DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a La Saga Crepúsculo, de la autora Stephenie Meyer, la trama es de mi completa autoría. Esta prohibida su adaptación parcial o total y su traducción a cualquier idioma.

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Fantasmas del Pasado.

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Aléjate de mí, bájate… ¡No por favor!

Despierto empapada en sudor, en mi pecho se siente algo a punto de explotar, todo dan vueltas a mi alrededor y no logro reconocer donde estoy. La cabeza me duele enormemente ha de ser por la cruda que apenas comienza, y junto a mi está alguien acostado completamente desnudo.

¡Mierda! es Mike - digo para mis adentros

Con gran pesadez me levanto de esa cama mugrienta y muy dentro ruego por no haberme acostado con el novio de Jessica. Sigilosamente alcanzo las zapatillas que están regadas al otro lado de la habitación y salgo de ahí.

La sala era otro cuento, botellas regadas en la alfombra y un amplio festín de jeringas reposaban todavía en una vieja mesita de café. Personas dormidas por todos lados adornaban los pasillos.

La fiesta de ayer sí que había sido una locura.

Mientras busco la manera de salir de ahí miro a Jessica recostada en el pecho de Alec. Sin ningún tipo de compromiso no me molesto en despertarlos ellos no eran mi problema en absoluto. Con cuidado abro la puerta del departamento y casi salto para huir por las escaleras.

El sol hoy no es mi amigo, prácticamente me derrite la retina, sigo sin saber dónde estoy, solo recuerdo que estaba muy drogada cuando Alec me trajo.

Miro a todos lados y me decido por ir calle abajo mientras rebusco en mis bolsillos consigo mi celular apagado como lo dispuse ayer para que mi molesto hermano no me localizara sigo buscando y doy con diez miserables dólares.

Exasperada y harta de caminar detengo a un chico más o menos de 15 años.

—Hola, ¿podrías decirme dónde estamos? — pregunto con un poco de vergüenza.

—esto es Brooklyn. —este me mira como si me hubiera vuelto loca.

Sin decir si quiera gracias me dejo caer en plena acera como mierdas había llegado al otro lado del puente, estaba a una hora de Manhattan y la única forma que tenía para regresar era llamando a Beau

Resignada enciendo mi celular y sin más le marco al tercer pitido contesto

—Isabella me puedes decir donde mierda estas —grita por el celular.

—Beau estoy bien sí, estoy en Brooklyn podrías venir por mí —mi tono es calmado no quiero estresarme tan temprano.

— Iré por ti pequeño problema, espérame cerca de la estación del tren —su voz toma el tono pacifico de siempre

—Perfecto ahí te espero. —cuelgo mientras miraba a donde carajos era la estación del tren.

Beaufort Swan era mi hermano mayor, él se había convertido en mi protector desde que nuestra madre murió y nuestro padre no tuvo tiempo de criarnos gracias a sus negocios millonarios.

Beau como comúnmente lo llamo es todo lo contrario a mí. Alto, musculoso pelo al rape y con increíble personalidad. Graduado de la universidad de Nueva York en economía. Todos en el mundo de los negocios conocían a Beaufort como uno de los genios en telecomunicaciones. Adorado por todos mi hermano sí que encaja perfectamente en ese mundo de ricos.

Escasamente él y yo compartimos el mismo color de ojos verdes al igual que nuestra madre obviamente en lo demás no nos parecíamos en nada.

Siempre fui la niña a quien todos le tienen lástima porque no conoció a su madre, está que al alumbrarla falleció. La chica con problemas que fue expulsada de diferentes internados en Europa y que cuando creció siguió siendo igual, un verdadero problema.

Aun así Beau nunca le ha importado lo que digan los demás de mí, o eso me ha hecho creer todo este tiempo.

No me dejó sola cuando nuestro padre me confinó a un departamento fuera de su perfecto mundo y de él, al enterarse que estrellé mi auto repetidas veces en la casa de su mejor amigo.

Esa fue la primera vez que Beau desafió a nuestro padre todo estaba claro para él, si yo me iría el iría detrás de mí. Mi hermano hace mucho tiempo había tomado la decisión de convertirse en mi sombra él no me dejaría sola sabiendo lo que yo era capaz de hacer contra mí misma.

Obviamente siendo la comidilla de la alta sociedad siempre se las arreglan para enterarse de todas mis metidas de pata, pero la intoxicación por alcohol que sufrí solo la sabemos Beau y yo al encontrarme en el piso del baño convulsionando.

No fue nada bonito pero debo admitir que me salvo en ese instante desde ese momento no me deja sola por mucho tiempo a menos que me escape como lo hice ayer en la noche.

Camino por las calles preguntando donde quedan las estaciones de tren en estos momentos me siento algo perdida después de caminar por lo que se me hizo una eternidad llego a la estación del tren y ya el auto de mi hermano estaba estacionado esperándome.

Corro al auto abro la puerta y subo rápidamente al lado del conductor, el aire acondicionado me refresca la capa de sudor que corre por mi frente.

—Bella me tenías preocupado —está molesto puedo verlo en sus ojos.

—Lo sé y lo siento Beau —miento. —en realidad no me importa mucho.

—Cuando acabarás con Jessica Newton y su sequito — rueda los ojos mientras arranca a toda velocidad.

—Beau mantente en tus asuntos —le suelto molesta—Jessica y los demás jamás serian mis amigos.

—Tu eres mis asuntos Isabella — con la vista fija en la autopista.

Me quedo en silencio discutir con Beau era como hacerlo con la pared, el nunca cambiaria de opinión.

Después de un rato en silencio Beau llama mi atención.

—Bell's abrieron las inscripciones en la NYU que tal si paso por unos formularios el lunes y los llenamos juntos — sonríe tratando de convencerme.

—Sabes que Charlie no me dejara estudiar psicología, es derecho o nada más para él —me cruzo de brazos, —siempre la misma conversación.

—solo tienes 19 años bella a los 23 estarías graduada —está esperanzado.

—Beaufort gracias pero no te metas y déjame en paz — grito estresada.

— ahora era momento de que él se quedara callado.

Sé que le preocupaba que no llegara a nada en la vida pero en secreto cada lunes por un año había estado tomando clases en línea ahora estaba esperando mi diploma en ciencias sociales

Hacía con el desastre que llamaba vida lo que me placía pero en algún momento quería convertirme en psicóloga.

Beau se estaciona frente a nuestro departamento y con agilidad salgo disparada del auto, quería estar sola en mi habitación solo para tratar de dormir.

—tan mala compañía soy. —Beau dice mientras me sigue al departamento.

—no eres tú, hoy solo sigo odiando al mundo un poquito más. —abro la puerta de par en par y corro directo a mi habitación.

Rápidamente me deshago de la ropa que llevo puesta y entro al baño al pasar en frente del espejo de cuerpo completo que se encuentra en la pared vi directo a mis brazos habían cicatrices algunas curadas otras recientes quite la mirada rápidamente tan solo verme me provocaban ganas de vomitar.

Comencé a autolesionarme a los 15 años me habían expulsado del último internado en Londres, en ese entonces había conocido a la persona que aparece en mis pesadillas diariamente.

Jacob Black se había convertido en mi tabla de salvación frente al rechazo de mi padre y toda una sociedad, el entendía a la perfección toda mi situación ya que pasaba por lo mismo que yo, él se había vuelto mi todo mientras Beau había sido enviado a la universidad.

Una noche estando sola en casa se escabullo por mi ventana como habitualmente lo hacía ambos nos encontrábamos tumbamos en el la alfombra de mi habitación luego de haber conversado de la misma mierda de siempre Jacob saco un pequeño empaque, era cocaína. Él tomó un poco y no me ofreció se negó rotundamente a que me drogara, y en ese entonces yo le obedecía en lo más mínimo.

Cuando esto le hizo efecto Jake no era el mismo, empezó a besarme y a tocarme donde el jamás había llegado por el momento fue divertido luego todo se volvió rudo cuando rompió mi camiseta junto con mi sostén lo demás es historia.

Jacob abuso de mí y me dejo ahí tirada. Solo se levantó me miro sin expresión alguna y se marchó de la misma forma en que había llegado.

Yo misma limpie toda la sangre que había en la alfombra, nunca nadie hubiera sabido de eso si Beau nunca me hubiese conseguido en el acto frotando una toalla echa mierda. Esa fue la primera vez que vi a mi hermano descargar su ira contra la pared.

Siempre recuerdo esa noche como si hubiese sido ayer, yo me encontraba llorando a mitad de la sala todavía con la ropa hecha girones y llena de sangre.

—cálmate Bella papá solucionara esto en un momento. —Beau caminaba de un lado a otro.

La puerta se abre y es Charlie con algunos tragos encima.

— ¿Qué pasa, Beaufort? ¿Qué tiene? — me señala algo desconcertado.

—Jacob Black abuso de ella, estaba esperándote para ir a poner la denuncia. —Beau está decidido.

—un momento, esto no lo puede saber nadie. No cuando estoy por lanzar un nuevo producto al mercado. —se torna alarmado.

—papá es Bella, es tu hija. Acaso ella no es importante. —Beau le grita colérico.

—lo siento pero yo no le causare un escándalo a mi socio. Solo por esto. —el sigue sin mirarme.

—y si la llevamos a un psicólogo no quiero que ella sufra. —Beau voltea a mirarme, sus ojos están llenos de lágrimas.

—Beaufort, ¿te has vuelto loco verdad? —Charlie ríe.

Un Swan jamás ha ido a un loquero ella no será la excepción.

Esas fueron sus palabras tan claras mi hermano nunca volvió a ser el mismo, no después de me escuchaba gritar en las noches a causa de mis pesadillas.

Una de esas noches descubrí que ese dolor y asco que sentía hacia mí misma disminuía autolesionándome el ver correr mi propia sangre me reconfortaba tenía el poder de apaciguar mi dolor.

Hoy en día lo seguía haciendo era inevitable y desde que lo hago soy incapaz de verme en el espejo completamente desnuda

Nadie sabía de esto, Charlie siempre recrimino mis horribles suéteres como él les llamaba pero hubiera sido peor si anduviera por ahí enseñando mi brazos lesionados ni siquiera a Beau podía enseñarle tal cosa.

Me doy un duchazo rápido, me visto con lo que encuentro y me tiro a la cama quiero dormir y espero que no tenga más pesadillas por el día de hoy.

Despierto horas después salgo de mi habitación y no veo a Beau por ningún lado es viernes debe de estar con Charlie en alguna cena de negocios, reviso mi celular y efectivamente me había dejado un mensaje diciendo que había salido

El estómago comienza a rugirme así que entro a la cocina y me como una galleta salada sentada en el mostrador cuando acabaría esto, cuando podría ser todo normal bajo de un salto y entro de nuevo a mi habitación para cambiarme de ropa hoy no me quedaría encerrada.

Envuelta en una toalla ya maquillada Escojo un vestido negro de mangas y botas hasta la rodilla, ni Jessica ni Alec se habían reportado eso significaba que seguían en resaca.

Luego de estar lista me debatía entre llamar un taxi o llamar a un comodín, así me refería al chico que me tiraba por la semana.

Me había decidido por el taxi cuando entra la llamada de un viejo comodín me rio porque era Tyler el intenso.

—Que pasa —contesto tratando de sonar casual. —el seria quien me llevaría al club.

—alístate preciosa estoy afuera. —trata de sonar seductor.

—estas de suerte ya estaba por salir. — tomo mi pequeño bolso y corro por las escaleras.

Al salir la fría noche me helo la piel así que prácticamente en carreras llego hasta el auto, este ya tenía la puerta abierta para mí con cuidado me deslice y cerré la puerta.

—Hola cariño —digo descaradamente.

—Preciosa como siempre. —Tyler se acerca y besa mi cuello.

—¿A dónde iremos? —pregunto. —estaba llena de lujuria.

—A mi departamento si lo deseas. —me acaricia la pierna descubierta.

— Deja esos halagos para más tarde Romeo —le quito la mano de mi pierna. —sin duda alguna más tarde acabaría revolcándome con él.

—Bien, es hora de irnos la fiesta nos espera. —arranca a toda velocidad.

Tyler estaciona en frente de un club nuevo, estos no eran de la cadena del papá de Alec, este con solo mirarlo me daba mala espina.

—¿Por qué no vamos a otro lado? —trato de sonar relajada.

—Tonterías, aquí nos encontraremos con unos amigos, relájate te divertirás. —me toma de la mano y me ayuda a bajar del auto.

La fila era enorme pero como siempre nada de eso me preocupaba en esta ciudad sabían quién éramos nosotros, El guarura quita el cordel y sin siquiera saludar ya estamos adentro.

El lugar alumbrado por luces de neón y atestado de personas hizo que algo me dijera que no estaba bien estar aquí, las discotecas que frecuentaban siempre eran más exclusivas. En medio de todas aquellas personas logramos llegar al área VIP aún más llena todavía.

Tyler le hizo señas a unos chicos y nos sentamos con ellos no reconocía a ninguno tan pronto como me los presento olvide sus nombres pero si note que el rubio no dejaba de mirarme descaradamente.

Los tragos iban y venían además de la marihuana que alguien me paso me sentía demasiado borracha en apenas unas dos horas con todas esas personas a mi alrededor me sentí ahogada así que prácticamente de un salto me levante y casi corro a la salida de emergencias.

Ya afuera respire profundo saque un cigarrillo y con gran agilidad lo encendí, le di una larga calada, camine un poco y observe que esta salida daba a un callejón por el cual podría salir a la calle principal pedir un taxi y largarme de ahí.

Escuche la puerta detrás de mí y solo era el rubio amigo de Tyler

—Qué quieres —pregunte a la defensiva.

—Hablar contigo solo eso. —avanza hacia mí. —el tramaba algo.

—Aléjate de mí — digo dándole otra calada al cigarro —quería sonar relajada.

—porque no vamos a otra parte. —trata de acercarse más.

—eres sordo o que, aléjate de mí. — me aparto furiosa.

—solo quiero jugar contigo, le he dado a Tyler un buen pago por ti. —está encima de mí.

—yo no soy una prostituta. —llena de ira apago el cigarrillo en su cara y trato de nuevo de entrar a la discoteca, Tyler se las vería conmigo.

Pero al abrir la puerta los otros tres chicos me hicieron retroceder.

En que mierdas Tyler me había metido.

—detenla hemos pagado bastante para no tenerla —gritó el rubio.

Entre todos me tomaron y me llevaron más adentro del callejón el rubio rompió mi vestido mi mente volaba a mil por hora pero no tenía escapatoria.

—Te dolerá más de lo que me acabas de hacer —me miró sonriente

Y como en pequeños flashes Jacob vino a mi mente no podía permitir que me hicieran eso de nuevo. Patalee pero era inútil me tenían bien sujetada, lágrimas de dolor corrieron por mis mejillas, estaba acabada.

El rubio se estaba bajando el pantalón cuando de repente cayó al suelo los otros tres rápidamente me soltaron pero al caer me lleve un buen porrazo en la cabeza, no podía ver con claridad en medio de esa penumbra solo podía escuchar gritos y golpes.

Me arrastre tratando de escapar pero se me era inútil las piernas no me respondían mientras la cabeza me daba vueltas, tal vez si me quedaba quieta tendría la suerte de que no me matarían.

El tiempo se me hizo eterno y no paraba de llorar no tenía idea de lo que pasaría conmigo cuando de repente unos brazos fuertes me cargaron en velo comencé a patalear no me llevarían con ellos.

—no te hare daño confía en mí. —el dueño de unos hermosos ojos grises me veía preocupado.

—por favor déjame ir. —no paraba de llorar.

—estas a salvo, no debes porque preocuparte. —su tono es tranquilizador.

Con el corazón a mil por hora y la cabeza dándome vueltas me dejo llevar por una repentina oscuridad tranquilizadora. Me sentía segura.

Ojala esto sea una pesadillas más.


Espero les guste. Estaré leyendo sus Reviews!