaba a su ciudad natal. Sí había estado en el país un par de veces, pero no había puesto un pie en su ciudad. Debía admitir que no estaba allí por gusto ni por una falsa nostalgia, sino porque su hermano mayor iba a casarse. Henri sonrió solo de pensar en la idea. ¿Quién lo diría? Lars se casaría con su novia de toda la vida, Mei Wang.
Al pensar en eso, Henri tuvo una rara sensación en el estómago mucho peor a la que sintió mientras viajaba en el avión. Hizo un esfuerzo por respirar profundo y callar de una vez todos esos pensamientos negativos que revoloteaban como mariposas en su cabeza.
Cuando recibió la invitación, lo pensó durante varios días, pues eso implicaba volver a casa. Siempre tuvo la intención de regresar, pero sus ocupaciones absorbían cada segundo de su tiempo. Cuando no era un rodaje, era un evento o una sesión de fotos y él quería dar lo mejor de sí ya que había llegado tan lejos. Sin embargo, tarde o temprano tenía que volver por una u otra cosa, y enfrentar todos esos fantasmas del pasado que lo acechaban desde entonces.
Sintió un imperceptible temblor en las manos y en las piernas. ¿Qué tal si ella estaba ahí? Pensó sin querer pronunciar su nombre. Y en ese momento, tuvo ganas de inventarse una excusa y volver de regreso a su vida presente. Su hermano y su cuñada lo comprenderían, claro. Maldijo en silencio, por qué su agente había rechazado ese pequeño papel que le ofrecieron para una película.
"Lo siento, Henri. Tienes que descansar, al menos por unos meses. Has trabajado sin parar por 4 años, además ¿no crees que tu hermano estará feliz de que estés presente en un día tan importante?" le dijo en ese tono maternal tan odioso.
Y Henri terminó aceptando un medio año de descanso. Giró los ojos solo de acordarse y también se sintió infantil haciendo un berrinche cuando en realidad sólo se preocupaba por él. Al menos ella era la única que sabía dónde estaba, pensó poniéndose una gorra y ajustándose los lentes oscuros. De cualquier manera era mucho más famoso en el extranjero que en su propia tierra y mantenía su vida privada bajo la más rigurosa discreción, su reputación era impecable.
Henri salió del hotel con paso titubeante. Caminó un poco desorientado por las calles que ya no recordaba tan bien como creía. La pequeña ciudad que lo vio crecer, ahora lucía distinta. Parecía más poblada, algunas calles estaban bastante cambiadas, y los establecimientos eran modernos. Le pareció que no habían pasado 7 años sino veinte. La pizzería donde muchas veces quedó con sus amigos luego de la escuela ahora era un restaurante italiano. Tuvo ganas de entrar y preguntar por Marcello y Soo-jin, pero quizás era mejor ir paso a paso.
Y por fin, se encontró frente al edificio donde vivía su hermano. Henri se quedó parado sin saber qué hacer, pero ya estaba ahí, ya no había modo de huir. Tocó la puerta y Lars abrió en seguida. Ambos hermanos se quedaron uno frente al otro mirándose sin reaccionar hasta que finalmente sonrieron y se dieron un abrazo. Los mensajes ocasionales y las publicaciones en redes sociales no eran lo mismo que verse en persona.
"Me alegra que hayas decidido venir" dijo Lars con esa timidez que lo invadía cuando deseaba expresar sus sentimientos.
"No me lo perdería por nada" replicó Henri con toda la sinceridad posible.
La relación con su hermano mayor siempre fue muy estrecha, formada por una complicidad y camaradería inquebrantables, a pesar de la diferencia de edad. Aunque en los últimos años se habían distanciado y perdido un poco la confianza. Ya no eran los dos niños que compartían habitación y platicaban hasta quedarse dormidos.
"Henri, ¿cuánto tiempo sin verte? Qué bueno que pudiste venir" dijo Mei, abrazándolo.
"A mí también me da gusto volver a verlos" dijo.
Los observó con verdadero gusto, ahora estaba menos inquieto.
"¿Te estás quedando donde mis padres?" preguntó Lars.
"No, qué va. Me estoy hospedando en un hotel. De hecho son los primeros a los que vengo a ver. Ya sabes que me comunico seguido con ellos, pero primero quiero prepararme mentalmente para el interrogatorio" dijo haciendo una mueca de fastidio.
La pareja sonrió al ver que Henri no había cambiado tanto durante esos años. Todavía decía las cosas con cuidado, pero ahora parecía mucho más seguro de sí mismo. Lo invitaron a comer con ellos, pues había llegado justo a tiempo y Mei había preparado su especialidad. Conversaron alegremente sobre los últimos años, sus películas y también sobre la boda.
Henri estaba tan a gusto, que ni siquiera se acordó de por qué no quería estar ahí. Quizás era el calor de hogar o el exquisito guiso que acababa de degustar, o la compañía, hacía mucho tiempo que no se sentía bienvenido. Con todo, creyó que tal vez ya había superado sus problemas del pasado. Tomó un sorbo de café pensando que sería fácil quedarse ahí incluso después de la boda. El teléfono de Mei sonó y ella contestó el mensaje, después miró a Lars y dijo:
"Conejito, no olvides que mañana temprano iré con las chicas a probarnos los vestidos. Ling me lo acaba de recordar"
Al escuchar ese anuncio, Henri comenzó a toser regando café en su pantalón. La pareja se arrepintió de haberla nombrado en su presencia.
"Lo siento" se disculpó Mei.
"Está bien. Fue mi culpa" dijo todavía tosiendo, ignorando lo que los tres sabían y que él pensaba, no debía arruinarles el momento. Cambió el tema como si nada y ellos le siguieron la corriente.
Cuando Henri estaba por irse, Lars lo acompañó hasta la puerta y le habló en voz baja:
"Su hermana viene mañana. ¿Estarás bien?"
"Claro. No pasa nada. No te preocupes"
Sin embargo esa noche, no pudo dormir. Dio vueltas en su habitación hasta entrada la madrugada. No podía decidir si estaba ansioso, asustado o feliz por verla otra vez aunque ya nada volviera a ser como antes. Se sintió tan patético pensando en eso, la última vez que por casualidad veía publicaciones de sus amigos, se sorprendió al verla abrazada a un muchacho así que probablemente no estaba sola, mientras que él no había podido encontrar el consuelo ni en los brazos de las modelos y actrices más atractivas con las que había salido.
Nadie era como Ling.
Ling había sido su mejor amiga de la infancia. Su primer amor.
