Disclaimer: The Loud House le pertenece a Nickelodeon y a Chris Savino, los SinKids tampoco son de mi autoría, sino que corresponden a una creación de múltiples miembros del fandom.
Lyra Loud recientemente ha pasado las pruebas de la Iglesia con excelencia, cambiando la túnica de Novicia por el atuendo de Viajera. Su deber es recorrer Magtar ayudando a los pobres y desgraciados con tesón, piedad y del poder de la Luz, pero además, acompañada por su joven prima Lacy (quien busca enorgullecer a su madre Lynn y ascender en la guardia de la ciudad de las falanges) debe educar a la pequeña Lizy y formar sus extrañas habilidades recientemente descubiertas. En el camino se irá dando cuenta de que no todo es tan rígido como cree, a la vez que afrentará el peso del mundo entero cuando nuevas aciagas comiencen a recorrer los caminos de piedracambiante o simple tierra prensada que sus propios pies devoran, kilómetro a kilómetro.
Por su parte, en la ciudad enclavada entre las montañas, Lord Lincoln Loud vive tranquilo como arquitecto y noble de alto rango, velando por el crecimiento de una Trannidar hasta hace poco decadente y de su abundante, diversa y cariñosa prole. Sin embargo, cuando soplan vientos de guerra deberá dividirse entre su deber hacia la Asamblea y su pueblo, el amor por la paz y el terror natural por sus amadas hijas e hijo.
En el sur, cazadores furtivos han avistado elfos y enanos sosteniendo concilios secretos a altas horas de la noche, al este nuevas hordas de jinetes se preparan para tomar lo que es su derecho por la fuerza de las armas, y en la titánica fortaleza de Hrumgarde se rumorea sobre dragones y partidas de orcos en la frontera con La Mancha.
Tiempos de cambio, en efecto.
Aclaración: este relato está proyectado para ser bastante largo, y trataré de darle un buen acabado dentro de mis limitadas capacidades, por lo que probablemente se actualice de forma lenta.
La estructura de cada capítulo consistirá en 3 secciones: La primera y mayor será la narrativa propiamente tal, la tercera corresponderá a respuestas para reviews, si las hay, y en la segunda incluiré segmentos de ¨Las Calzadas del Buen Viajero¨, un libro que lleva Lyra con el que pretendo explicar los diferentes aspectos, relevantes o no, del mundo en el que esta historia transcurre. Por el momento baste decir que el planeta es levemente más pequeño que la tierra (cerca de 0.88 veces su gravedad) y gira en una órbita más cercana al sol, lo que, entre otras cosas, hace que solo los polos sean habitables, los años se dividan en 8 meses de 45 días (ciclos diurnos algo más cortos que los terrestres) cada uno, y las personas sean levemente más altas y delgadas. Muchas culturas, y razas, conviven en el continente principal, cada una con su propia idiosincrasia y bases en la historia de nuestro mundo. Decidí eliminar la introducción como capítulo y dejarla aquí porque no tiene sentido tener uno con apenas 501 palabras y que por demás tampoco es muy atrayente.
Sin más que agregar, les deseo a todos un buen día/tarde/noche.
28 de Elid, otoño del año 587 después del Cataclismo.
Lyra.
—¡Vamos Lyra, esto es aburrido! ¿Por qué no simplemente ir a Teleren por el canal y atrapar lagartos rojos? ¡Estoy segura de que a Lizy le gustaría! ¿Cierto Liz?—
La verdad, a Lyra no le importaría viajar a esa horrible ciudad para salvar a las gentes perdidas que allí habitan, peleando contra la oposición de los malvados como cuentan las historias, pero exponer a una niña a eso…
—¡Yay! ¡Me gustan los lagartos, pero nunca he visto de los rojos! ¿Sus dientes son más grandes?—
Lyra prefiere ignorar a su tierna e inocente primita y concentrarse en Lacy. Es más práctico.
—Porque el Sumo Sacerdote dijo que en territorios Teler el pecado y la degeneración campan a sus anchas.—
La pequeña guardia resopla.
—Tú y tu Iglesia son aburridas también…—
Es increíble la forma en la que Lacy (o toda su familia, sin ir más lejos) puede exasperarla tan rápido. Lyra se arrepiente de su tono nada más hablar. Un Viajero debe ser calmado y amable, siempre.
—Si tanto te molesta, entonces ve a educar a Lizy tú sola.—
—Si tan solo tía Lana la hubiera dejando ejercitándose con nosotras en vez de elegir entre tu magia santurrona y los perturbadores hechizos de tía Lucy…—
—Sabes que Lizy tiene mucho potencial, desperdiciarlo en labores tan banales en vez de en ayudar al pueblo sería una burla.— Dice ya más relajada.
—¡Oye! ¡Sin los guardias de la ciudad, cualquier ladrón podría robarte tus preciosas hierbas y joyas! ¡Además, nosotros protegemos Trannidar de posibles invasiones y…!—
Incapaz de seguir conteniéndose, Lizy pregunta:
—¿Y cuándo vamos a entrenar? ¿A dónde vamos? ¿Puede ser ahora? ¡Por favor, por favor!—
Eso por lo menos es cierto. Ya llevan en camino un largo rato, y el sol se encuentra en su cenit. Lyra saca un pequeño broche de cristal discreto pero bien tallado de su gruesa sotana de viaje marrón, se agacha y lo pone en las diminutas manitas de Lizy.
—Bien Lizy, como lo practicamos. Respira, tranquilízate, y fija tu mente en el cristal…—
Ella sonríe, mirando fijamente la pieza.
—Ahora, trata de sentir la Luz. Concéntrate. Piensa en ayudar a otros, en curar el dolor. Es como… como una habitación cercana en la fortaleza de noche. Sabes que está ahí, pero tienes que buscarla bien.—
La verdad, el cristal no es necesario para el proceso, pero a todos los novicios les ayuda. Lyra hace poco fue una de ellos, pero ahora lleva sobre la túnica la estrella multifacética de los Viajeros y la capa del Camino.
—¿La sientes? ¿Percibes la paz?— Sus ojos se han contraído, cabellos rubios enmarcan su carita redonda.
—Creo… creo que…—
Justo en ese momento empieza a salir un resplandor tenue entre sus manos, un gritito agudo y posteriormente el siseo de la joya ardiente chocando con una mata solitaria de hierba en el camino.
—¿Estas bien?— Pregunta Lyra preocupada. Al ver sus palmas, no hay ninguna marca. Lizy grita emocionada y Lacy suelta la alabarda entre carcajadas.
—Lizy, te he dicho varias veces que la Luz no es algo en tu interior, sino en el exterior.—
—Déjala en paz hermana, no puedes pedirle tanto a una niña de cinco años.—
—Yo a su edad podía hacerlo. Y por favor, llámame prima.—
—Me corrijo: una niña de cinco años sin tu fanatismo y cabeza dura.—
—¡Imagina las grandes cosas que podría hacer con la Luz y su talento natural!— La Luz era la única habilidad mágica a la que todos, con el suficiente estudio y dedicación, podían acceder. Una prueba más de su origen divino. Lyra tuvo que empezar desde la nada, pero alguien con ese don simplemente podía dejarla fluir. Le viene a la memoria la cena familiar en la cual expuso por que debería ingresar en la Iglesia. A tía Lana no le gustaba mucho la idea, pero terminó convencida de que solo sería un periodo de aprendizaje corto, y luego su hija decidiría si unirse o no. Lyra esperaba lo segundo.
—Pues no parece muy interesada en eso que digamos.— Señala Lacy, recuperando el arma y extendiendo su brazo cubierto con cota de malla.
Lizy había encontrado un escorpión pequeño, de aquellos verdes sin veneno, y lo hacía bailar entre sus manos. El bicho, claramente contrariado, se retorcía para escapar. La Viajera suspiró.
—No importa. Aún no hemos recorrido la mitad del trecho, queda tiempo. Liz, suelta al pobre animal, deben faltar un par de millas para la aldea. Según el libro, se llamaba Quiney.—
—¿Recuerdas todo eso? ¡Increíble! De todos modos, no importa. ¡Apresúrense, tengo hambre!—
—¡Comida!—
Las otras se adelantan, y ella queda sola con sus pensamientos. Al menos, no es probable que cometan una imprudencia. La magia no-luminosa extraía energía del cuerpo, así que Lizy estaría menos activa un tiempo. Por su parte y a pesar de la inagotable vitalidad que destilaba, cargar la pesada cota y tabardo sobre sus hombros tenían que haber hecho mella en Lacy durante cinco horas, y por lo que ella sabía uno de los principales preceptos de la milicia era moverse de forma precisa y controlada. Que tía Lynn, como capitana de los Taleg hiciera exactamente lo contrario era otro tema. Su grupo se adentraba cada vez más al Oeste, y hacia poco que habían dejado las amplias avenidas de piedracambiante e ingresado en las vías de losas encajadas. Las montañas al Norte ya encogían a cada nueva milla, y después de ese desvió pronto se encontrarían con una encrucijada.
—¡Bienvenida, dama Viajera! Hace poco estuvo aquí un gentil varón de vuestra Iglesia, pero es tiempo de cosecha y los dolores del granjero nos persiguen. ¿Nos ayudarías?— Saludó la anciana de la aldea, una señora avejentada, casi sin pelo con amplio vestido gris y raído.
—Sea la Luz contigo buena mujer. Dejadme descansar un momento y atenderé a los heridos. ¿Necesitáis algo más?—
Por supuesto, esa era la labor de los Viajeros. Su noble llamada los lanzaba hacia el camino para curar a los enfermos y sufrientes. Lyra ya llevaba tres villas como esas, pequeñas agrupaciones de siete u ocho casas robustas, granero, corrales y una estancia para invitados o taberna en caso de ser algo mayor.
—Sin molestá, Dav se enfermó ayer, y sigue diciendo que le duele la garganta. Le dimos miel, pero ná mejora.—
—En mi morral hay hierbas que podrían ayudar.—
—Gracias, mil gracias.—
Tomando a Lizy de la mano, le dice:
—Observa atentamente todo lo que yo haga. ¿Entendido Liz?—
—¡Sip!— Sonríe.
Lyra asiente aprobatoria. El sol se está poniendo, y pronto llegan aldeanos con pequeñas canastas de obsequios. Los miembros de la Iglesia tenían ciertos privilegios, como paso franco por todas las naciones humanas y regalos de los lugares que visitaban. Por supuesto, ni ella ni nadie de sus confraternes aceptaba algo superfluo para sobrevivir y llevar a cabo su labor.
El chico al que estaba tratando, un joven pelirrojo algo mayor que ella con el tobillo torcido (no podía tener más de 19 años, la edad de Liena) sonreía, nervioso. Es el último, menos grave que sus compañeros.
—Nada malo va a pasar. ¿Es la primera vez que te cura un Viajero?—
—S-si milady.—
—Será rápido. Y no me llames así, los que entramos a la Iglesia renunciamos a todo título.—
El baja la cabeza, avergonzado. Poniendo su mano en la sección dañada, Lyra traspasa el fino halo entre la Luz y ella. Ahora es un ejercicio casi rutinario, la sensación placida bienvenida. El brillo deja su ser para arreglar lo que está roto, y todo termina rápidamente.
Pasa un rato muy largo, y se da cuenta que han estado mirándose por demasiado tiempo. El viento sopla más fuerte en esa región. Ahora es su turno de enrojecer, hasta que unos gritos la sacan del extraño ensimismamiento. Sacude la cabeza.
—¡Les digo que me dejen entrar! ¡Mi hermana está ahí dentro, cretinos!— Lacy prefirió quedarse pescando a las afueras en vez de ¨Escuchar tus monsergas religiosas¨. Su furiosa voz indica que está de vuelta.
—¿Qué está pasando?— Consulta al muchacho, que se encoge de hombros.
Recoge su indumentaria y arrastra a una cansada Lizy hacia la entrada de la aldea. Un grupo de hombres fornidos con hachas y azadas al brazo le cierran el paso a una chica de pelo castaño desteñido y complemente armada. Lacy, definitivamente.
—No aceptamos Trannids aquí. Son todos frutos del incesto, abominaciones odiadah´ por la Luz que dan lugar a monstros y nigromantes. Sigue tu camino y deja en paz ehta aldea, soldado de la tiranía— Responde hosco el líder de grupo. ¿Por qué tanta hostilidad hacia su ciudad ahora? Prefiere centrar sus esfuerzos en el presente.
—¿Pero de qué hablan? ¡Esto es territorio de Trannidar!—
—¡BASTA! Buen hombre, viene conmigo. Disculpad su comportamiento. Lacy, ¿No puedes pasar un minuto sin meterte en problemas?—
—Lyra, quiero irme a casa, y ver a mamá…— Bosteza Lizy.
Al fin, los granjeros se van. Por otro lado, Lacy no abandona su postura combativa, a pesar haberse enfrentado hace poco a cinco hombres que le sacaban como mínimo 25 centímetros de altura. Considerando su entrenamiento y equipo, quizás no sea tan descabellado.
—Vámonos. Ahora.— Dice poniendo su ceño más duro. Funciona. Su prima la sigue refunfuñando.
Finalmente pueden ocupar la cabaña de invitados. Quien comparta el camino de un Viajero debe ser acogido como Viajero, y la tradición pesa más en los pueblerinos que su rechazo. Antes de dormir manda a Lacy y Lizy para preparar todo, y se enfrasca en una breve conversación en la anciana de la aldea. Lo averiguado la deja pensando hasta mucho después de apagadas las velas.
¨ ¿Qué razón tendría el Viajero que vino antes para promover el odio contra la ciudad? ¨ No es que Lyra no comparta su rechazo, pero en los conventos siempre enseñaban que el mal debía ser combatido gradualmente, no de esta forma. ¨Esa vieja costumbre de los matrimonios entre hermanos es un lastre terrible que debe ser erradicado, y nos gana cada vez más enemigos¨ piensa, y de hecho lo estaba siendo. Sus abuelos, Lady Rita y Lord Lynn el Mayor no eran más que primos en tercer grado. Pero luego vino el renacimiento de las antiguas costumbres, a lo que sus padres habían contribuido. Si no fuera por esa aberración surgida del deseo de preservar las líneas mágicas humanas, probablemente Loan no fuera una gris. Ellos decían que fue por amor. ¨O quizás Loan no existiría¨. Ella prefería no pensar en eso.
Antes de perder la consciencia, recordó como su padre la cargaba amorosamente, alto entre los bastiones de la fortaleza familiar, mientras su cabello blanco se mecía al viento y su madre interpretaba una nana simple. Uno de los motivos ocultos que tenía para venir por ese camino y no por las carreteras era la esperanza de encontrarla, junto a su hermanito, Lemy. Durante sus esporádicos viajes tocaban en cualquier lugar, incluso en aldeas tan pequeñas como esa. ¿Cómo estarían? Lyra deseaba que bien, y que no se encontraran con más altercados, como el de la tarde, en el camino. Lo hablaría con Lacy en la mañana. Ese tabardo heráldico era demasiado vistoso.
20 de Elid, otoño del año 587 después del Cataclismo.
Lincoln.
—Justo ahí. Está quedando muy bien.— Señala el hombre un grupo de vigas remachadas que en algún momento se convertirán en un alberge. Desde donde está se pueden ver los dorados trigales al pie de su urbe natal, ya ralos por la cosecha.
Lincoln se percata de que sus hombres se han detenido y miran a su espalda. Dándose vuelta, se encuentra con uno de los mensajeros de la ciudad.
—¿Si Ethan?— lo anima amablemente.
—Lord Loud, noticias importantes. La Asamblea requiere su presencia de inmediato.—
—¿En serio? ¿Y se puede saber por qué?—
Ethan baja la mirada incómodo. El albino no necesita más información. Debe ser algo grave.
—Vamos entonces. Kern, quedas a cargo. Trata de que la construcción no se incline mucho a la izquierda, te dejo los planos por si los necesitas.—
—¡Si mi Lord!—
Abren camino inmediatamente. Aunque la mayoría de los nobles visten atuendos cortesanos o ropajes de corte militar que les dificultarían el paso veloz fuera de la ciudadela, el solo viste un jubón de buen corte. De vez en cuando trabaja mano a mano con sus hombres, tallando la madera o levantando estructuras diseñadas por sí mismo. ¨Esto es vida¨ piensa.
—¡Hey, esto queda cerca del taller de Leni! Voy a pasar un rato a verla Ethan.—
—…Mi Lord…—
—Tranquilo, no será más de un minuto. Además, vamos a buen paso, y si sucede algo yo asumo toda la responsabilidad.—
El edecán asiente más relajado. Ciertamente, un líder de Casa atlético tiene cierta ventaja en esos asuntos. Eso sí, tendrá que disculparse con Lori.
Cuando entran a la bonita sastrería suena una campanilla y Liena está ahí al instante.
—¡Liena! ¿Cómo has estado? ¡Lola dijo que la última moda en la corte salió directamente de tu trabajo!—
Soltándose del abrazo, Liena sonríe complacida.
—¿Vas alcanzar a llegar hoy en la tarde? Luan dice que encontró extraños muñecos en su último viaje. A Liz le encantarían…—
Su hija le pone una mano en el hombro, percibiendo el cambio de ánimo.
—¡Linky! ¡Viniste!—
Su hermana mayor y esposa Leni casi lo asfixia con un beso, aunque tiene que saltar y bajarle el cuello. Es relativamente alta, casi 71 pulgadas y media, pero Lincoln incluso para los nobles es un poco raro, empinándose hasta las 81.
—Bueno, lo prometí ¿Cierto?—
—¡Siempre se me olvida!—
—En realidad pasaba a saludar, como Ethan aquí presente te puede decir, hay una llamada urgente de la Asamblea. Deben querer discutir el tema de los mercados, de otro modo no me explico la impaciencia.— Leni está un poco confundida.
—¿Qué no Lori se encarga de esas cosas?—
—Ehh, no siempre exactamente.— Pese a que los primogénitos administraban por derecho algunos de los aspectos de la Casa noble (En especial Lori), la presencia del Señor era necesaria en deliberaciones importantes.
-´´¿Vamos a ir al baile de hoy? ¡Dicen que los Kiureth han adornado toda su fortaleza con flores para esta noche!´´-
—Mhmm, han sido demasiados bailes… ¿Por qué no quedarnos en nuestro hogar, celebrando juntos? Ya sabes que Lucy, por extensión Lupa, Lisa, Lulu y Loan no irían, probablemente Lola pase todo el tiempo con sus manejos políticos.—
—Cierto, que tonta soy…—
—No lo eres. ¿Sabes qué? Te prometo que la semana siguiente iremos a alguno. Lord Trax va a celebrar una melee en honor a la mayoría de edad de su hijo, y de seguro organizaran una velada. ¿Sí?—
—¡Ajá!—
Radiante de nuevo, Leni agita la mano junto a su hija mientras se adentran en la multitud. La Ciudadela ya está cerca, pero hay algo… raro en la gente. Mas murmullos, mas miradas preocupadas a los guardias armados. Al fin llegan a uno de los portones laterales, donde se separa de Ethan y es conducido por un mayordomo ágil y bajito al Observatorio, donde sesiona la Asamblea. Toma asiento en su lugar indicado, en el centro inferior de las gradas circulares.
—¿Alguien tiene idea de por qué estamos aquí?— Pregunta alguien, molesto.
—¡Tenemos cosas importantes que hacer!—
—¡Calma!— La potente voz de Lori se hace oír. Uno de sus compañeros generales les hace una seña a los guardias, y se escucha un repiqueteo proveniente de los mangos de las alabardas contra el suelo adornado.
—¡Los convocamos de improviso porque hay que discutir asuntos de importancia vital!—
—¿Y cuáles serían?— Pregunta calmado Lord Alyn, cuyo principal interés es el comercio de hierro.
—Seré breve. Los sacerdotes de la Luz se han ido.—
—¿Qué?— Un pandemónium se desata entre los hombres y mujeres bien vestidos. Es imposible. Mucho rato más tarde, alguien logra colar la pregunta:
—¿Y por qué?—
—No lo sabemos. Se marcharon de improviso esta madrugada, después de recrudecer las críticas contra la ciudad. ¿No habéis oído los rumores?— Contesta Lord Ifdel, el sonrosado y viejo general a la diestra de su hermana. Lincoln no sabe que pensar. Lori vuelve a tomar la palabra.
—Eso… eso no es todo. Puede ser difícil de asimilar, lo entiendo, pero debemos prepararnos en caso de ser cierto. Según fuentes dudosas… hay un ejército desconocido acercándose a la ciudad desde el sureste.—
Eso cae como un mandoble sobre los asistentes. ¿Un ejército? ¿De quién? ¿Por qué?
—Necesitáis tiempo para digerirlo. De momento, propongo activar las falanges milicianas, reforzar los muros y enviar todos los espías posibles. ¿Todos a favor?—
Lentamente la mayoría levanta su mano, aun confundidos. Lincoln se limita a apoyar la idea de su hermana.
El senescal anota la propuesta en su estrado.
—Será sometido a votación popular en una hora. ¿Damos por finalizada la sesión?—
Todos asienten y empiezan a pararse, formando corrillos para discutir.
—¿Lincoln?—
—¿Lori? ¿Estas segura de esto?—
—Yo… no. Pero es mejor que la inmovilidad. Lo presiento hermano, el abandono de la Iglesia, la ruptura con Catrein, el silencio de nuestros espías al sur… algo malo se aproxima. No sé si podamos evitarlo.—
Por años Lori se ha encargado de su hacienda en gran parte, y además ha llegado por si sola al puesto militar más elevado de la ciudad. Lincoln se fía ciegamente de su criterio, y eso es preocupante.
Ya en un lugar más privado, abraza fuertemente a su hermana mayor para transmitirle confianza. Lo que duda es que él tenga la necesaria. No ha habido una escaramuza desde los tiempos de su abuelo, mucho menos guerra. Sobre todo eso, se cierne una pregunta más importante: ¿Dónde está el resto de sus hijos? En la salida de la ciudadela, susurra su inquietud al sol poniente.
Las Calzadas del Buen Viajero.
-Catrein para el Viajero piadoso: Capital del Reino Catrenni, es sede del trono real y una laboriosa economía basada en multitud de productos otorgados por la generosidad de la tierra y el ingenio de sus habitantes. Las gentes suelen ser sencillas y amistosas, gobernadas por nobles señores que claman su derecho hereditario como adalides del monarca. Sede de la bella Capilla Solar. Conocida en el amplio mundo por sus caballeros, que protegen las fronteras del Oeste contra invasores de ultramar, frecuentemente se enrolan para proteger Hrumgarde, y se han batido con frecuencia en el Este por tristes malentendidos que involucran las ricas Tierras Intermedias e impiden la unión de los pueblos, ora contra jinetes Liannr, ora contra huestes de Shulibiz. Lindan al sur con las Montañas de los Enanos y el reino elfo de Ilieth. Tradicionalmente han sostenido alianzas con Trannidar al Norte pese a las diferencias culturales, y se consideran los herederos del Desembarco del Sol Poniente.
-De los grises y su triste sino: Pobres criaturas, los grises son almas condenadas por su linaje (pues es sabido que estos escasos individuos surgen cuando las familias mágicas acumulan mucha carga de energía no-luminosa en su sangre) a una vida de penurias. Suelen tener rechazo por las personas de cualquier índole y vivir asustados, con la piel y pelo de tonalidades similares a su nombre. Además de ello, no muestran muchas aptitudes para el trabajo manual, pero si una altura y fragilidad promedio algo superior. Aunque la mitología popular les suele atribuir la anulación de la magia a su alrededor, lo cierto es que simplemente la absorben y neutralizan en un proceso aún desconocido. Por supuesto, el verdadero fiel podrá usar la Luz en su presencia, como ya ha ocurrido y volverá a ocurrir. Si un Viajero llega a encontrárselos en su Camino, se recomienda tratarlos con compasión y difundir la maldad en su concepción.
-Rising Gold Sun: Muchas gracias por tomarte el tiempo. Es probable que sea una influencia indirecta, no estoy seguro. Generalmente frecuento el booru (Abm booru) por lo que en algunos dibujos de allí me basé para obtener la premisa, y algún autor puede haberlo tomado de TLVG. El libro también pertenece a la trama, esta ¨escrito¨ por la Iglesia de la Luz para sus sacerdotes. Sería muy interesante observar la creación de otro universo del estilo y su evolución colectiva, eso fue lo que me inspiró a este proyecto.
-Luis Carlos: No es futurista en estricto rigor, pero la historia en sí es posterior a un acontecimiento devastador que desplazó la línea de habitabilidad enormemente (no necesariamente a los polos pero si muy cerca de ellos), generó migraciones de razas enteras y en cierto sentido imposibilitó algunos avances tecnológicos (como la pólvora). Más bien es fantasía pura cuya construcción de mundo iré desarrollando a medida que la historia avance, por ejemplo la nobleza en diferentes culturas, aunque te puedo adelantar que en Trannidar no existe rey pero si hormigón armado. Por supuesto, ´´Las Calzadas del Buen Viajero´´ es un ´´libro´´ de claro sesgo religioso, por lo que no recomiendo tomar al pie de la letra todo lo que en el aparece, aunque en última instancia queda a discreción del lector. Agradezco el consejo, y traté de hacer el capítulo como tal más conciso y fácil de leer. El libro, para más ambientación, si requiere cierto grado de explayamiento.
