Ellos... -los guardianes. A ellos me refiero, ¡jeje!-, fallaron por días.
Ambas niñas se fueron -¿fugaron?-, días antes, y el rastro se enfrió al fin.
El grupo de búsqueda debió volver con las manos vacías a la Academia de St. Vladimir.
Y con el rabo entre las piernas -a la corte moroi-, a rendir cuentas de lo que los altos mandos llamaron ineptitud
Y, para ese momento, Rose ya era... legalmente adulta.
Bueno, tenía 17 años aún.
Pero un poco de magia bien aplicada y fue declarada emancipada. Adulta. Libre.
Lo que fuera que eso significara.
Lissa había cumplido los 16 años, pocos meses atrás.
¡Ni toda la magia del mundo convertiría a esa niñita en adulta!, así que la responsabilidad -ahora legal- volvió a recaer en Rose.
¿Qué hacer hasta entonces?, ¿hasta los 18 años -reales- de Rose, y sobre todo de Lissa?
Entonces... llegó la oferta.
Una entrenadora de la Universidad de Portland habló de Rose a su esposo, entrenador de la Academia de Policía de Oregon.
Unas pocas palabras cruzadas con Rose, verla entrenando y consideró que la oportunidad de tener a tan brillante recluta, ¡no deberían dejarlo pasar!.
Y Lissa casi empezó a aplaudir y a saltar.
¡Sí, eso! ¡Oficial Hathaway era muchísimo mejor que Guardiana Hathaway!.
Solución perfecta, según ella.
Mejor pagada, menos horas y... podría retirarse al llegar a la edad legal para eso.
Y sobre todo, la tasa de supervivencia era mayor a la de los guardianes.
Mucho mayor.
Así es que - entre los cuatro-, la convencieron.
Y ambas niñas -bueno, una de 17 años, pero legalmente adulta. Y ya casi una mujer, en todo caso-, se cambiaron de casa -más cerca de la Academia de Rose-, y se acomodaron a una nueva vida secular... bueno, no moroi.
Civil. ¡Como fuera!
En la casona en la que rentaban una habitación, no dejaron indicación alguna.
También borraron los recuerdos y dejaron sólo las cosas genéricas -sin querer, o que consideraban sin importancia-, que nada podían decir sobre ellas.
Flashback
El Guardián Belikov -Dimitri- llevaba días vigilando la casona.
Mapeando entradas y salidas.
Tomando nota del vecindario.
¡Incluso llegó a entrar y preguntar si habían cuartos para rentar! .
Y nada.
Finalmente, una noche, vio a dos siluetas en la ventana que -se suponía- era del cuarto de Lissa y Rose.
Pero una de las siluetas -esbelta, pequeña y de largo pelo- asomó y vio que era una niña. Literalmente, una niñita de unos 14 años.
Que movió las manos, chillando y gritando, intentando llamar su atención para saludarlo.
Porque le había gustado.
¡Era como un Príncipe Encantador, tan alto y guapo!
Era el fin del camino para los guardianes.
Así que el grupo se devolvió a la Academia, entregó su informe y se fueron rumbo a La Corte, por nuevos cargos.
El más decepcionado -de todos-, era Dimitri Belikov.
Que sería el guardián asignado a Vasilissa Dragomir.
Y era una gran oportunidad para él -luego del obligatorio reentrenamiento-, tras perder a su cargo.
Él estaba de vacaciones, pero la pérdida de un moroi... era la pérdida de un moroi.
Era su cargo. Su responsabilidad era mantenerlo vivo.
Así que no esperaba nada al volver a pisar la corte.
El Capitán Croft revisó su expediente, y luego cruzó sus manos sobre el escritorio.
"Muchacho, enviarte a reentrenamiento sabemos que fue un error. Así que lo enmendaremos. La Princesa Dragomir necesita un guardián, desde ya. Y te será asignada, de inmediato".
Pero había un pero.
¡OH, siempre lo había!.
Se había fugado de su escuela -¡a los 15 años!-, así que la misión de Dimitri era encontrarla, arrastrarla de vuelta a -su academia-, y ser su guardián.
Había otro pero.
Otra niñita se había fugado con ella.
Y ésta tenía un prontuario, más que un expediente.
Y si encontraba a la una, la otra estaría con ella.
Obvio.
Eran un paquete completo.
No podía abandonar a la niña dhampir -aunque lo pateara en las bolas, todo el camino-, no sólo porque eran amigas y compinches y todo eso... sino porque era la hija de la Guardiana BM/ Janine Hathaway, y el Consejo de los Guardianes , compuesto por los 11 mejores guardianes -rankeados entre el BM4 y el BM7-, exigía la vuelta -indemne-, de la hija de la única guardiana BM7.
Exacto.
Janine Hathaway.
Y su palabra era tan ley en la corte -ellos movian a todos los estamentos, tenían todas las claves, etc-, que ni la reina podía oponerse o intentar destituirlos.
Las consecuencias serían nefastas.
Porque muchos de ellos eran los guardianes de los moroi de alto rango.
Y Janine tenía a su cargo al hermano de la Princesa Szelsky, el tercer heredero a su Principado.
Pero, cómo ya lo dije al inicio, fallaron y por muy poquito.
Y Dimitri se quedó sin pedazos y el resto, sin pan.
Por muy triste y doloroso que eso suene.
¡Sí! ella -Lissa, la moroi del dueto de escapistas-, era una Princesita moroi.
Ni más ni menos.
Así que la Reina -de moroilandia, ubicada en Pensilvania- no podía quedarse de brazos cruzados.
Ya había movido -sacudido, más bien- el débil árbol genealógico Dragomir y no encontró a nadie en él.
Ni un primo o tío medianamente cercano-¡o muy alejado!- de Vasilissa.
Ella era la única -y la última-, que podía llevar el nombre de Princesa Dragomir.
Aún a sus -jóvenes-,15 años.
Así que llamó a la Corte a su nueva carta, a la que creía que nunca, jamás, llegaría a usar... para nada.
A la mismísima Guardiana Janine Hathaway.
Sip. A la ultra famosa madre de Rose.
A quien la Reina no tragaba.
Desde hacía muchísimo tiempo. Atrás.
Consejo de Príncipes, Pensilvania.
Janine POV
"¿Ustedes creen que yo sé en dónde está mi hija?, desde que la saqué por mi vagina, que no tengo idea en dónde anda esa loca y descarriada hija mía".
Y se llevó las manos a las caderas.
Parecía una super heroína, más que una guardiana.
"Tiene carta blanca, Guardiana Hathaway", dijo la Princesa Ava, quien ejercía como Secretaría -ejecutiva- del Consejo de Príncipes. "Se le asignarán viáticos para que pueda moverse sin problemas, y apoyo logístico, de requerirlo. De hecho, un piquete de los mejores guardianes estará siempre a su disposición".
"Queremos respuestas y logros, allá donde los guardianes de menor rango fallaron", reprochó el Príncipe Lazar, "usted es BM7. La única mujer, en muchos años. No la más joven, pero la única mujer. Y eso es un gran logro, porque se retiran demasiado jóvenes", escupió, como si acusara a Janine de ser vieja.
"Janine, lo importante es que nos consigas a ambas de vuelta. Porque sabemos que es un paquete. Si encuentras a tu hija, encontrarás a nuestra Princesita perdida, ¿verdad, damas y caballeros del Consejo?", presionó la Princesa Szelsky, hermana de su propio cargo.
"Claro", se oyó un coro de murmullos.
Y con eso, terminó la sesión.
