¡Hola mi gente! ¿Cómo están? :3...aquí les traigo un nuevo fic, ya que estoy c on este maravilloso anime/manga, tenía que traer una historia de esto n_n

Disclaimer: Magi y Sinbad no Bouken pertenecen a Shinobu Ohtaka.

Aquí les dejo:

&-&-&-Siempre contigo-&-&-&

Capítulo 1...


Llovía con gran fuerza. El mar estaba muy agitado. Un pequeño bote se sacudía violentamente mientras sus tripulantes trataban de mantenerlo a Flote.

—¡No lo conseguiremos Johan!—Grita una mujer cuyo vientre se encontraba en su último mes de gestación.

—¡Claro que sí! ¡No debes rendirte Zria!—Grita su esposo sabiendo la razón principal de la preocupación de su esposa...estaba a punto de dar a luz.

En medio de la tormenta logró divisar una playa a lo lejos, con la esperanza renovada y el deseo de llevar a su esposa a salvo a la costa, comenzó a remar lo más rápido que le permitían sus brazos. Repentinamente una fuerte ola se alzó y los acarreó a los dos.

... ...

Sentía mucha pesadez; sus brazos le dolían al igual que la cabeza y el resto del cuerpo. ¿Qué había pasado?...ah sí, fueron arrastrados por una ola antes de llegar a la costa, ¿Significaba eso que estaba muerto?

—¡De prisa! ¡El bebé ya viene!—Grita alguien corriendo con prisa por algún lugar.

No. Definitivamente estaba vivo...¡Y su esposa estaba dando a luz!

Abrió los ojos de golpe e intentó incorporarse, pero un fuerte dolor en el pecho lo detuvo haciéndolo recostarse otra vez. Cerró los ojos debido al fuerte dolor.

Escuchó a Zria gritando, seguramente por pujar. Quería levantarse, quería estar con su esposa en ese momento. Sintió unas manos posarse en sus hombros, acción que lo hizo abrir los ojos confundido. A su lado vio a un hombre pelimorado que lo veía con una sonrisa entre aliviada y comprensiva.

—¿Quién eres?—Cuestiona desconfiado, a fin de cuentas era un total desconocido.

—Soy Badr, los encontré a ti y a quien imagino es tu esposa en la orilla. Pedí ayuda para traerlos aquí, y cuando tu esposa despertó...—Dice el de ojos dorados terminando de ayudarlo a sentarse al tiempo que otro grito se escuchaba seguido del llanto de un bebé—Vamos, te ayudaré a ir con ella.

Badr ayudó a Johan a levantarse, debido a las heridas causadas por la ola, el movimiento hizo que sintiera el dolor por todo el cuerpo, pero eso no le importaba en lo más mínimo, quería ir con su esposa y su hijo recién nacido. Pararon cuando escucharon a Zria gritar otra vez mientras una de las mujeres que estaban con ella le decía que pujara, cosa que sorprendió al nuevo padre, ¿No era un solo bebé?

A los pocos minutos otro llanto se escuchó sumándose al otro. Badr continuó el camino con Johan hasta cruzar la cortina que los separaba de la habitación de partos improvisada, y allí la vieron.

Una de las mujeres le entregó el primer bebé a Zria, quien tenía una sonrisa feliz en su rostro. Al notar a su esposo le hizo una señal para que se acercara a conocer a su hijo. Con ayuda de Badr se sentó en el suelo junto a su esposa sintiendo las lágrimas de felicidad agolparse en sus ojos.

—Es una niña—Dice Zria contenta entregándole la niña a Johan, quien la cargó con suma delicadeza, casi como si fuera a romperse.

Casi en seguida le entregaron el otro bebé a su madre, era un varón.

—Hola mis pequeños, bienvenidos al mundo—Dice Johan sintiendo desbordar la felicidad de su corazón.

—¡Sinbad, ven acá!

Al escuchar el grito, Badr salió a ver que sucedía, al asomarse por la entrada vio a su pequeña copia de dos años, su hijo Sinbad, el cual saltó a sus brazos al verlo.

—Oye, deberías estar durmiendo—Dice Badr devolviendo la sonrisa tan deslumbrante que le brindaba su hijo.

—Como te tardabas mucho no quiso dormir y vino a buscarte—Dice la madre del niño con una sonrisa—¿Cómo están esas personas?—Pregunta preocupada recordando a la mujer embarazada.

—Están bien, el hombre ya despertó y su esposa ya dio a luz, son mellizos—Responde Badr mirando a su hijo—¿Quieres conocer a los bebés Sinbad?

El niño lo miró curioso por un momento y luego asintió enérgico. Apoyado en su bastón llevó a su hijo adentro seguido de su esposa; al llegar con la otra pareja dejó al niño en el suelo. La pareja de desconocidos miraron al pequeño, quien ladeó la cabeza con la curiosidad reflejada en sus enormes ojos.

—Él es mi hijo, Sinbad, y ella es mi esposa, Esra.

—Yo soy Johan, y ella es mi esposa, Zria. Gracias por ayudarnos—Dice el hombre castaño haciendo una ligera reverencia con la cabeza.

—Sí, gracias a ti nuestros pequeños pudieron nacer en un lugar seguro—Dice Zria mirando a su hijo en brazos. Miró a Sinbad y le sonrió—¿Quieres verlos?

Sinbad sonrió y se acercó por el otro lado para poder ver a los bebés. Los mellizos ya se habían tranquilizado y ahora dormían.

—¿Cómo se llaman?—Pregunta Sinbad mirando a Zria.

La albina y el castaño se miraron y luego sonrieron, tenían los nombres perfectos para esos niños.

—Ella se llamará Denali—Dice Johan mirando a su hija.

—Y él se llamará Asrael—Dice Zria haciendo lo mismo con su pequeño.

Como si hubieran reaccionado a los nombres, ambos bebés abrieron los ojos. Primero vieron a sus padres, luego vieron su entorno parando en Sinbad.

Sin que ninguno de los presentes pudiera notarlo, esas pequeñas avecillas blancas e invisibles al ojo humano llamadas Rukh rodearon a los tres niños...entrelazando sus destinos.

Cuatro años después...

Sinbad corría de un lado a otro llevando agua, estaba preparándose para empezar a trabajar en el puerto pronto...que para su madre sería en dos años cuando menos, pero eso no le evitaría prepararse, pues sabía que debería trabajar mucho para cuidar a su madre y ayudar a su "tía".

Un año atrás, Badr y Johan fueron obligados a ir a la guerra luego de un incidente ocurrido con un espía de Reim, quien parecía un simple comerciante al que ayudaron porque estaba herido. El castigo por albergar a un espía era muy severo, y lo pagaron siendo obligados a ir a la guerra.

Zria y Esra quedaron solas con sus hijos, y hacían lo que podían para mantenerse con ayuda de los aldeanos de Tison. Asrael y Sinbad, al ser los "hombres" de la casa ayudaban en todo lo que podían a sus seis y cuatro años. Limpiaban la casa, llevaban el agua, ayudaban con los encargos, y lo más importante, ayudaban con el cuidado de Denali.

La niña sufría de un pequeño mal, y es que enfermaba con demasiada facilidad, y más desde que su padre se fue. Por esa razón no salía mucho de la casa y pasaba la mayor parte del tiempo en cama con una fiebre muy alta que preocupaba de sobremanera a su madre.

—No sé qué hacer Esra, ¿Qué haré si pierdo a mi hija también?—Llora desesperada. Cada vez que su pequeña castañita enfermaba, la fiebre era más y más alta, y era algo verdaderamente alarmante.

—No te preocupes, estoy segura de que algo podremos hacer—Dice Esra tratando de consolarla.

—¿Como qué? Ya eh intentado todo, hierbas medicinales, medicina extranjera, remedios caseros...

—No te desesperes, sé que algo surgirá, estoy segura de ello—Asegura Esra con una sonrisa tomándole las manos—Tu hija se curará y vivirá una vida larga y feliz, te lo aseguro.

Casi de inmediato la mujer comenzó a toser asustando un poco a Zria, puede que solo fuera que estuviera algo paranoica por lo de su hija, pero esa tos no se oía para nada bien.

—¿Estás bien Esra?—Pregunta la albina mirando a su amiga preocupada.

—Sí, no te preocupes, solo es un resfriado—Responde la castaña con una sonrisa tranquilizadora—Deberíamos ir a ver a los niños—Le da un pañuelo a Zria para que se limpie las lágrimas.

Zria asintió un poco decaída y se limpió el rostro con el pañuelo, luego se levantaron las dos y fueron a la casa de la albina, donde Asrael y Sinbad cuidaban a Denali.

Al llegar escucharon risas. Se miraron curiosas y después se asomaron por la entrada cuidando no ser vistas quedando enternecidas con la escena frente a sus ojos. El pequeño albino y el pelimorado parecían hacer alguna especie de obra cómica que hacía reír a Denali a carcajadas, ellos también reían por las tonterías que decían o hacían, lo que lo hacía aún más divertido. Las madres también comenzaron a reír, en parte por lo que hacían sus hijos y en parte por el alivio, pues Denali parecía sentirse mucho mejor.

—Mamá, ¿Podemos quedarnos con ellos hoy?—Pregunta Sinbad rato después con ojitos de perrito.

—Si tía Esra, ¿Pueden?—Piden los mellizos suplicantes.

Esra miró a Zria, la albina sonrió y se encogió de hombros dando a entender que no tenía ningún problema, la casa era pequeña, pero había suficiente espacio para ellos cinco.

—Está bien, nos quedaremos aquí hoy—Accede con una sonrisa.

Sinbad y los mellizos festejaron contentos y se pusieron a jugar a algo en lo que Denali también pudiera participar sin hacer muchos esfuerzos.

Ya en la noche, todos dormían. Los tres niños dormían juntos en un futon en el suelo, mientras las madres dormían en la cama. La pequeña castaña se movía bastante, en su rostro dormido se reflejaba una gran angustia, señal de que estaba teniendo una pesadilla.

Sintiendo el repentino movimiento, Sinbad despertó y curioso se volteó hacia ella. Al verla moverse así se apresuró a despertarla cuidando no despertar a Asrael o a sus madres.

—Dani, Dani despierta—La llama en tono bajo sacudiéndola un poco.

Luego de algunos intentos la pequeña despertó, respiraba agitada y se veía asustada.

—Sin—Dice comenzando a llorar, había sido una pesadilla horrible.

—Ya tranquila, no pasa nada—Dice Sinbad abrazándola para calmarla.

La niña lloró en silencio abrazándose a Sinbad con fuerza, no quería alarmar a su mamá. Después de un rato la niña se calmó, pero tenía miedo de dormirse y volver a soñar con lo mismo.

—Sin.

—Dime.

—¿Crees...que alguna vez...pueda salir y hacer las cosas como las que hacen tú y mi hermano?—Pregunta con timidez—Quisiera ser capaz de ayudar a mi mamá, aunque sea con cosas pequeñas, pero debido a mi débil salud no puedo hacerlo. No puedo salir de la casa, no puedo levantarme de la cama sola, tampoco puedo evitar que mamá se preocupe cada vez que enfermo—Unas lágrimas se agolpan en sus ojos—No puedo tener una vida normal por esta enfermedad. Yo solo...no quiero seguir siendo una carga.

—No eres una carga—Dice Sinbad acariciándole la cabeza—Tu mamá se preocupa por ti porque te quiere mucho, igual que todos nosotros. Te cuidamos porque te queremos, y todos queremos que te cures, ¿Y sabes qué?, yo creo que si lo harás—Se separa de ella para verla a los ojos con una sonrisa brillante—Te curarás y podrás salir con nosotros, podrás ayudar a tu mamá.

—¿De verdad?—Pregunta la castaña limpiándose las lágrimas.

—Por supuesto, ya verás que si—Asegura haciéndola sonreír—Y cuando pase, iremos de aventura juntos.

—¿Aventura?

—Sí, una aventura por todo el mundo. Veremos cosas que nunca hemos visto, comeremos comida que jamás hemos comido, y también veremos lugares sorprendentes.

Denali lo escuchaba con una gran sonrisa. Una aventura, de verdad quería ir a un viaje así con su mamá, con su hermano, su tía Esra y su mejor amigo, sin duda sería algo fantástico.

—¿Lo prometes?—Pregunta alzando un meñique. Sinbad observó el gesto y comprendiendo sonrió.

—Lo prometo. Iremos de aventura juntos—Responde al gesto sellando su promesa.

El Rukh a su alrededor voló como un pequeño remolino entre sus manos.

En la cama, las mujeres habían despertado al escuchar ruido y estuvieron a punto de levantarse para ver que ocurría, pero al escuchar la conversación decidieron quedarse donde estaban sonriendo al escuchar la promesa de esos niños. Algo les decía que podrían cumplir esa promesa pronto...pero cuando fueran un poco más mayores.

Continuará...


Espero que les haya gustado :3...la verdad es que lo que llevo escrito hasta ahora me está gustando, y hasta yo me entretengo releyendo para corregir xD

¡ESPERO SUS REVIEWS!

¡BARARAQ...JA NE! :D