Hola a todos, este es mi segundo fic. Os presentaré la historia de un personaje inventado por mí y su vida en el mundo de One Piece con los piratas de Barbablanca y los Sombrero de Paja. Espero que les guste la trama. Puede que haya romance, pero será muy de fondo ya que me quiero centrar más en las aventuras y la historia.
¡Espero que les guste!
-1: Libertad -
Recibí un tremendo golpe en mi cabeza y lo único que pude hacer fue retorcerme del dolor que sentía. Mis manos y pies, atados a la pared con unas cadenas, me impedían escapar de aquella situación. Además, en mi cuello portaba un collar muy pesado que podía explotar con tan solo el contacto con las manos.
Era una tortura cruel, había perdido la noción del tiempo con cada paliza, cada vejación, cada insulto, cada golpe… mi vida era una constante humillación por parte de todos aquellos que se creían superiores por tener un estatus y vivir en Mariejois. Porque, en efecto, desde que tengo memoria vivo aquí, en la Tierra Santa, donde los llamados dioses pueden actuar a su libre albedrio…
Y todos sabemos que solo hay dos formas de estar en Mariejois, ser un descendiente divino o ser su esclavo. Por supuesto, yo estaba allí por la segunda opción. Nunca me han permitido preguntar el porqué de estar ahí, por qué soy una esclava que les sirve desde que tengo uso de razón. Lo único que conozco de mi pasado es mi nombre, Lancaster D Helga y el simple acto de querer preguntar o si quiera de mencionarlo, por mi parte o por la de los demás esclavos, estaba penado con la muerte.
Así que desde pequeña me despojaron de lo único que me quedaba, mi nombre. No obstante, me pusieron el nombre de Lilith en tono burlesco ya que esta era un demonio. De todas maneras, no me aguanté las ganas de preguntar sobre mi pasado y mi nombre a esclavos con los que me había criado. Algunos me ignoraban y otros me alertaban de que estaba prohibido el simple hecho de pronunciar ese nombre.
Solo dos de los sirvientes de los nobles que llevaban sirviendo a la misma familia décadas me explicaron lo que sabían de mí y esa conversación la llevo grabada a fuego en mi memoria. De hecho, fueron ellas dos quienes me revelaron mi identidad…
8 años antes
–No sé quién soy –dije con lagrimas en los ojos mezclada con la sangre de la paliza de hacía un par de horas. Ni siquiera me dejaban limpiarme la sangre de mis heridas. Otra muestra más de sus humillaciones.
–Todos dejamos de ser quién realmente somos –dijo con lastima mientras me extendía un paño humedo.
–¿De verdad me llamo Lilith? Es que siento que esa no soy yo… –le pregunté a lo que ella me miró con sorpresa.
–Tienes que prometernos que no contaras ni una palabra de lo que te vamos a decir –me dijo muy seria yo asentí con preocupación.
–Aunque solo tengas 5 años mereces saber la verdad… Osaka cierra la puerta –esta obedeció.
–Ya está, esta conversación no saldrá de aquí –asentí apretándome el vestido con fuerza.
–Tu nombre es Lancaster D Helga, no Lilith… al nacer asesinaron a tus padres y te cambiaron automáticamente el nombre. Nosotras te críamos –tragó saliva– nadie sabe la razón del porqué tienen tanto miedo a el linaje Lancaster y aún más a la D. lo único de lo que estamos seguras Osaka y yo es que tú y tu familia sois un peligro para la estabilidad del sistema del mundo y por esa razón asesinaron a toda tu familia y a ti te mantienen aquí.
–No entiendo que culpa tengo yo… –dije secándome la sangre de la herida mientras miraba el suelo.
–Debes ser libre y navegar por el mundo para saber tus orígenes y la razón de que te escondan al mundo y te torturen.
Después de aquella conversación, entraron más de 5 agentes del gobierno que nos estaban espiando y nos detuvieron a las tres. Nos pusieron una al lado de la otra de espaldas y nos apuntaron con sus armas, pero uno de los nobles los detuvo alegando que yo era demasiado valiosa como para matarme. Me separaron de ellas y se dispusieron a disparar a las dos. Osaka antes de ser disparada me dijo las palabras que aún hoy me mantienen con vida.
–"¿Nunca te avergüences de quién eres, vive libre por el mar y descúbrelo!" –las dispararon en la cabeza y ambas cayeron al suelo.
Lo último que recuerdo fue quedarme junto a sus cuerpos mientras lloraba desconsoladamente, nadie debería pasar por aquello, ni siquiera una niña de tan solo cinco años.
Actualidad
Y hoy nos encontramos, en la enésima paliza del día por revelarme. Los golpes y los insultos ya no me afectaban. Me mantenía firme, aunque sintiera un terrible dolor físico y un gran cansancio.
–¡Que asco me dais los Lancaster, si fuera por mí te mataría ahora mismo! –me agarró de mi larga cabellera rubia y me subió hasta su altura para que le mirara a los ojos. Yo lo miré con furia y le escupí en la cara. Recibí una patada en el estómago que me hizo doblarme y escupir sangre.
–Maldito… –me volvió a golpear aprovechando que estaba en el suelo. El último puñetazo logré detenerlo con mis manos– eres un cobarde.
–¡Callate maldita cría, solo tienes 13 años! ¿Quién te crees que eres? –A lo que yo sonreí con soberbia sabía lo que me esperaría tras pronunciar esas palabras, pero me daba igual.
–Una Lancaster D –cerré los ojos con fuerza sabiendo lo que me ocurriría a continuación no sin antes dirigirle una mirada de furia.
Seguí esperando un golpe que no llegó, antes de abrir los ojos sentí una energía muy fuerte alrededor, tanto que hizo resquebrajarse el collar y las cadenas que portaba. Cuando abrí los ojos, las cadenas cayeron al suelo y observé al verdugo tirado en el suelo inconsciente. ¿Eso lo había hecho yo?
–No entiendo lo que está pasando, pero debo aprovechar esta oportunidad, es ahora o nunca –me levanté como pude, realmente esa paliza me había dejado exhausta.
Corrí por los pasillos intentando hacer a un lado el dolor de mi estómago y mi pierna derecha, ahora más que nunca me sentía viva y con la oportunidad de escapar. Subí de los calabozos hasta el primer piso encontrándome con un pasillo larguísimo a la derecha y una gran puerta al final. En un principio, me planteé salir por esa puerta, pero pensé que sería muy arriesgado ya que daba al jardín interior y siempre había algún Tenryubito. Me dirigí hacia una de las ventanas y forcejeé un poco para poder abrirla sin éxito. No obstante, en la otra dirección del pasillo había una abierta, lo cual aproveché para poder escapar.
No tenía ningún plan, ni estrategia para poder huir. Tan solo mi ingenio y mis inmensas ganas de salir de aquel infierno. De un salto subí a la repisa y salí por la gran ventana. Me aseguré de que ningún guardia me hubiese visto, pues todo se iría al traste.
En la parte exterior del gran palacio había un saliente bajo todas las ventanas a modo de decoración, el cual me sirvió para poderme mover libremente. En un momento dado, fui a girar hacia otro lado de la enorme estructura cuando sentí una gran punzada en mi cabeza y una imagen que me mostraba que había 5 guardias al otro lado. No me lo creí hasta que me percaté que lo que había visto junto con la punzada, era real. Era como si mi alma estuviera previniendo a mi cuerpo de los peligros que me rodeaban.
Seguían apareciendo imágenes en mi cabeza hasta el punto de poder ver con claridad todo el terreno de Mariejois con las personas que se encontraban allí. Podía sentir su fuerza, como algunos tenían mayor fortaleza que otros. Sus movimientos, incluso algunos de sus pensamientos. Creía que me había vuelto loca e intenté apartar todo eso de mi cabeza sin éxito.
Sin embargo, decidí guiarme por esos instintos ya que me habían salvado la vida una vez. Di mil vueltas por las paredes y me introduje en el interior de otra ventana abierta. Allí no había nadie tal y como mi mente me había mostrado momentos antes de entrar.
De repente, un fuerte pitido sonó por todo el palacio haciendo alertar a todo aquel se encontraba allí. Por megafonía dieron la voz de alarma.
–"A todo el personal de Mariejois, la esclava número 84.571 se ha escapado de su celda y se ha despojado de sus cadenas. Su nombre es Lancaster D Helga o también conocida como larga cabellera rubia ondulada y unos ojos azules característicos. Su mera existencia ya supone un peligro así que rogamos que la recuperen, viva o muerta, cuanto antes" –tragué saliva fuertemente, me habían descubierto.
Seguí corriendo y divisé un árbol a través de un gran ventanal. No lo dudé y aceleré lo más rápido que pude, crucé mis brazos, cerré los ojos y salté. Tuve suerte de aterrizar en una de sus ramas no sin antes golpearme la cabeza y hacerme pequeños cortes por los cristales rotos.
Bajé del árbol con agilidad y corrí hasta la puerta principal, con suerte habría muy pocos guardias ya que prácticamente todas las unidades me estaban buscando en el interior del palacio.
Nunca me había importado morir, es más siempre me preguntaba porque después de todas aquellas torturas no acababan conmigo. Cada día veía morir a decenas de esclavos y a ninguno de los verdugos les temblaba el pulso. Sin embargo, conmigo era diferente porque me llevaban hasta el límite, pero no me dejaban morir. Pero en ese momento, que tenía tan cerca mi libertad no quería y no lo iba a permitir.
Llegué a la puerta y, como esperaba, había un par de guardias. Nada de lo que yo no me pudiera encargar. Durante estos años había aprendido a defenderme y a luchar, también había aprendido a no oponer resistencia para no alargar más la paliza. Me dirigí directa a uno de ellos que portaba una lanza, se la arrebaté dándole una patada en el torso y se la clavé en el cuello. Sentí como una de las personas que me mostraba mi cabeza desaparecía, ya no sentía su fuerza vital. Me importó bien poco ya tendría tiempo de plantearme que le sucedía a mi cuerpo.
Encaré al otro guardia con lanza, me atacó intentando clavarme la lanza en el brazo, pero lo esquivé retrocediendo. Choqué mi lanza contra la suya varias veces hasta que en un ágil movimiento se la arrojé al suelo. Me miró con un ápice de miedo, pero se lanzó contra mí. Yo le asesté un golpe en la cabeza con el mango de mi arma y le di una patada en la cara.
En aquella trifulca había perdido muchísimo tiempo y eso no me lo podía permitir. Vi como a mis espaldas se acercaba una tropa armada con pistolas y otras armas de fuego que me apuntaban. Eso no me detuvo en mi huida, no obstante, al cruzar la puerta otro grupo armado me apuntaba. Estaba rodeada y no tenía donde escapar.
–En sus puestos, apunten… –ambos bandos se pusieron en formación. No podía hacer nada me tenían rodeada y no podía escapar a ningún sitio.
–A mi señal –oí que decía el oficial. Detrás de ellos aparecieron los Tenryubitos que me tenían prisionera como su esclava. Con una sonrisa asquerosa que me hubiera gustado borrar de su cara de un golpe.
Cerré los ojos fuertemente, mientras me abrazaba a mi misma y me dejé caer de rodillas al suelo. Era el final, podía sentirlo. Aquel bonito sueño de libertad no se pudo materializar, solo se quedó en un sueño imposible. Esperé los disparos.
–Disparen –oí como las balas de las armas eran expulsadas de su cámara con la intención de atravesarme y así, acabar con mi vida de una vez por todas.
Oí gritos de dolor de algunos soldados, miré mi cuerpo y vi los agujeros por donde habían impactado las balas. Pero era extraño, no sentía dolor, ni siquiera había sangre. Vi como mi cuerpo se regeneraba automáticamente. Me giré para observar ambos lados, había guardias tirados por el suelo, otros lamentándose por lo ocurrido. La confusión reinaba en el lugar y yo seguí sin poder creerme lo que había ocurrido.
–¿Qué? –es lo único que pude articular.
Empecé a dejar de sentir cuerpos a mi alrededor, otra vez esa extraña sensación. Quizá eso quería decir que habían muerto. ¿Es que acaso me estaba volviendo loca? ¿Qué le está pasando a mi cuerpo? Me agarré la cabeza fuertemente, era demasiado para mí. Intenté apartar esos pensamientos de mi cabeza, me levanté y seguí corriendo.
Después de mucho esfuerzo conseguí salir del hogar de los Tenryubitos, pero no sabía cómo salir de Mariejois puesto que estábamos en la zona más alta, la Reverse Mountain. Un grupo seguía persiguiéndome, alterando a toda la aristocracia del lugar.
–No se cansan, ¿qué puedo hacer? –me pregunté mientras seguía hasta el final de aquella lujosa megápolis– tiene que haber alguna manera de bajar…
Llegué a la puerta de salida de la ciudad de los nobles, un guardía intentó detenerme, pero yo ágilmente le salté por encima, caí al suelo e hice una pequeña voltereta para reducir el impacto ya estaba suficientemente herida y dolorida. Además de confundida.
Ante mi tenía el final de la Reverse Mountain, había un transporte que transportaba a los nobles hasta las islas que estaban al nivel del mar. El inmenso mar, nunca lo había visto. Era tan basto, tan grande, tan indomable. Era la clara descripción de la libertad. Descarté la opción de utilizar aquel elevador pues me capturarían enseguida. Aunque no supieran de mi existencia, mi forma de vestir y mi gran marca en la espalda, semi borrada por una cicatriz que me la atravesaba, se darían cuenta que era una esclava.
Volvía a estar en un aprieto y esta vez no tendría la suerte de ser salvada como en las ocasiones anteriores. Observé las posibilidades que tenía, lanzarme por la gran montaña o ser capturada y volver a ser esclava de los Tenryubitos.
–Estas rodeada, no podrás escapar –me avisó uno de los oficiales mientras sacaba una gran espada de su espalda.
Se adelantó y comenzó a caminar en mi dirección mientras yo intenté retroceder hasta que me percaté que tenía el precipicio a mis espaldas. Hice un movimiento con la mano para evitar que se acercara y vi como salían dardos de hielo que atravesaron el cuerpo del oficial y se agrandaron. Vi como caía de rodillas al suelo y dejé de sentirlo.
Me observé la mano sorprendida, la tenía cubierta de hielo… como si mi mano estuviera hecha de él. Sin embargo, no sentía ni frio ni dolor. Era como si eso fuera parte de mí. Los guardias armados se asustaron y empezaron a retroceder lentamente. Pensé que quizá tenía la capacidad de poder manipular el hielo así que me agaché puse la mano en el suelo e intenté congelarlos a todos. Funcionó.
No podía describir como me sentía en ese momento, quizá aterrorizada porque no sabía que le estaba pasando a mi propio cuerpo. Por un momento, vi un destello de esperanza, con aquello podía defenderme. Mi felicidad no duró mucho ya que apareció un cargo importante de la armada y me hirió.
–Todos debemos ocupar el lugar que nos corresponde, tu no serás menos –dijo un hombre altísimo con un traje amarillo y unas gafas de sol. Me apuntaba con el dedo y este brillaba. Quizá una habilidad de la fruta del diablo.
–Yo quiero ser libre y prefiero la muerte antes que volver a la esclavitud –me dejé caer por el precipicio, vi como el infierno se alejaba de mí. Sonreí tristemente pues mis únicos momentos de libertad serían aquellos segundos de caída libre. Cerré los ojos, manteniendo la sonrisa en mis labios. La libertad se sentía bien…
POV Narrador
–Rayleigh-san mire –dijo una mujer alta de pelo negro corto con un cigarro en su boca.
–Me sorprende que siga viva, tiene un Haki muy poderoso –contesto el llamado Rayleigh mientras sostenía a una muchacha en sus brazos llena de heridas con una sonrisa en su boca– curémosla Shakky, no la podemos dejar morir.
Espero que les haya gustado el primer capítulo, es una pequeña presentación de nuestro nuevo personaje.
Si les ha gustado, háganmelo saber puesto que es lo que mas anima a un escritor a seguir con sus historias!
