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N/A 1: Amphibia y sus personajes son propiedad de Matt Braly.

N/A 2: Estimado lector, espero que gustes de esta lectura tanto como ya escribiéndola. Lamento si los capítulos no son tan largos como quisieras pero este escrito se irá haciendo sobre la marcha, usando mis ideas base para darle forma. Esta historia también será compartida en WattPad, así que espérala.


El cubículo en el que se encontraba estaba totalmente limpio y ordenado. Nada mas que estantes con miles de archivos, un par de libreros y un garrafón de agua volteado para que pudieran beber agua tras agarrar un vaso.

La joven escrutó con cuidado una vez más el lugar en el cual se encontraba a esas altas horas de la noche. No tuvo otra opción, estaba desesperada y no sabía a quién más recurrir, su mejor amiga de la infancia estaba de viaje por Inglaterra debido a su trabajo de negocios; no quería involucrar a sus padres en esos temas pues el compartir la preocupación con ellos no era una buena idea además de que estos habían regresado a su país de origen hacía ya un tiempo: Tailandia. Los padres de la chica desaparecida también habían invertido casi todo su tiempo en buscar a su preciosa hija, su única heredera de la dinastía Wu.

La joven policía se sentó en frente de ella, sujetando un folder con papeles que parecían ser importantes para la investigación. Examinó una vez más a la simpática chica y soltó un bufido de consternación, detestaba tener que dar malas noticias a personas desesperadas.

—Señorita Boonchuy.

La nombrada prestó atención con un semblante decepcionado, el cómo se había dirigido la agente no le había dado buena espina.

—Han pasado más de tres días y no se ha hallado ninguna pista de la desaparición. Necesito, por favor, por favor, que me dé hasta el más mínimo detalle de la noche en la que ocurrieron los hechos, ¿Dónde estaban? ¿Con quién estaban? ¿Había personas sospechosas? ¿Personas que querían vengarse de ustedes por cualquier cosa? ¿Algún negocio que haya salido mal? ¿Algo? Cualquier cosa es importante.

—Yo… le he dicho todo lo que sé, agente Fénix. Esa noche del 27 de Agosto salimos las dos a cenar. Todo iba de maravilla hasta que recibió una llamada. Dijo que teníamos que irnos con urgencia. Subimos al auto y en el trayecto se mostró muy tensa al momento de decirme que un acuerdo había salido mal. Supe que mentía pero no quise presionarla con preguntas. Me dijo, que no me preocupara y que pasase lo que pasase no abriera la boca.

La jefa de investigación se inclinó hacia ella, reposando sus codos en las rodillas. Mostró mucha más atención que nunca. Por los informes recabados sabía que Marcy Wu se dedicaba a las relaciones comerciales con países extranjeros. Su reputación había tenido un buen estatus debido a la inteligencia con la cual manejaba las relaciones y, hasta donde se sabía, no había tenido problema con ninguno de sus comerciantes o colegas de trabajo.

—Solo recuerdo… a unos sujetos llamando a la puerta. Una vez atendió divisé a un par de personas bien vestidas. Me tensé demasiado, pues Marcy empezó a hablarles con cortesía, cómo si los conociera de toda la vida. Uno de los sujetos le mencionó que tenía que acompañarlos ya que un embajador necesitaba hablar con ella por teléfono, el que se encontraba en su oficina, asumí que era por el ID y los fraudes de rastreo, que por seguridad debía atender en su zona de trabajo. Tras unos segundos Marcy asintió como si nada, sus palabras habían sido firmes y sin rastro de temor.

«Regreso cuanto antes. Todo va a estar bien.»

—Fue lo último que me dijo antes de cruzar la puerta de la casa. No, sabía que nada iba a estar bien, miré su semblante, era un semblante de tranquilidad disfrazada. Y yo… yo no hice nada, ni le dije que la acompañaba. la voz de Anne empezó a ser de angustia.

—Señorita Boonchuy, le pido que respire por favor.

—¡¿Qué clase de novia soy si no tengo el valor para ir con ella y asumir riesgos?! sollozó tomándose violentamente de su cabello esponjado.

—¡Por favor cálmese! Si no se calma será mucho más difícil continuar. ¿Quedó claro?

La joven atinó a asentir lentamente, tratando de conservar la cordura. Se limpió el rastro de moquillo que escurría de su nariz. No quería perder la cabeza pero el no escuchar buenas noticias sobre la desaparición de Marcy no le resultaba gratificante.

Fénix reposó en el respaldo de su acolchonado sillón y juntó rápidamente las palmas de sus manos, llevando sus dedos índices a la altura de su comisura. Ver el estado en que la joven castaña se encontraba le destrozaba el alma ya que… el vivir una experiencia similar a la suya la habían inspirado a trabajar como agente de policía a tal grado de llegar a ser la jefa del Departamento de Investigaciones. Estaba consciente de la impotencia que sentía en esos momentos la solicitante.

—Escucha, Anne. ¿Puedo llamarte por tu nombre? —sonrió de medio lado, en un intento de empatía y consuelo. —Te prometo que no descansaré hasta tener información sobre el paradero de la señorita Wu. ¿Quedó claro? Pero debes confiar en mí y hacer todo lo que te diga. ¿Estamos?

Recibiendo un desganado asentimiento de su parte, Fénix se levantó de su lugar siendo su acción imitada por la otra fémina. Señaló cordialmente la tacita de café que tenía sobre una mesa de luz pero solo recibió una negación esta vez.

—Ahora, ve a casa, toma una buena ducha con agua caliente y trata de dormir lo más que puedas. Si tenemos información te prometo que me comunicarle contigo cuanto antes.


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Desde luego que no podía conciliar el sueño o siquiera pegar un ojo. Se mantenía en el límite de su enorme ventanal de cristal. La vista de su departamento era majestuosa pues a pesar de ser de noche las luces de los demás edificios empresariales hacían un desfile de luces, similar al crepúsculo en el horizonte cuando apenas sobrevivía al ser intersectado por los árboles.

Anne pudo sentir el viento helado sobre su cuerpo, pero en lugar de que la molestara, la sensación le agradó bastante. Observó a su alrededor, la penumbra no impidió que notara las pertenecías de Marcy y las suyas. Había revisado en todas las cosas de su novia para encontrar el mínimo detalle o justificante de su desaparición pero por más que había buscado o intuido no había absolutamente nada que pudiera ayudar a las hipótesis.

De pronto su celular sonó, anunciando un mensaje de Whats. Esperanzada a que fuera la agente Fénix, sintió su corazón martillear contra su pecho al llevarse una pequeña decepción.

«Anne, he regresado a California lo más rápido que pude desde que me informaste lo de Marcy. Los horarios aquí son totalmente lo contrario en Inglaterra. Hazme saber las cosas y nos reuniremos para charlar.»

—Sasha. —musitó con una linda sonrisa en sus labios. La compañía y apoyo de su mejor amiga le vendría mejor que nunca en esos momentos.

«Gracias amiga. Te necesito más que nunca.

Estoy asustada y no sé a quién más recurrir, no sabes cuánto me alegra que estés por acá.

:') »

«Todo va a estar bien, verás que de una manera u otra todo se resolverá. Te veo mañana a medio día en el parque central. Ánimo.»