Sin Garantías.
"Lo único importante en esta vida, es no tener arrepentimientos."
Universo Alterno.
Basado en las directrices, sugerencias, ideas y herramientas del Juego de Rol, Hombre Lobo: El Apocalipsis, con sus múltiples guías, adaptaciones y adiciones. Esta historia está realizada con notorias modificaciones y material interpretado, creado, sumado, u modificado por mí, aclaro que algunas partes están apegadas a los libros, mientras que otras, están muy lejos de ser consideradas, sin embargo, tomo del libro su más grande e importante regla: "Las reglas son lo que tú haces de ellas" –Pág. 231 del libro básico, Edición 20° Aniversario de Hombre-Lobo, 2015.
Doy como advertencia que las personalidades o arquetipos de los personajes han sido cambiados, puede que al leerlos se den cuenta de que son ligeramente diferentes todo esto según mejor me convenga, por otro lado, los nombres de los personajes no me pertenecen, pero la historia sí.
PREFACIO.
La primavera estaba en su máximo esplendor, era un día sin nubes, soleado, pero no caluroso, con el cielo azul limpio, uno de esos días que parecen ser perfectos, uno de esos días que te dan energía nada más ir fuera y sentir el aire limpio. Si, era el estereotipado día perfecto, esos en los que nada puede salir mal.
El cruce estaba lleno de gente, como siempre en las calles de Shibuya. A pesar de que estaba llena de muchas personas me imagine que se diera la oportunidad de encontrármela en medio de la multitud. ¿Cuántas veces había soñado eso? ¿Cuántas veces lo había imaginado? ¿Cuántas? Siempre que me ponía a pensar en cómo sería me imaginaba a mí, caminando presurosa por la calzada, y de pronto, ya fuera a mi izquierda, a mi derecha, a un metro o a diez, nos veíamos la una a la otra. El mundo se quedaría en pausa, nos quedaríamos en silencio, sin palabras. Entonces yo sonreiría y me acercaría a ella para saludarla. Le diría: "ha pasado tanto tiempo" y miraría esos preciosos ojos con una sonrisa, porque ella se merecía todas mis sonrisas. Luego de aquello, mi fantasía terminaba porque no sabía que más podría suceder.
Me detuve en la esquina de la calle, justo en el semáforo, el cual estaba en verde, esperé de pie mientras las demás personas cruzaban. Fije mis ojos en el altísimo edificio que estaba frente a mí, tenía grandes ventanas de cristal, casi interminables, luego baje mis ojos para mirar la entrada. Solo bastaron unos minutos más para verla salir. Ahí estaba ella… mi corazón dio un brinco y apreté las cuentas en mi mano, dentro del bolsillo. Este no sería un encuentro por casualidad como en mis fantasías, no.
Luego de que saliera del edificio, caminó hacia su derecha, la seguí con los ojos y en cuanto pude cruce la calle, la seguí con relativa calma, con pasos cada vez más rápidos, más largos, pero sin correr, hasta que estuve justo tras ella, casi pisándole los zapatos, entonces me permití inhalar su aroma después de tanto tiempo. De un momento a otro, como si hubiera sabido que estaba tras de ella, se detuvo, yo saque el collar de mi bolsillo.
-ha pasado tanto tiempo -le susurre a su oído, entonces volteo, sus ojos se cruzaron con los míos, nos quedamos en silencio, el mundo que nos rodeaba dejo de existir.
Una situación inesperada, una situación planeada. Cada paso que he dado hasta este momento está sustentado por sufrimiento, sacrificio, rabia y deseo… mucho deseo. Cuando vemos todo lo que hay detrás de esta situación, de esta escena en concreto, quizás podría parecer siniestra, fascinante, un poco enfermiza, quizás, y, sin lugar a dudas, algo perversamente esperado que desencadenara una trágica ironía para… bueno, tu sabes para quien.
