Hola lindas chicas del chat conocedoras de fic.

Tengo una mala noticia, mi computadora se descompuso y por el momento no podré dar seguimiento al otro fic hasta reparar la pc, por que para escribir el otro fic utilizo otra dinámica.

Me animé a realizar está historia para explorar nuevas formas de escribir, ya que está se podría decir que es improvisado.

Gracias y hasta luego ...

Cosas bellas de la vida

Era una vez una niña simpática como traviesa con una gracia en su persona que en realidad su mayor belleza radicaba en su dulce y buen corazón. Esa niña adorable lleva por nombre Candy Blanca.

Un día soleado como cualquier otro Las hermanas Annie y Candy se encontraban jugando en la colina del hogar de Pony, la pequeña Candy estaba trepada en el padre árbol mientras Annie recolectaba flores.

Al mismo tiempo en la oficina de la señorita Pony se planeaba el futuro de estas dos pequeñas hermanas de la vida.

Annie al recordar sus labores busca a Candy y le grita:

-¡Candy! ¡Candy!

La pequeña rubia contesta con alegría asomándose en una de las ramas del padre árbol buscando con la mirada a su hermana que se encuentra parada sobre el césped por que Annie es una niña delicada y temerosa a las alturas —dime Annie te escucho

—Bueno ... Ya es tarde y tengo que irme para ayudar a la hermana María con la comida

—Falta mucho para comer, eres una exagerada lo sabes verdad

—Es que no quiero que se moleste conmigo por ser impuntual, además me gusta cocinar y me dijo que una niña prevenida vale por Dios

—Hmmm eso te a dicho, yo también quiero valer por Dios aunque prefiero seguir jugando

—Candy que cosas tan graciosas dices, a mí me toca ayudar en la comida y a ti en la cena, así que puedes seguir jugando

—Si pero tú siempre me ayudas en mis obligaciones y siento que debería de ayudarte

—Jajaja yo lo hago con mucho gusto y no espero a que me devuelvas el favor, aunque si no fuera por ti los niños me molestarian todo el tiempo

—Si ... Yo tengo que defenderme de esos pillos— la dulce rubia lo dijo con orgullo

—Bueno ya me voy, me llevo mi ramillete y te dejo el tuyo en las raíces de nuestro grandioso padre árbol

—Si, gracias Annie ...— Candy estaba agradecida con la amabilidad de su hermana, pero al ver su ramo de flores se bajó de un salto y con enojó comenzó a gritarle a la niña de cabello negro que iba rumbo a la cocina con una sonrisa traviesa por su atrevimiento —Annie mala porque me dejaste flores rosas si sabes muy bien que mis favoritos son los lípidos azules

En eso la pequeña Candy escuchó una voz dulce casi celestial para sus tiernos oídos infantiles:

— querrás decir lupinos azules pequeña

Esa voz enigmática y bella provenía de William Albert Andrew ...

Continuará ...