Gui: Saludos. Este fic es todo un experimento. La idea nació hace cinco años en mi cabeza. He tardado mucho en ponerlo en pie, pero tampoco he estado mucho en FanFiction. Es una fantasía provocada por mis ganas de saber más sobre el pasado de los Juegos. Una fantasía que responde a mi pasión por el personaje de Maysilee Donner, y la cantidad de conexiones que tiene, con la madre de Katniss (y el padre), con Hatmitch (otro personaje que amo), con el panadero, con la resistencia... Me lo he inventado todo, aunque he intentado acercarme al canon en los Juegos. Los Juegos no eran mi interés principal. Empecé por la familia. Así que de momento sólo veremos a sus progenitores. Espero que os guste.

Otra novedad en mi forma de trabajar: el fic está terminado. Lo acabé con el NaNoWriMo de 2018, de hecho. He decidido publicar un capítulo cada poco tiempo, porque además son cortos. Es decir, que no habrá retrasos.

Disclaimer: Agradezco a Suzanne Collins la creación de estos personajes que me fascinan. Espero que los míos no desentonen.


Nació y murió una estrella


El tío Donner y su sobrino

Garan Donner era tío de Harra, aunque no tenían lazos de sangre.

Había compartido el pan con Rosamund, la hermana de su padre, después de entrar en casa con ella de la mano. Sin embargo, la hermosa novia había muerto al dar a luz a un bebé que sobrevivió muy poco a su madre.

A Garan Donner le quedaba un hermano mayor que tenía dos hijos. El pequeño, Cypro, murió en los Juegos con diecisiete años, poco después de las muertes de Rosamund y su bebé. El vencedor del Distrito 4 de aquel año, la 30ª edición, le clavó un cuchillo en la garganta delante de los ojos de su madre, su padre, y su hermano Denh. Los tres vieron brotar la sangre a borbotones y perdieron toda fe en la humanidad. El padre, Varan Donner, se metió en líos en la mina, mayores que nunca, y los Agentes de la Paz, hartos de darle latigazos, le quitaron el sustento. La madre, una chica escuchimizada que había nacido en los límites de la Veta, nunca pasando hambre, pero siempre mal nutrida, siempre al borde de la depresión, no pudo soportar perder su respetabilidad junto con su hijo y se suicidó. Para esconder el suicidio, Varan Donner se declaró culpable de asesinato, en contra de los consejos de su hermano Garan. Los Agentes de la Paz no se hicieron de rogar.

Cuando Rosamund aún vivía, recién casada con el tío Donner – así lo llamaba Harra – hacía un potaje delicioso. Garan Donner y el padre de Harra compraban con sus ganancias mineras los fiambres y el queso de cabra de los Faith, y Rosamund cultivaba en la parte trasera de su jardín una cantidad olorosa de verduras. Compartían comida porque la madre de Harra trabajaba fuera. Cuando murió Rosamund y Harra se libró de los Juegos, el tío Donner le consiguió un trabajo en la mercería de la señora Wood, con las hijas de la señora Wood. Para celebrar los dieciocho años de Harra, decía, pero tenía los ojos anegados en lágrimas.

Harra aportaba dinero para componer las cenas, y compraba pan y galletas en la panadería, pero no mantenía el huerto y no se atrevía a hacer potajes. Garan Donner y el padre de Harra esperaban que los hiciese ella y ella pensaba que alguno de los dos hombres le enseñaría a hacerlos algún día. En consecuencia, tomaban comida escasa, víctimas de un malentendido absolutamente inconsciente.

Pese al ambiente desolador, se lo pasaban bien. El tío Donner era encantador. Cuando salía de la mina, donde se ocupaba de papeleo, iba a ver a Harra a la mercería de la señora Wood y le contaba las tonterías que habían dicho los mineros, al entrar y al salir.

Harra remendaba todo tipo de trapos y ropas, manteles y delantales, y no se le daba demasiado mal. Cuando las cosas empeoraron, tuvo que ponerse a hacer lazos y telas con las hijas de la señora Wood para aumentar la producción y tener algo de dinero asegurado.

Harra y Denh Donner se conocieron el día de la ejecución. El chico no parecía afectado por la muerte de su padre, acusado del asesinato de su madre, a penas un año después de la muerte de su hermano en directo por televisión. Cuando llegó con el tío Donner a la mercería, saludó a Harra sin pararse ante ella y centró toda su atención en la tercera hija Wood, que era mayor que Harra y tenía el pelo oscuro y largo, brillante y abundante. Se llamaba Fancy, y se creía la reina del lugar. Antes de que acabase su turno, Harra vio en una esquina a Fancy Wood y Denh Donner besarse de forma muy desagradable.

Realmente, Denh Donner no tenía mucho que ver con su tío Garan.

El tío Donner, antes, comía con Harra y su padre todos los días lectivos. Los fines de semana se iba a comer con su familia Donner. Eran los días en los que la madre de Harra volvía a casa. Se pasaba toda la semana trabajando de interna para el alcalde y solo a veces pasaba a ver a Harra, primero al colegio y después a la mercería. El sábado por la mañana volvía a casa y se marchaba el domingo muy de noche. Harra la quería mucho y siempre le hacía ilusión verla y hablar con ella.

Había conocido a Denh Donner un miércoles. El sábado ya tenía muchas quejas que someter.

Su madre volvía cansada y sonriente, con algo más de dinero para comprar alguna ropa, algún capricho, y la comida del fin de semana. Las protestas de Harra le hicieron reír:

–Harra, guapa, este chico acaba de perder a sus padres en una tragedia que le provoca dificultades en el trabajo y su hermano pequeño murió hace un año en los Juegos del Hambre. –Hizo una pausa y miró a su hija con reproche–. Tú no sabes lo que es perder a un hermano pequeño porque no tienes hermanos –y acompañó el comentario con un movimiento de cejas– y has sobrevivido a la amenaza de los Juegos. Tus dos padres están vivos. Y ni siquiera saludas a tu madre cuando vuelve a casa.

Harra se sintió fatal. Le dijo a su madre que cuidaría de Denh Donner y escuchó cómo se quejaba de los seis hijos del alcalde, de su espantosa mujer y de las manos largas de su aburrido padre. Harra entendió que su madre quería que la rutina se mantuviese pese a los sucesos que acababan de salpicarles. Quería una vida buena e inamovible y las quejas de Harra no entraban en sus planes. Tenía que aceptarlo.

El tío Donner y su sobrino fueron a comer con ellos el domingo. La comida fue ruidosa y Denh Donner fue encantador con la madre de Harra. Hablaron poco de la ejecución de Varan Donner pero Harra no podía dejar de pensar en aquello. Sí que idearon un nuevo plan de comidas, ahora que Denh viviría con el tío Donner. Se quedaron hasta la cena y se fueron poco antes que la madre de Harra, que solo tuvo tiempo de darle un beso a su hija en la frente mientras murmuraba "¿ves como es muy simpático?".

Harra lloró esa noche hasta quedarse dormida. A partir de entonces, veía a Denh Donner en cada comida que antes sólo compartía con su padre y el tío Donner. Tío y sobrino habían vaciado la casa de Denh y se la habían vendido a dos recién casados, Beta Hawk y Garlic Mellark. Harra no tenía manera de deshacerse de Denh y cada vez que lo veía entrar en la mercería sin dirigirle ni una mirada, nada más que un saludo de voz impertérrito, se acordaba de sus lágrimas de aquella primera noche. Su mayor consuelo seguía siendo Garan Donner, el encantador tío, siempre sonriente, siempre dispuesto a hacer una gracia, siempre contándole las tonterías de la mina, pero siempre incapaz de eclipsar la presencia abrumante de su sobrino.


Ahí están los primeros protagonistas. Cuidádmelos.

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