-Ranma-
Mientras me miraba en el espejo, no podía evitar que los pensamientos negativos se cernieran sobre mí de nuevo...En fin, como cada mañana antes de ir a la universidad y desde que tengo memoria.
Con un profundo suspiro, vuelvo a aplicar presión con los dedos para que mi pelo se mantenga a un lado y no caiga sobre mi frente, castigada con una piel que al mínimo roce de mi pelo, le saldrían una cantidad ingente e incómoda de granitos.
Era como si no hubiera superado la maldita pubertad.
Tras comprobar que el frondoso flequillo se mantendría en su sitio, me resigno de nuevo con mi aspecto.
Me coloco la sudadera negra con el dibujo del escudo del capitán américa que había dejado sobre la silla, me pongo las gafas que mejoran mis doscientas dioptrías...bueno, quizás sólo sean cinco, pero se sienten como tal cada vez que me miro con estas odiosas gafas. Tras atarme las zapatillas, bajo a desayunar.
Al sentarme, mi padre levanta la vista del periódico. ''Buenos días, bello durmiente''. Me sonríe con burla.
''Ya sé que voy tarde, gracias''. Le respondo sarcástico, aunque divertido. ''Hoy tengo un examen importante y me quedé hasta tarde estudiando''. Añado antes de dar un bocado a una tostada.
''Te estás exigiendo demasiado hijo''. Mi madre, siempre preocupada, nunca deja escapar la oportunidad de expresar que algún día caeré enfermo. ''Entre las clases, las horas de estudio en casa y el entrenamiento vas a caer enfermo''. Lo dicho. Ruedo los ojos ante su exageración.
''Hablando de entreno, '' continúa mi padre, ''hoy a las seis, ¿lo tienes bien, hijo?''
Me dispongo a responderle que siempre me viene bien entrenar y me da igual la hora, pero mi madre con cara de pocos amigos se me adelanta.
''¿Qué acabo de decir? ¿Acaso hablo para las paredes en esta casa?'' Dice con fastidio mientras asesina con la mirada a mi padre, el cual tiene la prudencia de no contestar, más bien, se lleva la taza a los labios distraídamente.
Me levanto apurando el café e intentando no reírme, le guiño el ojo a mi padre y tras besarle la cabeza a mi madre, me agacho para alcanzar la mochila.
''Mamá, te quiero pero deja de preocuparte tanto. Estoy bien y además, ya soy mayorcito''. Agrego mientras salgo de la cocina. ''¡Nos vemos luego!''
Mientras me alejo, voy escuchando la reprimenda que mi madre le regalaba a mi pobre padre. Niego la cabeza divertido y me apresuro a la estación de tren. Joder... si no me doy prisa volveré a llegar tarde, y nada me da tanta aprensión como entrar a un aula enorme con todo el mundo mirando desde su sitio.
Al llegar a la facultar de medicina, en la que estudio la mayoría de asignaturas de fisioterapia, soy consciente de que oficialmente en un minuto, llegaré tarde.
Camino a toda prisa, esquivando a alumnos y profesores y me alegro al divisar el portón del aula abierta, lo cual significa que el profesor no ha llegado, cuando mi cuerpo choca contra el lateral de otro cuerpo, haciendo que la carpeta y libros que sostenía, cayeran sonoramente al suelo.
Me freno en seco y maldigo.
''Mierda, joder perdóname.'' Digo sin mirar al frente y me agacho para recoger lo que he tirado. ''Esto me pasa por no mirar por donde voy, iba tarde y...''
''Pues menos mal que no era un bloque de hormigón, ¿no?''
Una voz suave como el viento y que conozco bien me paraliza, como siempre hace cada vez que por azares del destino, mis estrellas se alineaban y se dirigía a mí.
Levanto la vista lentamente y se me seca la garganta cuando veo a Akane Tendo de pie ante mí, sobándose delicadamente el hombro que le he golpeado.
Me levanto como un resorte para disculparme, pero con mis nervios, dejo caer de nuevo la carpeta y los libros que había recogido.
''Oh mierda, lo siento de verdad, yo...'' Decido callarme. Comienzo a recoger todo de nuevo torpemente, intentando no quedar aún más como un inepto patoso, cuando noto que se agacha con sus delicadas y níveas piernas hacia un lado, de manera que su minifalda vaquera no muestre nada indebido.
Me fijo más de lo que debería en que hoy ha combinado la minifalda con una sudadera algo holgada de color rosa pálido y unas zapatillas blancas. Tiene el pelo recogido en una coleta desenfadada y huele a frambuesa...sé que seguramente estoy babeando. Su voz por suerte, me baja de la nube que me he formado yo solito.
''No pasa nada, sin contusiones ¿vale?'' Me dice divertida mientras sonríe levemente y recoge algunas cosas.
Dios, es preciosa.
¿Qué puedo decir de Akane Tendo?
La conocí en nuestro primer año de universidad. Ella también estudia fisioterapia y no tardé en darme cuenta, de que a pesar de tener una belleza que a nadie pasaba desapercibida, ella parecía ser ajena a ese hecho, siempre aplicada y volcada en las clases.
Aunque siempre vestía de forma sport, parecía sacada de un anuncio de Abercrombie, siempre con ese aire fresco y despreocupado.
Coincidíamos en la mayoría de clases, y a diferencia de muchas otras personas, ella siempre era amable conmigo sin importar lo poco esmerado que fuera mi aspecto. Cuando me sonreía, era como si todo se ralentizara alrededor y sólo su sonrisa iluminara la estancia entera.
Estaba totalmente pillado por ella, sí, era patético.
Odiaba cuando alguien hacía algún comentario mal traído hacia mí delante de ella, pues era ella en esos momentos quien salía en mi defensa. Me hacía sentir como un enclenque que no sabía defenderse, cuando la realidad era muy distinta.
En realidad, si me lo proponía, podría darles a todos los que se divertían a mi costa, varias razones y bastante dolorosas para callarse la boca y dejarme en paz de una vez...pero mi padre me ha enseñado que el hecho de que pueda descolocarle la muñeca a alguien con un ligero movimiento de la mía, no me hará sentir mejor. Mis conocimientos de lucha no debía aplicarlos a la ligera.
''¿Ranma?''
Su voz interrumpió de nuevo el hilo de mis pensamientos y tuve que sacudir la cabeza levemente.
''Perdona...llego tarde y estoy distraído. Más de lo normal, quiero decir.'' Añado torpemente ante su sonrisa. Le tiendo los libros de manera nerviosa y ella los coge con dificultad, aunque veo en su rostro que la situación le divierte.
Patético, Ranma.
''¡Akane, nos vemos para almorzar, tenemos que irnos ya!''
Akane se gira sobre sí misma y sonríe a sus amigas. ''Descuidad, luego nos vemos. Ranma y yo llegamos tarde también, ¡hasta luego!''
Ostia. ¿Nos ha incluido en la misma frase?
Se gira de nuevo para mirarme y con un movimiento de cabeza, señala a la clase a la que llegamos tarde. ''¿Vamos?'' Me dice mientras empieza a caminar.
Asiento y la sigo, mientras me paso las palmas de las manos por los vaqueros, secando ligeramente el sudor que se ha formado en ellas.
Entro tras ella y aunque el profesor aún no ha llegado, todas las miradas se posan en nosotros. Me pongo aún más nervioso automáticamente, pero a ella parece no afectarle cuando se gira y me mira. ''Allí hay dos asientos, ¿vamos?''
¿Se refiere a mí? ''¿Yo?''. Le pregunto, por confirmar que no me he muerto y estoy en el cielo.
Ella inclina la cabeza y sonríe de nuevo. ''Claro. Venga vamos.''
Camino tras ella en dirección a los asientos libres al final de la clase que ha indicado, siendo consciente de que varias miradas me taladran desde el lateral. Miro de reojo para ver a Kato, que envarado en su asiento me mira y sé, que si pudiera matar a alguien con la mente, empezaría conmigo.
Kato revolotea cerca de Akane siempre que tiene la oportunidad, esperando a la mínima ocasión que se le presenta para poder tocarla, a pesar de que a mi parecer, ella no parece demasiado cómoda con esos acercamientos. Sea como sea, Kato se cree muy gracioso y con el derecho de tocar a la mínima a las chicas que le rodean.
Si tan sólo no tuviera moral, mi puño estaría en su cara antes de que pudiera decir, soy un creído.
Vuelvo la vista y miro a Akane, acomodada en su asiento y preparando su libreta para tomar apuntes. Trago y hago acopio de todo mi valor para finalmente, tomar asiento a su lado. El olor a frambuesa vuelve a rodearme y se me nubla la mente momentáneamente, antes de que el profesor entre y tras un breve saludo, indique por dónde continuaremos la clase.
Durante la clase, soy consciente de que Akane presta atención a cada palabra que dice el profesor, y apunta ideas aquí y allá en su libreta. Debería concentrarme en esta clase, es importante y lo sé...pero tenerla a veinte centímetros de distancia, con las piernas a la vista bajo esa minifalda y oliendo como los ángeles, no me ayuda.
Control Ranma, eres un luchador experimentado y no un baboso desgraciado como Kato... control.
''¿Estás bien?'' Me pregunta, acercándose levemente a mí para hablar en voz baja. ''Pareces súper tenso.''
No soy capaz de articular palabra, pues su cercanía está causando estragos en mi mente, en mi cuerpo y seguro que en mi orgullo próximamente, pues si hablo seguramente me saldrá algún sonido agudo.
Asiento con fuerza y miro al frente, mientras ella se deja caer hacia atrás de nuevo, pero noto que me mira de reojo.
Me concentro lo suficiente hacia el final de la clase, como para tomar algunos apuntes y gracias a dios, captar que hay un trabajo que hacer sobre los músculos y su relación entre sí para aliviar patologías leves. Aunque según se nos ha indicado, es preferible hacerlo por parejas, no es obligatorio y tras años trabajando sólo, no me molesta.
''Bien, eso es todo por hoy. Cualquier duda para el trabajo estaré disponible en las tutorías, sino...ya me lo entregaréis cuando os dé la gana en lugar de la fecha límite, que es lo que hacéis normalmente así que para qué esforzarme.'' Dijo el profesor, ganándose una risa general. ''Nos vemos la semana que viene''.
Mientras introducía mis cosas en la mochila, pensando en cómo enfocaría el trabajo, Akane, la cual sinceramente pensaba que se levantaría y saldría por la puerta a su aire, se ha puesto delante de mí y agarra su mochila al hombro con una mano.
Alzo la vista y la veo morderse el carrillo interno.
Tras tragar nervioso, me atrevo a hablar mientras me recoloco en la silla. ''¿Todo...todo bien?''
Ella me mira y sonríe, mientras se coloca un mechón que se ha salido de la coleta y me mira.
''Eh sí, claro. Verás sólo me preguntaba si...'' Carraspea suavemente. ''Si quieres que, no sé... ¿Hagamos el trabajo juntos?''
Se me cae el boli que sujetaba automáticamente, pero lo vuelvo a coger al vuelo gracias a mis reflejos...los cuales aparecen cuando quieren, claro está.
''¿Juntos? Eh, como ¿tú y yo?''
Ella aprieta los labios intentando suprimir la risa. ''Sí, justo eso.'' Ante mi silencio, veo que mira alrededor e pasa su peso de un pie a otro. ''Pero si no quieres...entiendo que...''
Me pongo de pie como un resorte. ''¡No!'' Ella me mira con los ojos abiertos. ''Quiero decir, sí...po...podemos hacerlo juntos'' Me sonrojo. ''El trabajo claro, podemos hacer el trabajo juntos.''
La veo sonreír de nuevo y entonces coge un boli que tenía enganchado en las anillas de su carpeta y estira la mano para coger mi libreta. La abre sobre la mesa a nuestro lado y soy vagamente consciente del hecho de que está escribiendo su número.
Cuando acaba, me tiene de nuevo la libreta suavemente y mordiéndose el carrillo de nuevo se despide. ''Escríbeme luego para quedar y ponernos de acuerdo.'' Asiento, siendo consciente de que la estoy mirando como un idiota. ''Hasta luego, Ranma.''
Mi nombre escapa de sus labios con tanta suavidad que creo que mis piernas van a fallar y a hacerme caer contra el suelo.
La veo salir y observo mi libreta, en la cual reposa su número escrito con suave y clara caligrafía. Me apresuro a guardarlo en mi teléfono antes de perderlo y me dirijo al examen de patologías articulares...a duras penas recordando nada de lo que llevo semanas estudiando.
¡Bueno, hola de nuevo!
Aquí os traigo una nueva historia, esta será bastante más corta pero espero que entretenida a su manera (:
Espero que os guste y también vuestros comentarios. Un saludo y me alegra mucho volver a traeros algo que leer. ¡Un saludo!
