LOVE SPELL
Nota: Los drabbles transcurren en el mismo universo (AU), aunque no tienen secuencia entre sí, para la Mankin Valentine's week 2021.
Advertencia de capítulo: nunca escribo fluff así que no acepto críticas (¿?)
Día uno: first date.
Melrose's diner cerraba hasta las 12 de la noche, pero a las 7 que ellos llegaron ya había un montón de gente.
Lyserg subió el último escalón laminado con una pequeña sonrisa en los labios cuando Hao había empujado la puerta de entrada para dejarles pasar. El interior del restaurante olía a carne de hamburguesas y chocolate, debajo del barullo de la gente se escuchaba Tutti frutti de Little Richard, y discretamente Lyserg estaba atento a cualquier reacción en el rostro de Hao quien se mantenía sereno a su lado.
—¿Dónde te quieres sentar? —Lyserg giró la cabeza para mirarle directamente.
El castaño miró hacia ambos lados del restaurante con un montón de gente sentada en la barra y unas cuantas mesas desocupadas.
—Vamos allá —le señaló el lugar detrás del inglés antes de guiñarle el ojo y guiarlo a la mesa.
Lyserg ignoraría por completo el guiño caminando con la sensación efervescente en su estómago de ver sus manos unidas a las del castaño. El piso de cuadros blancos y negros le distrajeron unos segundos hasta que, por el pasillo izquierdo y hasta el final pegado a la ventana, Hao se sentó en el sillón de plástico rojo y ribete blanco.
Sobre la pared detrás de ellos un letrero de luz neón roja citaba hot dogs & milkshakes. Lyserg se terminó sentando bien derecho enfrente del castaño a quien la luz roja le iluminaba los ojos oscuros haciéndolos ver del mismo escarlata de los sillones.
—Bienvenidos a Melrose's, mi nombre es Matilda —una mesera en patines y extravagante cabello naranja se había acercado a ellos dos y Lyserg la saludó amablemente de vuelta—, ¿ya saben qué van a ordenar?
Hao se había echado el cabello para atrás cuando miró el menú plastificado que estaba en la mesa observando con atención todo lo que había para ordenar, Lyserg estaba mirando con una sonrisa encantadora a la mesera pidiendo lo que iba a comer.
—Eh… —Hao volteó el menú para encontrar las bebidas y los postres antes de decidirse—, una hamburguesa especial, unas papas y… una malteada de fresa.
Matilda anotó diligente los pedidos antes de deslizarse al otro extremo del restaurante en sus patines de color azul con una sonrisa. Hao se tomó su tiempo analizando el rostro de Lyserg que por las luces rojizas que brillaban sobre ellos no era capaz de descifrar si estaba sonrojado o no.
Pero sin podérselo aguantar un segundo más, lo comenzó a molestar cuando la mesera les trajo la malteada y la coca de vainilla que Lyserg pidió.
—Watt me dijo que le mentiste a tus papás —fingió tomarle a su malteada cuando escuchó a Lyserg atragantarse con su soda e intentar disimularlo con la servilleta—, que le dijiste a tu papá que ibas a ir a casa de los Hudson a hacer la tarea.
El inglés lo miró con esos ojillos de cordero que tenía como si acabara de cometer el peor de los crímenes y luego hizo una mueca de desagrado.
—Esta es mi primera cita.
—Hmm…
Hao lo miraba con esa sonrisa demoniaca, era tan encantador que a Lyserg le daba nervios nada más de verlo.
—¡Ya! —intentó defenderse el peli-verde jugando con el popote en su vaso—, si les decía a mis padres que iba a tener una cita iba a comenzar un interrogatorio.
El castaño estaba jugando con la crema en la cima de su malteada sin dejar de verlo de manera maliciosa, muy entretenido de las reacciones del británico quien parecía morirse de los nervios queriendo darle explicaciones de lo que hacía o dejaba de hacer en su casa.
—Oh… ¿entonces te daba pena contarles a tus padres que saldrías conmigo?
Lyserg se terminó encogiendo de hombros en su lugar con un adorable puchero en las mejillas. Hao tenía ganas de besarlo hasta que se cansara y no soltarlo.
—No sabía que querías presentarte como mi cita.
Mierda.
—¿Tú sí le dijiste a tus padres que venías en una cita?
Hao se quedó un rato callado fingiendo que estaba muy ocupado recogiéndose el cabello, cuya liga se encontraba entre sus dientes para no perderla.
—Na, les dije que iba a quedarme en la escuela.
Y Lyserg se empezó a reír de él, llevándose las manos al abdomen.
—¡Bien, aquí están! —Matilda los interrumpió justo en ese momento, trayendo una bandeja consigo donde depositó dos hamburguesas con sus papas y, por último, una copa de plástico con pastel, helado y mucha crema batida—, si necesitan algo más no duden en decirme, ¡provecho!
Antes de que Matilda se fuera patinando, Lyserg la detuvo siendo completamente consciente de la orden de ambos.
—Disculpa, nosotros no ordenamos esa.
Matilda los miró a los dos y luego sus dos coletas color naranja se agitaron junto con la diadema de corazones saltarines en su cabeza.
—¡Ah! Durante todo este mes a la pareja número treinta del día se le regalará esa copa, ¡y hoy ustedes fueron los afortunados!
Oh.
Lyserg solo fue consciente de que Matilda ya se había ido a atender otras mesas cuando giró a ver a Hao y como si fuera un sentimiento compartido ambos comenzaron a reírse por la situación.
—¡Abre la boca, Diethel! —Hao llevaba más de dos minutos con la cuchara levantada en dirección a los labios del inglés quien giraba el rostro para no verlo—, ¡te voy a pellizcar la nariz para que la abras!
—¡No qui-ewkwksersw
Finalmente.
El brazo ya se le empezaba a cansar cuando el inglés se descuidó y le terminó zambullendo la cuchara en la boca. Ese postre estaba delicioso, y como solo les habían dado una cuchara, Hao encontró conveniente sentarse al lado del inglés para comer ambos de la misma copa y de la misma cuchara.
—¡¿Por qué hiciste eso?!
Hao sonrió comiendo un poco más de helado de fresa sin dignarse a mirarlo siquiera.
—Si no vuelves a abrir la boca cuando te lo pida te voy a pellizcar la nariz.
Acto seguido Lyserg lo vio tomar la cuchara llena de pastel y helado, lo vio también acercarla a su rostro que ya no podía estar más sonrojado. A lo mejor Hao no era del todo consciente, pero Lyserg ya no sentía mariposas en su estómago si no todo un enjambre de abejas asesinas por la felicidad que experimentaba de estar allí. Pero incluso así, se volteó mirando a la ventana queriendo ignorarle completamente, no fue sino pasados unos segundos que vio la cuchara alejarse.
Extrañado giró a ver al castaño.
Error.
Lyserg terminó abriendo los ojos hasta que casi se le saltaron de la cuenca para enterarse que Hao le estaba besando. Y la peor parte era que le estaba apretando la nariz para que abriera la boca. El británico solo fue consciente del trozo de fresa deslizándose en su boca cuando la abrió para respirar en medio del beso.
La frutilla se empezaba a deshacer conforme ambos se besaban con más fuerza y su propio cuerpo se deslizaba por el plástico del asiento hacia abajo. A Hao pareció no importarle ni por un segundo cuando le tomó por la cintura y la espalda para mantenerlo debajo de él y morderle las mejillas sonrojadas y calientes.
—¡Hao! ¡Hao! —Lyserg le empezó a susurrar con histeria mal contenida, queriendo alejarlo por los hombros—, ¡estamos en un restaurante, nos van a ver!
Besando las mejillas arreboladas y los labios aterciopelados con sabor a fresa, a Hao no pudo importarle menos.
Allie, espero que si lees esto ya no se te dañe el corazón (?)
