Capítulo 1: Nosotros dos.
Bienvenidos, soy Kyle; quizás se pregunten porque soy el único aparte de Cartmann que han hablado, pues, eso es porque estoy aquí en casa de este cabeza de mierda para explicarle porque Stan y yo estamos juntos. No sabes con quien te metes, Kyle. Hmm. Sí, sí lo sé, con un homofóbico cobarde que no es capaz de decirle a su madre que fue ¡él quien mojo la cama la vez pasada! En cambio culpó a Kenny de hacerlo. No lo oigas, Kenny. Es obvio que miente porque está celoso de que te invitara a dormir a ti y a él no. ¡Eso no es cierto, rechace la invitación de tu mamá porque sabía qué harías algo como eso! Pobre, Kyle. Aún no soportas la intensidad de la amistad entre Kenny y yo. *suspira el pelirrojo* Di lo que quieras, Cartmann; seguiré con el capítulo.
{{Todo comenzó aquel día}}
-De acuerdo, niños; quiero las tareas para el viernes temprano, recuerden que...- no termina la frase porque Cartmann levanta la mano, así que suspira y le da la palabra -¿Sí, Eric?
-Kyle no puede hacerlo.
¡Yo nunca dije eso! le reclamo desde el fondo.
-¿Y por qué no?- dice en tono de reclamo y se pone las manos en la cintura.
-Porque es judío. Y todos sabemos que los judíos no saben matemáticas.- algunos se ríen.
-¡Sé más que tú, gordo!
-Sí, ya basta Cartmann ¿qué ganas con eso?- comenta Stan.
-Yo no gano nada Stan, pero piensa; si Kyle fuera tan bueno en matemáticas como dice ¡Si lo soy! cómo explicas que en el último examen sacó C- saca una hoja doblada y se la da a Stan. El mira minuciosamente moviendo sus ojos de aquí para allá.
-Este es tú examen, Cartmann.
-¡Ja! Toma eso, culón.
-Eso no puede ser, Stan.- dice preocupándose.
-Aquí dice tu nombre en letras rojas y también tiene un dibujo de una mierda sobre un plato de pasta.- se lo da.
Me río y termina la clase.
Al salir hablo con Stan.
-Hey.
-Hola, Kyle.- dice y caminamos a la cafetería.
-Gracias por lo de antes.
-Sí, no hay problema.
Es momento.
-Oye Stan...
-¡Stan!
Un tono agudo y fastidioso grita su nombre detrás de nosotros.
-Oh, hola Wendy.
-Dime por qué no respondías mis llamadas.- de un momento a otro empieza a regañar a Stan, la miro mal.
-¿De qué me estás hablando?
-No te hagas el tonto, Stan Marsh. ¿Hay otra, verdad?
-¿Qué mierda?- Stan no puede evitar estar más confundido que yo.
-¡Lo sabía! Por eso me ignorabas.
-Pero si no he dicho nada, Wendy...
-¡Tú silencio lo dice todo!
Y mientras ella levantaba la voz muchos en los pasillos se enfocaban en la discusión, de pronto Stan voltea a verme, entiendo su mirada de "Quítamela".
-Fui yo.
-¿Kyle? ¿Qué carajos dices?- pregunta viéndome molesta.
-Verás. Le pedí a Stan que fuera a mi casa a jugar videojuegos y el dejó su teléfono en mi casa por error.
Stan mira alrededor nervioso, Wendy no me quita los ojos de encima y los demás murmuran historias que se alejan de la verdad.
-Está bien.- se gira a Stan –Te lo dejaré pasar por que tienes un testigo pero si se repite terminamos.
Y dándose media vuelta su cabello cachetea a Stan, muchos de los presentes se van, otros comentan lo que paso y yo voy hacia Stan.
-¿Estás bien?
-Sí. Pero no sé qué carajos le pasa a Wendy.
-¿A qué te refieres?- retomamos nuestro paseo al comedor.
-Desde hace un mes no me deja en paz.- comenta sosteniendo el puente de su pequeña nariz con cansancio.
-¿Y por qué no terminas con ella?
-Es difícil...- se excusa, lo miro con decepción.
-Claro que no, Stan. Sólo dile "terminamos porque estás mal de la cabeza".
Ríe, lo imito.
-Te debo una Kyle.- dice mirando el suelo.
-¿En serio, por qué?- sé por qué. Sólo quiero oírlo.
-Por ayudarme con Wendy. No quería que supieran el drama por el que está pasando nuestra relación.
¡Au!
-Ya veo.
En silencio, entramos a la cafetería, saludamos a Chef, y vemos que nuestra mesa está vacía.
-¿Dónde están todos?- pregunto con la bandeja en las manos.
-Da igual.- Stan se adelanta –Hoy quiero que seamos solo nosotros dos.- me detengo en seco, ¿oí bien?
"Solo nosotros dos".
-Kyle no te quedes ahí.- me llama Stan.
-Ah, v... voy.- me siento frente a él con pena.
-Kyle, estás sonrojado.- me mira fijamente -¿Qué pasa?
Nervioso por sus ojos azules veo a otra parte.
-N... no es nada.
