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Amar es destruir y ser destruido... pero también es renacer.

Amar es destruir y ser destruido en ocasiones, pero también es renacer en ese sentimiento, es sanar aquellas heridas profundas y aprender que el verdadero amor transforma.

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El llanto de mi hermana fue como el canto de sirenas. Me trajo de vuelta de un mundo de sueños repetitivos, aunque quizás sea más apropiado decir, pesadillas llenas de imágenes de una madre biológica que nunca me quiso y un padre que me vio como un medio para regresar al mundo que deseaba dominar, aunque para ello tuviera que destruirlo y destruirme.

Mis ojos se abrieron al tiempo que Antares abrió los ajos a la vida. Mi pequeña hermana me salvo, con el llamado del amor, me trajo de ese mundo de sombras hacia un sendero lleno de luz y de esperanza.

Fueron las voces de mis verdaderos padres, aquellos que no me engendraron, pero me amaron desde el primer momento, los que me anclaron para no perderme por completo, sin embargo, fue el llanto de mi pequeña hermana lo que rompió por completo la burbuja en la que me encontraba encerrada.

Desperté, seguí su llamado a través del pasillo. Mis pasos fueron torpes, mis pies descalzos, débiles, a penas me sostenían. Mareada y confundida no detuve mis pasos hasta llegar a su puerta. Empuje la puerta con esfuerzo, dentro estaban todos, mi familia, mi verdadera y autentica familia.

Las lágrimas escurrían por mis mejillas.

Cuando la puerta se abrió notaron mi presencia. Mi mama ahogo un grito de sorpresa, rápidamente sus ojos cálidos se llenaron de lágrimas felices, sostenía en sus brazos a Antares, eso no evito que estirara su mano libre hacia mí.

-¡Destiny! -Pronuncio mi nombre con dulzura.

Fue papa quien me arropo enseguida en sus brazos, con el rostro lleno de felicidad y alivio. Me llevo hasta la cama para acomodarme al lado de mama y Antares.

Afuera el cielo parecía estarse cayendo a pedazos, pero ahí, mientras era rodeada por mi familia con mi pequeña Antares en brazos, sentí que renacía de mis cenizas como el ave fénix.

Una marca en el dorso de mi mano izquierda es el único vestigio del fuego maldito. Mi tía Luna me salvo de morir en el ardiente fuego que consumiría el ultimo fragmento de alma de Bellatrix Lestranger.

Renací en el fuego, después de ser consumida por el dolor y el miedo.

Ese día, después de ver los impresionantes ojos de Antares anclarse a los mío, supe que nada volvería a ser los mismo. Prometí que el miedo jamás volvería a dominarme como lo hizo en el pasado.

Antares llego al mundo cuando los cielos eran como el gris profundo de sus ojos, los rayos atronadores cimbraban la tierra e iluminaban el firmamento como si la noche fuera a convertirse en día en cualquier momento. Su nombre proviene de la estrella mas brillante de la constelación del escorpión, es literalmente considerada su corazón. Ella es la primera mujer nacida en la larga dinastía de los Malfoy.

Mi hermana esta destinada a hacer cosas grandes y yo volví a nacer con ella. Seré entonces a partir de ahora su guardiana, he de prepararme para proteger lo que más amo, nadie volverá a tocar a mi familia mientras viva.