Mucho Gusto, les presenté un libro de ficción y la lectura de mi vida. Los personajes de OP no me pertenecen, salvo un personaje extra. Espero que les guste mucho
Sumergido en el profundo y oscuro océano yacía un joven que lentamente perdía la capacidad de respirar mientras miraba el agua que se iluminaba por la luna, cerro sus ojos y con el poco aliento que le quedaba dejo salir un suspiro en forma de burbujas provocando que su cuerpo se contrajera de dolor y lentamente cerro sus ojos como si la muerte lo esperase, ¿Quién es digno de morir ante la oscura noche en donde las estrellas ignoran aquel hombre ahogado y un alma lamentarse y rendirse de no lograr sus deseos y su libertad de vivir?
"Lo siento, pero aún no puedo llevarte"
Una cálida voz de escuchaba en su mente, pareciera que incluso aun así su muerte era imposible a pesar de que ya el cuerpo se encontraba en las profundidades, ¿era una clase de chiste de vida que tenía?, no lo sabía. Sus ojos se abrieron lentamente habiendo despertado sentado en una silla que lo tenía esposado y observo que se encontraba frente a una mesa con una taza vacía y bretado tanto de las orillas como el de la superficie, no sabía qué hacía en ese lugar, ¿acaso era el paraíso o un juicio de sus actos? Entonces un sonido proveniente de la taza hizo que el volviera de sus pensamientos y vio como terminaba de quebrarse la taza haciendo que los recuerdo del joven lo bombardearan tanto de momentos tristes como de alegres y empezó a llorar por inercia, se agitaba tratando de quitarse los grilletes que lo contenían hasta romperse y cubriendo su rostro con las manos cayo de rodillas, fue ahí cuando confirmo que ya no podía volver a la vida.
"¿tienes miedo de vivir?"
Otra vez era la voz que había escuchado, eso lo molesto, así que grito de impotencia con rostro furioso y lleno de lágrimas, deseaba vivir otra vez, deseaba ver a sus seres queridos, deseaba una esperanza de librarse de aquellos pesares que atormentaban su pasado, presente y futuro; pero a pesar de eso no respondió y simplemente miro los restos de la taza con ojos vacíos de esperanza, sin brillo
"Lo siento, pero no puedo ayudarte"
El joven esbozo una sonrisa forzada, no importaba ahora, ya no importaba quien era antes y el motivo de su muerte porque a nadie le importaba y entonces tomo los trozos de la taza y como si fuera comida, se los trago sin dificultad pues ahora ya no era humano, tampoco un espíritu, era un Errante
"lo siento"
―También yo, supongo que era mi destino ―
"No tenía que ser así porque tú nunca tuviste destino ni siquiera una existencia
―Entonces siempre fue así—―
"lo siento, fuiste mi error, uno que nunca debió suceder y aun así aquí estas sin alma y cuerpo, sin un destino al que te guíes, un errante, un ser sin ser"
―Ahora ya no, yo soy…―
Un joven apuesto, alto y de perfil de clase alta de cabellera rubia y ondulante caminaba en medio de un pasillo blanco limpio y con anuncio de espera en la puerta de cristal que llevaba a un quirófano, esperando impacientemente la llegada del doctor. ¿Por qué tenía que pasar todo esto?, él estaba bien hace tres horas con esa sonrisa que se le caracteriza mientras llevaba puesto ese sombrero de paja con listón rojo, todavía lo recordaba mientras corría impaciente por subir a los juegos mecánicos mientras comía golosinas sacadas de su bolsillos del pantalón, Entonces Sabo empezó a llorar de impotencia y frustración, él estaba ahí quieto con hombros alzados y sus manos formaban puños, deseaba ser fuerte, deseaba que su hermano fuera tan fuerte para librarse de la muerte. Un par de minutos después una enfermera salió del quirófano acalorada mientras se masajeaba el cuello y se dirigió al rubio
―Usted es familiar directo del paciente―
―Si, soy su hermano, ¿todo bien? Él está bien ¿cierto? ― El joven estaba nervioso y en pánico que sostuvo a la enfermera de ambos hombros agitándola levemente, ella enojada forcejeo quitándolo de encima y suspiro
―Él está estable, la cirugía resulto más larga por la bala que estaba cerca de la aorta del corazón, había perdido mucha sangre debido a las lesiones en sus pulmones por los fragmentos de su caja torácica, despertara mañana al mediodía, lo mantendremos vigilado esta noche así que cálmese ― dijo seriamente un semblante irritante por lo que se retiró rápidamente a descansar, pareciera que no era su día por lo que Sabo supo que fue imprudente y se hizo a un lado para que la enfermera se retirase
Pasaron tres días y el joven moreno empezaba a mejorar, mayormente se dormía debido a la falta de comida que eran remplazados por soluciones y medicamente administrados por vía intravenosa. El joven giro su cabeza hacia una pintura del océano que suplantaba la ventana, no sabía cuánto tiempo estaba allí o cuanto había dormido, estaba fastidiado no sabía si era de noche o de días y aún tenía dificultad al respirar por lo que moverse no era una acción favorable
"quiero irme Sabo, ¿Dónde está ahora?, me siento tan solo"
Entonces en frente de la camilla un joven alto de cabellera ondulada y negro y de ojos igual color sin brillo alguno, le adornaban unas pecas debajo de sus ojos y parte de su nariz, era apuesto no lo negaba. Mostraba un semblante frio y desafiante que lo observaba como si fuera una escoria, ofendiendo al pobre joven moreno que apenas y se había librado de la muerte.
― ¿Quién eres tú?, ¿Cómo entraste sin un permiso?, ¿eres un asesino? ―
―Cuestionas mucho niño, y si no debiste verme ahora si estas vivo, me largo de aquí ―
Como si esas palabras hicieran más emocionado al joven, le ordeno que se detuviera porque estaba aburrido, deseaba hablar con alguien no importaba si era un fantasma o un asesino
― Por favor detente al menos habla conmigo un rato, estoy solo y soy el único al que puede verte ― Imploro el joven otra vez mientras se acomodaba con dificultad agarrándose el pecho y jadeando por el dolor. El otro solo lo miro unos instantes pensando si debía hacerlo o no, pero como no había muchas oportunidades como estas, prefirió acercarse al chico y sentarse en el suelo recargándose en la orilla de la camilla. El joven misterioso empezaba a lamentarse de hacerle compañía aquel moreno que tenia vendas alrededor de su pecho y , no es que fuera algo que no viera todos los días, ni tampoco por tener lastima, solo tal vez por ser peculiar por el simple hecho de verlo y hablarle ya era algo fuera de lo común. El ambiente en la habitación era silencioso, pero no incomodo para ambos, pero sabia tanto Luffy como el chico misterioso que tenían que hablar uno de ellos, por lo que empezó hablando el moreno
―Me llamo Luffy, tengo 20 años, bueno acabo de cumplirlos. Eso también me recordó que apenas sobreviví después de que me disparara mi madre en mi cumpleaños, eso no me lo esperaba, yo creí que me amaba por ser su hijo ―
Al momento de mencionar a su madre, luffy agacho la cabeza sintiéndose culpable porque la razón de aquel acontecimiento era porque ella había perdido la cordura por su culpa, Sabo lo comprendía en parte, pero sabía que no le gustaba que él hablara del asunto y era algo que no era mencionado en la familia. El errante al sentirse incomodo miro el rostro del chico y trababa de descifrar aquella expresión en el rostro de Luffy, éste ultimo se percato de la mirada y fácilmente escondió todo ese dolor y pesar que cargaba y esbozo una sonrisa radiante, por lo que el errante se disgusto por el cambio de humor, ¿tan lamentable era el mocoso?, suspiro resignado ya que no quería saber de la vida del otro así que solo siguió mirándolo sin expresión alguna
― Sabes tengo un secreto, aunque creo que ya no lo es si te lo cuento, pero puedo ver espíritus, pero no los escucho, aunque eres el primero que puedo oírte ¿Por qué será?, Sabo no quiere que hable de eso ya que muchos me han lastimado por eso y él cree que es mejor no decirlo para que pueda tener amigos. ―
― Hablas mucho, aunque los espíritus que tú llamas son errantes como yo, son seres negados a existir o que vivieron siendo errores de dios y cuando mueren su existencia de aquellos que lo recordaron son olvidados, de seguro no recuerdas sus rostros. ―
― ¿Entonces es así? Con razón no recuerdo los retratos que dibujo en algunas ocasiones, de seguro son ellos, pero me pregunto si pude hablar con ellos ya que solo recuerdo que alguien me consolaba cuando estaba solo. ―
― ¿los dibujaste?, ¿Por qué? ―
― Supongo que fue a petición de ellos, aunque ya nunca los volví a ver. ―
― Es porque existieron en tus dibujos, ellos se convirtieron en dibujos. ―
El joven se conmociono por la respuesta vaga del errante, ¿acaso los mato dibujándolos o les hizo un favor en existir?, no lo sabía, pero en cierta medida se sentía culpable por algo que para él era correcto, entonces se disculpó con el pecoso, pero éste no le importaba ya que según los errantes existir de alguna manera era algo bueno, al final de todo eran seres necesitados implorando la esencia de la vida. Siguieron hablando de los errantes hasta que Luffy se quedó adormilado
― Volverás mañana ¿cierto?, No quiero estar solo, por favor. ― Dijo acomodándose en la cama para dormir, el pecoso solo lo observo y acaricio su cabeza gentilmente y se marchó.
En esa misma noche mientras tanto Sabo conducía en su motocicleta dirigiéndose a un edifico abandonado lejos de la ciudad, una vez allí se quito el casco y se puso un par de gantes negros de piel en ambas manos y unos googlees en su cabeza. Abrió la puerta que se deslizaba lentamente y con pasos lentos se dirigió a un hombre atado de pies y manos, traía un pañuelo sucio insertado en su boca y pareciera que había sido torturado recientemente ya que se observaba moretones y cortes en todo su cuerpo como también su ropa manchada de sangre y mugre
― Realmente apestas, supongo que le diré a los chicos que una vez que te vayas de mi presencia te lleven un chapuzón, te agradara estar en el agua. ― Dijo con una sonrisa mientras observaba a su victima que trataba de gritar y soltarse, eso molesto al rubio que lo empezó a golpear con un tubo de acero, la victima gimió de dolor al ser golpeado, sentía que la sangre que salía desde su garganta lo ahogaba, por lo que era realmente difícil de respirar, Sabo cansado de todo este acto, le saco de la boca la tela manchada de sangre y le mostro una sonrisa mientras lo sujetaba por la garganta
― Debiste cumplir con tu trabajo en matar a la mujer para que mi hermano estuviera a salvo, ¿pero que hiciste?, te revolcaste con ella y te uso para que te robara el arma y le disparara a Luffy, no creas que tampoco se sobre el lavado de dinero que obtuviste por robar los bienes de la compañía de mi padre, eso sin contar que también trataste de matarme después de que saliera del hospital. ―
Entonces el hombre le escupió a Sabo y le insulto y toda su familia, cansado del drama de su supuesto guardaespaldas le disparó a quemarropa en la cabeza del sujeto poniendo fin a su vida. Entonces se limpio la cara con un pañuelo húmedo sacado de su bolsillo de su chaqueta y con su celular llamo a sus empleados a realizar la limpieza del edifico y llevar el cuerpo al mar. Una vez terminando la llamada se acomodo el casco y se dirigió a la moto mientras se quitaba los guantes.
― Tiempo sin verte, esperaba a que terminaras tu trabajo de héroe para saludarte. ―
Sabo se detuvo, conocía bien la voz y volteo a ver al pecoso que le sonreía con brazos cruzados sentado en la moto. El rubio no sonrió, sabia que era él, desde pequeño al igual que Luffy tenia esa especia de poder peculiar de ver errantes, pero no se lo había dicho a nadie eso incluía a Luffy, así que lo ignoro y lo atravesó, se acomodó en la moto y lo encendió
― Vamos solo un saludo no hará nada de malo, después de todo me olvidaras en un par de días―
En efecto tenía razón, los errantes eran olvidados con el pasar de los días y si volvías a toparte con ellos los recordabas cuando ellos te hablaban. Sabo suspiro con pesar, deseaba ver a su hermano lo más rápido posible así que accedió y lo saludo con un gesto y se marchó. El errante al verlo marchar dejo de fingir y camino hacia el cadáver, lo observo un momento y con su mano lo atravesó y saco una taza fracturada por todos lados, lo termino de quebrar y se lo trago fácilmente. A diferencia de los espíritus, los errantes eran seres sin ser, sin destino alguno, fáciles de olvidar y sobre todo tenían la peculiaridad de comer almas sin valor alguno, las almas de los pecadores.
¡Hola a todos! Espero que les haya gustado el primer capítulo, tengamos que pensar en algo diferente, pero decidí por este, que me inspire en momentos oportunos, donde no puedo dejar de leer. La historia así que no te preocupes.
