Buenos días. Esta historia es básicamente la misma que la que está en inglés, "The Last Dragon Lord" que estoy escribiendo. Solamente he hecho esto por si hay algún hispano-hablante que quiera leerlo sin tener que leer en inglés. Aquí no comentaré nada, este comentario solo es una excepción, así que solamente será la historia sin nada más. Espero que te guste, y, como siempre, puedes comentar, revisar y criticar. Lo leeré con mucho placer. Muchas gracias. Disfruta.


Merlín ya había sido avisado que esto podría suceder en un futuro no muy lejano. En la Cueva de Cristal lo había presenciado, con pelos y señales, todo acerca de lo que algún día podría suceder. Y no había hecho nada por evitarlo.

En realidad, no había tenido ninguna elección. No podría haberlo evitado ni con toda su fe. Era eso o la vida de su madre. Podría parecer egoísta que prefiriera a su madre en vez de todo Camelot, pero tampoco ese era el caso. Había jurado y prometido al dragón por la vida de su madre que lo soltaría. Y, aunque no hubiera jurado la vida de su madre, tenía que hacer honor a su palabra. Él le había prometido liberarlo. Él lo había hecho.

La imagen que presenciaba era devastadora: todo Camelot, la ciudad que supuestamente debería proteger con toda su alma, estaba ardiendo por el dragón que le había dicho millones de veces que su destino estaba en proteger esa misma ciudad y, sobre todo, al ahora Príncipe Arturo. Qué irónico que el dragón que siempre hablaba de su deber de defender al Príncipe Arturo (lo que básicamente era defender Camelot) estaba haciendo arder lo que debía proteger. Era bastante injusto que él tenga que estar día y noche protegiendo a Arturo y Camelot de todo mal, por básicamente un dragón parlante que decía que era importante para cumplir su destino, el mismo dragón que luego destruía todo lo que había construido. Menudo chasco.

Y lo peor de todo es que no sabía cómo pararlo. Había hablado y razonado con la criatura, pero no escuchaba. Estaba sediento de venganza, matando y quemando a personas inocentes por un solo hombre: Uther. Y la venganza muchas veces no era buena consejera. Merlín lo sabía ya bien. Pero al parecer, estaba en su naturaleza de monstruo destrozar, quemar y matar, ya que no parecía sentirse mal o arrepentido por lo que estaba haciendo. Solamente pensaba en el odio que tenía a Uther y nada más. Solamente se guiaba por ese odio cuyo objetivo solía ser matar. Eso hacía que fuera ciego a otras cosas, como el factor de estar matando a gente que no se lo merecía.

Sin duda, Merlín nunca comprendería a Kilgarrah. Siempre había pensado que, aunque fueran razas y criaturas distintas, eran muy parecidos. Pero se había equivocado. Merlín nunca haría eso. Nunca.

Ahora Camelot ardía por parte culpa suya y debía hacer algo. Y rápido.

LegolasHV