My Fault
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I
La conoció una tarde al salir de clases, ese día iba a ir a casa de Naruto a pasar el rato, pero él le comento que había invitado a alguien más. No le había importado, en el tiempo que llevaba conociendo a Naruto sabía que él tenía muchos amigos. No sería la primera vez que conocería a uno de ellos, pensó que sería como siempre, llegaría un chico desconocido, se presentaría y leería los comics de Naruto hasta que fuera hora de cenar para irse a su casa.
No esperó que llegara una chica.
La vio entrar en la habitación y detenerse a mirarlo, estuvieron unos segundos mirándose sin que ninguno apartara los ojos. No entendía porque lo miraba, no de esa forma, nunca lo habían mirado con miedo. Retomo el volumen que estaba leyendo y la ignoro. Pensó que solo era tímida y se había sentido intimidada por estar con un desconocido.
−No es mi problema –pensó. Era amiga de Naruto, que él se hiciera responsable.
Sakura, ese era su nombre. No sabía su apellido, Naruto no se molestó en presentarlos y Sasuke tampoco preguntó, solo supo su nombre por cómo la llamaba su amigo. La chica no parecía tener problemas para hablar con Naruto, su voz era aguda, demasiado para que pudiera concentrarse en su lectura; sin embargo fingió no escucharlos para no participar en la conversación. Naruto se levantó, lo sabía por el ruido que había hecho al chocar contra los pies de la cama. Lo escucho quejarse, tenía hambre, dijo que iría a la cocina a buscar unos bocadillos. Cuando salió todo quedo en silencio, ella no hablaba, y él tampoco tenía la intención de hacerlo.
Comenzó a escuchar algo extraño, un ruido constante. Miró a la chica, seguía en el mismo lugar que hace unos segundos, sentada junto a la pequeña mesa en medio de la habitación. El ruido venía de ella, observó sus dedos y los vio moviéndose, golpeando repetidas veces la madera de la mesa. Estaba nerviosa. Quiso ignorarla, pero el sonido comenzaba a estresarlo.
−Oye –la llamó. La vio sobresaltarse, pero no lo miraba. –Tú, ¿puedes parar con eso? Es molesto.
−¿Qué? ¿Eso…? –preguntó Sakura. No parecía entenderlo. –Ah, ¡mis dedos! lo siento, yo solo…
−No me importa, solo para –contestó Sasuke. Sakura se encorvo, pronto sus rodillas estaban pegadas a su pecho, ni siquiera podía ver su rostro. Sintió remordimiento por cómo le hablo, pero no se disculpó. Era culpa de ella por dejarse afectar tanto por solo palabras.
Ella no volvió a hacer ruido y el no volvió a reclamarle, pero el ambiente era cada vez más pesado. Considero hablarle, hacer algo, lo que sea, para que ella le respondiera y así dar por olvidado lo anterior; pero Naruto entró nuevamente y le pidió que lo ayudara. Le dijo que no podía encontrar unos dulces que había guardado y que buscara con él. No quería hacerlo, pero tampoco le agradaba quedarse en la habitación. No con ella. No juntos.
Ambos volvieron a la cocina y comenzaron a revisar las estanterías. Lo que Naruto buscaba eran unos taiyaki para calentarlos en el microondas. Cuando Sasuke los encontró en una bolsa al fondo de una repisa tras montones de latas, se los lanzo a Naruto para que los calentara. Le dijo que iría al baño y se fue antes de que pudiera recriminárselo. Planeaba encerrarse en el baño hasta que los dulces estuvieran listos y escuchara los pasos de Naruto en la habitación. No quería regresar al cuarto y soportar la incómoda atmosfera que se había formado con esa chica. Sin embargo, cuando abrió la puerta ella estaba ahí.
Estaba de pie frente al espejo del baño. Con la blusa levantada y el estómago descubierto. Los brazos que sostenían la blusa cayeron y supo que lo había notado. Ella lo había visto y ahora no sabía qué hacer. Estaba asustada. Él no tendría que estar ahí. Eso era lo que posiblemente pensó la chica. Él también lo pensó. No sabía cómo reaccionar, Sakura estaba temblando y lo miraba sin poder hablar. Sasuke solo quería huir de esa situación.
−Yo… olvidaste poner el seguro –dijo tratando de ignorar lo que acababa de suceder.
Era grave, Sasuke lo sabía. Sakura no respondía, solo estaba de pie, pero parecía que en cualquier momento huiría. Del cuarto. De la casa. De él.
−Pronto debería estar listo el taiyaki –comentó para calmarla −, Naruto quiere que lo comamos juntos. –espero alguna respuesta de su parte para poder marcharse. Sakura trato de sonreírle, pero solo logró formar una mueca. Ninguno quería estar pasando por esa situación.
Sasuke cerró la puerta y volvió a la cocina. Naruto miraba atento el microondas, cuando Sasuke entró lo acusó por haberse ido. Con una voz aguda que aún no terminaba de desarrollarse le dijo que era un mal amigo por dejarlo solo. Sasuke no pudo defenderse. Se había enterado de algo que sabía no debía conocer. Porque era él quien sabía. Porque era ella la del secreto. Porque eran desconocidos. Se preguntó si Naruto sabría al respecto, pero lo descarto. De saberlo, no estaría tan calmado como lo está ahora, ni se tomaría su tiempo en buscar un bocadillo a costa de dejarla sola. Recordó las marcas y los golpes que se asomaban por la piel de la chica. Pensó en una y mil formas en las que se podría haber herido, pequeños accidentes que cualquiera podía tener un día; pero ninguna parecía ser suficiente para mostrar un resultado tal como el que Sasuke había visto.
La puerta de la casa se abrió y supo que Sakura se había ido. Naruto se quejó, confundido, triste porque no se hubiese despedido. Lo escucho decir que quizás había tenido una emergencia y tuvo que irse, pero Sasuke sabía que no era así. Si hubiese sucedido algo ella podría haber entrado y despedirse, pero no lo hizo. Porque no quería ver a Sasuke. Porque Sasuke sabía su secreto. Porque ninguno de los dos podía huir de eso.
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Espero les haya gustado.
