Capítulo Uno
—Entonces, ¿cuál es su nombre, Hao? — preguntó Silver, mientras tomaba sus cosas para abandonar la pista de squash.
Un poco desorbitado, no pudo evitar mirarlo con extrañeza.
—¿Quién?
—La mujer que te está distrayendo —replicó el hombre, con una mirada picaresca— No creerás que me tragaré el cuento de que no es una mujer. ¿Cómo podría derrotarte así de la nada, si tú eres el experto?
Sonrió con arrogancia. A decir verdad, no se sentía ni siquiera ofendido, él también había hecho esa pregunta en alguna ocasión a su amigo tiempo atrás. La diferencia radicaba en que su cuestionamiento era válido. Porque Silver sí estaba vuelto loco por una mujer. Su actual esposa, en realidad. Pero su caso no podría ser más distinto.
Él no tenía intención alguna de dejar que alguien se le acercara tanto.
—¡Bah! —simplificó Asakura, guardando la raqueta en la maleta—Sólo estaba pensando en números. No tiene nada que ver con mi vida social, sino con el trabajo.
—Pues… parece que necesitas que alguien te consienta un poco, algo al estilo de Rutherford—bromeó palmeando su espalda—¿Por qué no vienes esta noche a cenar con nosotros?
—¿Cómo? ¿Esta noche? ¿Así tan de repente? A tu esposa no le hará gracia que llegue de la nada.
—A mi esposa le encantará que vayas de visita—refutó de inmediato—Tú eres como de la familia.
Antes de que Hao tuviera una excusa más convincente, Silver marcó el teléfono de su casa. Dos minutos más tarde, tenía la respuesta que buscaba:
—Arreglado.
¿Tenía más opciones? No. Tuvo que aceptar. Aunque, sabía que su amigo lo hacía con la mejor de las intenciones. Además, no creía que pudiera encontrar una sustituta para Jeanne aquella noche. La empresa de trabajo temporal le iba a enviar a alguien a primera hora de la mañana y esperaba que esa persona se quedara el tiempo suficiente hasta que pudiera encontrar una sustituta adecuada mientras su asistente estaba de baja por maternidad. Simplemente tendría que ser paciente.
¡Y cómo si pudiera hacerlo! Paciencia no era exactamente una de sus cualidades. Cuando él quería algo, lo conseguía. No perdía el tiempo. Por eso, el hecho de tener que estar pendiente de los planes de otras personas era el modo más rápido de volverlo loco.
No tardaron en llegar a casa de Silver. Él se dirigió directamente a la cocina donde besó a su esposa con gran cariño, tomándose su tiempo. Incluso más del que consideraba necesario.
—Suéltala ya, por el amor de Dios. Llevan casados más de tres meses, ya debieron superar esa etapa de melosidad—dijo Asakura desde la puerta.
Rutherford se limitó a reír.
—Creo que alguien está de malas—bromeó tomando el pequeño plato de la isla con algunos canapés— Toma, consuélate con esto hasta la hora de cenar.
—Gracias, Rutherford —respondió Hao, sentándose sobre un taburete cercano.
—De nada. Bueno, ¿nos vas a contar qué es lo que te preocupa?
—Ojalá pudiera comprender por qué diablos las mujeres quieren tener hijos —suspiró Asakura— Jeanne no ha dejado de vomitar desde el día en el que se hizo la prueba de embarazo y...
Paró en seco al notar la mirada de complicidad de la pareja. No… Pero bueno, la cosa no podría ser más evidente.
—Vaya, creo que abrí la boca de más—añadió metiendo un bocadillo en sus labios—Lo siento... Soy un insensible... y, por supuesto, lo que acabo de decir no aplica para todos, en especial para ustedes dos. Me alegro mucho por ambos.
—Eso espero —dijo Silver con una pequeña sonrisa— Ya que te vas a convertir en tío honorario.
Por lo que Hao sabía, cabía la posibilidad de que ya fuera tío. Decidió no pensar en eso. La decisión que había tomado había sido difícil, pero también era la única posible. Si se hubiera quedado, habría terminado como el resto de los hombres de su familia.
—Gracias —contestó cortés, sin un ápice de su acostumbrado sarcasmo— Me siento muy honrado. ¿Y cuándo nace?
—En seis meses —respondió Rutherford, riendo— Veo que te estás esforzando mucho por decir lo que debes—añadió, mientras revolvía su largo cabello castaño de camino al frigorífico.
Aquel trato sólo hacía que se sintiera raro. El hecho de que la esposa de su amigo lo tratara como a un hermano le revolvía las entrañas en más de un modo. Como si tuviera un espacio vacío dentro de él. Pero era ridículo. Estaba perfectamente bien solo. Mucho mejor que formando parte de un gran clan. Ya había sido parte de uno y no tenía intención de volver atrás.
—Sí, pero sólo porque tú vas a preparar la cena y quiero que me des de comer—replicó, dándole un leve manotazo.
—¿Y quieres que me crea eso? Sé que en realidad eres como un gatito.
Silver comenzó a reír. Se sentó y agarró a su esposa para que se le sentara encima mientras le colocaba las manos con gesto protector alrededor de su vientre.
—Te aseguro que por ti, Rutherford, podría serlo —bromeó Hao—Por desgracia tienes un esposo al que seguro no le haría mucha gracia que me mimaras un poco. Así que me conformo con la cena.
—Tus deseos son órdenes para mí —replicó ella, volviendo a lado del horno—Pero sígueme diciendo, ¿qué es lo que ha pasado? A parte de que tu secretaria tiene náuseas matutinas…
—Y a la hora de comer. Y por la tarde—describió agotado—Mi despacho es un lío y ella ni siquiera ha podido instruir a la temporal, si es que la hay mañana, y yo tampoco y... Ya he tenido bastante caos por el momento. He mandado a Jeanne que se tome la baja para lo que le queda de embarazo. Necesito a alguien que pueda organizarme el despacho antes de que pierda más oportunidades.
—Alguien que sea buena organizadora —dijo Rutherford, pensando— Creo que podría ayudarte. Golva, mi proveedora favorita, tiene una conocida que soluciona problemas en empresas y despachos.
—¿De verdad?
—Es una persona organizada y eficaz a la que se le da muy bien solucionar las cosas. ¿Has visto alguna vez esos programas de televisión en los que la gente viene a tu casa a ayudarte a limpiar o a organizar los armarios? —él asintió con levedad— Bueno, pues eso es lo que hace, aunque se centra en despachos y empresas. Ella se podría encargar de todo...
—¿Tienes su número?
—No, pero tengo el de Goldva—dijo, desapareciendo unos minutos, para traer una tarjeta en mano— Aquí tienes.
—«Productos orgánicos Fleet» —dijo leyendo la tarjeta.
¿Era en serio? ¿Su solución vendía productos orgánicos?
—Hacen zumo de manzana, vinagre balsámico y... bueno, todo lo que se espera de una tienda de productos naturales —explicó Rutherford— Pregunta por Goldva. Dile que yo te di su número y que necesitas hablar con Anna. Me parece que así se llama.
—Gracias —replicó Hao, mientras guardaba la tarjeta— Espero que sea eficiente...
—Podría estar ocupada.
Sonrió arrogante.
—Eso fue lo que le dijo alguien a Silver sobre ti, pero de todos modos consiguió que cocinaras para él —le recordó Hao con maldad— La llamaré a ver si puede. De cualquier forma, gracias por tu ayuda.
—De nada, todo sea por ti—dijo tomando su mejilla cual niño pequeño—Bueno, ya está hecho —anunció, después de abrir la puerta del horno— Acomoden la mesa, que en un momento llevo la carne.
Ambos obedecieron enseguida.
—¡Vaya! Rutherford, esto es maravilloso. Si alguna vez te aburre ser una princesa, puedes venir a mi casa y convertirte en mi ama de llaves.
—Te aseguro que no se aburrirá —le informó Silver—Encuentra tu propia princesa, te aseguro que no te costará trabajo.
—¡Ja! Para tu información, yo no soy un príncipe —repuso Asakura— Ni necesito una princesa.
Lo único que requería era: una buena asistente para su trabajo, un ama de llaves a tiempo parcial y un montón de novias que quisieran divertirse y que aceptaran el hecho de que él no estaba buscando nada serio.
—Eso dicen todos—dijo su amigo.
Aparte del problema de su asistente, que esperaba solucionar con la persona que Rutherford le había recomendado, así era su vida en aquel momento. Y le gustaba. No quería cambiarlo y no lo haría por nadie.
—Te lo puedo garantizar, Hao Asakura no es príncipe de nadie.
Continuará...
¡Hola a todos! Estaba leyendo esta historia y me gustó mucho para adaptarla. Siempre he pensado que hay que usar más de todos los personajes que casi no salen, así que por eso he decidido scar algunos no tan usados y los clásicos. Además de que tengo muchas ideas. Es basado en un libro, pero también le he puesto de lo mío para que todo quede a corde a los personajes. Lo sé, no tengo madre al subir otro fic, sin terminar el anterior. Prometo hacerlo muy pronto, mientras disfruten esta historia. Y un millón de saluditos a todos los lectores.
