La luz del sol se cuela por la ventana. Qué raro, mi alarma no sonó. Ah, verdad. Es fin de semana. El primer fin de semana después de las fiestas de fin de año. Bueno, será un gran sábado, vegetaré todo el día en el sofá, quizá llame a Nanaba por teléfono para desearle feliz inicio de año... alto. Esta no es mi habitación.

¿Y mi ropa? ¿Y MIS ANTEOJOS? Rayos.

Haz memoria, Hange.

Pensemos, anoche fue la fiesta de la empresa, recuerdo haber bebido mucho. Posiblemente flirteé con alguien y eso me trajo aquí.

A ver, ¿quién será? Realmente no me enojo si es el rubio fornido de nombre Erwin, o quizá el musculoso de anteojos y con barba, Zeke. Ambos son bastante sensuales y calzamos dentro del mismo rango etario. De seguro es alguno de ellos. Solo tengo que girarme y verlo.

¡¿QUÉ?! ¿POR QUÉ EL BAJITO?

- Tsk. No hagas ruidos, cuatro ojos, eres demasiado molesta.

- Hey hey hey, ¿a quién insultas, enano?

- Son las 10 am. Es sábado. Tengo una resaca horrible, ándate y déjame dormir.

- Que yo recuerde, los ruidos que hice anoche no te molestaron- no recuerdo nada, pero me conozco, puedo ser demasiado ruidosa si de sexo se trata.

- ¿Qué ruidos? Anoche no hicimos nada.

- ¿Cómo que no hicimos nada? - ahora que me fijo bien en él, lleva pijama puesto, entonces ¿por qué no tengo mi ropa?

- Te lo explicaré en simple para que dejes de molestarme. ¿Bebimos demasiado? Sí. ¿Viniste a mi departamento para tener sexo conmigo? Sí. ¿Nos besamos? Sí.

- ¿Y por qué no tuvimos sexo? - esto realmente me tiene intrigada. Maldito alcohol, no recuerdo nada.

- Porque te desvestiste, te dije que quería tomar un baño antes de que lo hiciéramos y cuando volví te encontré dormida.

¿A QUIÉN EN SU SANO JUICIO SE LE OCURRE BAÑARSE ANTES DE ACOSTARSE CON ALGUIEN? Maldito enano, te mataré cuando tenga la oportunidad.

- Y, ya terminó la magia, puedes vestirte e irte, y si lo necesitas, hay unas píldoras para el dolor de cabeza en la gaveta del baño. Ahora, deja de ser una inútil que me impide continuar durmiendo.

Lo voy a matar. Lo juro.