La familia Jackson a tenido que cambiarse a una nueva ciudad debido a la expansión que ha tenido la empresa del cabeza de familia, por supuesto ninguno de sus hijos está muy feliz con el cambio pero su amada esposa ha hecho todo lo posible porque esta transición sea lo más llevadera posible, las maletas ya están hechas, los muebles ya han sido enviados e instalados en lo que será su nuevo hogar.

- No me quiero mudar ya lo he dicho un millón de veces - mascullaba por millonésima vez un chico rubio de unos veinte años de edad mientras fruncía el ceño y observaba con detenimiento la taza con chocolate que sostenía entre sus manos.

- Es por tu padre y su negocio Orión ya te lo he explicado muchas veces - dijo con voz apacible una castaña poseedora de unos orbes caleidoscopios desde la cocina sirviendo más tazas de chocolate y colocándolas en una bandeja para transportarlas.

- El expande su negocio y nuestra vida se arruina - espetó esta vez un castaño sentándose a lado del rubio mientras la mujer colocaba la bandeja sobre la mesa que tenían en aquella cocina que estaba prácticamente vacía debido a que la mudanza ya se había llevado la mayor parte de las cosas, solo quedaban esa mesas algunas sillas, el microondas y esas tazas.

- Hiponóo ya hemos hablado de esto- dijo la mujer al tiempo que le extendía la taza con chocolate caliente sin perderse la mueca que hizo ante la mención de su nombre.

- Si Hipo ya escuchaste a mamá - reía entre dientes entrando en la cocina un azabache y arrastrando una silla para sentarse junto con los otros dos jóvenes, el nombrado lo vio mal y luego a la mujer cambiando la expresión.

- Llámame Belerofonte o Bele mamá ya lo hemos hablado - murmuró haciendo ojitos de cacharro tratando de convencerla de ello, ella solo río un poco y asintió.

- Esta bien Bele pero ya te he dicho que no tienes porque avergonzarte de tu nombre - replico ella sin perder su sonrisa pero el joven en cuestión suspiró agradecido de que no lo volviera a llamar Hipo - Era el nombre de un antiguo Héroe-

- Lo sé mamá lo sé- murmuró mientras sus hermanos reían entre dientes de su desgracia pues así sentía el aquel nombre que por más que dijera su madre que debía ser un orgullo el no lo consideraba así.

- Tritón ¿dónde están tus hermanos? - pregunto un hombre alto de cabello negro, bronceado y de unos peculiares ojos verde mar entrando en la cocina, traía puesta una camisa Blanca y unos jeans, en sus brazos una caja no muy grande en la cual traía algunos sándwiches.

- Están afuera despidiéndose de la piscina creo - se encogió de hombros la verdad es que no le hacia muy feliz cuando tenía que cuidar de los gemelos, siempre le hacían correr de un lado al otro bueno uno solo de ellos lo hacía pero como siempre estaban juntos para él eran los dos y ya.

- Anda a decirles que ya vengan a comer - dijo el hombre al tiempo que ponía la caja y comenzaba a sacar los sándwiches de ella, Tritón hizo una mueca el no quería correr atrás de sus revoltosos hermanos solo para que se vengan a sentar a la mesa.

- Yo iré a decirles - se ofreció Orión al tiempo que tomaba un sándwich y se levantaba de la mesa y Tritón suspiró aliviado de no ser él quienlos llame.

- Uhm cierto - dijo de pronto Belerofonte viendo a su madre - Dijo la señora Phillips que mañana a las diez am ya podemos pasar por Tyson -

- Que bueno que alguien pase bien sus últimos días en la ciudad - murmuró Tritón viendo su sándwich la verdad ninguno de los hijos del matrimonio Jackson estaba muy feliz con aquella mudanza.

- Ya lo hemos hablado chicos - exclamo el padre de ellos sentándose en frente de ellos y viéndole a los ojos esos que cada uno de ellos poseía casi todos sus hijos habían heredado sus ojos verde mar - Tengo que ir ahí a ver como va la expansión y asegurarme de que los Yates que compre lleguen y estén en buen estado, además que será la base de operaciones de toda la empresa- era verdad esa era la razón de la mudanza - también que ese lugar me trae muy buenos recuerdos - miro a su bella esposa que solo sonreía a su lado, ambos compartieron una mirada de amor y estaban a punto de darse un beso.

- Hay niños presentes - declaro entrando en la habitación nuevamente su hijo rubio acompañado por dos azabaches que veían con una mueca de asco a los dos mayores por la exhibición amorosa que estaban a punto de tener.

- ¡Hagan eso en privado por favor! ¡piensen en mis pobres e inocentes ojos! - exclamo con dramatismo uno de los azabaches que arrancó pequeñas risas del castaño, el rubio y el azabache a su lado mientras que el que estaba sentado solo rodó los ojos.

- ¿Inocentes ojos? si claro - dijo con claro sarcasmo el azabache que estaba sentado junto al castaño este río entre dientes mientras que el azabache que habló le vio con expresión según dolida llevándose una mano al pecho.

- ¿Insinúas acaso que no soy inocente? - hablo poniendo rostro de querer llorar - Miralo mamá, mira como me ha tratado tu hijo - vio con ojitos brillantes a su madre que solo río divertida y nego con la cabeza mientras el otro azabache aprovechando la discusión de su gemelo se había sentado en una de las esquinas de la mesa y estaba deleitandose con un sándwich.

- Si ya lo vi Teseus - exclamó divertida al tiempo que le extendía una taza llena con chocolate.

- ¿Es que no vas a decirle nada? - hizo un puchero viendo aún a su madre mientras su gemelo seguía comiendo y su padre le veía divertido.

- Tritón ya hemos hablado de ello - apunto ella y el nombrado gruño fruncio el ceño ella le dio una mirada de advertencia y el resoplo.

- Lamento mucho haberte ofendido pequeño Teseus - exclamo algo irritado el azabache mientras el otro sonreía triunfante.

- Se que no lo sientes en verdad pero acepto las disculpas- dijo con tono solemne Teseus y cuando se disponía a tomar un sándwich se topó con que la caja estaba vacía- ¿Y mi sándwich? - parpadeo un par de veces esperando que mágicamente el sándwich apareciera tal vez. Su padre le vio divertido y señaló a su hermano que estaba terminando de comer un sándwich, Teseus abrió la boca grande y los demás se echaron a reír.

- Perseus - dijo su madre y el nombrado termino de mandarse a la boca lo que tenía en la mano aunque hizo una mueca ante su verdadero nombre.

- Tranquila- dijo su esposo y saco de abajo de la mesa un sándwich.

- Eso es trampa me han asustado - se quejó el azabache tomando el sándwich de las manos de su padre mientras todos reían, así era la familia Jackson un papá, una mamá y seis hijos, la más feliz de aquella familia era quizá Sally Jackson, ella siempre deseó tener una familia grande y lo había conseguido, ahora era momento de volver a aquel lugar lleno de recuerdos que alguna vez dejaron porque sí, Nueva Olympia alguna vez fue su hogar y ahora lo seria nuevamente.

N/A: Si alguien llega a leer esto, disculpen todos los errores que puedan encontrar.

Estoy resubiendo esto.