FIC

Historias de Albert y Candy

Mi Dulce Señorita White

Por Mayra Exitosa

capitulo 1 Annie Britter

- Te dije que era lo mejor, William. Somos la pareja perfecta, verás que cuando nos casemos estaremos juntos y seremos muy felices. - Annie, no puedo anunciar un compromiso formal, hasta que se me de autorización, soy el patriarca del Clan Andrew, no aceptan a mi mujer si no cumple con requisitos que piden en mi Clan, así que, por el momento, solo novios, necesito ver esos requisitos y… si deseas que nuestra relación avance, te recomiendo pasar unos días con mi Tía Elroy, sería mejor que te conociera y sepa lo buena y dulce que eres. - Lo haré. Solo por ti. Annie le daba un beso a su dedo y este se lo ponía en sus labios.

Albert no estaba seguro de esa relación tan apresurada, ella estaba enamorada antes de su sobrino Archie, y de pronto, giro a quererlo a él. Se le hacía extraño, ya que Archie no le había dicho nada de su relación y ahora estaba con otra chica y no le parecía bien tener un noviazgo con la ex de su sobrino.

Para Annie, era una vendetta, su venganza por haber sido rechazada por su novio, todo porque ella había tenido un pasado con otro hombre, el cual era conocido de la familia, ahora resultaba que no era buena para él, pero cuando se dedico a seguir a William no fue difícil comprometerlo a aceptar una relación entre ellos. Ahora lo visitaba todos los días a la misma hora en su oficina, y aunque no era Archivald, su tío estaba más atractivo y mejor posicionado económicamente, en cuanto se casará, buscaría la forma de darle una lección a Archivald, en esos días encontrar a una mujer que solo se fije en un hombre y no tenga relaciones extramaritales, no es normal. Como quería encontrar una virgen a su edad, como si fuera él un santo, bien que anduvo con mujeres y ahora resultaba que ella no era adecuada.

En la mansión Andrew, Candy acomodaba los almohadones de la Tía Elroy y conversaba con ella, - Mire, si seguimos con este paso, pronto podré regresar al hospital, cada día la noto mejor, su semblante es mas cálido, su color ya vuelve de nuevo, su presión ha mejorado también, es usted una paciente formidable, no me necesitara. - Señorita White, le pido de favor que no se vaya, no me deje aquí, usted me hace conversaciones muy buenas, permítame ser egoísta y quedarme con usted más tiempo. - Por mi no hay problema, usted me contrató y este lugar es hermoso, cuidarla a usted me parece un abuso de confianza, siento que cuando estoy aquí, es como estar de vacaciones, usted quiere que conversemos, que la acompañe a todos lados y aquí cada que giras a ver un lado, es un paisaje divino, que ya me da pena cobrar mi sueldo. - Lo tiene muy bien ganado, es usted muy amable, en estos días no conozco a nadie, que tolere mi presencia, siempre fui muy estricta con mi familia, mis sobrinos poco vienen y usted se ha vuelto indispensable para mí, es como si sintiera que mejoro con solo tenerla, creo que forma parte de mis medicamentos para mi presión. Candy le sonreía, sacaba la silla de ruedas que no era necesaria, pero la llevaba a tomar un poco de sol, tenían un lugar especial de flores de ornamento en la que no tardaba en abrir unos tulipanes negros y estaba emocionada por verlos, a lo que los revisaba diariamente para ver si estos pronto lo hacían, había una orquídeas divinas y cada flor exótica que deseara, era posible que la tuvieran en ese lugar, era increíble que los sobrinos no vinieran, había un taller, con herramientas que podías arreglar cualquier cosa que necesitaras, un paradisiaco lugar romántico para pasear en lancha, un bosque que su olor te envolvía y deseabas esconderte entre los árboles por horas, los rosales parecían perfumar la mansión, un kiosco se iluminaba por las noches y era el lugar más hermoso donde podía ver flores flotantes nocturnas en el lago, había un sistema de riego automatizado, una forma que encendía aromas que eran especiales para alejar los bichos de la zona de la mansión y los parajes, cosa que con ciertas flores en un costado del lago, era suficiente para que no hubiera insectos indeseados, estaba todo divinamente arreglado que la mansión era un deleite en todos los aspectos, la señora Elroy había mejorado en un par de meses, su presión era estable, su alimentación ya estaba equilibrada y su animo mejoraba día con día, el querer tenerla ahí, era un privilegio, ella que no tenía a nadie y que había perdido siempre todo, ahora tenía una paciente que no deseaba que se fuera.

El fin de semana llegaba y la novia de su sobrino William llegaba con una maleta, parecía una dama muy elegante y socialmente importante, su nombre Annie Britter. Desde que llegó saludaba solamente a la señora, a todos los demás los ignoraba totalmente, la dama le comentaba amable que estaba siendo cuidada por una enfermera y lamentaba si había días en los que no podía ir al comedor, que se sintiera en casa. Candy le extrañaba eso, pues la señora ya estaba muy bien, pero algo estaba sucediendo ahí, que no sabía que era.

- Bien iré a mis habitaciones a descansar, tuve un viaje muy pesado. - Adelante, que descanses, si deseas puedes pedir tus alimentos en la habitación. El lugar donde se quedaría la señorita Britter era de las mejores, estaba cerca de los jardines, pero compartía el balcón con el de la señora Elroy, parecía estar muy lejos, pero realmente estaban relacionadas por el balcón, si la dama era buena, pronto estarían compartiendo un te entre ellas en ese mismo sitio. La habitación de Candy también estaba cerca, así lo había dispuesto la Señorita Elroy, para que estuviera a su lado, sin embargo, su balcón coincidía con otro, pero esa habitación estaba desocupada, así que podía sentarse a gusto sin molestar a nadie.

Los días pasaban, pero algo estaba sucediendo, la presión estaba mal, la señorita Elroy se encontraba de nuevo incomoda, preocupada Candy se quedaba cerca, revisando que era lo que la estaba afectando, una noche, ella se quedaba más tiempo y escuchaba en el balcón la voz de la señorita Britter, a lo que la señorita Elroy bajaba el rostro y tomaba su te cerca del balcón frente a Candy, amas sin querer escuchaban la conversación de su vecina, quien salía para hablar por el teléfono.

- Si, es una vieja decrepita, esta enferma todo el tiempo, en cuanto me case con William se irá a un asilo, aquí solo quiere tener una enfermera, son gastos inútiles, ni sale, ni camina, y eso esta mejor, en una de esas se muere antes de que me case… Es millonario, crees que tendremos problemas por una baja de la bolsa, por favor, William es muy listo, me lo contó Archivald cuando fui su novia… Tiene tanto dinero que podría dejar de trabajar y seguiría rico hasta que se muera, además es muy atractivo y debe tener un paquete formidable.

Candy abría los ojos, la boca asustada, la señorita Elroy se ponía pálida, y Candy de inmediato le quitaba la taza de té, así la levantaba de su asiento para llevarla a su cama. - Tranquila, su sobrino es muy listo, ella lo dijo, no creo que se case, tal vez por eso la mando con usted para que la conociera, porque no le dijo que su balcón coincidía con el suyo. - Es mejor así, saber a que atenerse con esa mujer, ¡Dios mío! fue novia de Archivald, que vergüenza, - Piense en lo que dijo, ella estaba adivinando algo, eso significa que no lleva su relación tan unida a su sobrino, solo dijo que debe de tener algo, pero lo ignora, eso es bueno, señorita Andrew, no piense en ella, su sobrino la escuchará y verá que es una persona materialista y sin sentimientos. - Señorita White, ella ¿a que se refería con el paquete? - Supongo que a su cartera, oyó que dijo algo de que es tan rico hasta que se muera, pues supongo que debe ser su dinero, esa mujer no tiene corazón, le da igual cualquier hombre. - Gracias señorita White, ahora con mayor razón no se vaya, quédese conmigo. - Por supuesto, si desea la vengo a acompañar, veo ahora porque se subió su presión. - Piense señorita White, esa mujer pretende enviarme a un asilo, si se lo propone, me mandará al cementerio, lo mejor será continuar escuchando sus conversaciones, parece mejor que encender el televisor. - Si lo toma con esa gracia, estaré encantada de venir a la obra de teatro de la señorita Britter, - Ya que lo toma con tanta amabilidad, que le parece si hacemos doble función, una aquí y otra en el comedor. - Me parece bien, pero no podré acompañarla a comer, sabe bien que como en el exterior, mientras usted lo hace. - Pero luego no tendrá boleto de la primera función, que le parece que me acompañe y le diga que usted es mi sobrina. - ¿Sobrina? - Si, no hemos ido al comedor, puedo decirle que usted es sobrina por parte de mi primo. - Como guste, a mi no me adoptaron así que no tengo un apellido formal, puede inventarme el que desee.

Candy cubría a la señorita Elroy, mientras ella se quedaba meditando, sobre lo que le había confiado su enfermera, ella no tenía apellido, no había sido adoptada, era huérfana. Se quedaba despierta pensando en ella.

William en su oficina sentía mucha paz, ya no recibía una hora diaria a su novia, tenía tiempo para adelantar su trabajo y estaba más relajado, al parecer no era tan agradable que lo visitara Annie, después de todo parecía más un poco tóxica, posiblemente por eso la había alejado su sobrino. Sentado en su sillón, cerraba sus ojos, recordando que pasear por los bosques le daba una paz interior, hacía tiempo que había dejado de hacerlo. Ansiaba tener un poco de tiempo para ser un vagabundo y pasar desapercibido de todo, caminar por los bosques y subir a la colina, ver el atardecer desde esos parajes que tanto echaba de menos. Debía ir con su Tía Elroy, al final, allá había mandado a su novia, tenía que ir tarde o temprano, aunque bien podía irse a la cabaña una semana antes de llegar a la mansión. Sería ideal.

CONTINUARA…


Gracias por comentar, por leer historias de Albert y Candy

llegando a la recta final del reto OctoBert, en las ultimas historias para concluir el reto,

agradeciendo a quienes siguieron una a una todas las historias escritas durante el mes de Octo BERT 2020

Un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa