Es el primer fanfic que escribo, deseo algún día alguien lo lea, en fin quería hacer mis propias historias, espero plasmar todas las ideas que tenía correctamente. Tengo muchas parejas favoritas en OP, espero algún día hablar de todas. Fue difícil elegir un titulo, Izanami es la Diosa de la creación y la muerte en la mitología Japonesa, quizás exagere, pero me gusto como combina con el primer carácter del nombre de Hiyori. Hizanami no esta mal :)

Se que estos personajes no se han encontrado en el canon de la obra, pero es imaginación, igual puede ser que en un futuro lo hagan y tendrán este precedente.

Los personajes tienen base en el manga One Piece y pertenecen a Eiichiro Oda.


Encuentro I - El chico inesperado

Era un día como cualquier otro, en unas horas sus primeros clientes, terminaba de cuadrar todas las cuentas, tanto la suya como las de todas sus compañeras de sección, le gustaba, sabía que debía apuntar más alto, la administración del local completo sería lo primero, ser administradora general sería otro paso.

Hiyori ¿Cuántos clientes necesito para completar la cuota? -le preguntó una chica.

Ehhhmms... ven más tarde, aún me falta completar y sumar algunos gastos. -respondió.

Hiyori, puedes ir a revisar -reclamaba una chica peliverde- a Hina no le corresponde ese cuarto -grito

Hiyori, es Monet la que está fuera de lugar -dijo la otra chica- este turno me corresponde a mi.

Le corresponde a Hina, Monet! -Declaró Hiyori- Chicas por favor no hagan escándalos -dijo con voz cansada- tenemos suficientes clientes y cuartos.

Joder, que no es un jardín de infantes! -finiquito.

Aunque no lo pareciera era agotador hacerlas de jefa de sección, organizar a las chicas y las cuentas. Era una casona, el tercer prostíbulo de los cinco que administraba Black Maria.

Hace 13 años entró a ese mundo, después de una serie de sucesos el único lugar que la acogió fue ese. No podía mentir, al inicio fue difícil, pero ya no lo era. Fuera consciente o no, desde cierto tiempo, su trabajo llenaba vacíos.

No entendía el por qué, suponía ella que llenar su ego era una razón de vivir, amaba que los hombres o mujeres, babearan por ese cuerpo suyo, que gastarán hasta sus últimos ahorros por unos minutos con ella. Se sentía una divinidad por la cual los hombres pagaban ofrendas por un poco de atención.

Su trabajo más allá del dinero, se había convertido en el medio para huir, para evadir, ¿de que? no lo tenía claro o fingía no saberlo. Mientras más clientes llegaban a ella por día, mejor. Tenía más chances de llenar aquello perdido. Ese día fue un poco diferente.

Llegó al cuarto para conocer a su primer cliente del día. Miro sorprendida, le conocía, había visto varias veces ese rostro.

Ehhhmms, creo que te equivocaste de lugar -le dijo ella.

La sala de administración está en el primer piso -continuo Hiyori

Atenderte ahora me es imposible -dijo mientras se dirigía a la puerta- trabajo en administración en las mañanas.

No, no me he equivocado! -dijo él, con voz un poco incómoda.

Veo que no verificas los nombres de tus clientes -exclamó el chico.

Si lo hago, pero … -dijo ella, pero él interrumpió.

No conoces mi nombre entonces -dijo el chico- ¿A pesar de que nos hemos visto tantas veces? -preguntó, no se veía sorprendido.

La verdad es que ella no lo sabía, nunca se había tomado la molestia de mirar el nombre que marcaba el uniforme de aquel chico.

eehmss… -dijo ella, fingiendo que trataba de recordarlo.

No importa -dijo él- no vine a hablar de mi nombre.

Ella caminó hacia el mueble de la entrada, donde estaba la libreta con los datos de los clientes.

Vengo como cliente -continuó él, en tono decidido- supongo no tendrás problemas.

Como administradora le tocaba ir o llevar a las chicas que eran heridas o golpeadas por los clientes al consultorio, en ese lugar solía ver a ese chico.

La verdad me dejas en aprietos -dijo ella- hay políticas de no mezclarnos entre empleados. -El chico no parecía entenderle.

ehhhs... ya sabes, después de tantas visitas a consultorio, es como si lo fueras -dijo Hiyori, atenta para ver que le decía el chico.

jajaja -sonrió él- quieres decir que no recuerdas los nombres de tus empleados -dijo astutamente.

jeje -dijo ella, él tenía razón.- así que Trafalgar Law no lo olvidaré -continuó, luego de corroborar el nombre en la libreta

Me queda claro -Hiyori se volvió al chico- obvio que no mezclo las cosas, pero politicas son politicas.

Ese chico era el ayudante del doctor del consultorio más cercano, se encargaba de tomar la temperatura inicial, ordenar el número de ingreso, controlar la presión, etc Desde la primera vez que le vio, le llamó la atención, pero ese chico parecía vivir en un mundo paralelo, varias veces le había visto observándola, se había sorprendido, pero no le dio más importancia de la necesaria, estaba acostumbrada a no pasar desapercibida.

Ella se acercó al chico, era más alto que ella, le llegaba a la altura del pecho. Pelo negro, con unas ojeras bajo sus ojos, miraba segura, cuerpo esbelto y de buen vestir, formal pero muy juvenil.

Alargó sus dedos y los posó sobre el pecho del chico.

Te gusta en alguna posición en especial, algún lu…. -no había podido terminar la frase, mientras se acercaba, el chico le había besado sin previo aviso.

No era un beso romántico, para nada le parecio asi, era fuego. El beso fue tan penetrante que sintió que le comenzó a arder todo, partiendo por sus mejillas.

No tengo preferencias -le dijo él- solo ganas de hacerlo ahora.

Se volvieron a besar. Ese beso fue más largo, le penetró con más fuerza y la lengua del chico bailaba en su boca, ella trató de llevarlo a la cama, pero el chico no se movió, en cambio la llevó hasta el pequeño escaparate del dormitorio y sobre ese lugar la sujetó fuerte.

Sin parar de besarse, comenzaron a quitarse la ropa, el chico le besó el cuello mientras ella le sacaba la camisa, al sacarle la camisa se llevó la segunda gran sorpresa, tenía tatuajes, la combinación con el cuerpo del chico, se le hicieron irresistibles.

No imaginaba que una bata blanca podría esconder tantas sorpresas -le dijo ella, mientras jadeaba por los besos en el cuerpo del chico. y pasaba sus dedos por el torso del chico, redibujando cada línea tatuada. Él sonrió levemente.

Ya vez, nunca subestimes un uniforme -dijo él, mientras le comía la comisura de los labios y comenzaba a deshacerse de la parte de abajo de la ropa.

Se miraron a los ojos mientras él comenzaba a entrar en ella, ambos lo notaron, sin decir nada lo entendían, se parecían más de lo que pensaban y eso más les excitaba.

Ese día estuvo solo con él, así de bueno había sido, no necesito a nadie más por ese día, con él le bastó. Lo repitieron varias veces, todas igual de buenas, si tuviera una escala, todos fueron el máximo. Sus besos le encendían de forma instantánea, los dedos del chico y su lengua le hacían descubrir puntos sensibles que no conocía. ¿Era la primera vez que le ocurría algo así? si, pero no sabía si llamarlo especial.

Law me sorprendiste -dijo ella-. debo admitir que no pensé que me lo harías pasar así.

Supongo que tengo cara de aburrido -le dijo él- pero no te culpo, lo soy.

Tú también me sorprendiste -dijo él después de una pausa-, yo sí tenía las expectativas altas -continuó- aún así fue mejor de lo que esperaba. -el chico rió coquetamente- Creo que quedé con ganas de repetirlo.

Claro que lo disfrutaste -dijo Hiyori orgullosamente- por algo soy la Diosa de este lugar -comenzó a vestirse para salir.

Si pagas la ofrenda, se puede repetir. -ya estaba de pie junto a la puerta- Por ahora debo irme sr Doctor, puedes traer tu bata la próxima vez si quieres.

Ambos se miraron y se dedicaron una sonrisa coqueta, era obvio que habría una próxima vez. No sabían qué, pero más allá de la química, algo más tenían en común.


En el documento original, se veía más largo. Tengo muchas ideas sobre esta pareja. Espero subir la segunda parte durante estos días, la verdad la revisión y corrección se me hizo difícil.