· Capítulo uno: ¿Qué es lo que sientes?


Era una tarde de verano en Inazuma Town, donde el equipo Raimon se encontraba entrenando en la cancha de fútbol de la secundaria con su mismo nombre.

—¡No paren, chicos! —gritó el capitán Endou a sus compañeros desde la portería.

Todos respondieron con un enérgico "sí". La voz del pelicastaño y sus ganas de entrenar al fútbol los afectaba también de una buena manera.

—Tch, pero bien que no entrenas —se quejó un peliazul, en este caso el travieso Kogure.

—No te quejes, Kogure —habló un grandulón, Kabeyama—, recuerda que nuestro capitán está intentando perfeccionar la mano fantasma a un nivel altísimo.

—¿En serio? Entonces ¿qué hacen Gouenji, Kidou y Kazemaru con él? —preguntó elevando las cejas.

—Supongo que... ¿lo están ayudando?

—¡Kogure! ¡Kabeyama! —gritó un pelirosado llamado Someoka— ¡No se queden atrás!

Kogure y Kabeyama se dieron cuenta de que se habían detenido y estaban a unos cuantos metros lejos de sus compañeros. Se miraron entre ellos entonces para comenzar a correr, pero Kabeyama cayó al suelo de repente dándose un golpe en la cabeza. Éste se sentó y se dio cuenta de que sus agujetas estaban amarradas entre sí por arte de magia, aunque no perdió tiempo en darse cuenta de quién lo había hecho porque mencionó su nombre en un tremendo grito.

—¡Kogureeeee!

Éste se llevó su mano derecha a la boca y empezó a reírse malvadamente. Tras ello, Haruna, quien centró su vista en el campo de juego hace poco, se dio cuenta de la travesura que había hecho el peliazul. Negó con la cabeza reprobatoriamente, tomó una pequeña bosina que tenía en la banca y...

—¡Kogure, no pierdas el tiempo en tus travesuras y ponte a entrenar! —regañó Haruna con un fuerte llamado, aturdiéndolo de paso así como a las gerentes y al equipo completo.

El pequeño peliazul salió corriendo hacia sus compañeros quienes ahora conducían un balón con el pie dominante de una manera intermedia.

...

El pelicastaño se encontraba perfeccionando la mano fantasma junto con la ayuda de sus compañeros Gouenji, Kidou y Kazemaru. Endou, el cual llevaba demasiados intentos al intentar perfeccionar la mano fantasma a un nuevo nivel, decidió tumbarse al suelo por el agotamiento mientras miraba el cielo.

¿Será el agotamiento o... ella? Sinceramente no lo sabía.

—¿Endou? —se acercó Kazemaru tras ver como su capitán no se levantaba del suelo.

—¿Qué ocurre, Kazemaru? —preguntó Endou sin voltear a verlo.

—Te ves raro —Kazemaru miró a Gouenji y a Kidou, éstos también se acercaron—. No, más bien te ves distraído.

—¿Distraído? ¿Por qué lo estaría? —volvió a preguntar el ojicafé, pero esta vez mientras se sentaba y los miraba.

Los tres jugadores se miraron entre sí, divertidos.

—Parece que no se ha dado cuenta —Kidou se cruzó de brazos.

—Tienes toda la razón, Kidou —concordó Kazemaru riéndose levemente.

—Aunque debemos de admitirlo —Gouenji cerró los ojos y sonrió—, Endou está madurando.

Y de repente empezaron a reírse haciendo que las gerentes y algunos del equipo los miraran extrañados. Endou los miró confundido y empezó a hacerles miles de preguntas, pero ninguno de los tres le dio una respuesta por lo que ya molesto por el comportamiento de sus compañeros, les gritó:

—¡Ya dejen de reírse!

Gouenji, Kidou y Kazemaru se detuvieron mientras se limpiaban las pequeñas lágrimas que habían salido de sus ojos.

—Ya, ya, no grites, hemos parado de reír —dijo el diez de Raimon.

—Chicos... ¿qué les pasa? —Endou los miró seriamente.

—¿Qué nos pasa a nosotros? Nada —contestó el peliceleste—. Eso deberíamos de preguntarte a ti —lo señaló—, mas ya lo sabemos.

—¿Saber qué?

—¿Hablas en serio, Endou? —preguntó Kidou mientras se colocaba sus googles.

No debería de sorprenderse de todas formas, sabía que a Endou se le dificultaría mucho en darse cuenta de los grandes y puros sentimientos que sentía cierta peliverde por él, probablemente porque era un cabeza de balón que sólo pensaba en el fútbol, comer y demás. Suspiró. Ya no quería ver a su capitán "sufrir", así que le ayudaría con un juego de palabras.

—Bien —el pelicastaño lo miró—. Empieza con la letra "a" y termina con la letra "r" —comenzó fácilmente Kidou.

Gouenji y Kazemaru rieron tras la manera en la que quería que se diera cuenta.

—No sé por qué dices eso, pero a ver... —Endou se llevó una mano a su barbilla— Es... ¿amarrar? —el rubio y el velocista lo miraron con decepción mientras que a Kidou se le resbalaba una gotita por la sien.

—No —contestó cortante el de rastas.

—¿Asustar?

—Tampoco —le siguieron Gouenji y Kazemaru.

—Entonces... ¡Oh, ya sé! —Endou se emocionó— ¡Fútbol! —se puso de pie de un brinco.

—Eso ni siquiera concuerda con las letras —explicó el delantero enfadado tras ver como su compañero de equipo y mejor amigo era un cabeza hueca.

—Ya veo...—el ojicafé bajó la mirada para volver a pensar.

—Es amor, Endou —Kidou suspiró nuevamente y el castaño achinó los ojos—. Estás enamorado y por eso no puedes concentrarte, sólo piensas en esa persona que logró crear sentimientos en ti —dijo haciendo sonrojar a Endou.

—¿E-enamorado? ¿Y-yo? —tartamudeó Endou— No lo creo... —mentiría si no estaba sorprendido y un poco confundido.

—Vamos —Kazemaru lo miró divertido—, ¿qué tiene de malo estar enamorado?

—No, no es eso, solo que...—cuando iba a terminar la frase el pelicastaño, un rostro de cierta chica apareció en su mente provocando que al instante se quedara callado y enrojeciera.

Así que sí era ella después de todo... Sin embargo, ¿desde cuándo? Sólo recordaba que hace muy poco comenzaba a actuar muy extraño cuando estaba cerca de ella y no podía mirarla por tanto tiempo porque empezaba a sonrojarse aunque fuera leve. Antes podía hasta abrazarla sin problemas, pero ahora tal vez ni siquiera podía darle una sonrisa... Bueno, no era como si le incomodara sentir esto, pero ¿y ella? ¿Sentiría lo mismo?

Guau, ¿esto acaso también involucraba al miedo?

—Bien, al parecer está pensando —dijo el diez de Raimon para buscar a un pelirosado y llamarlo.

Y de nuevo, ¿cuándo se había enamorado de ella, de su mejor amiga?

···

En una banca que se encontraba afuera y la cual estaba alineada cerca del centro de la cancha, tres gerentes andaban preparando las bebidas y el desayuno para los jugadores de Raimon, pero una gerente de cabello verde estaba muy decaída y distraída a la hora de hacer las actividades. Las otras gerentes llamadas Haruna y Natsumi, se dieron cuenta del comportamiento de su compañera por lo que decidieron acercarse a su amiga para saber qué le sucedía.

—Qué cansancio... —bufó la peliverde mientras dejaba las bebidas de los jugadores en una banca.

—¿Sucede algo, Aki? —apareció Haruna sobresaltando a la nombrada.

—Oh, Haruna, me asustaste —dijo nerviosamente Aki volteándola a ver.

—Aki, ¿te encuentras bien? —preguntó esta vez Natsumi haciendo que la ojimarrón se pusiera más nerviosa.

¿Ahora qué hace?

—Aki, cuéntanos qué es lo que te ocurre —la peliazul tomó las manos de ésta, Aki suspiró rindiéndose.

—E-está bien —mencionó comenzando a sonrojarse un poco—, p-pero no le digan a nadie por favor...

Haruna y Natsumi asintieron. Les preocupaba el comportamiento de su compañera ya que estaba muy distraída el día de hoy. Cuando le hablaban reaccionaba muy tarde y se la pasaba mirando a la portería donde se encontraba Endou y algunos jugadores de Raimon. Tal vez sería que... Aki empezó a contarles todo, y cuando terminó de hacerlo, las dos gerentes la miraron sin sorpresa alguna, pero suspiraron tras ver como su amiga estaba roja de la vergüenza.

Así que tenían razón.

—Ya sabíamos que te gustaba Endou—la pelicastaña arqueó una ceja.

—¿Qué? ¿Ha-hablan en se...

—Es obvio, y estoy segura que no sólo nosotras lo sabemos —dijo Haruna sacando una libreta pequeña, interrumpiéndola—. Según mis apuntes para afirmar que te gusta nuestro capitán y no me preguntes por qué tengo escrito esto, te pones nerviosa cuando estás a solas con él, lo ayudas hasta en lo más mínimo sabiendo que él puede hacerlo, te preocupas demasiado cuando se lastima o lo golpean con un balón en la cara, lo miras de una manera ilusionada, etcétera, etcétera, etcétera —saltó algunas cosas y cerró la libreta.

—Vaya, no lo tenía en cuenta —rio a lo bajo—. Sin embargo... —Aki bajó la mirada tristemente— no creo que él sienta lo mismo.

—Aki...

—Está bien —levantó la mirada—. Vamos a avisarles a los chicos que ya están las bebidas y el desayuno listo —sonrió yéndose por éste.

Las dos gerentes no siguieron insistiendo y se limitaron a ayudar con el desayuno, mas no pudieron evitar sentirse un poco mal por su amiga. Ellas sabían que Endou era muy despistado y tardaría en darse cuenta del amor que sentía Aki por él. Igual, esperaban que cuando se diera cuenta de sus sentimientos la correspondiera.

···

—¿Por qué trajeron a Fubuki? —preguntó Endou por la presencia del peliplateado.

Ahora sí que estaba demasiado confundido; ¿qué planeaba Gouenji llamando primero a Someoka y que luego éste trajera a Fubuki? Ni que estar enamorado fuera un problema como para reunirse igual que unos superhéroes que intentan hacer el trabajo de salvar a la gente, pero al parecer, en su caso era que salvarían su amor. Sí, es algo muy tonto... y gracioso. Qué mal ejemplo, pero sí era muy gracioso, ¿no? Bueno, negativo.

¿Saben? Mejor continuemos.

—¿Que por qué Fubuki está aquí? —Someoka rodeó el cuello de Fubuki con su brazo derecho— Es muy popular con todas las chicas, así que deduzco que él es el más indicado como para ayudarte con lo que estás pasando —palmeó el pecho del defensa.

Fubuki lo miró extrañado. Desde que llegó o más bien desde que lo trajeron casi arrastrando hasta aquí, no le habían insinuado nada ni tan siquiera explicado algo, sólo se limitaba a escuchar preguntas que lo confundían más y cosas relacionadas con el amor, tema que no era común porque nunca lo mencionaban. Además, Kidou le había comentado sobre algo antes de irse a entrenar con los demás, pero tal vez no lo entendió en ese aspecto puesto que fue más una amenaza que un comentario para su persona. Observó a su capitán dándose cuenta del leve rumor en sus mejillas.

Oh, creo que ya entendió la razón de su llamado.

—Chicos —todos miraron a Fubuki—, pueden preguntarme lo que sea —dijo con una sonrisa resplandeciente.

—Guau, al parecer se dio cuenta de todo sin decirle —dijo Kazemaru.

—Sí que fue perfecto traerte para esta misión —comentó Someoka separándose del peliplateado.

—Esperen, ¿desde cuándo esto se volvió una misión? —habló Endou— Lo único que quiero ahora es...

—Sí, claro, lo que digas —lo interrumpió el pelirosado.

Endou sólo enarcó las cejas.

—Si ya sabes que Endou está enamorado de Aki —Gouenji se giró hacia Fubuki—, entonces te diré mi idea —dijo para acercarse al defensa y susurrarle algo al oído.

—Claro, yo me encargo —asintió.

Endou, Kazemaru y Someoka los miraron confundidos, mas no les preguntaron qué era lo que tramaban. Fubuki, quien por sabiduría al parecer supo que su capitán está enamorado de unas de las gerentes del equipo, Aki, sonrió para dirigir rápidamente su mirada hacia la banca donde se encontraba junto a las otras gerentes sirviéndoles el desayuno en unos platos y mirar entonces a Endou. Éste, extrañado por lo que había hecho, se rascó la sien.

—Sin embargo, sinceramente no ocupamos hacer nada porque todos sabemos que Endou podrá ser feliz con Aki en un futuro sin alguna ayuda —admitió Fubuki tranquilo—, y yo sé que tiene en cuenta lo que hará porque confía mucho en él. Aunque, quiero desearte suerte cuando decidas avanzar al otro camino y de esa manera formen ustedes algo irrompible —finalizó para darse cuenta de que todos lo miraban raro pero impresionados, entonces rio a lo bajo.

¿Qué puede decir tras ese pequeño discurso impresionante?

—Además de ser popular con las chicas, eres romántico —bromeó Someoka.

Estaba sin palabras, pero por alguna extraña razón sentía que todo lo que había dicho Fubuki era cierto.

—¿No será que tú también estás enamorado? —preguntó Gouenji con una ceja levantada.

—¿Lo estás? —insistió Kazemaru.

El peliplateado volvió a sonreír como respuesta.

Tras ello, Endou se acostó nuevamente en el suelo y comenzó a pensar... Agradecía el hecho de que confiaran también en él para hacer esto solo. No obstante, mentiría si no se sentía un poco nervioso y temeroso por lo que podría pasar cuando él quisiera dar ese paso, y claro, sería recomendable que esperara un poco más para hacerlo, pero sentía que ya había esperado demasiado y que todos sus sentimientos estaban aclarados para expresarlos. De igual manera, esperaba que todo saliera bien cuando aquel momento llegara, se lo tomaría con calma esto mientras pensaba en invitarla a la Torre Inazuma cuando hablaran.

En serio la quería demasiado, sentir como su corazón se aceleraba cada vez que ella pasaba por su mente era una sensación que ya le parecía agradable.

Entonces sonrió de oreja a oreja.

Se sentía feliz y no por estar enamorado por primera vez, sino... por haberla conocido.

Los cuatro chicos que se encontraban con Endou se miraron entre sí de una manera orgullosa. También se sentían feliz por él.

—¡Chicos! ¡Las bebidas y el desayuno están listos! —avisó Natsumi desde la banca — ¡Vengan a descansar un poco!

...

Ya caída la noche en la Secundaria Raimon donde tras haberse concluido el entrenamiento después de unas horas, algunos jugadores de Raimon se despedían para irse a sus respectivas casas con el pensamiento de cenar y descansar por el gran agotamiento que sentían sus cuerpos. Endou, Gouenji y Fubuki, quienes eran los únicos jugadores que se habían quedado junto a las únicas gerentes del equipo, Aki, Natsumi y Haruna. Los tres chicos y las tres chicas seguían presentes en la secundaria puesto que necesitaban dejar el campo de juego, las bancas y el club donde hacían estrategias o en ocasiones comían limpio para que el director de la secundaria no los regañara. Sin embargo, era raro que sólo ellos decidieran quedarse para limpiar... Al pasar unas cuantas horas más, todos terminaron de hacer el trabajo por fin.

Y sí que iban a llegar más agotados a sus casas.

—¡Al fiiiiinnn! —gritó Endou dejándose caer en una banca mientras las gerentes y los otros dos jugadores lo rodeaban.

—No seas escandaloso —regañó inmediatamente Natsumi—, pueden regañarnos. Además, nosotros ya no tenemos las mismas energías que tú.

—Lo siento —el pelicastaño se rascó el cráneo con una sonrisa.

Aki miraba la escena algo celosa, pero de todas formas rio a lo bajo al igual que todos los demás.

—En fin —dijo Gouenji agarrando su mochila para colgársela—. Estoy cansado por lo que ya me iré —avisó el rubio, pero antes de despedirse miró a Endou y le guiñó un ojo, el pelicastaño asintió sin saber por qué—. Nos vemos —se despidió de los demás levantando su brazo izquierdo mientras caminaba sin apuro alguno a la entrada de la secundaria.

Nunca iba a dejar de ser el chico cortante a la hora de despedirse.

—Yo también. Nos vemos la otra semana, chicos ─Natsumi agarró su bolso y con rapidez se puso a un lado de Gouenji.

Todos al ver esta escena alzaron las cejas y por curiosidad no dejaron de ver a sus compañeros hasta que ellos se desviaron.

...

—¿Por qué me sigues? —preguntó Gouenji fingiendo estar confundido. Miró de reojo a la pelicastaña para notar que mantenía los ojos cerrados y el ceño levemente fruncido— ¿Pasa algo?

—N-no —contestó Natsumi de manera cortante, pero eso le pareció divertido al rubio.

Entonces, teniendo en cuenta de que lo haría apropósito para ver si la pelicastaña dejaba de ocultar los nervios de los cuales se dio cuenta por su pequeño balbuceo cuando contestó, tomó la mano izquierda de ella haciéndola sobresaltar. Ahora, pudo presenciar que temblaba y del sonrojo en sus mejillas, acciones que lo hicieron sonreír un poco.

—Me gusta esta sensación —admitió mientras acariciaba lentamente la mano de la chica haciendo que lo mirara. Seguidamente, sintió una felicidad en su interior al volver a pensar en aquello que ocurrió hace poco—. Gracias.

Natsumi solamente sonrió aun si fue de forma tímida.

...

—Bueno, yo también me voy —dijo Fubuki listo para irse—. Adiós —y con eso, se dio la vuelta y comenzó a alejarse de los demás no sin antes dedicarle una sonrisa a Haruna la cual desvió la mirada.

El peliplateado caminaba rumbo a un departamento que había rentado y el cual no se encontraba lejos de la secundaria. Decidió rentar un departamento porque pertenecía al equipo Raimon y no quería regresar a Hokkaido y estar volviendo puesto que tardaría demasiado. Sin embargo, algún día volvería a su hogar... Se detuvo puesto que sintió como alguien lo observaba. No se alarmaría y saldría corriendo, sería peor si fuera un asaltante. Así que terminó por girarse con lentitud, soltando un suspiro de alivio al instante por ver que no era ninguno.

—Perdón por asustarte, Fubuki —pidió disculpas una peliazul mientras jugaba con su cabello.

Sólo era Haruna, la chica que lo cautivó al verla por primera vez.

—No te preocupes —dijo Fubuki con una pequeña sonrisa y rápidamente se acercó a ella para tomar el bolso que traía en sus manos.

—No es necesario que...

—Está bien, déjame hacerlo —la interrumpió el peliplateado con una voz serena, Haruna asintió algo avergonzada—. ¿Vas hacia tu casa? —preguntó.

—Todavía no —Fubuki frunció levemente el ceño—, tengo que ir a comprar antes unas cosas en el supermer...

—Te acompaño —volvió a interrumpir éste—, y no acepto un no como respuesta —dijo con diversión al ver que Haruna iba a negar. Se quedaron en un silencio que no era para nada incómodo, pero decidió romperlo—. ¿Nos vamos? —la peliazul rio a lo bajo como respuesta.

Y de esa manera, ambos chicos comenzaron a caminar rumbo al supermercado con un ambiente agradable que formaron mediante la conversación sobre algún tema gustoso por parte de uno. Mientras lo hacían, Fubuki no dejaba de mirar a la chica que salvó de una caída en la Secundaria Hakuren. Sí que era muy alegre. Entonces sonrió, y tomando de imprevisto un mechón de su cabello mientras se daba cuenta de que ella dejaba de hablar para centrarse en él, se atrevió a declarar con cariño:

—Te quiero.

...

Ahora los únicos que quedaban eran Endou y Aki los cuales sólo trasmitían nervios, sonrojos y daban un silencio el cual era muy incómodo para las dos. Se notaba con claridad que ambos se querían, pero por ser igual de despistados al parecer no lo notaban. Cuando el pelicastaño se había dispuesto a romper el silencio, Aki se adelantó.

—Endou —habló rompiendo el incómodo silencio—, será mejor que ya nos vayamos... —el nombrado asintió algo lento—. Nos vemos, cuí...

—Déjame acompañarte a tu casa —la interrumpió Endou poniéndose de pie de un brinco—. Eh... Bueno, es muy pe-peligroso para una mujer caminar sola por las noches y... y... no quiero que te pase nada —Aki se sonrojó tras lo dicho por Endou mientras que éste se rascaba la sien algo avergonzado.

—Gracias, Endou —sonrió.

Tras esa pequeña conversación, los dos empezaron a caminar juntos rumbo a la casa de nuestra gerente Aki con otra conversación que habían sacado segundos después. Cuando llegaron, ambos se detuvieron en la puerta y se miraron directamente a los ojos por otros largos segundos...

En serio se querían demasiado.

—Muchas gracias por acompañarme —agradeció Aki para dejar de mirarlo—. Buenas noches —y dándose la vuelta, comenzó a caminar a su casa con timidez por haber mirado tanto tiempo sus ojos, pero fue cuando la voz de Endou detuvo su paso.

—¿Te veo mañana en la Torre Inazuma a las seis? —la peliverde se giró y vio como el ojicafé mantenía una expresión temerosa, tal vez por no querer escuchar un no— Tengo algo muy importante que decirte —explicó.

Aki lo miró un poco más, luego sonrió en grande y corrió hacia un Endou que la miraba ahora extrañado. Cuando llegó con él, se inclinó un poco a la derecha para darle un beso en la mejilla y de esa manera separarse.

—Sí, está bien —dicho eso la ojimarrón volvió a correr, pero esta vez a su casa con rapidez.

—Te veo... Claro... —Endou embozó una sonrisa tonta mientras se tocaba la mejilla en donde había sentido hace un momento los labios de su mejor amiga.

Aki al llegar fue rápidamente a su cuarto y se encerró completamente roja. ¿Podrá mirar al pelicastaño a la cara después de lo que acababa de hacer? Suspiró cansada para calmarse un poco y despojarse de la ropa deportiva, seguido agarró su pijama y se adentró al baño a darse un pequeño aseo. Luego de unos minutos, terminó de bañarse y se puso su pijama, se peinó un poco y por último fue a su cuarto a descansar de una vez. Se acostó, se arropó y empezó a cerrar los ojos lentamente no sin antes pensar en su mejor amigo, cabeza de balón, pero sobre todo, en el chico que la enamoró.

—Endou... —susurró— ¿Qué es... lo que sientes... por mí? —entonces cerró los ojos completamente.

Mientras afuera, Endou seguía embobado tras el beso en la mejilla. No podía creer que Aki lo había besado, era algo que nunca imaginó que pasaría, mas estaba muy feliz por eso. Reaccionó tiempo después para empezar a caminar a su casa con una gran sonrisa. De por sí tenía que hacerlo ya porque luego alguien lo confundía con un acosador, ¿no? El pelicastaño llegó a su casa y lo primero que hizo fue bañarse para así dormir más cómodo, luego comer bolas de arroz a escondidas de su madre y por último ir a su cuarto a descansar. Entró a éste y se lanzó sin dudar a la cama, cerrando instantáneamente los ojos poco a poco al sentir el cómodo colchón.

Fue entonces cuando pensó en ella.

—Aki... —musitó el nombre de la peliverde— ¿Qué es... lo que sientes... por mí? —y así, nuestro capitán se durmió con una gran sonrisa.

Fin del capítulo.

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