Bueno, a pedido de berguzarfanargentina (y también dedicada a ella), les dejo mi versión de la famosa "noche negra", la primer noche de amor (porque fue amor) entre Sehrazat y Onur. M porque aunque todos somos adultos, debo aclararlo.

La primera de mil y una noches

Onur se sintió nervioso y algo incómodo por primera vez en mucho tiempo. A él no le importaba lo que sucedía con otras mujeres cuando accedían a estar con él solo para pasar un buen rato. Esta mujer era especial para él, porque todo el maltrato, todo el ímpetu con que se dirigía a ella a veces, escondían una profunda admiración por Sehrazat, ya que si bien no había dudas de que era una hermosa mujer, solía ser tan distante, tan sencilla, que lo había cautivado desde el primer momento.

Lo que más le incomodaba era la respuesta que ella le había dado a esa propuesta. Él había querido probar su integridad aprovechando el pedido del préstamo que ella había hecho y al principio se sintió satisfecho con la forma en que ella había reaccionado, pero luego, cuando ella volvió a su oficina y aceptó, Onur sintió que toda esa admiración que tenía por ella se quebraba en mil pedazos.

Y allí se encontraba ella ahora, frente a él, sin poder mirarlo a los ojos. Onur entrecerró los suyos observándola mientras pensaba en que trataría de disfrutar de ese momento al máximo, aunque estuviese, paradójicamente desilusionado por eso.

Se dio cuenta de que ella estaba algo incómoda, ¿arrepentida?, sin embargo, no hacía ningún movimiento para que las cosas no sucedieran.

Sehrazat sintió que sus latidos se aceleraban cuando él retiró su chal con un poco de intensidad, por lo menos, más de la que ella esperaba. Pero en el fondo, ella estaba acostumbrada a su ímpetu, él era así, había sido así desde el primer momento en que se habían visto…

Quiso decir algo, pero sus sentidos se enfocaron en la suavidad con que luego soltó su cabello, sus ojos eran intensos, y estaban pendientes de sus labios.

Onur levantó una mano y la deslizó sobre su hombro para bajar el tirante de su vestido, sus instintos la hicieron detenerlo, como si realmente tuviera lugar para algún tipo de arrepentimiento, pero eso duró solo un par de segundos, porque ella pensó en su hijo y retiró su mano, dándole espacio para continuar.

Los ojos de él se movieron a su escote mientras el vestido dejaba al descubierto parte de su pecho y Onur quiso testear con sus labios la suavidad de su piel…

Se inclinó hacia delante sin pensarlo y hundió sus labios allí, en la curva de su cuello. Sehrazat sintió un escalofrío, por un momento creyó que no podría sobreponerse y que saldría huyendo, pero cuando él interrumpió el contacto y besó su hombro, aspirando el aroma de su piel, se sintió más relajada, él le había parecido atractivo e interesante desde el minuto cero, pero de allí a aceptar su propuesta había un enorme abismo…

Onur sintió su cuerpo estremecerse cuando aspiró el aroma de su piel, eso era algo que no esperaba y se sintió cautivado, se separó mirando sus labios y acomodó su cabello, que se había alborotado por el movimiento.

Miró sus labios, deseaba besarlos desde el primer día, ella los humedeció, incómoda y él la miró a los ojos…

-¿Estás bien? - le preguntó y se sintió un idiota.

-Sí…- contestó ella y sintió los dedos de él deslizando el cierre lateral de su vestido hacia abajo con suavidad.

-Sehrazat… - le dijo y besó su cuello del otro lado, mientras dejaba caer el vestido.

Ella se sintió un poco avergonzada cuando él se separó para observarla, sus ojos delineando su cuerpo, intensos, avasallantes.

-Eres hermosa…- le dijo sosteniéndola de sus brazos casi a la altura de los hombros- más de lo que me hubiera imaginado…

-Yo… no sé qué decir…- dijo con timidez, pero algo había cambiado, también se sentía deseada.

Onur la tomó de la mano y la llevó hasta el borde de la cama. Ella se quitó los zapatos, pateándolos suavemente y él saboreó la poca diferencia de estatura, ahora que ella no llevaba tacos.

-¿Puedes…? - le preguntó él y ella asintió en silencio y levantó sus manos temblorosas para comenzar a desabotonar su camisa. Él volvió a fijar sus ojos en los labios de ella, preguntándose si le permitiría besarla, pero hacerlo de la manera que él quería, sin reparos, para poder sentirla como ansiaba.

Cuando la camisa estaba totalmente abierta, él se inclinó y capturó sus labios con los suyos. Fue suave, algo insistente por momentos hasta que ella le brindó acceso a su boca.

Sehrazat cerró los ojos y sintió que sus manos cobraban vida y se dirigían al torso de él, dibujando figuras casi sin sentido mientras sentía la lengua de él explorándola con una lentitud casi asfixiante…

Las manos de Onur se dirigieron a su espalda y la liberó de su ropa interior en un suave movimiento.

La escuchó suspirar cuando sus torsos entraron en contacto directo y Onur creyó que perdía el sentido cuando sintió los labios de ella en los de él, ahora era Sehrazat quien lo exploraba delicadamente, con una suavidad que era toda de ella.

Ella tenía la mente casi en blanco, solo se enfocaba en tratar de que todo saliera bien, pero tenía que reconocer que, en un punto, la incomodidad que hubiese creído que tendría no existía, y estaba logrando entregarse y sentirse deseada. Se obligó a no pensar en el dinero, ni en el motivo por el que estaba allí...

Lanzó un jadeo de sorpresa cuando sintió sobre su pubis la reacción corporal de él hacia ella, y él tomó su mano y la deslizó hacia abajo en una especie de ruego para que ella lo tocara.

Sehrazat inspiró hondo y lo rozó con sus dedos, tímidamente. Onur interrumpió el beso y la miró con deseo.

-Recuéstate… por favor…- le dijo sin poder dejar de mirarla.

Ella asintió y se recostó, esperándolo, sus ojos en los de él.

Onur se quitó la camisa, los pantalones y deslizó los boxers hacia abajo. Sonrió apenas cuando la vio morderse el labio, intentando sin éxito no mirarlo. Era bueno que ella se sintiera atraída por él, sobre todo porque él sentía que moriría si demoraba demasiado en volver a perderse en su aroma.

Se inclinó sobre ella y Sehrazat lo recibió en sus brazos y él volvió a besarla, esta vez con mayor intensidad mientras se movía suavemente sobre ella…

Onur se perdió unos instantes en su cuello, tratando de memorizar su aroma, que no solo lo embriagaba, sino que se estaba convirtiendo en una obsesión…

Deslizó su mano hacia abajo y la acarició por sobre su ropa interior. Ella jadeó y hundió sus uñas en la espalda de él, para luego recuperarse y acariciarlo suavemente.

Él sintió que ya no le quedaban fuerzas para seguir esperando por un momento más propicio y deslizó la única prenda que los separaba hacia abajo.

La miró a los ojos un momento y luego descendió sus labios desde su cuello hacia abajo, acariciando su pecho y escuchando los jadeos suaves que ella hacía como respuesta a sus caricias.

-Por favor…- la escuchó decir cuando se posicionó entre sus piernas- usemos protección…- le dijo y él asintió y buscó en la mesa de noche, en donde había dejado preparado el preservativo.

Ella lo observó respirando con algo de dificultad, hacía demasiado tiempo que no estaba con nadie, de hecho, el último en tocarla había sido su marido Ahmet. Se sentía algo rara, pero no podía decir que estaba tan incómoda como creyó que estaría… incluso, sentía deseo y ansiedad por lo que estaba a punto de ocurrir...

Onur la acarició con sus labios mientras se sentía, milímetro a milímetro parte de ella… sus ojos cerrados, deleitándose con las sensaciones que esa intimidad lo hacían sentir…

-¿Estás bien? - le preguntó con genuino interés, luego de un momento.

-Pasó mucho tiempo desde que…- dijo y se interrumpió, no hacía falta aclarar más. Él pareció sorprendido en parte, pero también contento, no tenía demasiadas aspiraciones a que las cosas continuaran, pero quería gritar y reclamarla para él.

-Está bien…- le dijo y en un gesto que la enterneció, besó su frente y la miró un momento, sintiendo como ella iba relajándose de a poco.

Se inclinó hacia delante y se adueñó de sus labios, entreteniéndola hasta que sintió que ella acomodaba sus piernas alrededor de su cintura y allí se dio cuenta de que estaba completamente lista.

Comenzó a moverse con suavidad y ella lo besó mientras trataba de ocultar los suspiros que le causaba cada movimiento de él.

-Sehrazat… Sehrazat…- jadeó e incrementó la velocidad y la profundidad de sus movimientos.

La sintió agitarse y luego tensarse. Sus labios se olvidaron un momento de los suyos y se enfocó en sus ojos oscuros como la noche. Ella estaba un poco seria, concentrada en mirarlo y él se detuvo abruptamente, quería que ella le rogara que siguiera adelante, quería sentir su desesperación por él…

Ella no dijo nada, solo se incorporó y lo besó con languidez, haciéndolo olvidar de todo y él reinició sus movimientos, esta vez con mayor ímpetu hasta que la oyó inspirar hondo, suspirar y temblar en sus brazos.

Sehrazat cerró los ojos y se dejó ir en oleadas de placer… ni remotamente podría haberse imaginado que la experiencia podría resultarle tan placentera, sin embargo, estaba equivocada…

Cuando abrió los ojos se encontró con la mirada azul profunda de él, que sonrió mientras seguía moviéndose en ella.

Onur la levantó en sus brazos y acomodó sus piernas para quedar arrodillado, sosteniéndola. El ángulo cambió drásticamente y la escuchó jadear nuevamente estimulada.

Sehrazat lo tomó del cuello y volvió a besarlo con ímpetu mientras sentía que él se movía y sus manos acariciaban sensualmente su pecho, con tanta experiencia que ella se sintió inhibida por su familiaridad… deseó decirle algo, se sentía completamente enfocada en él y cuando abría la boca para hablar, todavía sin saber qué decir, vio oscurecer sus ojos y reconoció en ellos el máximo placer.

Sintió que su cuerpo se erizaba mientras él la besaba húmedamente, tratando de recuperarse y perdió el sentido en un nuevo clímax que se hizo evidente porque ella no pudo evitar gemir roncamente al sentirlo.

Cuando abrió sus ojos, intentando recuperarse, él la miraba con una sonrisa placentera en el rostro. Sus ojos la observaban con devoción y cuando ella creyó que él se desconectaría, él hundió su nariz en el cuello de ella y lo sintió aspirar hondo…

-Eres increíble… perfecta…- le confesó cuando finalmente la miró a los ojos.

-Don Onur…- intentó ella y se sintió una tonta, él se desconectó suavemente y desechó el preservativo.

-Dime como haré para olvidarme de tu aroma, de tus ojos… de tu piel...- le dijo y ella pestañeó, no lo entendía.

-Creí que había quedado claro, teníamos un trato…- le dijo ella con fingido orgullo.

-Por supuesto… clarísimo… pero eso no quita que no desee volver a tenerte… durante mil y una noches…- le dijo con mirada sombría.

-Don Onur…

-Onur…

-Onur…- intentó ella y él sonrió- yo no… no puedo…

-La noche aún no termina…- le dijo con una sonrisa esperanzadora y se recostó a su lado- ven…- le dijo y la abrazó- descansemos un rato…

Sehrazat se acomodó en los brazos de él y suspiró. Era peligroso todo eso, más peligroso que haber tenido relaciones con él y haberlo disfrutado como lo hizo. Esa intimidad compartida era lo que más miedo y vergüenza le provocaban a ella. Sehrazat no quería dejarse llevar… y necesitaba tanto de cada caricia…

Se quedaron dormidos casi al instante y ella soñó con sus ojos.


Onur se despertó cuando aclaraba y la apretó en sus brazos. No quería que ella se fuera nunca más de su lado, pero eso era imposible por ahora. Y a lo único que podía aspirar en ese instante era a tenerla otra vez para él…

Besó su cuello y la sintió quejarse, la queja era casi infantil y lo enterneció. Se había enamorado perdidamente de ella, pero no podía olvidarse que ella estaba allí por el dinero… setenta y cinco millones. Algunas lágrimas acudieron a sus ojos cuando la recordó aceptando el trato por el dinero…

Aspiró el aroma de su cuello y le habló al oído…

-Sehrazat… quiero sentirte otra vez…

-Mmmm…- dijo solo ella y se acurrucó en sus brazos.

Onur sintió que su corazón se aceleraba y la miró dormir un momento. Un rayo de sol lo trajo a la realidad y supo que si no se apuraba ella se escaparía…

Tiró suavemente de su brazo hasta que ella quedó posicionada boca arriba. Comenzó a besar su piel y se demoró una eternidad en su pecho, tratando de guardar en su memoria el recuerdo…

Sehrazat abrió los ojos con algo de trabajo y suspiró cuando sus ojos se encontraron con los de él, inquietos…

Intentó moverse, pero no pudo, él la tenía aprisionada y ella sintió que su excitación por él crecía mientras sus labios delineaban su cuerpo con una lentitud indescriptible…

-Onur…- jadeó y apretó los ojos cuando lo sintió estimularla donde ya no necesitaba nada más que sentirlo a él.

-Un rato más…- le dijo él mirándola desde donde se encontraba.

Ella lo miró y pestañeó, tratando de salir de su encanto y asintió.

Él se reunió con ella y se colocó el preservativo con rapidez. Pero esta vez se quedó arrodillado, como la última vez, y la hizo mover a ella para descender sobre él…

Onur no dijo nada, solo la tomó de la cara cuando se sintió cálidamente en ella y entrelazó sus dedos en su cabello.

Sehrazat lo besó mientras se entregaba a sus caricias.

Esta vez llegaron juntos al clímax y se abrazaron un momento, sin desconectarse, tratando de calmar la agitación…

-Sehrazat…- comenzó a hablar él.

-No…- dijo ella en un arranque de valentía, no había nada que decir.

-Solo… quería decirte que me hiciste sentir cosas que hacía tiempo no sentía…- le dijo él con sinceridad.

-Don Onur…- le dijo ella, tratando de mirar para otro lado, para no perderse en sus ojos.

-Onur… por favor… Onur…- insistió él.

-Don Onur… tengo que irme… la noche ya pasó… el trato…

-Sí… el trato…- dijo él con tristeza y la dejó ir.

Sehrazat se levantó con algo de timidez y él la observó mientras se vestía. ¿Se había equivocado tanto con ella? ¿Acaso ella no era distinta a las demás, como él había creído?

Hundió su nariz en la almohada y se perdió en su aroma.

La escuchó tomar su cartera, su chal y el bolso de dinero y luego oyó la puerta que se cerraba.

Sehrazat caminó arrastrando los pies por los pasillos del hotel. Había hecho lo necesario, lo correcto, aunque su piel ardiera por las caricias que había recibido de ese hombre, que se había aprovechado de su desesperación (aunque no la conociera). ¿Cómo haría para seguir trabajando junto a él y mirarlo a los ojos sin poder olvidar todo lo que había sentido en esta noche negra? Hacía siglos que nadie la hacía sentir tan mal y tan bien al mismo tiempo, pero era peligroso enamorarse de él, porque era imposible, sobre todo luego de lo que acababa de ocurrir. Aunque él se enterara de toda su verdad, las cartas estaban echadas...

Se sintió sucia, pero intentó levantar la cabeza y al llegar a la puerta del hotel se subió a un taxi, decidida a olvidar esa noche, a enterrarla en su memoria y sobre todo en su corazón...

Onur sintió una sensación inexplicable de vacío y supo que no había vuelta atrás, se había enamorado de esa mujer porque era distinta a las demás, aunque hubiese demostrado lo contrario. Pensó en cuándo la vería otra vez y en cómo haría para no dejarse vencer por la necesidad de volver a tenerla en sus brazos. Tardó un par de minutos en cobrar el valor para ponerse de pie y observarla por el balcón…


Bueno, hasta aquí llegamos. Espero que les haya gustado, espero algún comentario y si hay sugerencias, serán bienvenidas. Gracias por leer!