Como un No muerto has vivido, como un Elegido fuiste seleccionado por tus defectos y virtudes, como Cazador te adaptaste al ambiente y como un Héroe serás recordado por tus acciones desinteresadas a lo largo del trayecto.
Ohayo, bienvenidos todos a esta nueva historia y a este nuevo año 2020. No quiero hacer una presentación muy extensa, solo decir que esto es el producto del insomnio y una vaga idea que cruzó mi mente, no sé si puede ser considerado como un fic que seguiré con tanto entusiasmo, todo depende de si me animo a escribir otro capítulo o no, aunque los comentarios pueden ayudar a darme un empujoncito. Dejando eso de lado comencemos de una vez… Go.
Disclaimer: Los personajes de Boku no Hero Academia le pertenecen a su creado Kohei Horikoshi, por lo cual escribo sin lucro alguno y solo por diversión.
Capítulo 1: Una Forzada Reunión
Es un día como cualquier otro, los pájaros cantan, las flores florecen, los niños juegan en las calles, Japón solo está viviendo otro día relativamente pacifico.
¡BOOOM!
Una explosión resonó de una de las calles y más de cerca es apreciable como varios villanos estaban teniendo un altercado entre ellos mientras utilizan sus Quirks, causando que los civiles de la zona corrieran lejos para no verse involucrados en el conflicto.
Pero no hay porqué hacer tanto espectáculo, no es sorpresa para ninguno lo que está por suceder, los héroes intervendrían y el asunto quedaría zanjado. El asunto en cuestión es, ¿Quién llegará primero?, la respuesta fue rápidamente respondida cuando un borrón verde descendió del cielo y aterrizó en medio del conflicto levantando una gran nube de humo.
Sonidos de golpes se escucharon, asi como quejidos de dolor de varios individuos, al despejarse el humo todas las personas apreciaron como allí estaba de pie un hombre de rizado cabello verde, sonriendo como usualmente lo hace mientras tiene un puño en alto y a su alrededor se aprecia a todos los villanos sometidos contra el suelo y algunos amarrados por los látigos negros que salen de la otra mano del héroe.
Todos lo conocen, los aullidos de admiración y festejo no se hicieron esperar mucho y las personas comenzaron a elogiar al gran héroe, quien agradeció el agradable recibimiento de su público y esperó pacientemente a que las autoridades llegaran para arrestar a los criminales.
El hombre de ojos verdes y pecas en sus mejillas volvió a mirar a sus fans y les sonrió una vez más antes de irse con un potente salto que lo hizo despegar del suelo y volar hacia lo alto hasta perderse de la vista.
Asi como vino, se fue, pero eso no extrañó a nadie ya que todos saben la forma de ser de su más grande héroe, alguien que llega a resolver los problemas y se va para seguir con su trabajo, un hombre diligente pero también amable que se toma unos minutos para transmitirles calma a los que lo ven.
El Símbolo de la paz… es…
-¡Izuku!-, él escuchó claramente como su madre le llamaba desde la cocina, no pudo evitar soltar un suspiro al verse sacado tan abruptamente de su proceso creativo y se pellizcó el puente de la nariz.
Sabe que su madre iba a venir en algún punto de la tarde a visitarle, pero no se percató de en qué momento llegó, ¿tan absorto estaba escribiendo que ni la escuchó entrar?. De cualquier manera eso no quita el hecho de que ahora se sentía un iluso por de nuevo estar escribiendo tonterías en su libreta de trabajo.
Por dios, ya es un hombre, no puede seguir soñando despierto con ser el héroe que siempre quiso de pequeño, es un Quirkless, nada en el mundo puede cambiar eso, es ridículo que en un momento de distracción se pusiera a escribir sus fantasías de ser el héroe número uno.
Se levantó de su silla sintiéndose un perdedor y caminó hacia la puerta de su estudio para salir, miró a ambos lados del pasillo apreciando el tapiz vino tinto que cubre sus paredes y notó algunas zonas con polvo, quizás debería hacer una limpieza pronto para que este sitio siga decente.
Con ese pensamiento archivado en una esquina de su mente él caminó hacia el fondo del pasillo a la derecha donde bajó las escaleras que lo llevaron al primer piso de su humilde casa. Una vez abajo, el peliverde pudo percibir un cautivante aroma proviniendo de la cocina.
Inhaló profundamente el exquisito olor. -Haaa-, y luego exhaló con una sonrisa dibujándose sobre su rostro, demonios, su madre como siempre está cocinando algo sublime, con solo poner un pie en el primer piso ya estaba deseando comer lo que sea que ella estuviera preparando.
No se sentía culpable porque ella estuviera cocinando cuando lo estaba visitando, después de todo no la ha visto en un par de meses y extrañaba bastante su comida, ya luego él le prepararía algo para compensárselo, pero por ahora, solo quiere saber qué es lo que ella estaba preparando para el almuerzo.
Caminó atravesando la sala de estar rodeando la mesa de billar y desde el comedor pudo observar como en la cocina estaba su madre, una hermosa mujer de largo cabello verde con un delantal puesto mientras le da la espalda.
Él sonrió ligeramente al verla, se siente satisfecho de ver a su madre tan saludable y tan llena de vida como para estar tarareando una canción mientras cocina, si no fuera porque sabe su edad no le calcularía más de 40 años, pero allí está, su amorosa madre casi bailando en la cocina con 52 años de edad, aunque lo mejor sería no mencionarlo en voz alta, es algo delicada con ese tema.
-Hola mamá-, saludó con calma mientras camina hacia la cocina captando la atención de la mujer de cabello verde que se alegró de ver a su hijo.
-¡Izuku mi bebé!-, exclamó la mujer casi como un saludo mientras dejaba el cucharón sobre el fregadero y se apresuraba a acercarse al peliverde para abrazarlo con fuerza.
El hombre de ya 27 años correspondió rodeando la delicada figura de su madre con sus dos brazos para abrazarla.
Como ha pasado el tiempo, un día fue el bebé llorón que ella cargaba en sus brazos, ahora en cambio es un hombre adulto alto y de porte fornido, casi se parece a su padre cuando era joven, las fotos enmarcadas en las paredes pueden confirmar eso.
-Te extrañé mamá-, dijo el pecoso de rizos verdes despegándose lo suficiente del abrazo para mirar a los ojos a su querida madre.
-Yo también Izuku, aunque no me extrañarías si te quedaras a vivir con tu padre y conmigo-, respondió ella como si estuviera regañándolo y haciendo un puchero al mismo tiempo.
Él la miró divertido. –Sabes que no puedo, ya estoy grande para vivir con mis padres, ¿Qué clase de impresión daría?-, argumentaba él solo pensando en que parecería más un perdedor de lo que ya se siente.
-No me importa, puedes ser todo un hombre pero sigues siendo mi bebé y me haces falta en casa-, decía la mujer fingiendo tristeza mientras se talla un ojo melancólicamente, toda una actriz si eso le sirve para convencer a su hijo. –De cualquier manera Izuku, ¿por qué no estás vestido?, tenemos que irnos luego de almorzar-, le preguntó a él que alzó una ceja confundido mientras la ve volver a cocinar.
-¿Vestido para qué?, ¿A dónde vamos?-, le preguntó a su madre bastante intrigado por lo que ella estaba hablando, él no recuerda que tuvieran planes de salir.
-¿No leíste el mensaje que te envié?, vamos a una entrevista de matrimonio-, respondió la mujer con una suave sonrisa mientras revisa la salsa del curry.
-¿Para quién?-, preguntó él confundido mientras la observa cocinar.
-Para ti por supuesto-, fue la respuesta que lo tomó por sorpresa y lo dejó en shock durante varios segundos.
-… ¿Qué?-, fue lo único que salió de su boca ante su incredulidad en estos momentos.
-Has memoria Izuku, te dije que asistirías a esta entrevista hace dos semanas, como a estas alturas de tu vida no tienes ninguna chica con la que planeas pasar tu vida yo como tu madre he estado buscando alguna que sea indicada para mi bebé-, las palabras de Inko no podían despejar la sorpresa en el rostro de su hijo que trataba de procesar toda esta información.
Vale, es cierto que no tiene una pareja, no ha tenido una por años desde la universidad, entendía que su madre siendo como es se preocuparía y la verdad ha habido llamadas de atención con respecto al tema pero las ha ignorado, sin embargo buscarle ella misma alguien con quien casarse ya es pasarse.
-Mamá, para el carro un momento, debo pensar esto un poco más… no hay nada que pensar, ¿por qué una entrevista de matrimonio?-, preguntaba el hombre mirando a su madre en busca de una respuesta.
Primero que todo, una entrevista de matrimonio es bastante repentina, ¿acaso las madres normalmente no le presentan una chica simpática?, ¿por qué la suya tiene que saltarse casi hasta el último paso?, eso es excesivo.
-Porque sé cómo eres Izuku y vas a rechazar a cualquier chica que te presente, eres bastante solitario y solo quiero que seas feliz, por eso arreglé una entrevista de matrimonio dentro de 2 horas con ella y sus padres-, respondió la mujer tan tranquila como si se hablara del clima mientras revisa que el arroz no se queme.
-Espera espera espera, ¿sabes que no puedes hacer eso sin mi permiso?, es decir, ya soy un adulto, no necesito que me busques una esposa, además no quiero casarme todavía, sería demasiado tener que casarme con alguien a quien no conozco-, argumentaba él tratando de hacer entrar en razón a su madre con toda la paciencia posible.
La mujer se quedó tiesa en su sitio y giró su cabeza lentamente para ver a su hijo, quien sintió un escalofrió recorrer su columna al ver esa expresión demasiado gentil y amigable.
-Izuku mi niño, parece que no entiendes unas cosas, uno: me preocupas y solo me quedaré tranquila cuando estés junto a una buena chica, dos: esta entrevista es justamente para que la conozcas y se lleven bien, tres: soy tu madre y puedo hacer lo que sea por tu bien porque eres mi bebé, asi que vas a subir a tu habitación, vas a arreglarte y vamos a almorzar para después irnos, ¿entendiste?-, fueron las claras y firmes palabras de la mujer que seguía viendo a su hijo con esa expresión.
-E-Entendido-, aceptó él con algo de miedo y sintiéndose derrotado.
Con todo dicho su madre continuó cocinando y él de nuevo subió al segundo piso en dirección a su habitación, al entrar cerró la puerta y recostó su espalda de la madera, entonces con un suspiro se dejó caer para terminar sentado en el suelo mientras levanta la cabeza con cansancio.
Sí, es un perdedor, un adulto de 27 años siendo mangoneado con facilidad por la autora de sus días para que se case.
De cierta manera se lo buscó, sabe el tipo de mujer que es ella, alguien bastante tradicional, de las que opina que el matrimonio es algo obligatorio para ser feliz asi como tener hijos y formar una familia. No es que él criticara ese pensamiento suyo, solo que esa no es la felicidad que él buscaba para sí mismo.
¿Aunque a estas alturas qué puede llamar felicidad?, no se ha sentido pleno ni satisfecho con su propia vida desde que tiene memoria, no ha cumplido su sueño de toda la infancia de ser un héroe y en cambio terminó viviendo una vida que para nada quería.
Ahora es un hombre vacío sin sueños ni aspiraciones, trabaja y trabaja en un trabajo que no le interesa cada día solo para obtener dinero para auto sustentarse, entrena y entrena su cuerpo solo para desahogar su frustración. Santo dios, si hasta el solo hecho de que haya tenido pareja en el pasado solo fueron vagos intentos de su parte por tratar de encontrar aquello que le de sabor a su hueca vida.
Los únicos aires de calidez que tiene son sus padres, quienes le pidieron disculpas miles de veces por el hecho de que no hayan podido darle un cuerpo que albergara algún Quirk que le ayudara a cumplir su sueño, pero él los tranquilizó y vivió esta "vida decente" para no preocuparlos y que pudieran vivir tranquilos.
Patético, ¿no es así?, un hombre adulto lamentándose por no haber podido cumplir un tonto sueño de un niño soñador. No puede evitar sentirse así pese a saber que sentir lastima por sí mismo no ayudará en nada, no lo puede evitar, no puede, ya ha intentado incontables veces ver el lado bueno de las cosas pero al final siempre llega al mismo pensamiento:
Esta no es la vida que debería vivir… él debería ser un héroe que salve a las personas con una sonrisa.
-Ya debo dejar de quejarme, no pierdo nada asistiendo a esa entrevista, no es como si tuviera algo más que hacer el resto de la tarde-, se dijo a sí mismo el peliverde para luego ponerse de pie e ir a elegir el atuendo que llevará.
El tiempo transcurrió en un abrir y cerrar de ojos.
Él se puso un pantalón elegante, una camisa blanca arremangada hasta los hombros y una corbata roja. Una vez vestido bajó a almorzar con su madre y ella comenzó a explicarle varios detalles con respecto a la entrevista.
Cosas como ser cordial y respetuoso hacia los padres de la joven y tratar de conocerla para ver si tienen cosas en común entre varias cosas más, sin embargo él no le prestó atención al resto, después de todo no tiene interés en el asunto y la verdad siente lastima por quien fuera la fémina a la que su madre estaba tratando de juntar con él.
Al terminar de comer, Izuku ayudó a su madre a limpiar los trastos, él tomó las llaves de su auto y salió junto con ella de su "humilde" hogar en dirección al lugar donde se realizaría la entrevista de matrimonio.
Durante el camino la mujer seguía dándole consejos a su hijo sobre cómo comportarse o que cosas decir, por su parte el pecoso hombre seguía mirando el camino con desinterés.
De verdad ama a su madre, dios sabe que si, pero desearía que no se inmiscuyera tanto en su vida hasta el punto de obligarle a considerar el matrimonio. No tiene aspiraciones, metas u objetivos a la larga, se considera a sí mismo alguien aburrido y sin algún punto positivo, ni siquiera sabe cómo hacerse feliz a sí mismo, ¿cómo se supone que hará feliz a otra persona?.
Llegaron al lugar sin inconvenientes, él estacionó el auto y ambos entraron al edificio con estructura japonés tradicional.
Madre e hijo llegaron al mostrador donde la recepcionista se sorprendió al ver al hombre peliverde, adoptando un comportamiento bastante educado y respetuoso y los guió al salón que la señora Midoriya reservó.
Él caminaba unos pasos por detrás de su madre y la recepcionista, en los pasillos observaba de reojo las otras habitaciones donde estaban personas en medio de otros asuntos, conversaciones entre amigos, reuniones de negocios, etc.
La recepcionista los llevó a la última sala del edificio. –Aquí estamos, ya sus invitados llegaron hace unos minutos y están adentro, por favor siéntanse libres de llamar su necesitan cualquier cosa y se las traeremos al instante-, decía la amable empleada sonriendo algo nerviosa mirando a Inko, aunque la mujer Midoriya sabe que esa actitud se debe a la presencia de su hijo.
-Muchas gracias, le avisaremos cualquier cosa-, respondió Inko con una amable sonrisa y la empleada hizo una reverencia y se retiró del lugar. –Muy bien Izuku, ¿recuerdas todo lo que te dije?-, le preguntó ella al hombre joven detrás suyo.
-Uh-hu-, fue el sonido que él hizo para responder positivamente, pero en cambio recibió un pequeño codazo de su madre. –Si lo recuerdo, ¿contenta?, solo vine para complacerte pero sigo sin estar de acuerdo con esto-, decía él algo molesto mientras se rascaba la cabeza un poco.
Inko inhaló y exhaló para calmarse, luego se volteó a ver a su hijo y le observó preocupada. –Izuku, entiendo que no quieres esto, pero comprende, eres un hombre apuesto y exitoso, sigues siendo joven y tienes aun todo una vida por delante, pero a pesar de eso tu padre y yo sabemos que en realidad no eres feliz, sabemos que esta no es la vida que querías pero no podemos hacer nada al respecto, esto es la único que puedo hacer para tratar de hacerte feliz-, decía la peliverde mirando a los ojos a su hijo que le escuchaba en silencio.
Él comprende eso, sabe que todo lo que hace ella es por él, que está preocupada por él, que solo quiere lo mejor para él, lo sabe y lo aprecia mucho, pero sin importar sus intenciones, tratar de unirlo en matrimonio con una extraña no es lo correcto, menos aun considerando la posición de él y los intereses ocultos que puede tener la familia de la joven.
La mujer supo leer las preocupaciones de su hijo y le sonrió suavemente. –No le des vueltas al asunto, sin importar quien seas tú o las intenciones de los padres de ella, lo que importa es que al menos tú y ella se lleven bien, por favor prométeme que al menos harás el intento de hacer que esto funcione, por favor prométemelo Izuku-, le dijo Inko gentilmente a su pequeño que es dos cabezas más alto que ella.
Izuku respiró y con un suspiro se resignó a aceptar las palabras de su madre. –Está bien, lo intentaré-, fue su respuesta y la mujer se dio por complacida y le dio un corto abrazo a su hijo que sonrió ligeramente también abrazándola.
Con todo dicho ella se alejó y se revisó para asegurarse de que estaba presentable, ella inhaló y exhaló durante unos segundos para tomar valor para entrar, lo cual divirtió un poco a Izuku, se supone que quien debería estar más nervioso es él, ¿cierto?.
Inko al estar lista abrió la puerta y madre e hijo observaron al interior de la amplia sala tradicional e ingresaron cerrando la puerta corrediza.
En el medio de la habitación había una mesa de madera con tres cojines de cada lado, obviamente un lado era para Izuku y sus padres mientras que del otro lado ya estaban sentados la chica en cuestión y sus padres.
Izuku se sintió algo sorprendido al ver a la joven sentada en medio de sus padres, una joven y hermosa chica de cabello oscuro y lacio que cuelga justo debajo de sus hombros al tener una parte recogida, tiene ojos negros y un lunar debajo de su mejilla derecha.
(Una adolescente), pensó él incómodo para sus adentros ante la obvia diferencia de edad entre él y la joven que sonreía mientras lo mira.
Él quiso objetar este hecho a su madre discretamente, pero ella con una sencilla mirada le dijo que se sentara y él cansado solo obedeció y se sentó en el cojín del centro que le tocaba mientras que su madre se sentaba a su lado.
-Buenas tardes, es un placer verlos en persona-, saludó Inko educadamente a los padres de la chica que estaban sentados del otro lado de la mesa.
El hombre de corto cabello oscuro asintió con la cabeza. –El placer es nuestro Midoriya-san, de verdad agradecemos que haya tenido a nuestra hija en consideración-, dijo el hombre con una sonrisa cortes mientras agacha un poco la cabeza al igual que su esposa que parece una mujer amable.
-No hay necesidad de ser tan formales, además debo disculparme por la ausencia de mi esposo, tuvo que atender unos asuntos en el extranjero-, dijo Inko sonriendo ligeramente mirándolos algo avergonzada.
La otra madre de largo cabello negro levantó la cabeza y negó lentamente. –No se preocupe, la verdad estamos más que honrados de solo contar con su presencia y la de Midoriya-dono-, dijo la comprensiva mujer mirando a Inko que se sintió aliviada.
-Muy bien, antes de presentarnos nosotros, es mejor que sean nuestros hijos quienes se conozcan primero, ¿no lo creen?-, les preguntó Inko a los padres de la joven que estuvieron de acuerdo con ella.
Izuku se sintió ligeramente inquieto para sus adentros sin demostrarlo en el exterior, ¿Cómo fue que llegó a esto?, estaba en una entrevista de matrimonio con una adolescente, su madre quiere casarlo con una adolescente, ¿eso es correcto?, ¿acaso su madre estaba al tanto de su edad?, solo porque en Japón una chica se pueda casar luego de los 16 no significa que la deban casar obligatoriamente, eso es una costumbre arcaica.
Ugh, de cualquier manera ya le prometió a su madre que haría el intento de hacer que esto funcionara, aunque él sigue sintiendo pena por la linda chica, si todo esto salía bien estaría comprometida con un hombre mayor que ella y que no tiene la forma de hacerla feliz.
Él cerró los ojos tranquilamente. –Mi nombre es Izuku Midoriya, tengo 27 años, soy el fundador de industrias Midoriya, es para mí un placer conocerte-, se presentó a sí mismo de forma educada y respetuosa mientras que elegantemente inclinaba la cabeza hacia la chica.
Luego fue el turno de la pelinegra, la cual amplió un poco su sonrisa al oír la presentación de Izuku, causando un poco de inquietud en él.
-¡Hola Midoriya-san!, me alegra verte de nuevo, lamento no haberte podido agradecer tu ayuda en aquel momento, de verdad me salvaste-, decía la alegre pelinegra de forma informal rascándose una mejilla con un dedo, dejando de piedra a sus padres y divirtiendo a Inko que reía ligeramente por debajo de su mano.
Izuku estaba ligeramente sorprendido por la actitud tan relajada de la chica, pero estaba más intrigado por el hecho de que parecía que ella le conoce desde antes. No de la misma manera en la que le conocen todos, como "el Joven y exitoso CEO multimillonario", sino que parece que en algún momento la ayudó en algo, el problema es que no recuerda nada con respecto a ella.
-T-Tienes que decir tu nombre, cariño-, le decía la madre a su hija que estaba tomándose demasiadas libertades en la manera de dirigirse al CEO.
-Oh cierto-, dijo la chica pelinegra como si se le hubiera olvidado aquello, luego se volteó a ver de nuevo a Izuku y ella sonrió. –Mi nombre es Nana Shimura, tengo 17 años, ¡llevémonos bien!-, se presentó la hermosa joven con una radiante sonrisa mirando a Izuku.
El hombre peliverde sintió que algo no cuadra, quizás sea el momento, el lugar, la situación, la diferencia de edad entre ambos o quizás todas las anteriores, pero estaba seguro de algo: Izuku Midoriya conoció a Nana Shimura.
¿Pero por qué ese pensamiento hizo que por un segundo su corazón se acelerara?.
*Fin del Capitulo*
Y eso ha sido todo amigos. Como vieron, esto no tiene ningún punto por el cual tomarlo, ¿qué demonios es esto?, siendo sincero yo apenas lo sé, quizás merecen una explicación del contexto detrás de la historia para que no hagan preguntas sobre si tal personaje aparecerá o no, o si tal suceso ocurrió o todavía no, pero esa explicación no se las daré, dejaré todo a su imaginación y ya a medida que avance este fic se harán una idea, o quizás no, nunca se sabe si me da la loquera por jugar con las edades y personajes a mi conveniencia.
Espero que les la haya gustado y si es así comenten en los Reviews. Sin nada más que decir me despido hasta la siguiente… Sayonara.
