Los personajes no me pertenecen, todos son creación de Rumiko.
No se permite el plagio.
Desde la boda fallida habían pasado un poco más de un año, estaban en su último año de instituto y las cosas seguían casi igual. Mismas discusiones, mismas prometidas, mismos pretendientes –aunque se sumaban los descocidos en la calle que se pegaban mirando a su prometida- mismos insultos y misma rutina de ir y venir a la escuela. Lo único que había cambiado es que Ranma pasaba la mayor parte del tiempo junto a su prometida, ya sea en la escuela, entrenando o mientras ella estudiaba en su habitación y él leía cómodamente un manga en la cama de la muchacha.
Desde el incidente en China, Ranma tenía la necesidad de no perder de vista a su prometida y si no la tenía a la vista le gustaba al menos saber donde estaba. No era paranoia, solo quería asegurarse de que ella estaba bien en todo momento, mas aun cuando hace unos días notaba la presencia de alguien siguiéndolos, en cada lugar donde iba con su prometida esa presencia oscura estaba presente, y eso lo tenía nervioso. ¿Sería uno de sus tantos enemigos que busca venganza hacia él? ¿Sería algún seguidor de Saffron que buscaba vengar a su amo? No lo sabía, pero quería descubrirlo ya para poder estar tranquilo, no podía volver a pasar lo de China, esa angustia y ese dolor que lo consumieron cuando creyó muerta a Akane, el solo recordarlo lo hacía temblar y le entraban ganas de vomitar. No podía pasar por eso de nuevo, no lo resistiría.
Miro de reojo a su prometida que repasaba unos ejercicios de matemáticas en su escritorio mientras él estaba boca abajo pasando las hojas de un manga pero sin leer nada. No había crecido mucho de estatura, pero sus hombros se veían mas delgados al igual que su cintura y su rostro, dándole un aspecto coqueto e inocente. Su cabello seguía estando corto, dejando su cuello blanco y seductor a la vista.
- ¿No deberías estar estudiando? Se acercan los exámenes finales y solo te veo tontear. – Le recrimino Akane a su prometido cuando sintió –por enésima vez- la mirada sobre ella. – Si no lo vas a hacer, al menos deberías dejar que me concentre. – Siguió diciendo con un leve sonrojo en sus mejillas.
- No tengo ganas de estudiar y molestarte al menos me mantiene entretenido – Se burlo Ranma mientras le mostraba la lengua en señal de burla, lo que hizo que su prometida cerrara los ojos molesta.
- Ranma! – Exclamo alzando un puño. – Es el colmo de tu desfachatez! Sé que no quieres ir a la Universidad pero al menos deberías preocuparte de cerrar bien el ultimo año!
- Yo solo tengo que preocuparme de entrenar – Replico el joven mientras se acostaba de espalda en la cama, cruzando sus brazos por debajo de su cabeza. – Tu iras a la universidad y te convertirás en una gran quiropráctica. Cuando nos casemos yo daré clases en el dojo y tú te encargaras de los lesionados. Ahora solo tengo que preocuparme de ganar torneos y juntar dinero para comprar nuestra propia casa. ¿Te imaginas estar casados y vivir bajo el mismo techo que el maestro? – Un escalofrió les recorrió a ambos.
- Aun así, deberías preocuparte más por los exámenes. – Insistió Akane completamente sonrojada. Últimamente a Ranma se le estaba haciendo fácil hablar de este tipo de cosas. ¿Acaso se imaginaba un futuro junto a ella? Se daba cuenta que pasaban más tiempo juntos, pero aun no decían nada abiertamente y tampoco se tomaban de las manos o cosas románticas. Ella no quería apresurar las cosas, no después del plantón de la boda y de haber negado lo que sentía por ella, no estaba molesta ni le guardaba rencor pero aun le dolía. Además, aun estaban sus prometidas que no daban su brazo a torcer con la tarea de casarse con Ranma y él no hacía nada para aclarar la situación y pues ella ya no tomaría la iniciativa hasta ver algo seguro de su parte.
Ranma le iba a contestar cuando el grito de Kazumi llamándolos a él y a Akane resonó en la casa. Ambos jóvenes bajaron a la cocina donde se encontraron con Kazumi y Nodoka con rostro afligido.
- Akane, hermanita necesito que vayas a la tienda por unas cosas que me faltan para la cena. – Explico Kazumi.- Tía Nodoka se ofreció a ir pero ya es muy tarde, así que tú y Ranma podrían acompañarla.
- Claro, no hay problema. – Respondió Ranma. – Te acompañare mamá, aunque no sé si la presencia de Akane ayude mucho, salvo para cargar las bolsas con sus enormes brazos de gorila. – Se burlo mientras daba un ligero piquete con su dedo índice en el costado de Akane, provocándole una cosquilla y a la vez molestándola por su comentario.
- Hijo, no es muy varonil tratar a si a tu prometida. – Le recrimino Nodoka con una sonrisa, sabiendo que esas burlas cada vez iban acompañadas de un ligero roce por parte de su hijo. Qué manera más infantil de coquetear, se decía.
- Lo único varonil de acá, son las caderas de Akane. – Se rio mientras posaba ambas manos en la cadera de Akane y mas meneaba de un lado a otro con un pequeño baile. – Las mejores de todo Japón.
- Eres un imbécil Ranma, siempre tan infantil.- Le respondió su prometida, aunque no se sentía para nada molesta, le gustaba cuando su prometido la tocaba, incluso si era para molestarla.
- Ya, ya niños, Kazumi necesita las cosas para ahora. Vamos o se atrasara la cena. – Dijo Nodoka empujando a ambos jóvenes a la salida. Se pusieron el calzado y cuando estaban llegando al portón de la casa Nodoka soltó una pequeña exclamación. –Oh! Acabo de recordar que debía pasar por unas cosas que una amiga traería para mi del extranjero!
- No se preocupe tía, podemos acompañarla.- se ofreció Akane con una sonrisa amable.
- No mi vida, nos atrasaremos.- Contesto mientras le entregaba el monedero y la bolsa para las compras a la joven y los empujaba para que se marcharan. – Yo iré a buscar las cosas y ustedes irán a comprar, es acá cerca y no correré ningún peligro. – Continuo mientras miraba a su hijo y le guiñaba un ojo de forma cómplice.
- Está bien, está bien, no nos empujes. – Dijo Ranma mirando de forma sospechosa a su madre, sabía que todo esto era una treta para que él saliera con Akane. Y se lo agradecía, pero lo hacían muy obvio.
Ambos jóvenes siguieron caminando mientras soltaban un suspiro. En definitiva no eran muy cautelosos a la hora de querer hacer de Cupido. Akane miro de reojo a su prometido para ver si se encontraba molesto por esta maniobra romántica realizada por su hermana y su tía, él tenía el ceño fruncido pero no se veía molesto, más bien se notaba alerta. No era la primera vez que lo veía así, cuando caminaban para ir a la escuela o de vuelta siempre traía la misma cara. Estaba preocupado por algo pero no se animaba a preguntar porque. Sabia de ante mano que él se burlaría y le diría que no es nada, que él puede encargarse de todo. Volvió a suspirar, esta vez molesta. ¿Por qué no confiaba en ella? ¿Tan débil le parecía? Sabía que había corrido peligro en China, pero eso ya había pasado hace tiempo y ella había estado entrenando muy duro para que no volviera a pasar.
- ¿Me dirás que te tiene tan preocupado? – Pregunto ya cansada.
- Te estás imaginando cosas, no estoy preocupado. – Respondió de inmediato el joven. – Quizás ya te estás volviendo loca y te imaginas cosas donde no las hay.
- Ranma, por favor.- Pidió con un suspiro al predecir lo que su terco prometido respondería.
- En serio boba, no pasa nada. – intento tranquilizarla mientras le sonreía y tomaba su mano para darle un leve apretón. La vio sonreír no muy convencida y siguieron caminando, esta vez sin soltar su mano. No le creía, por supuesto que no, pero ya se enteraría que le pasaba.
Akane entro a la pequeña tienda y Ranma se quedo afuera, vigilando y esperando a que su prometida saliera con las cosas, alegaría que ella es una debilucha y le quitaría la bolsa de las compras para llevarla él. Sonrió al imaginar el pequeño berrinche que ella haría. Tan tierna.
Las luces de las calles comenzaron a prenderse cuando empezó a oscurecerse, no eran pasados de las 8 de la noche pero en otoño se oscurecía más temprano. Ranma recorrió las calles con la mirada y entonces lo vio. No era una persona, era más bien una nube negra con la forma de una persona, en la parte superior resaltaba unos ojos amarillos tan brillantes que sintió que emanaban fuego. Lo miraban fijamente de una forma tan profunda que sintió unos horribles escalofríos en su nuca, sus manos sudaron y sintió las piernas pesadas. ¿Qué era esa cosa? ¿Lo buscaba a él? ¿Por qué? Cuando al fin pudo abrir la boca para hablar esa cosa desapareció.
- Ranma…¿Estás bien? – Escucho la voz de Akane frente a él pero en ningún momento la sintió llegar. Lo miraba preocupada, había dejado la bolsa de compras en el suelo y tocaba sus brazos buscando algún tipo de herida.- Estas pálido y estas sudando ¿Estas herido? – Volvió a preguntar cuando no obtuvo más que una mirada por parte de su prometido.
- Si…si, estoy bien. – Respondió intentando reponerse pero sabía que Akane no le creería y lo noto cuando ella lo miro molesta, estaba a punto de gritarle cuando él tomo sus mejillas y junto sus frentes. – Dame tiempo para entender que es y prometo contarte todo, solo no te apartes de mi. – Pidió con la voz entrecortada. No sabía que era esa cosa, pero sintió pánico. Sintió tanto miedo que no se pudo mover y sabia que si lo intentaba ahora tampoco podría, sus piernas estaban paralizadas y apenas le salía la voz. Sintió a su prometida rodear su torso con sus brazos y apoyar su mejilla en su pecho, dándole apoyo.
El camino a casa fue lento y silencioso, Ranma no soltó la mano de Akane en ningún momento y sus ojos recorrían toda la calle esperando que aquella cosa no apareciera. Si él estaba aterrado no quería pensar en cómo reaccionaría su prometida.
Cuando llegaron a la casa Ranma subió a darse un baño de forma rápida para volver a pegarse a su prometida, no quería separarse de ella, él debía protegerla de todos y de todo. Casi no comió en la cena y se abstuvo de pelear con su padre por robarle comida de su plato. Terminaron de cenar y espero en la habitación de su prometida mientras ella tomaba un baño. ¿Qué le diría? ¿Le contaría la verdad? Se recostó en la cama de su prometida y cerró los ojos tratando de no pensar en aquella figura de humo negro y tenebrosos ojos amarillos. Sintió la puerta de la habitación abrirse y cerrarse y el peso de una persona a su lado en la cama.
- Puedes dormir acá si lo deseas. – Ofreció Akane al ver a su prometido tan preocupado, jamás lo había visto así.- Pero si intentas algo estas muerto.
- Jamás intentaría algo contigo, eres fea y gorda, una marimacho. – Respondió Ranma mientras sonreía y tomaba con suavidad la mano de la joven, dejando su insulto en la nada. Ella sonrió y se levanto a pagar la luz y a meterse en la cama junto a su prometido.
La noche paso tranquila, aun así Ranma no pudo dormir. Sentía la respiración lenta y pausada de Akane a su lado pero cada vez que él cerraba los ojos esa criatura volvía a aparecer. Era maligno, más que cualquier cosa que en su vida haya sentido, era tan siniestro que sentía ganas de estallar en gritos y en llantos con solo recordarlo.
Se armo de valor y pego su pecho en la espalda de su prometida y la rodeo con sus brazos, oculto su rostro en el delgado cuello de Akane y deposito un suave beso. Se sintió a salvo rodeado de su aroma y su calor, y cuando estaba al fin quedándose dormido, el despertador empezó a sonar.
- Maldita sea, maldita manía de Akane de levantarse tan temprano. – Se quejo mientras estiraba un brazo y apagaba el aparato. Sintió Akane moverse para darle la vuelta y abrazarlo suavemente. – Hey, marimacho…-Llamo suavemente para intentar despegar sus brazos de su cuerpo, estaba muy a gusto pero si alguien entraba se armaría un lio, en especial Nabiki que se encontraba aquí por unas prácticas en la universidad. Sonrió cuando la vio refregar su rostro en la camisa blanca que usaba para dormir.
- Buenos días…-respondió con una mirada adormilada y su cabello revuelto, para Ranma fue lo más hermoso del mundo, tanto que no pudo resistirse y dar un pequeño piquito en los labios de su prometida, un beso suave, lento y corto pero que basto para hacer saltar a ambos de la cama y correr uno a entregar y a otra a meterse al baño.
La familia los miraba extrañados mientras desayunaban, ambos evitaban mirarse directamente y se erizaban por completo cuando sin querer se rozaban. Era tierno y desesperante, pero ya estaban acostumbrados.
Se fueron a la escuela sin pronunciar palabra pero ambos estaban felices, Ranma estaba tan en las nubes que olvido por completo la existencia de aquella criatura que lo mantuvo en vela toda la noche. La tarde en la escuela paso igual, rápida y con miradas de reojos entre los prometidos pero esta vez acompañadas de pequeñas sonrisas y toques adredes cuando se cruzaban.
A la salida de la escuela Nabiki estaba realizando sus negocios con fotos de Ranma y Akane durmiendo juntos, Ranma chica entrenando, Akane entrenando o simplemente haciendo nada. Supongo que el estar estudiando economía y comercio en la universidad solo le ayudaba a seguir sacando dinero por cosas como esas.
- Nabiki siempre haciendo mismo, supongo que tuvimos mucha paz el año que ella no estuvo. – Se quejo Ranma parándose al lado de Akane y tomando con suavidad el bolso de ella para cargarlo.
- Supongo, pero pensé que había cambiado. – Dijo Akane molesta, miro a su prometido y le sonrió por aquel gesto y se dirigía donde su hermana para reclamarle sus acciones y de paso ahuyentar a sus clientes.
Ranma vio con una sonrisa como su prometida regañaba a su hermana y esta hacia una mueca ofendida y divertida, sabía que a ella le encantaba hacer enojar a la más pequeña de las Tendo, pero a quien no, él era un culpable absoluto en esa área. Amaba hacer enojar Akane porque sus ojos brillaban con furia y su nariz hacia una mueca adorable. Vio como Nabiki hizo un gesto de cansancio con la mano y se alejo unos pasos de su hermana, Akane suspiro y se voltio para sonreír a su prometido que la miraba con una sonrisa tierna.
Ranma comenzó a caminar hacia Akane cuando lo volvió a ver, aquella figura estaba unos metros detrás de su prometida que lo esperaba sonriente, vio a la figura moverse hacia un camión de carga que avanzaba por la calle, con la mirada fija en la espalda de su prometida. Lo último que vio fue al camión perder el control e impactar de lleno en donde segundos antes estaba Akane.
Luego, todo fue gritos y caos.
Nos vemos en el prox capitulo!
