Disclaimer: los personajes no son míos, les pertenecen a sus respectivos dueños.

.

.

.

.

.

Capitulo 1: Fuerza Especial: Red Bullets

Siete años después…

Cada padre tenía que preparar a su hijo para la vida. Ellos no compartían la misma sangre. Padre sustituto e hija adoptada. El amor que sentían el uno por el otro los mantenía unidos, como una familia. En plena nieve, había una manada de ciervos, sobreviviendo al clima frío. A lo lejos, un pequeño bulto marrón y otro morado se escondían entre los blancos arbustos. Sticks la tejón sostenía un rifle de caza, apuntando a uno de los ciervos. Nack la comadreja, miraba el mismo animal que su hija tenía en la mira.

-Imagina que éstas a su lado Sticks… Ponte nieve en la boca, para que no te vean… Siente el momento… Respira hondo… Respira… Dispara.

La manada de ciervos comenzó a escapar con velocidad, a excepción de uno. El animal dibujó un camino carmesí de su sangre en la nieve. Ya tenían la comida para una semana. Nack revoloteó la cabeza de Sticks y ésta sonrió, tomando el orgullo de su padre como un tesoro. Juntos llevaron al ciervo a la cabaña. La tejón comenzó a prender fuego la chimenea para ambientar el lugar con el calor reconfortante del fuego. Nack por otra parte comenzó despellejar la piel del animal, sacando el cuero y cortando la carne a pedazos. Habían comido un exquisito estofado caliente después de esa agotadora caza. Con el calor de la cabaña y su panza llena, Sticks se acurrucó en el pecho de Nack, venciéndose por el sueño. La comadreja la llevó hasta su cama, donde la tapó y acarició su cabeza. Al estar solo el la sala, sacó una botella de licor y junto a un habano, combinó ambos sabores en su boca, sentándose frente a la ventana.

Desde la colina se podía ver un vehículo militar acercarse a la cabaña. Nack protestó al ver que su descanso iba a ser interrumpido. Se colocó su poncho que cubría su torso y su cabeza era ocupada por un sombrero ancho, tapando sus ojos. Salió fuera y del vehículo bajó el comandante Shadow de las fuerzas GUN. Seguramente se trataría de algo malo. Viéndose mutuamente, asentaron la vista.

El erizo oscuro y la comadreja caminaban por la blanca nieve, viendo como los copos caían lentamente sobre ellos, tapando sus huellas.

-¿Y, como están las cosas en Central City?

-Normales. Todo tranquilo de momento. Excepto para mi como siempre.

-¿Acaso Vector no te ayuda? Escuché que es el sub comandante. De detective a militar.

-No puede todo solo, se las arregla bien pero hasta hay. ¿Y Sticks?

-Está durmiendo la siesta. Le estoy enseñando a cazar a distancia. – Dijo Nack con orgullo. – A su momento le enseñaré a cazar con cuchillo.

-Te volviste padre sin que lo quisieras.

-En verdad Shadow ¿Por qué estás aquí?

-Ven conmigo.

Caminaron de regreso a la cabaña, donde el Jeep se encontraba estacionado. El erizo oscuro abrió la puerta, agarrando una carpeta con papeles secretos, con el logo de las fuerzas GUN estampado en la esquina. Se la entregó a Nack y éste la abrió. La foto que contenía dentro hizo fruncir el ceño.

-¿Ahora ves fantasmas Shadow? Este tipo murió. – Nack cerró la carpeta aún serio.

-Fuertes rumores dicen que DeadEye Joe sigue con vida. Necesito veteranos para esta misión. Nadie sabe como rastrear a alguien como tú. ¿Acaso no capturaste mercenarios antes?

-Lo hice para comprar este terreno, para estar tranquilo con Sticks.

-No vas a estar tranquilo con ese tipo merodeando cada rincón de Mobius. – Shadow guardó la carpeta en el Jeep. – Tengo a la prensa encima y con ellos no puedo hacer nada. El grupo trabajará fuera del radar, tendrán permiso de acabar como sea a ese desgraciado.

-¿Ya tienes a alguien?

-No.

-Es por esa razón Shadow, nadie quiere toparse con ese tipo.

-Por eso quiero que lideres el grupo. Nack, tienes toda la experiencia para guiarlos, no se moverán si tú los comandas.

-Ahí en esa cabaña tengo algo que no quiero perder.

-Con más razón, pelea por ella Nack, pelea por Sticks.

Nack miró el blanco horizonte. El viento le golpeaba ligeramente la cara. La nieve caía sobre todo, hasta su nariz. Su cuerpo no era joven como lo era cinco años atrás. Era viejo, pero no obsoleto. Para tipos como el, la batalla nunca se acababa.

Sticks sintió la mano de su padre recorrer su cuerpo. Se encontraba sentado a su lado, con la carpeta que le dio Shadow. La miró con una ligera sonrisa que ella le contestó de la misma forma, a pesar de que el sueño la dominaba.

-Los escuché a ti y a Shadow hablar ¿Está todo bien?

-Si hija… escucha… tengo un trabajo ahora, Amy vendrá por ti luego ¿Puedes cuidar la casa hasta mañana?

-Si papá ¿Iras a Central City?

-Si.

-¿Volverás?

-Hmm… Esa es la idea.

Sticks atrapó a Nack con sus brazos, sabiendo que no lo verá por unos días. Ella ya perdió mucha gente antes. Tampoco él quería perderla. En esos años que pasaron juntos, despertaron aquel sentimiento que se logra cuando pasas con un ser que quieres. Nack se volvió padre. Sticks se volvió hija.

La carretera se encontraba despoblada de vehículos. Cada tanto se podía ver camiones del lado contrario como autos y camionetas. Las ojeras de Shadow demostraba que ser el comandante de una fuerza militar que protege el planeta no era tarea fácil. Nack prendió la calefacción, ya que el frío invadía el vehículo a pesar de tener las ventanas cerradas. Se frotó las manos, e inició una conversación con el erizo oscuro.

-Ya enserio amigo ¿Alguien se ofreció para esta misión suicida?

-Nadie quiere participar. Escucha Nack. – Le dijo Shadow sin dejar de despegar la vista de la carretera. – Puedes elegir a los mejores hombres, te podía entregar un grupo de nuestro cuerpo de unidades especiales para el trabajo.

-Tampoco quiero llamar la atención chico. Con cuatro me las arreglo bastante.

-¿Tienes a alguien en mente?

-Una: ¿Perci está disponible? – Preguntó Nack.

-Ella está en el taller en Central City, en el distrito industrial, Metrópolis… Espera… su hermana gemela murió a manos de Joe.

-Es por eso que la quiero. Se va a controlar si yo estoy al mando, querrá participar sin titubear. – Nack miró a su lado derecho, había un puesto de control. Los agentes saludaron al comandante Shadow al verlo pasar. La comadreja continuó hablando. – También precisaría a Silver. Necesito a alguien con sus habilidades. Jet también me serviría, para reconocer terreno. Podría enlistar a Vector. Seguro quieres que él te informe sobre los daños y sobre el progreso de la misión.

-Me leíste la mente Nack. – Shadow bufó por eso. – Ahí van cinco, contándote. Nack, ahora que lo pienso, estas queriendo que esos muchachos participen en ésta misión. Los cuatro tienen alguna confección con Joe. ¿Estas seguro de lo que haces?

-Créeme Shadow… son los indicados.

-No quiero una venganza, ese criminal tiene que pagar por todo lo que hizo en vida. Necesitamos justicia.

-No creo que pase eso…

Shadow odiaba saber que Nack siempre decía la verdad. No encontraba una respuesta para decírsela. En el fondo de su ser, el erizo oscuro no quería justicia. Hay hombres que no merecen estar encerrados, pagando por lo que hicieron.

.

Encontrar a Perci la bandicut no fue difícil, trabajaba en uno de los talleres de maquinaria militar en Central City, centrándose en los vehículos todo terreno. El lugar era caluroso. Nack tuvo que sacarse su poncho y sombrero, junto con su cinturón lleno de balas con su revolver. Caminó entre los empleados hasta llegar a una camioneta, que se mantenía suspendida por las grúas ancladas a los extremos. Entre algunos hombres, notó el pelo morado de aquella chica, sujetado con un pañuelo rojo que rodeaba su cabeza, haciendo que el pelo caiga como cola de caballo. Al terminar el chequeo técnico, Perci salió a su descanso, sentándose en una silla bebiendo agua fría.

-¿Te atreverías a tomar esa agua helada afuera con el frío que hay? – La sorprendió desde un costado.

-¡Nack! Que sorpresa. Oye ¿Cómo estas? ¿El campo te tenía ocupado? – Se levantó ella dándole un apretón de manos. – ¿Qué te trae por aquí? Si quieres trabajar tienes que hablar con el gerente.

-No nada de eso linda… ¿Tienes un lugar privado?

-No ligarás conmigo, además no eres mi tipo, viejo. – Nack tensó sus labios al oír la palabra que define la edad avanzada. – Si quieres hablar sin el ruido de todas estas maquinas, te sugiero ir afuera.

-Okey vamos.

Nack junto con Perci se refugiaron debajo del techo de chapa. Las manos de la chica sostenían un vaso térmico con una infusión de chocolate caliente. Sopló para poder enfriar la superficie y beber el líquido. La comadreja se había olvidado de sacar un papel de su cinturón, eso no importaba, con tal de decirle bastaría.

-Perci, tengo un trabajo para ti. Viene de GUN.

-¿GUN? ¿Qué quieren esos soldados conmigo?

-El comandante Shadow me informó de que… Eh bueno… te la haré sencilla: DeadEye Joe sigue vivo.

-… ¿Qué? – Ella estaba a punto de soltar el vaso térmico por la noticias. – Imposible… no puede ser cierto Nack ¿Acaso lo vieron?

-Sabes como es Shadow para dar información sobre alguien. También no lo puedo creer.

-¿Quién mas lo sabe?

-Nosotros nomas. Me dijo que sea cuidadoso al decir eso, es información clasificada, exclusiva de GUN. El trabajo es encontrarlo y acabar con él como sea. – Nack suspiró. – Perci, sé que él te quitó a tu hermana. Nos arrebató buenos amigos. A todos. Te prometo que juntos podemos acabar con ese malnacido de una vez, y será la verdad. Perci ¿Qué dices?

Supo que era una misión muy riesgosa para ella, que probablemente pocos regresaran a casa. No tenia una habilidad magnifica en pelea, pero si debía hacerlo, pelearía con puños y dientes. DeadEye Joe se llevó a su hermana, la única familiar que tenía. Si lo que Nack decía, era una oportunidad que no tenía que dejar escapar. Perci se unió al grupo.

.

El bar en esta época no era muy concurrido, el frío detenía algunos negocios. Al halcón verde no le importaba eso. Bebía cerveza. Ya era mayor de edad. Dejó de ser un chico, aunque en ocasiones se comportaba como uno en la construcción. Sintió que alguien entró al establecimiento. Ni se molestó en ver quien era, estaba concentrado en su descanso. Sonrió al ver un sombrero de vaquero al lado suyo.

-Espero que no se te vuelva un hábito en beber cerveza… Jet.

-Tranquilo Nack, es solo un vaso ¿Qué pasó? Al parecer traes algo entre manos al venir con Perci. – El Halcón bebió un trago. – ¿Qué es?

-Quiero saber si te gustaría trabajar en una misión secreta. El comandante Shadow en persona vino hasta mi casa en el campo por esto. – Dijo Nack.

-¿Y que es? Dime.

-Acabar con DeadEye Joe. – La comadreja lo dijo sin rodeos.

-… ¿Qué? ¿Ese mal nacido sigue allí? No puede ser. – Dijo frustrado Jet.

-Yo también pensé lo mismo Jet. Al ver a Nack buscándome en el trabajo pensé que sería para que arregle su motocicleta pero no, me ofreció esto. – Dijo Perci apoyándose en la mesa.

-¿Y qué dijiste?

-Si. Voy a acabar con ese idiota de metal. – Prometió la bandicut.

Jet después de terminar de beber, soltó un bufido. – Siempre creí que después de lo de Ice Cap, no serviría para nada. Crecí, busqué trabajo, pero algo me decía que había más para mi. Además ¿Qué puedo perder ahora? Algo grande se acerca. Y más que nada quiero volver a patinar.

-Entonces chico ¿Estás dentro? – Nack tomó su sombrero, esperando la respuesta.

-Si.

.

Ya iban tres muchachos, faltaría Silver y el sub comandante Vector. Nack no quería decirlo frente a los demás, en especial a Shadow pero como dijo éste: había que acabar como sea con el mercenario cibernético. Para sorpresa del cocodrilo, la reunión era en Prison Island, hogar de los feroces criminales de Mobius. Nack mismo atrapó a algunos para pagar su hogar en el campo. Ellos lo reconocieron al verlo. Los insultos entraban y salían sin dejar que llamen su atención. La comadreja junto con Perci y Jet se encontraron con Vector y Silver que, ahora servía en el ejército GUN.

-¡Nack! Viejo sin vergüenza ven aquí, hace mucho no te veía ¿Cómo andas?

-Bueno me molesta un poco la muñeca derecha, Vector… ¿Y tú Silver? Te ves bien.

-Gracias amigo. Una pregunta ¿Por qué nos trajiste aquí? – Dijo el erizo gris.

-Según recuerde, Shadow me dijo que haga lo que sea para acabar con Joe ¿No? – Nack miró a cada uno. Continuó hablando. – Bueno, ninguno de ustedes conoce a ese maníaco, es así. Nadie sabe como piensa ni como es. La chica la hacker es no está, ni Zero. Eggman mató a Noiman y Knuckles tiene de trofeo a ese grandote DoomFist… ¿Quién queda?

-No. Absolutamente no. No lo voy a permitir Nack. – Vector sabía de quien hablaba. - ¿Te has vuelto loco? Estar mucho tiempo en el campo te perjudicó.

-Vector tiene razón ¿Y si se escapa? – Silver se unió a la charla.

-Recuerdo que ese tipo se entregó como si nada. – Recordó Jet. – Nos hubiera matado a todos con esas gigantes escopetas que tenía, pero no lo hizo.

-¿De quién hablan? – Preguntó confusa Perci.

-Ahora lo verás. – Dijo Nack.

.

No estaban nada mal estar encerrado en una prisión de máxima seguridad, con un collar que no le permitía convertirse en humo. Tres comidas al día. Dos recreos. Baño propio. Libros. Sin nadie que le ordene perpetrar una masacre sin sentido. Estaba preso si, pero podía sentir el aire a libertad. En una sección especial de Prison Island, sin la compañía de presos comunes, Gabriel Reyes terminaba de hacer su rutina de ejercicios. Apoyó sus manos en la pared recuperando aire. Podía oír los pasos de un par de personas pero no lo eran, Nack junto con Vector a su lado, seguido de Silver, Jet y Perci, se quedaron viéndolo al otro lado de la celda. Ellos podían ver las cicatrices del hombre en toda su espalda, pecho y brazos, sin contar con algunas en su cara. Él agarró la toalla para secar el sudor en su frente, mientras caminaba hacia el grupo, quedando frente a frente y con el campo de energía separándolos.

-Gabrieeel Reyes ¿No? – El nombrado asentó. Nack continuó. – Nos vimos una vez ¿Te acuerdas?

-Si, yo les disparaba a ustedes en Central City. – Dijo sin problemas. - ¿Qué quieren conmigo? Ya les dije todo.

-Eh señor Reyes. – Dijo Vector. – Soy el sub comandante Vector. Tengo una misión de arriba, según informes… ehhh…

-Deja amigo, continuó yo… - La comadreja le dio palmadas al cocodrilo. – Me hablaron de ti, Gabe, eres un tipo muy peligroso mi amigo. Oí que eras el mejor tirador de tu unidad y que…

-Suficientes cumplidos, rata.

-Soy comadreja, Gabriel. – Dijo Nack.

-No importa. Nadie viene aquí como si nada, excepto los guardias con la comida. Sé que quieres algo de mi pero ¿Qué? Dímelo sin vueltas… comadreja. – Aún preso, Reyes se veía hostil.

-Joe sigue vivo… - Nack con solo decir eso, dejó estupefacto al sujeto.

-Imposible… - Dijo. – Había muerto en ese choque ¿Cómo sabes que ese psicópata sigue moviendo su trasero? – Gabriel pudo oír una pequeña risa que provenía detrás de Nack, fue el halcón verde.

-Me agrada… - Dijo Jet. Perci al sentir la mirada del criminal de guerra, alzó la vista ¿Dónde estaba viendo? Nack prosiguió.

-GUN se encarga de que nadie sepa, que ese tipo sigue rondando el planeta. Imagina el caos. Okey, escúchame Gabe, del grupo nadie sabe de Joe, necesito a alguien que pasó a su lado y ese tipo, eres tú. Eres nuestra única opción.

-¿Y que te hace pensar que te puedo ayudar? ¿Y si intento escapar?

-No lo harás, o lo habrías hecho cuando te capturaron, Gabriel. – Dijo Nack. – Vector es el sub comandante, le dirá a Shadow el progreso de la misión, y TÚ eres mi responsabilidad. Si algo pasa conmigo, con ellos y contigo, voy a asumir las consecuencias. Tengo el presentimiento que nos harás daño. Al tipo que está afuera, ese se lo merece. Sé que te caía mal. Te propongo algo: Aire fresco, comida, caminatas, bueno bajo vigilancia ¡Je! Y lo mas destacado, acabar con Joe. Negociaré algo con el comandante Shadow si vienes con nosotros. Tal vez te baje la sentencia aunque te dieron perpetua… algo pensaré ¿Qué dices Gabe? ¿Te nos unes, amigo?

Desde que se había unido al plan maquiavélico del coronel Bahamut en la Tierra, había algo malo en Joe, apenas lo vio, causaría problemas. Y como lo predijo, problemas fue lo único que el mercenario cibernético traía consigo. No tuvo oportunidad de hacer algo al respecto… hasta ahora. Nack le daba la oportunidad de hacer sus deseos se vuelvan realidad, matar al lunático. Reyes arrojó la toalla llena de su sudor. Sin dejar de ver a la comadreja, se cruzó de brazos, asentando. Gabriel aceptó unirse al grupo. La operación Red Bullets comenzaba.

.

.

.

.

.

Continuará…

.

.

.

.

.

Si si si si siiiii! Al fin voy por este fic! Le tengo muchas ganas así que no se sorprendan si ven seguido actualizaciones jajaja. Buenos, este va a ser el ultimo Fic de la saga Rises, después le sigue uno de Overwatch que también le tengo ganas y después de ese fic… se viene la Saga Cruzaders, con Phantom Ruby Knight iniciando la fase final. Buenos chicos, los dejo tranquilos y buen lunes para todos, saludos y saludos para Montanahatsune92 que es un seguidor de mis fics. Saludos y nos leemos en el siguiente capitulo!