Me encanta hacer tablas de prompts, ayuda a escribir diario. Este fic en especial está basado en la tabla Alergias de Primavera de la esposa tanitbennajash (así la encuentran en tuiter) que lanza retos de escritura con el hashtag TanitDribs. Por lo demás, este es un Bakudeku Fantasy AU: Pirate!Bakugo y Merman!Izuku.

La imagen de portada le pertenece a artoftangmo en deviantart.

Palabra: paladín.


Raíces

Could we stay right here
Until the end of time until the earth stops turning
Gonna love you until the seas run dry
I've found the one i've waited for

Gorecki, Lamb


—¡Bakugo! ¿Qué haces aquí? ¿No juraste que no ibas a volver buscarme?

Él frunce el ceño y se cruza de brazos.

—Juré muchas cosas.

—¿Y?

Katsuki se encoge hombros.

—Estoy aquí, ¿no?

La bruja suspira.

—¿Quieres hablar?

—A solas —pide Katsuki.

—No hay nadie aquí además de tú y yo. ¿Y tu tripulación?

Katsuki señala el barco anclado cerca de la playa.

—Nunca están demasiado lejos.

—Vamos, pues.

Uraraka y él no tienen muy buena relación. Hace un año o un año y medio que no la ve. No terminaron demasiado bien. Se siente una mierda por estar ahí, pero la bruja es su última opción.

Su única opción.

La cabaña de Uraraka está un poco más lejos de la playa. Es un lugar medio oscuro, lleno de botes llenos de pócimas, hierbas, artefactos. Todo está en desorden.

Uraraka le señala una silla.

—¿Y bien?

—Necesito ayuda.

Son las palabras más difíciles que hay pronunciado nunca. Puede contar con los dedos de su mano derecha las veces que lo ha hecho y le sobran.

La bruja tiene el descaro de cruzarse de brazos y subir una ceja.

—No me digas.

—Uraraka… —Su tono de voz es amenazador, pero no hace nada más. La bruja es temible.

—¿Para qué necesitas ayuda? ¿Sigues molestando el reino de los Todoroki? ¿Con quién te metiste esta vez, paladín de las causas perdidas? ¿Atacaste a las olas por dañar tu barco?

—No.

Esa vez los enemigos fueron otros. Lo tuvieron toda una semana en una cueva entre las montañas, alejado del mar y de su barco, hasta que apareció Kirishima con un inútil de pelo dorado a rescatarlo.

Se desabrocha la camisa.

—Bakugo…

—Estoy intentando explicarte —espeta.

Le enseña la cicatriz. Es notoria porque no se parece a ninguna otra de las que hay en su pecho. No es como la cruz que le cruza el pecho de parte a parte y es sólo resultado de una herida superficial. A la que se refiere es negra, bulbosa y está cerca del corazón. A veces se mueve, duele, le corta la respiración.

—¿Eso es…?

—Sí.

—Carajo.

Uraraka no suele expresarse así. Eso es nuevo.

—¿Sabes cómo quitármelo? Me queda un año. Un año y medio, con suerte. Si las raíces son lentas.

Técnicamente no es una cicatriz. Nunca fue una herida. Son raíces que deteriorarán su cuerpo hasta que lo maten, van a estrangular su corazón poco a poco.

—Katsuki… —Ese tono lo asusta. No lo muestra, porque es demasiado orgulloso, pero presiente las malas noticias en los labios de Uraraka—. No tengo nada para eso. —Se acerca hasta donde él está sentado y estira las manos. No llega a tocarlo—. Peor. No puedo hacer nada contra ello. No es algo que mi magia pueda manejar.

Katsuki suelta un gruñido.

—No salgas con eso.

—Lo juro. Lo juro por todo que no tengo nada para eso.

—¿Y el hada?

—Nunca te ha caído bien, ¿ahora quieres su ayuda?

—Estoy dispuesto a deberle la vida si eso me salva —espeta Katsuki. Hablando de lo desesperado que está.

—Katsuki… —Uraraka se muerde el labio. Se talla las manos, nerviosa. Nada en su aspecto deja ver que es la bruja más poderosa de los trece reinos—. Sé que puede ayudarte.

—¿Y qué esperas para decírmelo?

—Que me pagues.

Tacaña y avariciosa como toda la vida. Katsuki abre la bolsa que llegó cargando desde la playa.

—Cenizas de un fuego fatuo —le dice, poniendo una botella sobre la mesa. Es lo más valioso que pudo conseguir para suplicar por su vida. Aunque odie suplicar.

Pero no puede sólo contra las raíces.

Uraraka sonríe.

—Te advierto que no te va a gustar la solución, Katsuki.

—Sólo dila. Quédate con las cenizas.

—Ese tipo de magia es antigua, extraña, oscura. Le pertenece a los arcaicos —explica Uraraka—. Sólo hay una raza que sabe qué hacer con una magia tan antigua porque son antiguos ellos mismos. —Suspira—. Creo que sabes a qué me refiero.

—Sí.

—La gente del mar —dice Uraraka.

Katsuki respira hondo. No quiere perder los estribos tan pronto.

—¿No hay otra manera?

—Es tu única opción, Bakugo. No te lo diría si hubiera otra.

Hay un silencio que se extiende ante ellos y se estira. En medio de él está la tensión que Katsuki podría cortar con un sable. Hay muchas cosas ocurriendo en su cabeza, luchando por tener un lugar en las prioridades de su cerebro.

—¡Carajo! —explota. Uraraka no dice nada, ni siquiera se atreve—. ¡Carajo! —Cierra los puños—. ¿Después de la última vez? ¿Es en serio? ¡Esa vez juraste que no me podías ayudar a buscarlo!

—¡Él me hizo jurar que no lo haría, Katsuki! ¡No puedo hacerlo aunque quiera!

La voz se le quiebra. En su tono está escondida la desesperación de un año y medio. La misma con la que le dijo a Katsuki que no podía ayudarlo, ni siquiera aunque le llevara los diamantes de la corona de Rei Todoroki. La misma con la que lo vio marcharse mientras oía sus gritos jurándole que nunca volvería a buscarla.

—¿Ni siquiera ahora?

—No —dice Uraraka—. Un sello mágico es un sello mágico. Si quieres encontrarlo, tienes que buscar otro guía.

Eso no sería problema si recordara el camino. Si supiera como llegar hasta el archipiélago.

—Y es mi única oportunidad.

—Sí. —Ha una pausa—. Tienes un año, Katsuki. Aprovéchalo.

—¿Y si no quiere ayudarme? —pregunta—. No tuvo ningún reparo para mandarme al carajo antes.

Uraraka suspira.

—Tendrás que convencerlo. Sabes que es el único que va a aceptar ayudarte. La gente del mar y los humanos no han congeniado nunca.

Katsuki se lleva las manos a la cara. La única razón por la que no vuelve a gritar es porque Uraraka no va a tener reparo en lanzarle un hechizo que lo deje sin voz una semana. Pero quiere hacerlo.

Necesita hacerlo.

Hace año y medio que juró no volver a buscar a Izuku. Pasó meses y meses intentando sacarlo de su sistema. De no soñar con él, ni con sus dedos enterrados en su cabello, ni con su voz.

«Kacchan».

Todo vuelve a él en menos de un segundo.

—Ochako…

—Lo sé, Katsuki, lo sé.

Hay tanta lástima en su voz y él no puede soportarlo.

Su vida está otra vez en las manos de Izuku. Quiere desgarrarse la garganta. No quiere recordar el sonido que hacía su cola al chocar contra las olas y lanzarle el agua a la cara, ni en su risa, ni en su voz, incapaz de mantenerse callado más de dos minutos.

—Es tu única oportunidad.

—Lo sé.

—Tienes que buscarlo. Prométeme que vas a buscarlo.

—¿Acaso tengo otra opción?

Los dos saben la respuesta; nadie se atreve a decirla


Palabras: 1131.

1) Ya me crujían los dedos por volver a escribir Bakudeku (esto de ser multishipper sólo hace que ande pensando en mil fics sin tener tiempo de escribirlos) desde el pasado que escribí (ese era canon). Este es un fantasy AU que también es un poco bastante getting back together.

2) Mi necesidad de escribir Pirate!Bakugo existe únicamente por el cosplay. Háganse un favor y busquen a Akrcos como esa versión AU de Bakugo (que a su vez está inspirada en un fic, en fin la hipotenusa, el fandom inspirándose colectivamente).

3) Until I Breathe This Life es una traducción de Jab Tak Haai Jan en hindi (que es el título de una película y un poema dentro de la película) y nunca he sabido como traducir eso al español para que suene con la misma fuerza, así que título en inglés es.


Andrea Poulain