Amanecer
Jayden
—¡Vamos, rápido!
—¡Espera, Jayden!
Corrí de la mano de Mia como si no hubiera mañana, como si el tiempo se nos estuviera agotando, y así era. Era de madrugada y dentro de poco saldría el sol, debíamos llegar antes de que eso sucediera.
Podría parecer una locura, pero yo era un loco enamorado y si no hacía esto me iba a volver un loco de verdad. Adiós al líder responsable, adiós al hombre serio, adiós a la cordura. No permitiría que me molestaran.
Ambos reímos porque sabíamos que estábamos haciendo algo completamente descabellado y además incorrecto, pero ya no podíamos parar, si lo hacíamos sería tarde y nunca tendremos otra oportunidad. No me perdonaría si así fuera.
—Jayden, si mis padres se enteran de esto, si el mentor Ji se entera de esto e incluso si el obsesivo de Kevin se entera de esto —pausó para respirar— estamos muertos ¿lo sabes?
—De haberlo sabido o no ¿crees que me habría detenido? —ella se rió— Esta es la última vez que podemos meternos juntos en problemas, esta noche deberemos haber madurado.
Cuando finalmente nos detuvimos ella, de nuevo, rió con ganas, hace varios días que no escucho esa risa sincera y real que amo de ella, solo con esto nuestra escapada ya valió la pena.
El día de hoy todo cambiaría, todo será diferente a partir de ahora y ya no podremos hacer esto de nuevo. Era necesario, necesito dejar salir todo lo que siento.
Nos quedamos en la cima de una colina no muy lejos de la Casa Shiba. Era un lugar que conocíamos bien, habíamos estado allí varias veces y, como todas esas veces, puse mi brazo sobre sus hombros, ella se recargó en mí y puso su brazo alrededor de mi cintura.
Solo miramos al horizonte, por donde el sol estaba por salir.
Escuché a Mia suspirar audiblemente, con melancolía, así que la apreté más contra mí y froté su hombro con ternura.
—Es increíble que ya nunca podremos hacer esto —dijo con tristeza—, ojalá hubiera un símbolo que detuviera el tiempo justo en este momento.
—¿Quién dice que no lo haremos de nuevo? —dije con una sonrisa terca— Es una boda, no van a enterrarnos bajo tierra.
Ella sonrió con complicidad y a la vez con dolor. Como queriendo estar de acuerdo conmigo y a la vez sabiendo que no era posible.
La luz del día comienza a verse y los colores rosados del amanecer aparecen en la lejanía.
—Vamos a tener nuevas responsabilidades… Responsabilidades diferentes… Vidas diferentes.
Ojalá pudiera evitar que esta fecha tan feliz le cause a mi princesa tanto dolor. Ella siempre soñó con ser una novia de cuento de hadas, una esposa dedicada y una madre amorosa. Pero el cambio que está surgiendo en su vida la tiene muy abrumada, solo deseo verla feliz.
—Si después de esto logro encontrar un símbolo power para retroceder el tiempo y uno para detenerlo —le dije—, te traeré a este preciso momento y nos quedaremos aquí tanto tiempo como quieras.
De nuevo rió, una risa dulce, tierna y triste, pero aliviada.
El sol comienza a salir.
—Gracias por estar para mí Jayden, gracias por ayudarme a aligerar el peso sobre mis hombros —me dio un beso en la mejilla—. Si no hubieras aparecido en mi cuarto hace un rato, quizás hubiera ido yo a pedirte que huyéramos.
—Por Dios no digas eso —reí— eso sí merece una matanza del mentor —ahora se rió conmigo.
La había llevado allí para decirle algo, pero no creo que sea necesario, siento que ella ya sabe todo con solo mirarme. Y me hace tan feliz.
El sol sube lentamente, pero no lo suficiente.
—Te amo, Mia —suelto de repente—. Te amo más que a nada en este mundo.
Su agarre se aprieta sobre mi cintura, como si no quisiera soltarme.
—Yo también te amo, Jayden, como no tienes una idea.
El sol salió por completo. El rosa, el rojo y el naranja absorbieron por completo el purpura y el azul, dando la bienvenida a un nuevo y brillante celeste. Pero no pudimos ver completamente ese espectáculo, estábamos muy ocupados uniéndonos en el beso más dulce, cálido, tierno y apasionado que pudiéramos haber compartido.
No vimos cuando el rojo y el rosa desaparecieron, pero el sol y la aun visible luna pudieron vernos desaparecer en el bosque para llegar de nuevo a casa, antes de que todos despertaran. Era hora de que el día comenzara.
Me miré en el espejo, mi traje negro y mi corbata roja ya estaban perfectamente ajustados, la flor rosa correctamente colocada en la solapa de mi chaqueta, mi cabello estaba peinado prolijamente y estaba esperando que la hora llegara para salir de mi habitación. Había un montón de gente en el jardín del hotel que fue reservado para la boda, pero hasta que la novia esté lista, la boda no empieza.
—Oye, hermano —Mike abrió mi puerta—, wow, te ves bien.
—Gracias —reí apenado.
—¿Ya estás listo? La novia quiere verte antes de la ceremonia.
Lo pensé un minuto, esto no está bien, no sé si pueda controlarme al verla por segunda vez hoy… Y vestida de novia. De pronto el plan de huir no suena mal. Pero debo controlarme, nuestro futuro está en juego, por eso no podemos huir.
Pero ella no me mandaría a llamar solo porque sí…
—Está bien, voy enseguida. Gracias, Mike —él solo sonrió y se fue.
Seguro busca un lugar para poner a Emily y que esta atrape el ramo.
Salí poco después de él, me dirigí a la habitación donde sabía que estaba Mia, la encontré entreabierta y al asomarme vi la imagen más hermosa del universo. Su vestido blanco, su velo, sus rizos, se veía tan hermosa.
—Toc toc —me anuncié— ¿alguien solicitó un Ranger Rojo?
—Jayden, viniste —corrió a abrazarme en cuanto me vio—, lamento esta molestia, solo quería… Agradecerte de nuevo por llevarme a ver el amanecer esta mañana.
—Te llevaría todas las mañanas si te hace sonreír de esa manera.
—También quería decirte que me hiciste ver con una nueva perspectiva —nos separamos y la miré con curiosidad—. Ahora me doy cuenta de que no debo arrepentirme de nada, ni pasado ni presente ni futuro. A partir de ahora solo asumiré mis responsabilidades, aceptaré lo que la vida traiga para mí… Y la viviré feliz.
Sonrió. No una sonrisa triste ni resignada, una verdadera sonrisa de felicidad. Solo eso era lo que necesitaba. Solo eso.
—Me alegro por ti, Mia. Eso es todo lo que quiero —acaricié su mejilla—. Es lo único que quiero, que seas feliz.
—Gracias por todo, Jayden.
Yo solo sonreí.
—Siempre estaré para mi Ranger rosa. Ahora apúrate, los invitados esperan a la novia.
—Sí, salgo en un minuto —dijo y yo salí.
Me dirigí al jardín para la ceremonia, los invitados ya estaban sentados, atravesé el pasillo con una suave música hasta llegar al final. Las manos me sudan. Miro a mi izquierda y veo a Mike haciéndole ojitos a Emily, que está a la derecha del pasillo junto a Lauren. Kevin, que está a su lado, le da un codazo para que mire hacia el frente.
Viene la novia.
Del brazo de su padre y con un ramo de tulipanes, su vestido blanco la hace ver radiante y su sonrisa podría iluminar todo si el sol dejara de existir. Es increíble, es hermosa, es perfecta.
Como la amo.
Y porque la amo, sé que esto es lo mejor que puedo hacer por ella, aunque me destruya por dentro. Porque es el hecho de que la amo el que me hace desear dar un paso, solo un paso a la derecha y tomar su mano cuando llegue al final del pasillo.
Pero no puedo. Cuando mi mero instinto me hace mirar a la derecha (admito que con el interno deseo de que fuera una pesadilla) veo al hombre que está allí parado. El hombre que toma su mano, el que se une a ella este día para siempre, el que toda mi vida he llamado mejor amigo.
Este es su día, su momento dorado… No el mío. Pero está bien. Él puede cuidarla.
Cuídala mucho, Antonio. Pensé mirando al Ranger dorado.
Adiós, te amo, Mia. Pensé sin poder mirar de nuevo a la rosa.
Y sonrío… Solo sonrío.
Continuará…
1/3 Gracias por leer ¡Los amo!
La serie Power Rangers Samurai, Super Samurai y sus personajes no me pertenecen. Las ganas de hacer un triángulo amoroso sí ^^. Créditos a Saban y, entonces, a Disney... Y a quien haya dejado adaptar Super Sentai.
La inspiración para este fanfic salió de los vídeos de tres canciones del cantante Víctor Drija, que tampoco me pertenecen (obvio no ^^). Esto no es un songfic, solo me basé en la trama.
Sé creativo y no robes. Di no al plagio.
Purpurina✨✨
