Buenas, buenas gente preciosa que me lee. ¿Cómo dicen que les va? Espero muy bien en este comienzo de año 2020, cielos que el tiempo pasa muy rápido…mi juventud estúpida y sensual se está deteriorando goddamnit. Pese a que dije que quizás no iba a publicar nada más en este fandom por tiempo, falta de ideas y la vida en general …bueno, mi musa es débil y tenía esto en algún lado acumulando polvo... de alguna manera termine pasando la noche en vela para terminar este capítulo y los dos siguientes.

Porque YuiKyo lo llevo en mi sangre, además de leucocitos, y elementos formes, claramente. Chiste malo, sorry es mi falta de sueño o de personalidad. Bue, antes de que me haga quedar aún más en ridículo, lo importante es que volví con la historia cursi que nadie me pidió porque amo a nuestras chicas, así que si hay alguien por ahí leyendo espero sea de su agrado.

Antes de empezar: Dedicado a mi querido Javier Solis, uhhh me haces sentir muy vieja al poder contar contigo desde mis inicios más locos hasta tu comentario en Snap out, tantas cosas han pasado y me sorprendió mucho tenerte por aquí, si te creas una cuenta mándame un mensaje me encantaría que nos pusiéramos al día...mientras tanto, por tu paciencia y genialidad esta es para ti.

1-. Puede contener situaciones ligeramente sugerentes o insinuaciones sutiles, alguna mala palabra por ahí y en la historia vamos a tener personajes que tienen una mentalidad bastante intolerante respecto a la comunidad LGTBI o extranjeros, no voy a abordar de forma fuerte o tremendamente polémica ninguna de estas cuestiones pero pese a todo quiero dejarlo claro, por si te puede llegar a generar alguna incomodidad.

2-.En el pasado habré tenido algún inconveniente con el rated. Mi problema es claro, M sería andar súper seguro pero por experiencia y en este fandom tan chico es una forma muy segura de que muy poca gente termine enterándose de su existencia. Y si nadie lo lee, no hay motivo para publicarlo. Me paso con Just friends que definitivamente si se merece esa calificación, si eres +18 y tienes ganas e leer algo de nuestras chicas te lo recomiendo y espero atenta tu crítica.

Pero por otro lado esta historia es bastante más suave y tiene más de un capítulo, así que me apegare al reglamento de FF lo mejor posible para evitar tener que catalogarla e otra manera y perder posibles lectores pero sin arriesgarme a exponer a menores de edad a conductas o situaciones que les superen. Cualquier queja al respecto la tendré en cuenta para editar lo mejor posible, sin embargo les quiero recordar que :esta es una historia rated T y citó "adecuado para adolescentes de 13 años en adelante con algo de violencia, lenguaje fuerte moderado y leve o sugerido contenido para adultos". Esta traducción sacada del sitio wiki de fanfiction, dicho esto está bajo su propia responsabilidad continuar leyendo.

3-.Algunas referencias al sistema de gobierno Japonés, a su cultura respecto a los sufijos honoríficos y cuestiones relacionados al contexto de Japón donde transcurre la historia han sido investigadas por internet básicamente usando tanto wikipedia como espaiwasabi y sitios similares que hablan del país en general, cualquier error es mío así que sepan perdonar y pueden comentarlo si desean.

Un poco cliché pero he tratado de volverlo otra cosa, espero les llame la atención.

Obviamente ni Yuru Yuri o sus personajes me pertenecen de ninguna manera además de mi imaginación, de lo contrario YuiKyo sería canon ;).

En fin, con todo aclarado procedamos entonces…espero lo disfruten y nos vemos abajo.


Faking it.

Capítulo Uno.

El zumbido alegre de las cigarras junto con las ranas croando la hicieron sonreír pacíficamente, Yui se apresuró al club de entretenimiento ansiosa por té helado y algo de compañía. Habían prometido verse cada semana durante las vacaciones de verano en el club y aunque normalmente la escuela estaba cerrada a excepción de aquellos que se habían llevado alguna materia, su mejor amiga había conseguido que la vicepresidenta Sugiura les concediera un permiso especial y ella lo apreciaba de sobremanera, la soledad de su apartamento la estaba consumiendo.

Hay algo curioso sobre ello, se pensaría que al llevar casi cinco años viviendo sola se habría acostumbrado, pero siempre contó con la constante presencia de sus amigas, especialmente Kyouko. Y dado que la chica rubia había sido obligada por sus padres a visitar familiares, Yui estaba segura que empezaba a perder la cordura, entre el calor, el aburrimiento y la soledad se encontró hablando consigo misma más a menudo, no estaba segura si eso era preocupante o lo peor de todo era que a veces se esperaba que algo le respondiera… Definitivamente tenía que dejar la obsesión con las historias de terror.

—Hey, Akari…traje bizcochuelos y galletas, ¿hay algo de té? —Cuestionó la castaña distraídamente dirigiéndose a la pequeña salita donde solían pasar el rato dejando sus compras en el estante de la pequeña cocina antes de buscar un vaso. Sin embargo, antes de poder alcanzarlo un par de manos aparecieron de la nada y le taparon los ojos, su corazón empezó a latir desenfrenadamente.

Sin darse un segundo a pensar, simplemente reaccionó. Un codazo al estómago para sorprender, cruzar la pierna detrás de la del agresor y un simple empujón para hacerle perder el equilibrio, luego correr o golpear más.

Una de las ventajas de vivir sola era que sus padres no habían puesto ningún problema a las clases de defensa personal.

—Auch… ¿Qué demonios, Yui?

— ¿Kyouko? —Exclamó sorprendida sin poder terminar de creérselo, afortunadamente para la rubia al menos había decidido a chequear quien la había atacado.

—No era la bienvenida que me esperaba. —Murmuró algo adolorida la chica aceptando la ayuda de Yui para ponerse en pie. — ¿No has oído algo sobre preguntar primero y disparar después?

Yui se sonrojó ligeramente encontrando el piso infinitamente más interesante de repente. Kyouko se rió burlonamente antes de decidir relajar el ambiente.

—Quizás requiera una galleta o dos para poder perdonarte. Venga, ninja-san vamos a sentarnos.

Yui asintió tímidamente antes de alcanzar la caja con galletas del mostrador, un par de vasos y seguir a la chica a la mesa mientras Kyouko se encargaba del té.

—Te ves bien, ¿has estado golpeando muchos malos? —Se burló Kyouko mientras servía algo de té para su mejor amiga.

—Muy divertida, no habrías salido herida si no hubieras querido infartarme. —Se quejó Yui avergonzada.

Kyouko trató de reprimir una risita tonta.

—Bueno, ¿Qué haces aquí? Creí que estarías con tus padres todo el verano. —Comentó Yui con curiosidad después de haber tomado la mitad de su té. Cansada de la charla superficial que podrían dejar para luego.

—Se ve que me extrañaste. —Ironizó la rubia rodando los ojos antes de terminar su cuarta galleta.

—Lo hice, solo…siento que algo no está bien, todo esto es demasiado imprevisto y aunque eres espontanea, no sé…yo solo me preocupo por ti. —Tartamudeó torpemente Yui. Quiso golpearse contra la mesa en el instante que terminó de hablar, definitivamente sus habilidades sociales se estaban atrofiando.

Kyouko asintió mordiéndose el labio. A veces se sorprendía de lo fácil que era para Yui leerla, supuso que tendría que sacarlo todo de una vez, no tenía sentido darle largas a lo inevitable.

—Le dije a mis padres que era lesbiana. —Admitió finalmente.

Yui se atragantó con el té. Mientras tosía tratando de calmarse, su cabeza estaba tratando de procesar lo que acababa de oír.

—Lo siento.

—No, huh… está bien. Solo hubiera agradecido que no me lo hubieras dicho mientras trataba de deglutir. —Masculló Yui con la garganta algo resentida. — ¿Cómo se lo tomaron?

Kyouko negó con la cabeza y suspiró. Decidió contar todo antes de que Yui empezara a pensar lo peor y por el ceño fruncido y aquella ligera mueca en su rostro, supo que tenía que hacerlo ya.

—Ellos se rieron de mí. —Murmuró en voz baja.

— ¿Cómo?...

—Literalmente. Es decir, estábamos todos en la mesa y mi tía seguía haciendo esos horribles comentarios sobre cómo debía empezar a buscar al indicado, porque cuando menos me diera cuenta ya iba a estar vieja y que sería maravilloso tener una relación para poder empezar a formar una familia. —Comenzó exasperada sin disimular el fastidio. —Les dije que no necesitaba un hombre en mi vida, que tenía metas y por ahora no involucraban ser un ama de casa. Entonces empezaron a despotricar de como la globalización y el internet estaba arruinando a Japón con esos pensamientos occidentales. Perdí la paciencia, y les dije que si iban a esperar que trajera un chico a casa estarían esperando por siempre porque era lesbiana.

Kyouko se rió recordando la cara de espanto de su tía, el tartamudeó absurdo de su tío y a su primo tratando de no ahogarse con la ensalada. Quizás tenía una fijación con revelar noticias impactantes mientras la gente estaba comiendo.

Yui asintió y tomó su mano sobre la mesa dándole un apretón ligero.

—Y entonces mis papás empezaron a reírse. No una risa incomoda, simplemente se rieron a carcajadas. Me había esperado cualquier cosa, gritos, reproches incluso lágrimas… No verlos riendo como lunáticos. Después de minutos, mi mamá se compadeció de mí y me dijo que ya lo sabían. Que estaban orgullosos de mí, pero que era hilarante como solo yo podía salir del armario en mitad de la cena del cumpleaños de mi primo.

—Oh, pero eso es bueno… —Opinó Yui. —No es una reacción normal, pero te dieron su apoyo ¿no?

—Si…al menos hasta que empezaron a quejarse de que debí haberlo dicho antes de viajar, así podrías haber venido con nosotros. —Murmuró Kyouko nerviosamente mirando de reojo la mano de Yui que sujetaba firmemente la suya.

— ¿Por qué querrían que fuera con ustedes?

Kyouko la miró con intensidad, y ella simplemente arqueó las cejas sin entender. Los ojos azules de su amiga la miraban pidiéndole ayuda, tratando de trasmitirle telepáticamente cosas que Yui fue incapaz de entender. Finalmente la rubia suspiró exasperada y apretó su mano con fuerza.

—Ellos creen que estamos juntas.

— ¿Qué?

—Que somos pareja Yui.

—Oh.

—Sí.

Yui parpadeó confundida. Quiso decir algo más pero simplemente no pudo formar ninguna palabra, así que se quedo allí abriendo y cerrando la boca como un pez fuera del agua. Kyouko se mordió el labio frustrada, para todos los que decían lo muy inteligente que era Yui Funami, deseaba que la vieran ahora. Bueno, al menos no se había reído.

Yui la miró atónita y Kyouko decidió ayudarla un poco.

—Yo también me sorprendí. Y les dije que eras mi mejor amiga nada más. Entonces ellos volvieron a reírse. Me dijeron que no había necesidad de mentir. Que siempre lo vieron venir y que aunque sufrieron un poco las primeras noches que pasé en tu casa ellos comprendían y alguna vez fueron adolescentes hormonales. Que te conocían de toda la vida y estaban felices por nosotras.

Kyouko se saltó las demás razones, ya era lo suficientemente embarazosa la situación como para agregar que "hablas de ella todo el tiempo", "deberías ver la expresión en tu cara cuando te llama", y para rematar el "hasta dices su nombre cuando estás dormida" con aquella mirada de picardía que se veía perturbadora en sus progenitores.

Es decir, eso estaba totalmente mal de muchas maneras. Sus padres estaban enfermos. Por supuesto que hablaba de Yui, compartían todas las clases juntas y el club de entretenimiento, así que claro siempre estaba feliz de poder hablar con su mejor amiga y más desde que estaba atrapada con el estúpido de su primo, sus tíos y sus ideales de la edad media y sus intensos padres. Lo de hablar dormida era circunstancial, ¿Cómo iba ella a saberlo si estaba dormida? En fin, ¿era esto negación? Nah, sin comentarios.

— Oh, bueno supongo que tiene sentido, nosotras pasamos bastante tiempo juntas. ¿Les dijiste que estás soltera?

—Bueno…

— ¡Kyouko! —La reprendió Yui.

—¡Es que no me creían!…y luego el idiota presumido de Kasuki-kun dijo que era absurdo, que él te conocía y que tendrías que estar más loca que una cabra o desesperada como para fijarte en una idiota como yo. —Se quejó la rubia haciendo pucheros.

— ¿Dijo eso? —Cuestionó sorprendida la chica.

—No exactamente…—Al ver que Yui iba a protestar continuó hablando. —No podía insultarme enfrente de mis padres, así que dijo que "yo nunca sería tu tipo". Uhg, fue la forma en que lo dijo, con esa incredibilidad y confianza y me sacó que quicio…entonces le dije que éramos muy felices juntas y lo habíamos sido durante los dos últimos años que llevábamos saliendo. Y él se rió… ¡se rió!

Yui la miró con algo de incertidumbre, Kyouko se veía…algo inestable. Claro que había oído miles de historias de Kasuki, el primo de su mejor amiga era un imbécil absoluto, disfrutaba enormemente de molestar a la rubia pero iba más allá, disfrutaba con herirla. Lo había conocido brevemente en una competencia de deletreo en la que competía Namori y fue un total idiota maleducado y grosero. Además probablemente su familia había traumatizado a su amiga con reírse cuando abrió su corazón y alma para contar algo que la hacía sentir tan vulnerable. Sí, podía ser que tenía algo de sentido que la otaku estuviera tan volátil.

—…luego le dije que no tenía ningún problema, porque podía demostrarlo. Porque obviamente me amabas tanto que ibas a venir a Kyoto tan pronto como yo te lo pidiera para pasar conmigo todas las vacaciones. —Finalizó Kyouko algo más aliviada por haberse desahogado.

Entonces miró a Yui que parecía espaciada y frunció el ceño, quizás la había roto. Algo sobre eso la molestó, bueno era su mejor amiga… no tendría que estar tan espantada por la idea de ayudarla, ¿o sí? Empezó a entrar en pánico, ¿y si había arruinado su amistad para siempre? ¿Y si Yui se mudaba a China para no volver a ver su cara nunca más? ¿Y si la veinteava temporada de Mirakurun era la última?

En algún momento de su crisis existencial Yui volvió a la realidad y al verla tan aterrada decidió intervenir.

—Kyouko... cálmate.

—Lo siento mucho, yo sé que me equivoqué… no quería meterte en esto. Sólo olvida todo. Iré a Kyoto y le diré al idiota ese que no pudiste venir porque te comieron unos caimanes o algo así…—Se excusó apresuradamente la rubia antes de ponerse de pie rápidamente y tratar de huir— Quizás podría cambiar mi nombre y mudarme a Australia, ganarme la vida enseñando a los canguros a boxear o algo así.

Si, era un plan sólido.

Abrió la puerta pero antes de que pudiera atravesarla, la mano de Yui estaba sujetando su brazo y obligándola a enfrentarla.

—Cielos, Kyouko…debes dejar de tomar tanto café. No hay necesidad de mudarte a Australia, ni nada de eso. —Intervino Yui sonriendo cuando la rubia se sonrojó al darse cuenta de que aquel último pensamiento lo había dicho en voz alta.

Kyouko se estremeció, la miró con una emoción desbordante antes de arrodillarse dramáticamente al estilo propuesta nupcial.

— ¿Me ayudaras? ¿Te entregarías a mí siendo fiel en las alegrías y penas? ¿En la salud y enfermedad hasta que tu fanatismo tonto por Diana Cavendish nos separe? ¿Te gustaría ser mi novia falsa Yui-nyan? —Preguntó la rubia llena de esperanza sujetando la mano de su amiga.

Yui giró los ojos y suspiró exageradamente antes de asentir. Las cosas que hacía por esta chica. Kyouko chilló de felicidad y le dedicó a Yui una sonrisa de mil kilowatts antes de saltar y atraparla en un gran abrazo que la castaña terminó correspondiendo mientras reía, muy a su pesar, dejándose llevar.

— ¡Gracias! ¡Gracias! Eres la mejor amiga del mundo mundial…cuando Kasuki-kun te vea va a desear nunca haber nacido.

—Wow, espera un momento…yo voy a ayudarte, solo que no sé cómo vamos a hacerle creer a todos que somos pareja.

—Eso no es tan difícil. Ambas actúan como si lo fueran muy a menudo. Es decir, básicamente ya te propuso matrimonio.

La voz las interrumpió en medio de su acalorado abrazo y ambas se separaron al instante como si hubieran recibido una descarga eléctrica.

— ¿A-Akari? ¿Qué estás haciendo aquí? —Tartamudeó Yui avergonzada dirigiéndose a la chica que estaba tranquilamente sentada tranquilamente cerca a la mesa donde estaban merendando minutos antes.

— ¡Que cruel, Yui-chan! Hoy nos teníamos que reunir…Chinatsu-chan no pudo venir porque su padre le pidió que le ayudara a hacer una cena para su madre porque hoy es su aniversario. —Se quejó la menor haciendo pucheros, odiaba mucho su poder de pasar desapercibida.

—En realidad estaba aquí antes de que vinieras, solo que cuando llegaste…como que me olvidé que estaba allí. —Susurró Kyouko aprovechando que la chica de cabello rojo parecía concentrada en encontrar alguna galleta de chocolate entre el surtido de postres.

—Tenemos que ponerle un cascabel o algo, es un verdadero fantasma. —Contestó Yui algo desconcertada, ¿era esto una demostración de que lo paranormal existía?

—Ejem…entonces, ¿Qué decías Akari-chan? —Masculló Kyouko tratando de aparentar normalidad antes de arrastrar a Yui hacia la mesa y volver a ocupar sus lugares.

—Oh, sí…creo que ambas harían un buen trabajo, son muy unidas y prácticamente viven juntas así que tienen cierta intimidad que podría servirles. —Comentó Akari entusiastamente al tener toda la atención en ella.

—Pero no va a funcionar a menos de que empiecen a ser más físicas entre ustedes. —Opinó otra voz y todas se sorprendieron al ver a Chizuru recostada en el marco de la puerta mirándolas con aburrimiento.

Antes de que Kyouko pudiera expresar lo que también pasaba por la mente de Yui, "¿de dónde salen todas estas personas?", la chica se adentro al club y le arrebató a Akari la última galleta de chocolate y lo que más ansiaba, la atención.

—Tienen que ser más cariñosas, no es que necesiten engancharse en público, pero tus padres no esperan que actúen como una pareja casada, que conoce todas sus rutinas y trivialidades pero no se toca ni con un poste. Ellos esperan que estén todas cachondas y necesitadas, como las adolescentes de diecisiete años que en realidad son. —Concluyó la chica ignorando las miradas de incertidumbre que estaba recibiendo y las lágrimas de Akari que una vez más estaba volviéndose invisible.

— ¡NO! NO TIENEN QUE BESUQUEARSE EN PUBLICO, O HACER ESAS COSAS…SIMPLEMENTE CON BESOS DULCES Y ABRAZOS ESTARÁN BIEN, estamos en Japón después de todo, ¿no?

— ¿Por qué estas gritando Akari-chan? —Cuestionó Yui aturdida por la voz estridente de su amiga más joven.

—Oh, cielos. Yo creí que estaba desapareciendo…solo olvídenlo. —Se excuso la chica antes de usar su poder a conciencia y hacerse invisible.

—Sí, definitivamente lo haremos. —Se burló la chica de cabello blanco y anteojos. —Podrían seguir el consejo de la dulce Akari, o podrían seguir mis consejos, después de todo soy una experta en el tema.

Kyouko y Yui se miraron sorprendidas, antes de asentir entre sí comunicándose sin palabras. ¿Deberían de confiar en esta chica? La rubia le tenía un poco de miedo, era tan inestable e impredecible además que le tenía algún extraño odio y le gustaba golpearla, y Yui no sabía en donde meterse, ¿Qué acababa de aceptar?

Kyouko se aclaró la garganta.

— ¿En qué sentido eres una experta?

—Oh bueno, tengo una colección gigantesca de mangas Yuri.

Estaban condenadas.


El viaje no duró tanto como lo esperaban, estaban tan nerviosas por lo que sucedería cuando llegaran a casa de los tíos de Kyouko que casi no hablaron. Ambas estaban pensando en lo que la chica de cabello blanco les había aconsejado, había estado bastante bien, nada escandaloso o extraño simplemente ser más cariñosas y actuar como si fueran pareja todo el tiempo por si alguien las veía interactuar sin que se dieran cuenta.

No fue tan terrible, al menos hasta que le preguntaron por qué las ayudaba y Chizuru se quitó las gafas y se quedó allí mirando al vacío mientras babeaba y balbuceaba algo sobre su hermana consolando a la vicepresidenta del Consejo estudiantil cuando se enterara.

No fue hasta que llegaron a la estación de tren que finalmente las golpeó la realidad.

—Yui-nyan si no estás segura, no hay problema… yo puedo inventar algo. —Murmuró Kyouko. —Después de todo, si soy capaz de hacer mangas tan asombrosos, puedo inventar algo más creíble que lo de los caimanes.

Pero antes de que la castaña pudiera contestar, los gritos emocionados de la madre de Kyouko las interrumpieron.

— ¡Chicas! —Las saludó la madre de la rubia, parecía una versión mayor de Kyouko y Yui se sonrojo cuando brevemente pensó en lo atractiva que era con su sonrisa suave y su cabello un poco más corto que el de su amiga. —Me alegro que hayas venido, Yui-chan. Estábamos ansiosos por charlar contigo ahora que finalmente sabemos la naturaleza de tu relación con nuestra pequeña Kyouko.

— ¡Mamá! —Se quejó la chica con la cara roja. Apenas estaba comenzando y ya quería que se la tragara la tierra.

—Vamos, tu padre nos está esperando. —Insistió su madre sin darse por aludida antes de despeinar cariñosamente a su avergonzada hija.

Kyouko bufó y se volvió a su amiga, su cara pálida y mirada aterrorizada la hicieron sonreír inconscientemente, Yui era tan adorable a veces.

—Hey, no van a asesinarte ni nada. —La tranquilizó apretando su hombro cariñosamente. Yui la miró aturdida antes de asentir dudosamente.

Agarró su maleta de lona del suelo y se la colgó en la espalda antes de seguir a Kyouko, sus manos estaban entrelazadas probablemente para no perderse entre la multitud de personas pero Yui agradeció el contacto, estaba horriblemente nerviosa y esto salía de su zona de confort enormemente pero era todo por Kyouko y con la mano de su mejor amiga siendo su ancla, por primera vez pensó que tal vez no sería tan malo.


No era malo...era TERRIBLE. Y apenas acababan de llegar.

— Hora de despertar, dormilona. —Murmuró Yui algo avergonzada siendo hiperconsciente de la mirada de la familia de Kyouko que observaba atentamente la escena.

Apenas se habían subido al auto la rubia se había acomodado contra la ventana buscando dormir un poco, desde el momento en que se había enfrentado a su primo no había sido capaz de descansar casi nada, preocupada por la situación. Luego había vuelto a Tokio y entre darle las noticias a Yui, los consejos de sus amigas y el maratón de películas románticas que habían tenido para "conceptualizarse", cuando menos se lo esperaba ya estaban en Kyoto y ella estaba demasiado cansada como para pensar en cualquier cosa.

La cabeza de Kyouko había vuelto a golpear contra la ventana después de que pasaran sobre otro bache y Yui decidió que tenía que hacer algo, a menos que quisiera que la rubia terminara con una contusión, la acercó contra su cuerpo para que se recostara e instintivamente Kyouko se acurrucó contra ella. Tomó una campera de su mochila y cubrió a la otaku con ella, el calor del verano era terrible pero con el aire acondicionado encendido en todo su esplendor Kyouko iba a terminar enfermándose. Sonrió al escucharla quejarse inteligiblemente entre sueños y dejó que su cabeza descansara con la de la rubia antes de disfrutar del olor de su shampoo, podía quejarse de la obsesión de su amiga con Mirakurun pero tenía que admitir que sus productos no eran tan terribles, era un aroma bastante agradable.

No fue hasta entonces que se sintió observada y descubrió que el padre de Kyouko había estado mirándolas por el retrovisor que se sintió cohibida, a pesar de que Kyouko no se parecía físicamente a él con sus cabellos castaños y ojos color caramelo, casi excepto quizás por su nariz, era su personalidad lo que demostraba lo interesantes que eran los genes, siempre lo había visto sonriendo alegremente y haciendo comentarios tontos a propósito. Por la sonrisa cariñosa en su cara Yui se tranquilizó un poco, tal vez Akari tenía razón y actuaban como una pareja más de lo que se daban cuenta. Tal vez no sería tan difícil.

Con la cara caliente y sus mejillas rojas por la implicación que de sus pensamientos desvió la mirada a la ventana y pasó el tiempo perdiéndose entre las calles.

Habían llegado más rápido de lo que esperaba y la rubia no se había despertado. No podía simplemente golpearla o algo, aunque después de que toda la familia Toshino se quedara allí fuera del auto mirándolas con poco disimulo como si fueran aliens o animales en el zoológico, deseó poder hacerlo. Había tratado con ligeros movimientos, con desesperados susurros e incluso la había pellizcado ligeramente sobre la ropa pero Kyouko estaba en knock out y roncaba suavemente mientras babeaba felizmente su blusa azul.

Frustrada y sin ideas se acercó, y aprovechó que la inclinación de su cabeza les impediría ver lo que estaba haciendo antes de morder ligeramente el lóbulo de la oreja de la chica que se estremeció entre sus brazos. Un lloriqueo escapó de los labios de la chica y se movió abriendo los ojos confundida.

—Yui…—Se quejó la rubia con los ojos vidriosos aún algo dormida.

—Vamos, tu familia lleva los últimos diez minutos observándonos. —Murmuró la castaña avergonzada saliendo del apretado agarre que tenía la chica en ella y tomando su mochila antes de salir apresuradamente del auto.

—Ella simplemente… ¿me mordió? —Murmuró Kyouko muy aturdida.


Yui se sintió repentinamente cohibida, la casa era enorme, una fachada preciosa con un jardín frondoso y verde que parecía ir por kilómetros, por dentro era paredes blancas, techos altos y pisos blancos de mármol, decorado muebles antiguos que parecían sacados de un museo de historia antigua japonesa.

Las presentaciones fueron cortas pero incomodas y afortunadamente la comida ya estaba servida, Kyouko estaba demasiado hambrienta para prestar atención a la conversación en la mesa, Yui conversaba amigablemente con sus padres mientras sus tíos trataban en vano de no mostrar su disgusto. La comida estaba deliciosa y con tanta distracción Kyouko pudo finalmente comer tranquila sin recibir miradas de reproche o comentarios sobre la cantidad apropiada que una dama debía consumir.

Saciada y terriblemente adormilada se recostó sobre el hombro de Yui que estaba sentada a su lado. Yui se tensó, no había realmente nada alarmante en la situación, Kyouko siempre había sido bastante cariñosa y la castaña sabía que cuando Chizuru había mencionado ser más físicas lo decía en gran medida respecto a ella. Pero tener a la familia de Kyouko mirando cada movimiento la ponía nerviosa.

—Hey, vamos a la cama. —Instó la rubia luchando contra la pesadez de sus parpados quería disfrutar una pequeña siesta para tener energía e ir a ver los fuegos artificiales a la noche, era felizmente inconsciente de la tensión en el ambiente.

El sonido de platos cayendo sobre la mesa la sobresaltó lo suficiente para despertarse un poco, su tía estaba pálida y las miraba con la boca abierta mientras el olvidado bol de ensalada estaba desperdigado encima del que había sido un lindo mantel color champagne, Kasuki parecía molesto y su tío tenía su mandíbula cuadrada apretada fuertemente, una vena sobresalía palpitando en su cuello y Kyouko solo pudo fruncir el ceño confundida ante la situación.

—Lo siento Toshiro-kun y Elizabeth-san, sé que tienen una forma de pensar… —Su voz gruesa y ligeramente nasal hizo una pausa incomoda tratando de encontrar las palabras correctas. Sus ojos castaños se fijaron brevemente en ellas antes de pasar una mano por su corto cabello gris nerviosamente. Se aclaró la garganta. —…diferentes pero está es nuestra casa y ustedes son nuestros invitados, no estamos cómodos con el estilo de vida que lleva su hija, y si pudieran respetar eso estaríamos agradecidos. Hay un sofá perfectamente cómodo que prepararemos para que la señorita Funami-san pueda acomodarse.

Yui suspiró, esto no iba a salir bien. No estaba muy instruida en política pero después de la presentación inicial lo había reconocido, era Toshino Takeshi uno de los favoritos del partido más conservador de Japón a la cámara de representantes, seguro tenía carisma y le tenía que reconocer que se había contenido bastante porque normalmente sus discursos rayaban en el odio y estaban encaminados atacar a grupos minoritarios y oprimidos históricamente como las mujeres, los homosexuales y los extranjeros migrantes, su partido estaba aliado con los sectores más tradicionalistas de Japón. Se alegro de que fuese Toshiro el padre de Kyouko, no quisiera saber cómo habrían reaccionado ante las noticias de su orientación sexual si su padre fuera el otro hermano Toshino.

—Están locos si piensan que ella va a dormir en un sofá cuando la única razón que la invité… —Empezó la rubia alejándose de la comodidad de su amiga, se enderezó en su silla y se inclinó hacia adelante ambas manos firmemente ubicadas sobre la mesa, la sangre le hervía y para no atacarlo físicamente se conformó con seguir remarcando cada palabra con indignación absoluta.

Toshiro quiso interrumpir a su hija pero su esposa, Elizabeth le tomó de la mano y lo silenció con un ligero movimiento de cabeza, su hija tenía razón en estar enojada. Habían discutido muchas veces por los prejuicios que el hermano de su esposo llamaba valores y ella estaba orgullosa de que su hermosa hija fuera capaz de defenderse cuando lo consideraba necesario, recordó la forma en la que la habían tratado con desdén cuando la vieron, sus rasgos eran evidentemente extranjeros y la etiquetaron como una "ruidosa, inmoral e irrespetuosa americana" aunque ella había nacido en Melbourne, Australia. Había callado y soportado todo lo que tuvieron que decirle porque era una mujer adulta y no quería dañar su relación con su entonces prometido, pero no le iba a impedir a su hija desahogarse y hacer lo que ella nunca tuvo el coraje de hacer: defenderse.

Yui empezó a sudar frío, conocía a Kyouko y sabía que muchas malas palabras iban a empezar a salir si no la detenía, sabía que tenía razón incluso ella misma había estado a dos segundos de arrojarle un plato en la cabeza al hombre, pero sus padres la habían educado para ser respetuosa y educada aunque las personas con las que tratara no lo merecieran.

—Kyouko… —La llamó suave pero firmemente poniéndose de pie y tomando la mano de la chica sobre la mesa.

La habitación entera estaba en silencio de repente, solo se escuchaba la trabajosa respiración de Kyouko ya que el resto del clan Toshino parecía estar conteniendo el aliento. Vio al hombre canoso fruncir el ceño y a su esposa removerse incómoda, el primo de Kyouko parecía entretenido. De repente se dio cuenta de la razón, se conocían de toda la vida y nunca habían tenido ningún problema en superar las formalidades de los sufijos, tanto sus padres como los de la rubia se habían acostumbrado rápidamente y nunca lo habían tomado como algo extraño, parecía impactante para personas como los tíos de la chica que aunque estaban casados seguían usando la formalidad correspondiente.

Yui pensó que era estúpido pero se mordió el labio y decidió seguir con ello. No se iba a ganar la aprobación de nadie si jugaba a molestarlos y aunque normalmente no le importaría, estos eran (desgraciadamente) familiares de su amiga. Ya estaba fingiendo ser su novia así que iba a interpretar la novia más increíble que existiera.

—Kyouko-chan… —Repitió la castaña sintiendo extraño el nombre en su boca. — ¿podemos hablar un momento afuera?

Los ojos azules de Kyouko estaban ligeramente oscurecidos por la ira que la había poseído pero al escuchar a su amiga corregir la forma en la que la llamaba parpadearon en reconocimiento. Quiso negarse, sabía lo que Yui estaba haciendo pero esos ojos castaños suplicantes la hicieron retroceder. Bufó infantilmente y golpeó su pie contra el suelo pero asintió y dejó que la mano de Yui tomara la suya y la guiara fuera del comedor.

—Claro, YUI. —Enfatizó mirando de reojo a la familia y Yui negó con la cabeza pero lo consideró una victoria, habría podido terminar peor.

Toshiro tomó la palabra y Elizabeth la miró entre curiosa y divertida por la forma en la que la chica Funami podía aplacar hasta la ira más intensa de su hija. Ambas salieron del comedor pero Yui no se detuvo hasta que estaban lo suficientemente lejos para poder hablar sin preocuparse de ser escuchadas. Obviamente no tenía ni idea de adonde ir, así que la castaña vagó por el pasillo atravesando diferentes espacios hasta llegar a una habitación que parecía ser el cuarto de lavado.

—Es un imbécil absoluto… —Se quejó Kyouko soltando la mano de Yui para poder cruzarse de brazos.

—Lo sé, por eso no debes dejar que te provoque. —Trató de calmarla Yui. —No me molesta dormir en el sofá, tienen razón es su casa y son sus reglas. No tiene que gustarnos, pero al menos no nos han tratado de exorcizar.

—Es solo porque mi papá está aquí. Son unos ignorantes, a mi mamá y a mí siempre nos han tratado como basura con insultos solapados e indirectas. —Confesó Toshino sintiéndose vulnerable.

— ¿Por qué? —Preguntó suavemente Yui, la seriedad del momento la inquietaba un poco, estaba hablando con la alegre y despreocupada Kyouko pero en este momento su mejor amiga parecía diez años mayor y todo menos ella misma.

—Porque ella es extranjera aunque esté nacionalizada acá. Y yo soy exactamente igual. Odian mi piel clara, mis ojos azules y redondeados y mi pelo rubio. —Admitió la chica sin ser capaz de enfrentarse a la mirada inquisitiva de su mejor amiga.

—Son idiotas. Pienso que eres la chica más hermosa que alguna vez he conocido. Pero eres más que eso, Kyouko. Eres vibrante, alegre y muy carismatica. —Confesó Yui mientras acariciaba ligeramente la mejilla de su amiga levantando su rostro para poder mirarla y demostrarle que hablaba en serio.

Las mejillas de Kyouko podrían rivalizar con el rojo intenso del cabello de Akari, su respiración se enganchó ligeramente y tenía una sensación extraña de hormigueo en el estómago. Su amistad con Yui siempre había estado en una línea delgada, habían momentos en donde pensó que podían ser mucho más, momentos en los que ella flirteaba descaradamente y su amiga no parecía incomoda incluso había coqueteado de vuelta, sí realmente solo para descolocarla, pero aún así. Y luego veía todas las cosas que Yui estaba dispuesta de hacer por ella, la forma en la que la cuidaba, la escuchaba y nunca la dejaba sola a pesar de los disparatados planes que formaba su cabeza. Ella era la persona que mejor la conocía en todo el mundo, era su mejor amiga y muy honestamente solo se había contenido por miedo de que su inmadurez se interpusiera y dañara su relación por algo que podía salir potencialmente mal.

Se había sentido ridículamente atraída a ella por mucho tiempo, le gustaba la forma en la que Yui era autentica y seguía fiel a sí misma a pesar de los comentarios, nunca le importó lo que opinaran las demás chicas sobre su cabello o su ropa que a veces rozaba con lo masculino. Le gustaba su sonrisa fresca, su obsesión con los videojuegos y libros y que se avergonzara de hablar de temas relacionados con el amor y el sexo. Que sus padres sugirieran que estaban en una relación la había molestado e ilusionado en partes iguales, ya que mostraba lo transparente que había estado siendo y por otra parte la esperanza de que quizás sus sentimientos no tan platónicos no fueran totalmente unilaterales.

—Gracias. —Atinó a susurrar entrecortadamente Kyouko.

—Es la verdad.

—Probablemente lo usaré en tu contra, lo sabes, ¿no? —Bromeó la rubia tratando aligerar la situación que la estaba poniendo nerviosa, la mano de Yui seguía ahuecando su mejilla.

— ¿Cómo? —Preguntó Funami arqueando una ceja, sus ojos brillaban con diversión. Era tan inusual voltear los papeles, normalmente Kyouko jugaba con ella descaradamente y la dejaba avergonzada y confundida.

—Oh, no sé…quizás podría decirles a las demás chicas como nadie nunca superara mi belleza. —Susurró Kyouko acercándose y deslizando sus brazos alrededor del cuello de Yui, dos podían jugar este juego.

—Ejem…chicas, Toshiro y yo vamos a comprar algunos recuerdos. Pueden unírsenos si quieren. —Interrumpió la madre de Kyouko viéndose ligeramente incomoda por entorpecer un momento tan íntimo para su hija.

Kyouko había enterrado su cabeza en el cuello de Yui al escuchar la voz de su madre, estaba mortificada y enojada, no podía de la vergüenza de lo que pensarían sus padres y también enojada por no poder continuar con aquella conversación tan interesante.

—Estaremos encantadas. —Aceptó Yui con las mejillas rojas odiando a Kyouko por dejarla sola en esa situación.

—Cool. Nos vamos en cinco minutos.

Los pasos se alejaron y Yui no pudo evitar reírse, ¿cómo había permitido tan fácilmente que Kyouko se saliera con la suya con esto de ser su novia? Tendría que al menos haberse negado un poco, hacerla rogar más o algo. Era tan débil cuando se trataba de Kyouko.

— ¿Ella simplemente dijo "Cool"?

—Es su intento de verse como una madre moderna y buena onda. —Explicó Kyouko sin querer moverse de su posición actual. —Esto es tan vergonzoso.

—Bueno, en realidad no debería serlo. Se supone que llevamos dos años saliendo. Esto no sería la peor cosa que ella podría interrumpir. —La calmó Yui. — Vamos, a menos de que quieras que tus papás piensen definitivamente lo peor.

Y entonces Kyouko se separó rápidamente y salió corriendo como si le hubiesen dicho que Mirakurun estaba en la puerta mientras Yui la seguía riéndose entre dientes.


Pasaron la tarde conociendo los lugares más turísticos, Kyouko parecía malhumorada pero Yui sospechaba que era porque tenía sueño. Después de una larga caminata y de subir y bajar escalones para recorrer diferentes templos entraron a un agradable restaurante para cenar, los padres de la rubia se habían comportado magníficamente, bromeando y haciéndola sentir cómoda mientras que Kyouko se había mantenido ligeramente distante y gruñona. Quizás por eso habían hecho una parada para cenar, y no tener que verse obligados a compartir la mesa con el resto del clan Toshino y empeorar el humor de su hija.

—Mi cielo, sabemos que estás enojada por los arreglos para pasar la noche. —Inició Elizabeth con un tono cariñoso. —Sabemos que ustedes se aman y son jóvenes…pero tus tíos…

—No, mamá. Esto no es acerca de nosotras, no es como si enserio fuéramos a hacer otra cosa que dormir. —Interrumpió la rubia a la defensiva. —Es acerca de ellos queriendo controlar todo a su alrededor, no les gusta que sea lesbiana. Kasuki-kun es un reverendo idiota y sabe como presionarme, no debía haber traído a Yui en este horrible intento de vacaciones familiares.

—Está bien. Sabes que haría cualquier cosa por ti…soy tu mejor amiga. —La calmó Yui viendo la tensión en los hombros de la mangaka y la forma en la que apretaba sus puños. —Y tú n-novia. Obviamente.

—Y eres la mejor, como mi mejor amiga y novia. —Se apresuró Toshino tomando la mano de Yui sobre la mesa tratando de disimular el desliz de Funami.

—Por eso hablamos con Takeshi. No estuvo feliz pero accedió a que pasaran la noche juntas, pero solo si prometen comportarse adecuadamente. —Intervino el padre de Kyouko con una sonrisa conciliadora.

—Oh, bueno esperemos que Yui pueda contenerse. —Aceptó Kyouko con una sonrisa traviesa. —Ella es un poco pervertida.

— ¡Kyouko! —Exclamó horrorizada Yui poniéndose roja soltándose del agarre de sus manos y alejándose de ella.

—No seas así, Yui…mis padres son personas muy tolerantes. Mi madre es australiana con una cultura un poco más abierta y papá está súper azotado y haría cualquier cosa por ella. —Desestimó disfrutando cada momento de la vergüenza de todas las personas sentadas en la mesa.

—Para el carro jovencita, somos tus padres…queremos que estés informada y que confíes en nosotros pero no queremos saberlo todo. —Interrumpió su madre con una ceja arqueada y una mueca severa. —Además aún necesitamos una charla seria con Yui-chan.

Yui parecía un fantasma, con cada intervención deseaba más devolver el tiempo y nunca haber aceptado meterse en esta locura.

—Estoy muy feliz, podremos hacer una cena e invitar a Tatsuya-san y a Natsuki-san. — Opinó el hombre sonriéndole a su esposa. —Hace mucho que no nos vemos.

Yui ahora estaba en pánico, esto era mucho peor de lo que se esperaba. Una cosa era fingir un noviazgo ficticio de verano por su mejor amiga, otra muy diferente era salir del armario ante sus padres y hablarles de una relación romántica inexistente. Su madre siempre se había jactado de la confianza que tenía Yui en ellos y había sido una de las razones por las que vivía sola, de repente esconderles una relación de dos años parecía algo muy raro. Sus padres estarían muy heridos o enojados. O ambos.

—Tengo que ir al baño. Si me disculpan. —Chilló Yui sin controlar el espanto en su voz antes de prácticamente salir corriendo.

— ¿Dijimos algo que no debíamos? —Preguntó su madre preocupada.

—Eh, bueno…Yui es algo tímida respecto de nuestra relación. Es por eso que no habíamos dicho nada. Creo que teme que sus padres no me aprueben o no estén de acuerdo. —Improvisó la rubia tratando de parecer natural aunque moría de ganas de salir y esconderse en el baño con su amiga. ¿Por qué había pensado que podría salirse con la suya? —Solo…no presionen el tema, iré a ver como está.

—Claro, cariño. Lo sentimos. Estaremos esperándolas.


—No puedo hacer esto. —Murmuró Yui alterada tratando de respirar con tranquilidad mirándose al espejo.

Un par de golpes en la puerta la sobresaltaron, cuando escuchó la voz de su mejor amiga le abrió la puerta.

—Yui…

—No, Kyouko…no puedo hacer esto. —Explotó la castaña mirándola aterrorizada. Ella se pasó las manos por el cabello nerviosamente mientras su amiga entraba en el pequeño baño individual cerrando la puerta detrás de ella. —No puedo decirles a mis padres e involucrarlos en esta mentira.

—No los vas a involucrar. Está bien, pasemos estas tres semanas y luego… —Masculló la rubia sintiéndose mal por lo afectada que parecía Yui. —Luego vamos a decir que se acabó. Terminamos porque no funcionó.

— ¿Qué? —Preguntó deteniendo todos sus movimientos y viendo a la otaku con atención.

—Sí…solo terminamos. Les diré a mis papás y les pediré que lo guarden para ellos. No tengo que ver a mis tíos hasta el próximo año.

—Pero…les dijiste que éramos felices, ¿por qué terminaríamos? —Las ruedas en la cabeza de Yui estaban girando y tratando de buscar formas para hacer más creíble el plan.

—La gente termina todo el tiempo.

—No…tendría que ser algo muy grave, hemos sido amigas toda la vida y si termináramos podría dañar eso. No lo haríamos a menos de que fuera irreparable.

—No quiero ser la mala o que te odien. —Admitió Kyouko, sus grandes ojos azules mirando intensamente a Yui con algo de dolor.

—Nada de engaños o terceros entonces. —Aceptó Funami apoyándose en la pared. —Podríamos decir que no funcionó, que estamos mejor como amigas. Se supone que hemos salido por dos años, pero… creo que entenderían.

Kyouko asintió. Se sentía triste, sabía que este plan de que Yui fingiera ser su novia podía salir mal pero ella nunca pensaba mucho las cosas, ¿cómo es que nunca aprendía? Ahora apenas había pasado un día y ya estaban hablando de terminar.

— ¿Tanto te incómoda fingir que estamos juntas?

La pregunta cortó cualquier balbuceo y plan que se estuviera llevando a cabo en la mente de la castaña. Kyouko estaba apoyada contra el lavamanos mirándola distantemente, parecía algo herida y eso la devastó.

—Por supuesto que no, Kyouko.

Sus ojos se encontraron por primera vez. Kyouko parecía sorprendida de haber hablado en voz alta pero se mantuvo lo más compuesta posible mientras que Yui buscaba las palabras adecuadas.

—Yo…claro que no. Sabes que en realidad tendría que estar halagada de que alguien como tu quisiera fingir una relación conmigo. —Admitió Yui, sus ojos nunca dejaron la cara de su amiga en busca de algún signo de incomodidad. —Es decir, ¿te has mirado al espejo? Cualquiera sería afortunada de tener un chance contigo, incluso si realmente tu sentido del humor es terrible.

—No lo es. —Se quejó Toshino con una sonrisa tímida mordiéndose el labio. —Tú tampoco estás tan mal, eres la rompecorazones de Namori.

Yui bufó girando los ojos.

—Están enamoradas de la idea de mí. Me creen una especie de príncipe encantador.

—Mmm… en realidad —Susurró Kyouko con un brillo travieso en sus ojos mientras se acercaba, Yui sabía que estaba en problemas y pasó saliva con dificultad. —Te ves más como un caballero en armadura brillante. Aunque fuiste un príncipe muy guapo.

—Fuiste una princesa terrible, Blanca nieves estaría revolcándose en su tumba si fuera real. —Se burló Yui sintiendo como el ambiente en la habitación se hacía muy intimo conforme la chica se acercaba a ella.

En ese momento Yui esperaba que Kyouko se quejara, la golpeara e hiciera un puchero infantil. Era la Kyouko clásica y sin embargo, la chica nunca dejaría de sorprenderla. Así que cuando vio esa sonrisa socarrona en su fingida cara de inocencia pura, debió darse cuenta. Debió notar que como siempre, la otaku iba a salirse con la suya, porque ella era la voz de la razón pero Kyouko…Kyouko era la que siempre tenía última palabra.

—Oh, pero Yui… —Susurró coquetamente. —Vi como me mirabas en ese vestido. Después de todo, ¿no soy la chica más hermosa que hayas conocido?

—Dije que eras mucho más que eso…también la más infantil. —Se quejó la castaña sintiéndose arrinconada, trató de esquivar a su amiga yendo a la puerta y sacando el seguro. —Tus padres…

—Oh vamos, no seas aburrida. —Continúo Kyouko sujetando a su amiga por la cintura ocupando su espacio personal encerrándola entre el lavamanos y su cuerpo. —Ellos están esperando que estemos haciendo otras cosas además de hablar.

— ¿Si? —Murmuró Yui arqueando una ceja y mirándola fijamente. Quizás un cambio de táctica… — ¿Qué tipo de cosas?

—Ya sabes…cosas.

— ¿Cosas? Huh, supongo que no deberíamos decepcionarlos entonces. —Contestó con complicidad colocando sus manos sobre los hombros de la rubia quien la miró impactada.

Kyouko pasó saliva, ¿Cuándo se había vuelto Yui tan audaz? En algún otro momento se habría quedado torpemente mirándola con los ojos muy abiertos y sonrojada hasta la médula, ahora estaba atrapada en su propio juego y sin aliento, ella dijo que no iban a decepcionarlos…eso significaba que iban a hacer ¿cosas?...¿Como besarse?

Y entonces las manos de Yui bajaron lentamente acariciando sus brazos, la tela de su camiseta rosa de Mirakurun se acabó y sintió el tacto de los dedos de Funami contra su piel mientras se erizaba. Yui le sonreía con picardía, aquella línea en su mejilla que se formaba cuando sonreía ampliamente, la hizo estremecerse y sus ojos cafés se veían más oscuros mirándola tan profundamente que se sintió desnuda.

Y entonces Yui atacó.

No. No atacó sus labios en un beso tan apasionado que los mismísimos actores de Hollywood se verían como pobres inexpertos, tampoco besó su cuello deleitándose del aroma a vainilla de su colonia de Sakura Card Captor (¿qué? Mirakurun no era la única chica mágica que admiraba), ni deslizó sus labios por su cuerpo.

No.

En cambio la atacó con sus hábiles dedos. Los movimientos precisos en los puntos más certeros y en cuestión de segundos, la tenía retorciéndose entre sus brazos sin poder controlarse ni respirar adecuadamente mientras que luchaba porque el oxigeno llegara a sus pulmones y que sus piernas no cedieran ante la inestabilidad de su cuerpo.

—Y-Yui…—Gimió la chica entrecortadamente mientras sujetaba la cabeza de la castaña deslizando sus dedos entre los mechones de pelo cortos y trataba de combatir la situación.

Y entonces la puerta del baño se abrió sorpresivamente y la cara muy preocupada de Elizabeth Toshino se asomó para ver qué había sucedido con su hija y su novia. Por supuesto que no era lo que se esperaba ver, las chicas la miraron sorprendidas por la intrusión y ella atinó a balbucear torpemente que las esperaban en el auto.

Ambas estaban sin aliento , con la ropa desarreglada, los miembros y piernas entrecruzados y enrojecidas. Se miraron brevemente antes de alejarse siendo conscientes por primera vez de la situación. Y de lo que parecía la situación. Sí, los padres de Kyouko no estarían nada decepcionados.

Pero saquen la cabeza de la cuneta, señores. Porque Yui la atacó con nada más y nada menos que con cosquillas.

Si, cosquillas.


—No voy a poder mirarlos nunca a la cara. —Se quejó Yui apenas llegaron a la casa y subieron la habitación cerrando la puerta detrás de ellas. —Me estuvieron dando "la mirada" todo el camino.

—Al menos tú no vives con ellos. —Murmuró Kyouko viendo a su amiga dejarse caer en la cómoda cama matrimonial.

—Creen que tome la virtud de la niña de sus ojos. —Se lamentó la castaña cubriéndose la cara con los brazos.

—Bueno, en teoría apenas se dieron cuenta de que en realidad lo hiciste. Hipotéticamente, claro.

— ¿Qué? —Exclamó Yui reincorporándose hasta quedar sentada para ver a la rubia que estaba sin camisa buscando distraídamente su pijama. — ¡Kyouko! Tapate, por favor… estoy aquí.

La rubia la miró confundida.

—Pero me has visto antes desnuda. Nos hemos bañado juntas...—Se excusó con tranquilidad levantando sus hombros sin importarle realmente. —Pero respecto a ellos, si piensan que llevamos dos años en una relación ya se habían hecho la idea de que estuvimos juntas…supongo que mi mamá creyó verlo en persona y por eso le impactó tanto.

—P-pero hace años que no... Sólo…ve a cambiarte en el baño y hablaremos de esto.

— ¿Qué? ¿No te gusta lo que ves? —Se burló la rubia mostrándose descaradamente en sus shorts de jean y su brassier rosa pálido. —Ahora te quejas, pero fue tu culpa por empezar la guerra de cosquillas.

— ¿Cómo iba a saber que ibas a hacer esos sonidos tan…?—Masculló Yui sonrojada sin poder evitar mirar el abdomen plano de su mejor amiga. ¿Cómo tenía ese cuerpo con todas las porquerías que comía?

—Van a estar bien. Solo trataremos de fingir que no sucedió nunca. —Simplificó Kyouko sonriendo presumida al ver la mirada vagabunda de Yui en su cuerpo. — ¿Sí?

—Sí. —murmuró Yui distraídamente dejando que sus ojos se detuvieran en…en la pequeña insinuación de encaje que hablaba mucho del tipo de ropa interior que podía estar usando la rubia y debía ser a juego con su sostén.

No porque estuviera siendo rara con su amiga, ella solo estaba admirando que era una ropa interior muy… bonita, tenía que ser de esa con encajes que vendían en tiendas de lencería. Claro, no es que estuviera admirando la forma en la que sostenían…bueno, el cuerpo de Kyouko. No, eso sería algo pervertido y ella era muy pero muy inocente.

— ¿Yui? —La llamó Kyouko con las cejas arqueadas bastante sorprendida de la reacción de su mejor amiga al verla así, de haberlo sabido habría paseado más seguido en ropa interior por su casa.

— ¿Mmm?

— ¿Estás consciente que mis ojos están aquí arriba? —Se burló la rubia pavoneándose con una sonrisa divertida.

Como un ciervo atrapado por las luces de un auto Yui terminó su incursión visual en el cuerpo de su mejor amiga sonrojándose profusamente.

—C-claro. Yo solo estaba…eh. Es muy bonita tu ropa interior, tú deberías mostrarme esa tienda. —Improvisó la castaña sonando patética incluso a sus propios oídos. La sonrisa arrogante de la rubia no ayudaba mucho.

—Si tú lo dices…—Dijo Kyouko mordiéndose el labio.

Quería seguir molestando a Yui, era tan inusual esta tensión entre ellas, tal vez porque casi siempre había más gente a su alrededor, pero no podía evitar disfrutarlo mucho. Por otra parte, el día había sido lo suficientemente raro y pesado como para agregarle más cosas, así que se contuvo.

—Voy a terminar de cambiarme. —Informó la otaku. —Tú también deberías…

Los ojos de la castaña siguieron el trayecto de las manos de Kyouko hacia el cierre de su short y antes de avergonzarse más se levantó rápidamente de la cama y sin mirar a su amiga tomó su mochila antes de salir al pasillo cerrando la puerta detrás ella. Le tomó un segundo tratar de recomponerse recostada contra la puerta con un único pensamiento en su cabeza.

Kyouko podía ser ridículamente atractiva y peligrosa cuando se lo proponía.

Bueno, quizás dos.

¿Qué demonios estaba haciendo?

...


Bueno, espero haya sido de su agrado cualquier comentario, corrección u opinión pueden dejarlo en un review. No va a ser muy extenso había pensado en un par de capítulos unos cinco máximo de los cuales he escrito tres pero supongo que depende de su recepción,trataré de no tomar mucho antes que terminen mis vacaciones definitivamente... entiendo que hace mucho no publico en serio y revisando mis historias la verdad, me dan un poco de cringe de lo mal que están en cuanto argumento, trama, ortografía y demás... así que cualquier corrección será bienvenida manteniendo el respeto lo mas posible y entendiendo que aunque me gustan las correcciones no puedo cambiar plenamente mi manera de escribir por cuestión de gustos personales.

Gracias a todos aquellos que me han dejado algún comentario antes para agradecer su apoyo así sea mediante favoritos, seguidores y no necesariamente solo comentarios aunque son muy bien apreciados, todos ellos. Gracias a Kyomori y Gerendo01 porque a pesar de YuiKyo no es su taza de té se tomaron el tiempo para terminar una historia que pudo haber sido mucho mejor y no tuvieron problema al expresar sus opiniones que me ayuda mucho a mejorar en el futuro, espero que vean esto en algún punto para que puedan darme una nueva crítica y que esta historia, les sirva como al menos un pequeño entretenimiento.

En fin, queridos...Que tengan un buen año.

Enteramente suya,

Alexis Gray.