Fubuki se encontraba en su cuarto del hotel donde él y algunos de sus amigos del Inazuma Japón se hospedaban mientras estaban disfrutando de sus vacaciones.

—Escuchó que alguien tocaba a su puerta — adelante.

El delantero del equipo, Goenji, abrió la puerta, mientras era seguido por Haruna y Endou.

—Hola chicos, ¿pasa algo? — pregunto el peliplateado.

—No, nada, solo estábamos preocupados y vinimos a verte — dijo Haruna.

—Has estado encerrado todo el día. Se supone que estamos de vacaciones ¿qué sucede Fubuki? — pregunto Endou.

—Ah, n-no es nada, solo estaba un poco cansado — respondió no muy convencido — pero ya que están aquí, ¿a donde quieren que vayamos?

Los tres amigos se miraban, ya que los demás ya se habían ido hace unos minutos, cada quien por su lado, solo ellos se habían quedado para ver a Fubuki.

—pues...

—¡ya se! — grito Endou entusiasmado — cerca de aquí hay un karaoke ¿quieren ir?

—¿en serio? ¿quieres que escuchemos lo mal que cantas? — Goenji esbozo una divertida sonrisa.

—No creo que cantes mejor que yo — siguió el juego.

—Suena bien — Fubuki sonrió — p-pero primero iré por algo a la maquina expendedora ¿esta bien?

—si, mientras nosotros traeremoa nuestro dinero.

Dicho esto Fubuki salió de la habitación, se dirigió a la maquina expendedora de bebidas y compró un jugo. La verdad no es que quisiera algo, realmente ni siquiera quería salir de su habitación, pero sabia que sus amigos se seguirían preocupando por él, y no quería eso. Era mejor no causarle problemas a su equipo.

Al darse la vuelta, pegó un pequeño salto hacia atrás asustado, ya que no se había percatado que Haruna estaba allí.

—Perdón, te asuste.

—No te preocupes — sentía como su corazón aun palpitaba rápidamente — ¿querias algo?

—...no, la verdad — bajo la mirada apenada — se que tal vez no me lo quieras contar porque no nos conocemos mucho pero...puedo notar que estas un poco...triste.

—el peliplateado soltó un suspiro — ¿tanto se nota?

—Soy manager. Mi trabajo es observalos, así que...tal vez lo noté por eso.

— ya veo — una pequeña sonrisa triste salió de su boca.

—lamento si estoy siendo una entrometida.

—No, nada de eso...solo es que...no me gusta hablar de eso.

—bien — levanto su mirada.

—pero supongo que te contaré...creo que tú eres la que mejor lo entendería.

A pesar de que dentro de su cabeza se preguntaba el por qué Fubuki le había dicho eso, Haruna solo movió su cabeza en señal de afirmación.

—La verdad...mañana es el aniversario de la muerte de mi familia

—Ya veo — le respondió triste — lo siento, en verdad. Es algo bastante personal. Pero, comprendo como te sientes, y puedo entender porque estabas en tu habitación y no querías salir — dijo mientras se recordaba a ella misma, en la misma situación.

—Si, la verdad, por estas fechas es cuando mis recuerdos más me duelen, y por eso, prefiero estar solo...

—Comprendo.

—Tengo entendido que tu también perdiste a tu familia...

—Si...cuando era niña. A pesar de que a pasado tanto tiempo, muchas veces yo también los recuerdo — Haruna lo miraba de forma triste —...si quieres puedo decirle a los chicos que no te sientes bien...o que tuviste algo que hacer.

—Fubuki le sonrió — no te preocupes, a pesar de que me gustaría estar solo, creo que me vendrá bien salir un rato.

—bueno...pero si te sientes mal, yo te ayudaré a irnos más rápido.

—gracias, Haruna-chan.

Ambos volvieron por sus dos amigos, y después se dirigieron al Karaoke, donde se encontraron con Fuyuka y Aki, las cuales también querían estar un rato alli, por lo que todos entraron juntos.

Fubuki se unió a cantar, aunque no tanto como los demás, y Haruna de vez en cuando volteaba a ver a su amigo, ya que le preocupaba. Era verdad que no eran muy cercanos, pero eran parte del equipo, y siempre se apoyaban los unos a los otros. Además, debido a su enorme empatia, Haruna no podía dejar de pensar de ello.

Pasaron unas cuantas horas en el Karaoke, hasta que finalmente se cansaron y decidieron volver al hotel, cada uno a su habitación, pero Fubuki no tardo mucho en recibir un mensaje de Haruna, que le pedía verlo en el restaurante de allí mismo, por lo que él bajo a encontrarse con su amiga.

—lamento molestarte de nuevo.

—No te preocupes — se sentó a la mesa.

—la verdad...es que me preocupas.

—Si, me lo imagine, aunque no deberías.

—Pero es que...se lo que se siente.

—Lo sé. Kidou-kun me lo contó, sobre ustedes, es por eso que confié en ti, y te conté.

—Si. Como te dije, a pesar de que era muy pequeña, todavía recuerdo cosas de ellos. Por eso, se lo que es deprimirte por esas fechas, y de lo mucho que pueden ayudarte los amigos. Aunque no lo entiendan al completo.

—Supongo que tienes razón. Aunque debo admitir que estoy celoso de ti.

—¿celoso?

—Tú al menos tienes a tu hermano.

—ella, bajo la mirada avergonzada y triste — ya veo.

—Fubuki se dio cuenta de lo mal que sonaron sus palabras — perdón por eso, hable sin pensar. No quería hacerte sentir mal.

—Esta bien. Lo entiendo. Solo...no sabía que decir.

—de verdad lo siento.

—La verdad es que...nos separaron al poco tiempo. Así que, estuve sola mucho tiempo.

—¿por la adopción?

—Si. A él lo adoptaron primero, pero el señor solo quería un varón, así que yo me quede más tiempo.

—Oh. De verdad que hable sin pensar.

—Esta bien. No es algo que le cuente a cualquiera.

—Claro.

—...lamento...que tú pasarás por la muerte de tu familia también.

—El tiempo no lo vuelve fácil, ¿verdad?

—Si tan solo fuera así.

—... ¿Quieres escuchar? Acerca de ellos — le pregunto Fubuki.

—Claro. Cuentame lo que quieras.

Fubuki y Haruna estuvieron platicando acerca de sus familias, y los malos momentos que pasaban cada año. Por primera vez en mucho tiempo, se sentía comprendidos.