¡Hola!
Aquí traigo la única aportación a la OsasunaWeek con el prompt Distance/Internet
Esto es un Osasuna + SakuAtsu, comedia/fluff/slice of life/drama, como la vida misma jaja.
Advertencia importante: en este fic ambas parejas tienen hijos. No entro en detalles porque habrá más fics sobre esta historia y su universo donde sí entraré en esos detalles, pero es un Omegaverse implícito por llamarlo de alguna forma, aunque repito, no se habla de ello en esta historia.
Resumen: Osamu, Suna y la pequeña Rin compiten con Atsumu y sus gemelos por ser los reyes de los canales infantiles de YouTube. La batalla entre "Samu&SunaRin" y "DobleMiya" está servida. [OsaSuna-SakuAtsu]
Disclaimer: Haikyuuu! Pertenece a Haruichi Furudate y yo no hago esto con ánimo de lucro.
¡Espero que os guste!
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–¿En qué momento te pareció esto una buena idea? –pregunta Suna con más cara de póker que la que tiene habitualmente.
En ese momento Osamu graba con el móvil cómo la princesa de la casa le pone a su padre la peluca de Elsa que le trajo Papá Noel por Navidad, por supuesto iba a juego con su vestido, solo que eso Suna no se lo podía poner porque no le entraba.
–En qué maldita hora… –murmura, poniendo los ojos en blanco.
–¡Scht! –le manda a callar Osamu– nuestros suscriptores quieren videos divertidos no gente amargada, así no ganaremos nada.
–Discrepo.
–Sobre qué discrepas.
–¿Te acuerdas de aquel chico del Nekoma? Se ha hecho rico haciendo videos con cara de amargado.
Osamu pone los ojos en blanco por la comparación. Como si tuviese algo que ver… Lo primero es que Kodzuken se dedica a hacer gameplays y rara vez muestra su cara y lo segundo es que su público es completamente diferente. Mientras que los streaming de Kodzuken están dirigidos a un público mayormente adolescente, el de "Samu y SunaRin" eran las niñas de 4 a 10 años.
–No es nuestro caso. Si nuestro público quiere que te vistas de Elsa. Te vistes de Elsa y punto.
–Vístete tú, listo –le reprocha Suna a la vez que la pequeña Rin le clava una horquilla al intentar fijarle la peluca.
Por dios, que no se le ocurra maquillarle y echarle rimmel o le sacará un ojo.
–No, papi, tú estás más guapo y en los comentarios dijeron que querían que fueses tú.
Suna bufa con resignación mientras Osamu ríe detrás del móvil.
–El que ríe el último ríe mejor –avisa el moreno.
–Ya lo tengo pensado, para el próximo video iremos a la granja de Kita, ya sabes lo que les gusta a los niños los animales y esas cosas –sugiere Osamu.
–¡Síiiii! El tío Kita siempre me hace los mejores regalos. Y cuando me quedo allí nos levantamos cuando todavía es de noche a recoger los huevos de las gallinas y luego le ayudo con el arroz de papá –explica la niña a la vez que mueve los pies, que aún no le llegan al suelo, enfundados en las nuevas botas de Elsa que, por supuesto, también le dejó Papá Noel de parte del tío Kita junto con todo el kit–. ¿Vendrán los primos?
Osamu no contesta pero tensa la espalda y Suna se da cuenta al instante.
–Por fa… con los primos es más divertido –y hace un puchero que ilustra a la perfección por qué es la niña mimada por todos, especialmente por Kita.
Rin es clavada a Suna, los mismo ojos y el mismo color, y el pelo negro y largo. Y tiene el mismo poder que éste para hacer con Osamu lo que quiere.
–No puedo llevaros a los tres, cuando os juntáis os descontroláis y no voy a dejaros a cargo de Kita para darle un mal rato.
–Me portaré bien, lo prometo –otro puchero en el que es imposible meter más el labio inferior hacia dentro.
Osamu tiene que admitir que la mayoría de las veces no puede resistirse.
–El problema no eres tú, sino esos vándalos –comenta acerca de sus propios sobrinos.
–Te recuerdo que por ellos es por lo que estamos aquí –apunta Suna, por si acaso a Osamu se le había olvidado todo, y añade citando textualmente con tono fingido–: "Para conseguir más seguidores y más dinero que el tonto de Atsumu."
–Podrías hacer anuncios como Bokuto –sugiere Osamu, no es raro que los deportistas profesionales presten su imagen para fines publicitarios.
–¿Quién querría verme a mí en ropa interior? ¿Te gustaría que todo el mundo me viera en calzoncillos a tamaño gigante?
Y Bokuto lo ha sabido explotar muy bien, pues se lo encuentra todos los días de camino al trabajo en un cartel que ocupa un lateral entero de un edificio.
–A mí me gustaría.
–¡Tú eres mi marido! ¡Eso se sobreentiende!
–Y tampoco me importaría que te vieran, a Bokuto solo se le ve la espalda y el culo.
–Todo el mundo sabe que es él.
–Pues que todo el mundo sepa que eres tú, no me molesta, me halaga que la gente sepa que estoy casado con ese bombón.
Suna le tira el cepillo a Osamu y, aunque no dice nada, es obvio que lo hace para disimular la incomodidad.
–Es inútil seguir hablando de esto, no voy a hacer ningún anuncio. Ni siquiera sé para qué quieres más dinero si con lo que tenemos es suficiente.
–La ley del mínimo esfuerzo –le echa en cara.
Desde que se conocen, Suna siempre fue de los que entraba en modo "Ahorro de energía" a la mínima oportunidad.
–No eres tú el que se está vistiendo de Elsa para salir en el YouTube.
–Ya sabes como soy, no puedo dejar que Atsumu me gane y quedarme de brazos cruzados.
–Pensaba que era él quien siempre tiene que superarlo todo y se le antoja todo.
Osamu se ríe por lo acertado de la descripción. ¿Cómo le decía su madre cuando eran pequeños? Ah sí, "culo veo, culo quiero", o algo por el estilo.
–No lo niego pero al final somos gemelos por algo –dice encogiéndose de hombros sin una explicación. Siempre puede echar la culpa a Atsumu de sus defectos.
–Admite que no te gustaría estar en la situación de Atsumu y en el fondo te da un poco de lástima.
No lo va a admitir en la vida, pero sí, es su hermano y le duele verle pasarlo mal, pues ya no solo se trata de él sino de sus pequeños sobrinos.
–Los primos se ponen muy tristes, tú no te vas a ir ¿verdad? ¿me lo prometes? –dice Rin, extendiendo el meñique exigiendo una promesa. Esas promesas que, a ojos de un niño, son más sólidas que un Juramento Inquebrantable.
Suna alza la mirada un instante y se encuentra con la de Osamu, ambas teñidas de angustia. El bloqueador tarda un poco en enlazar su dedo con el de su hija, esperando el visto bueno de Osamu, que ha asentido levemente.
Sin haberlo pedido, porque las promesas suelen ser entre dos, el meñique de Osamu se une al de su esposo y su hija, sellando de esa manera su palabra también.
Siempre permanecerán juntos.
En el caso de Osamu es más fácil de cumplir. El restaurante va muy bien y casi es una ventaja que Suna juegue fuera de Hyogo porque así se había visto casi obligado a ampliar el negocio. De este modo, cada vez que Suna cambia de equipo, con él va también "Onigiris Miya"expandiéndose.
Sólo que desde el nacimiento de Rin, las cosas no habían sido tan fáciles. Ya no se trataba de ellos dos, sino de ella también, que echaba de menos a su familia, amigos y escuela. Por tanto, al hacer esa promesa, Suna está rechazando cualquier oferta que lo mantuviera alejado de ellos y limitando su crecimiento como jugador profesional.
Teniendo esto en cuenta, quizás no fuera del todo mala idea lo del canal de YouTube a modo de ingresos extra. No eran sangre de su sangre pero a Suna en el fondo le duele ver a Atsumu y sus hijos separados de Sakusa. Pero él no es nadie para juzgar las decisiones de otros y cada cual hace lo que cree más conveniente con su vida.
Sakusa se había ido a jugar una temporada en el extranjero. A veces, en el mundo del deporte había que hacer ese tipo de sacrificios y aprovechar las oportunidades cuando surgían. El jugar en ese equipo aumentaría su caché cuando regresara a Japón y, de tener que separarse de su familia, tal vez sea mejor hacerlo ahora que los niños aún son pequeños.
De todas formas, Atsumu ya se había perdido las Olimpiadas porque aún estaba de permiso y los gemelos eran muy pequeños para dejarlos a cargo de la abuela, además de que no era lo mismo uno que dos. Entre que se había quedado fuera de los Juegos y que los niños no eran más que bebés, se había pasado unos años fuera del voleibol profesional. Pero ya lo había decidido, y cuando Sakusa volviera del extranjero, regresaría al deporte de élite.
Aunque mientras tanto, había tenido que agudizar el ingenio para volver a estar en forma.
Y nadie se hubiera esperado que tendría tanto éxito.
Lo que había empezado como un medio de comunicación en la distancia ("los niños son pequeños y te echan de menos, Omi-kun") se convirtió en un fenómeno.
Así surgió el canal de YouTube "DobleMiya", en el que Atsumu mostraba sus entrenamientos diarios en compañía de sus gemelos, que actuaban de ayudantes o imitándole, en una curiosa y divertida manera de hacer partícipe a Sakusa de la vida familiar en la lejanía.
Ya fuera porque la audiencia tenía curiosidad acerca de quién era el gemelo de Atsumu o porque estaba destinado que Osamu acabara probando suerte en el medio para quitarle protagonismo, la cuestión era que poco después del despegue de "DobleMiya" surgió "Samu y SunaRin" con una temática y público totalmente diferentes.
Desde el punto de vista empresarial, según Osamu, no era mala estrategia pues entre los dos abarcaban áreas de interés y demografías distintas sin pisarse uno al otro. Aunque jamás superaría que esa brillante idea hubiera sido de su hermano y no de él. ¡Él era el empresario y emprendedor! Quizás lo llevaran en la sangre, después de todo eran gemelos para lo bueno y para lo malo.
–¡Está claro que la mayoría de las visualizaciones no son por lo que haces sino porque sales haciendo abdominales medio en pelotas! –suele reprocharle Osamu.
–¿Qué más da? Son visualizaciones, que es lo que cuenta.
–O sea, estás admitiendo que salir casi desnudo es claramente un clickbait.
–A ver, a veces salgo sin camiseta porque hace calor.
No puede con él, de verdad. No tiene nada más que leer los comentarios para ver que la legión de fans que se dedican a comentar lo bueno que está no son chicos de quince años.
–Y para que las madres de los chicos que supuestamente ven tu canal también se alegren la vista.
–¿Hay algo malo en ello?
–Bah, déjalo, está claro que contigo no se puede tener una conversación coherente. Estás jugando sucio.
Lo gracioso es que Atsumu lo sabe y le da igual, y no sólo eso sino que lo fomenta. Y en el siguiente video tendrá unos cuantos likes más.
–Míralo, ¿no crees que tiene más entradas? –Suna suele hacer ese tipo de comentarios. En cuanto Osamu lo ha visto tumbado en el sofá, mirando con atención el móvil con las gafas de leer, ha sabido que estaba buscando algo.
–No seas cabrón. Si tú tuvieras que criar a los gemelos tú solo, también las tendrías.
–O sea, ¿lo crees? Lo había dicho por meterme con él. Tiene ojeras, pero lo de las entradas…
En ese momento Osamu se asoma por detrás, apoyando la barbilla en el respaldo y este le acerca el móvil, donde se ve el video de Atsumu jugando al voleibol con los gemelos en el patio de la casa de los abuelos en Hyogo. Puede reconocer la red con la que ellos jugaban de pequeños, incluso los niños llevan las camisetas con los nombres de Atsumu y Osamu de cuando empezaron a jugar en la escuela primaria.
Rin a veces jugaba con ellos para darles el gusto, sobre todo a Suna, y viendo el video admitiría que le hubiese gustado que la camiseta con el nombre de Osamu y el número 4 la llevara su hija en vez de su sobrino. Pero enseguida cae en la cuenta de lo distintas que son las situaciones como para molestarse por una tontería así.
Ellos llevan dos años viviendo en Osaka, desde que Suna fichó por el equipo local y tenía contrato por un año más, así que de momento estaban estables. No era como Atsumu, que a los tres meses de que Sakusa se fuera, cogió todas sus cosas y se plantó en la casa de sus padres. Al menos allí tenían más espacio, era una casa grande con patio y espacios abiertos relativamente cerca, y los abuelos estaban encantados ahora que los nietos ya eran más grandes y autónomos. No tenía nada que ver con un apartamento en el centro de Tokio, donde los niños se le subían por las paredes y quería morirse.
–La próxima vez le diremos que se está quedando calvo –dice Suna.
Osamu nota el pellizco de la culpabilidad en el pecho. A veces siente como que Atsumu es su idiota y solo él tiene derecho a meterse con él. Al final acaba por no decir nada y no le para los pies a Rintarou, porque este ya le está dejando el mensaje en los comentarios de YouTube.
–Cabrón, anda que has tardado –le recrimina.
Tal vez le ha sonado demasiado seco, demasiado teñido de dolor de hermano, y antes de que Suna pueda decir nada o pensarlo más de lo necesario, le muerde en el hombro y le besa en el cuello para irse a la cocina. Rin le está esperando para preparar el video que van a grabar más tarde.
Uno de los fuertes del canal "Samu y SunaRin" es la sección MiniRinChef, en la que juntos preparan recetas sencillas y divertidas para elaborar en familia. Hoy toca "Tarta de fresa sin huevo y sin horno". Ya la han elaborado antes a modo de ensayo y tiene una pintaza total.
Cuando el móvil le vibra en el bolsillo no puede decir que no lo ha estado esperando. Siempre suele repetirse el mismo patrón: Atsumu hace algo –Suna se burla –Sakusa interviene. Admite que a veces no es Suna solo el que se burla, pero no es así esta vez.
Por el cambio de horario debe ser de noche. Él lo sabe, y aunque Atsumu se lo ha contado en alguna de esas noches en las que se le ha derrumbado de madrugada presa de la nostalgia, tampoco hubiera hecho falta. Sakusa suele revisar los videos antes de irse a dormir. Y siempre tiene un mensaje para Atsumu y los gemelos.
Ahora debe haber sido algo así. Ha debido ver el video de Atsumu y el comentario de Suna, seguro que le ha contestado algo que a Suna le habrá entrado por un oído y salido por el otro, pero es su deber velar por su familia aunque sea a la distancia.
Osamu se dice que luego mirará el mensaje, por si acaso tiene que cantarle las cuarenta a su marido también, y abre la notificación que le ha saltado en la pantalla y le ha hecho sacar el móvil.
Sakusa acaba de dejar un comentario en el video de Rin, ese que grabó hace unas semanas en el que Rintarou se vestía de Elsa.
Osamu lo lee y no puede evitar reírse, aunque sea a costa de su propio esposo. Hay veces en las que se lo merece, y esta es una de ellas. El hecho de que lo diga en lenguaje serio y correcto intensifica la sensación de cinismo y mala leche con la que ha escrito: "Buen trabajo, Rin-chan, ahora mismo realmente me cuesta distinguir si es la Elsa de verdad."
La niña se siente orgullosa y Suna recibe su buena pulla en diferido.
Luego comenta algunos videos más, como el del día que visitaron la granja de Kita. A Rin siempre le gustaba ir con los primos y los tuvo muy presentes durante el video, echándolos de menos siempre que hacía algo que sabía que a ellos también les habría gustado. Tenía comentarios entusiastas de Atsumu interesándose por todas las actividades que Kita les había preparado y ahora también tenía comentarios de Sakusa, prometiéndole que llevaría a los gemelos cuando volviera.
Osamu se había prometido llevarlos mucho antes de que Sakusa lo hiciera, después de ver lo bien que podrían haber estado todos tan solo con un poco de vigilancia. En el fondo era injusto que los chiquillos no pudieran disfrutar de esos momentos tan divertidos y enriquecedores hasta pasado casi un año.
Se ponía en el lugar de Rin y a él también le hubiese gustado que hicieran lo mismo por ella si él no estuviera. Además, eran sus sobrinos y era Atsumu, y no podía negar que le importaban. De alguna manera se sentía responsable de ellos también.
Cuando esos sentimientos regresan, a menudo trata de quitarles la importancia real que tienen porque es como si se aligerara el dolor. Así que siempre tiene a mano algún comentario que le haga parecer indiferente. Tiene mucha experiencia en ello y un repertorio bien largo recopilado a lo largo de los años. Y para colmo Suna es la horma de su zapato, pues cuando él flaquea, siempre está ahí rápido y hábil con sus comentario mordaces. Aunque a veces le duela.
"Kita-san dijo que para la próxima necesitará más ayuda, así que tendré que llevar a tus salvajes. Y tú puedes venir, que no me pienso responsabilizar de ellos. Si rompen algo, pagas tú."
Así, por ejemplo, se lo deja caer a modo de respuesta al comentario de su hermano. Es una manera encubierta de decir que le importan, que pasarán todos juntos el día en la granja de Kita, grabarán videos para ambos canales y acabarán peleándose, como es de esperar. Pero sienta bien.
El mensaje de Atsumu no tarda en llegar.
Apenas lo ve de refilón; un batiburrillo de exclamaciones, palabras y emoticonos, porque tiene la vista fijada en Suna y Rin. No se ha quitado las gafas, por lo que está claro que pretende volver a su lugar en el sofá en cuanto Osamu se responsabilice del pastel en la cocina, pero mientras tanto está ayudando a Rin a dejar preparados todos ingredientes.
Osamu sonríe porque son dos gotas de agua, incluso en personalidad se parecen, y a veces se pregunta si ha sacado algo de él. Aparte de volverlo loco, claro. No cambiaría a su familia por nada del mundo, así tuviera que hacer los sacrificios que fueran necesarios, al igual que Suna los estaba haciendo también.
Al igual que él no se iba a meter en cómo su hermano y Sakusa resolvían su vida familiar.
Aún recordaba los días en los que el Comité y la Federación presionaron a Atsumu primero para que no se retirara temporalmente y segundo para que volviera lo más pronto posible y este hizo valer su decisión con vehemencia. Fueron tiempos complicados en los que como figura pública todo el mundo se veía con derecho a criticar y juzgar, pero ahora tiene sus frutos, con buen contrato esperando para la siguiente temporada y la tranquilidad de haber hecho lo que quería.
Y Osamu estaría ahí cuando le necesitaran.
Aparta la vista porque tiene el comentario en la pantalla del móvil sin leer y cree que cuando le acaba de vibrar es porque se trata de otro comentario insistiendo para que conteste.
Resulta que no es una notificación de YouTube ni de su email. Es del Line, un mensaje del teléfono personal de Sakusa en el que simplemente le dice "Gracias."
Pero es que no necesita que le diga nada más, porque esa simple palabra lo resume todo.
Resume que está solo a miles de kilómetros revisando los videos de su propia familia y que valora lo que Osamu está haciendo por ellos en su ausencia.
Sakusa es otro experto en encubrir lo que siente, pero al final hablan el mismo lenguaje y en el fondo siempre se han entendido bien.
No puede evitar que se le escape una sonrisa boba (aunque debería poner mueca de asco por si Suna le está mirando) cuando ve el comentario contestando a Atsumu que dice "Os echo de menos".
Aunque no le da tiempo a recrearse mucho en ese sentimiento pues al instante le llega la continuación a su chat de Line, en el que Sakusa le advierte, después de ese "Gracias", que "Dile al desgraciado de Suna que lo estoy vigilando."
Osamu se ríe ante la amenaza.
Atsumu también encontró la horma de su zapato.
N/A: Punto extra si alguien acierta de dónde salió esto jajaja.
Hay toda una historia paralela que no he contado y que contaré (si puedo, eso espero) en otro fic (dos, en realidadad) en el que se explica y se cuentan historias de este universo. Una de ellas es cómo Osamu y Suna y Atsumu y Sakusa llegaron a donde están en este fic, tanto en el ámbito sentimental como profesional. Así que esto realmente es un Omegaverse pero aquí no he querido meterme en esos detalles porque no era el fic para eso, me bastaba con que aparecieran los niños y ya está.
Espero que os haya gustado, aunque tiene su toque agridulce pero realista. También me gusta mucho rascar la superficie de la relación entre Osamu y Atsumu y ver que lo que hay debajo en el fondo es blandito y tierno.
¡Besitos! (y se aceptan nombres para los gemelos de Atsumu, soy horrible para estas cosas)
Ak
