Después de varios meses de ausencia y con el coco completamente seco de nuevas ideas, finalmente regreso con una nueva historia que se me ha venido entretejiendo en mi cabeza para finalmente poder exponerla y a ver qué opinan.
ADVERTENCIA: Algunas escenas de esta historia están cargadas de sexo explícito y lenguaje subido de tono, principalmente. Sólo apta para mayores de 18 años. Se recomienda discreción.
Ninguno de los personajes es de mi autoría. Está hecho con el único objetivo de entretener. Sobre aviso no hay engaño.
1. LEALTAD HECHA AÑICOS
Tras haber sido vencidos nuevamente por el pequeño Goku, Pilaf y su banda decidieron reemprender la búsqueda del resto de las esferas del dragón, después de que éste revivió al papá del pequeño Upa. Las esferas se habían dispersado nuevamente por todo el mundo y ahora volverían a las andadas para poder reunirlas y realizar su sueño de poder ser emperador de la Tierra.
Sus compinches, Shu y Mai, le seguían a donde quiera que éste fuera de manera incondicional, aún cuando éste los castigaba por su torpeza e ineptitud. Shu, el perro con habilidades ninja y Mai, la alta y atractiva mujer que tenía habilidad para la tecnología y las armas de fuego, seguían a su amo y señor a donde sea. Sin embargo, desde hacía tiempo, ella comenzó a tener dudas sobre hasta dónde y cuándo podría soportar los desmanes megalómanos de su líder, pues le había dado su completa lealtad, aún a costa de su propio orgullo y dignidad; no sabía si su compañero canino pensaba lo mismo que ella, pero seguía ensimismada en todo este torbellino de pensamientos que, en ocasiones, no la dejaban pegar el ojo por las noches. Tenía miedo de confesarle a Shu todas estas dudas y reflexiones, pues podría decirle todo a su amo Pilaf.
Y para empeorar las cosas, los tres se hallaban en una situación muy precaria: el castillo donde residían había sido destruido por Goku, convertido en un simio gigantesco; su fortaleza voladora destruida por la tenebrosamente famosa Patrulla Roja; y ahora, lo único que les quedaba en su haber era una aeronave y algunos de sus robots, los cuales utilizaban para búsquedas en lugares inaccesibles o para ataques sorpresa. Además estaban en bancarrota por no poseer dinero para construir un nuevo castillo, se hospedaban en lugares de mala muerte, a veces huyendo sin pagar el hospedaje, por lo que los habitantes de las aldeas en donde pasaban les habían puesto precio a sus cabezas. Sí, la situación se había vuelto muy desesperada para el trío, pues se había vuelto una lucha por la supervivencia y sólo hallando las siete esferas del dragón cambiaría su miserable suerte.
Era de noche cuando llegaron a una aldea pequeña y de dudosa reputación en donde rastrearon una de las esferas del dragón. Pero lo que no se dieron cuenta, es que el lugar en donde se hallaba era un prostíbulo de mala muerte, donde se juntaba gente de la peor calaña: bandidos, estafadores, prostitutas, vagabundos, drogadictos y marginados sociales. Pilaf creyó que podrían encajar con toda esa gentuza y recuperar la esfera del dragón que, según el radar que poseían, estaba en ese lugar. Al entrar, había mucha gente, el olor a licor mezclado con los hedores corporales de la gente era realmente insoportable, hacía calor
- ¿Alguno de ustedes ha visto la esfera por alguna parte? –dijo el marciano azul a sus dos compinches.
- No, mi señor –dijo Shu tratando de no llamar mucho la atención del público.
- Mi señor –dijo Mai en voz baja –creo que ya la encontré –señalaba viendo el radar que traían consigo. La amplió más para poder ver con exactitud su ubicación.
Los tres se pusieron a ver por todas partes y comenzaron a buscar exhaustivamente por todo el lugar, olvidando por completo que debían permanecer discretos, lo cual empezaba a producir incomodidad a todos los que estaban en el lugar. Mai, quien poseía el radar, se dirigió hacia el segundo piso del lugar, donde algunos clientes hacían sus "cosas" con las prostitutas que había en el sitio; entró a un cuarto, comenzó a hurgar por todo el lugar; atrás de ella aparecieron Pilaf y Shu.
- ¿La encontraste? –preguntó ansioso el ninja canino mientras su compañera inspeccionaba por debajo del colchón de la cama cuando…
- Jajajaja –una carcajada malévola se escuchó por detrás de los tres, haciendo que se estremecieran.
- ¿Qué fue eso? –preguntó alterado Pilaf; los tres volteaban por todas partes muy asustados. Luego se escuchó el sonido de una puerta cerrándose.
Los tres voltearon hacia atrás y había tres sujetos de aspecto pandillero. Uno de ellos era alto, con el torso desnudo y cubierto de tatuajes, su cabello era largo y puntiagudo hacia arriba pintado de púrpura, usaba unos brazaletes con púas en las muñecas y usaba unos pantalones con estampado de camuflaje y botas militares; otro era un poco más alto que el primero, cabello rubio, una espesa barba y un grueso mostacho, no tenía cabello, usaba un chaleco color azul claro y pantalones de mezclilla del mismo color y unos tenis negros. El tercero era el más bajo y gordo, vestido con una camiseta negra sin mangas, usaba guantes y pantalones de mezclilla color negros. Los tres sonreían de forma malévola.
- Hola, "señor Pilaf" –dijo malévolamente el maleante de los pelos puntiagudos.
- ¡¿Quién rayos eres tú?! –exigió Pilaf nervioso -¡¿Cómo es que sabes mi nombre?!
- Chicos –dijo el sujeto barbudo –Tal parece que este enano azulado tiene mala memoria.
- Sí –dijo el sujeto regordete acercándose a Pilaf –O tiene mala memoria o sólo se hace el tonto.
- ¡No se atrevan a tocar a mi amo! –exclamó Mai empuñando su pistola, mientras que Shu sacó su espada, tratando de proteger a su señor.
Sin embargo, el sujeto barbudo, en un movimiento repentino, agarró el arma de la pelinegra y la tomó a ella por detrás, maniatándole los brazos.
- ¡Suéltame! –exclamó ella sintiendo dolor -¡Me lastimas! ¡Shu, ayúdame!
- Lo siento, cariño –dijo el tipo regordete –pero tu perra faldera no está en disposición de ayudarlos en este momento –Mai vio con horror a su compañero tirado boca abajo en el suelo siendo pisoteado por el sujeto. Pilaf también se quedó horrorizado.
- ¿Quieres saber cómo es que te conocemos? –dijo el de los pelos de escoba –Será porque, antes de que contrataras a este par de perras –señaló a Mai y a Shu –nosotros estábamos a sus órdenes "amo" –él se inclinó haciendo una reverencia de forma burlona hacia Pilaf.
- Sí –continuó el de barba rubia –nosotros tratamos de ayudarle a buscar las Esferas del Dragón, pero sus caprichos y su enorme ego no soportaban algún fracaso y, cada vez que fallábamos en la búsqueda de las dichosas esferas, éramos continuamente castigados hasta que un día simplemente fuimos despedidos por ti, estúpido marciano.
- Y tuvimos que buscar algún medio de sobrevivir –continuó el regordete mientras levantaba a Shu inconsciente –y ahora nos volvimos cazarrecompensas. Nos hemos vuelto muy conocidos en toda el área y nos pagan bien. Pero eso no borra años de servicio que al final no sirvieron de nada.
- Pero siempre hemos estado al tanto de todo lo que le ha sucedido en la búsqueda de las Esferas –continuó el de pelos parados –Y sabemos que han venido por esta Esfera –sacó de uno de sus bolsillos una de las esferas del Dragón, que era de dos estrellas. Pilaf vio la esfera reluciente, pero sabía que ellos no se la darían así como así, por lo que procedió a hacerles una oferta.
- ¿Qué es lo que quieren a cambio de la esfera? –dijo Pilaf –Porque sé que ustedes quieren algo a cambio.
Los tres comenzaron a discutir entre ellos en privado para ver qué es lo que quisieran ellos a cambio de la esfera. Al terminar de discutir, le dijeron su oferta a Pilaf.
- Como sabemos que no tienes dinero ni nada de valor qué ofrecernos –dijo el sujeto barbudo –Sólo hay una cosa que queremos –luego levantó un dedo y señaló a… -Ella.
- ¡¿QUEEEEEEE?! –exclamó Mai escandalizada, al igual que Pilaf y Shu, quien había recuperado el conocimiento después de la paliza.
- No te preocupes –dijo el de cabellos parados –No nos quedaremos con ella, pero sí nos gustaría estar con ella para… tú sabes.
- ¿Qué cosa? –preguntó Pilaf, quien parecía no comprender a qué se refería el sujeto.
- Acércate –dijo el sujeto de pelos parados y Pilaf, nervioso se le acercó y éste comenzó a susurrarle al oído el para qué querían ellos a Mai. El rostro del marciano comenzó a descomponerse ante la oferta de éstos. Mai y Shu miraron el rostro de su jefe cómo éste comenzaba a perder color.
- No me gusta para nada a dónde va esto, Shu –dijo Mai profundamente nerviosa.
- A mí tampoco –dijo Shu igual de nervioso, pero tratando de ser optimista –Pero esperemos que sea algo en que todos salgamos ganando –Luego, Pilaf, cabizbajo y con semblante serio, se dirigió a Mai; le habló en voz baja:
–Estos hombres nos dejarán con vida y nos darán la esfera –dijo el marciano con voz baja como si hubiera sido derrotado de nuevo por Gokú –pero a cambio quieren… tener sexo contigo.
- ¡¿PERO QUÉ…. DE QUÉ ESTÁ HABLANDO, SEÑOR?! –exclamó Mai horrorizada -¡¿ACASO USTED ACABA DE ACEPTAR ESE TRATO?! ¡¿PRETENDE DEJAR QUE ESOS IDIOTAS ME USEN COMO SU ESCLAVA SEXUAL?! ¡¿SE HA VUELTO LOCO?!
- Es eso, o terminamos los tres muertos –dijo Pilaf en voz baja, apretando los puños muy fuerte -Y no sólo eso –continuó Pilaf con el mismo semblante –tú y yo, Shu, debemos presenciarlo todo.
- ¡¿QUE QUÉEEEEEEEEEEE? – exclamó el perro ninja al saber todo eso.
- Así que –dijo el regordete con una malévola sonrisa -¿Qué deciden? ¿O lo hacen o se convierten en cadáveres?
Los sujetos ataron a Pilaf y a Shu a una sillas, espalda con espalda, mirando indefensos cómo Mai se tendría que rendir ante los deseos de esos tres malandrines.
Mai, asustada como nunca antes lo había estado en su vida, se acercó poco a poco hacia los maleantes, mientras ellos se saboreaban al verla. Ella, sin decir ni una palabra, comenzó a desvestirse, quitándose el abrigo primero, luego los pantalones, después las botas, los guantes, hasta quedar solamente en paños menores; luego ella comenzó a bajarse las bragas y a quitarse la blusa sin mangas y, al último, se quitó el sostén, mostrando su busto.
- Mai… -dijo Shu con voz débil mientras veía a su compañera de andanzas irse degradando de esa forma ante esos sujetos. Pilaf apretaba los puños bastante fuerte, clavando sus uñas en sus palmas y apretaba fuertemente los dientes, sintiéndose completamente indefenso, sin poder hacer nada para ayudar a Mai, sabiendo que fue él quien hizo ese estúpido trato.
- Ahora –dijo el tipo de pelos parados –tu primera tarea será esta –los tres se bajaron los pantalones y la ropa interior, mostrando sus miembros flácidos. Mai se quedó horrorizada por lo que tendría que hacer –Vas a ponerlas tan duras como rocas –Mai se puso de rodillas con su rostro a la altura de los miembros de los tres sujetos; se sintió asqueada por lo que estaba a punto de hacer.
Colocó el miembro del tipo de los pelos parados en su boca y procedió a chuparlo como si estuviera chupando una paleta. El sabor era realmente desagradable y su saliva se iba impregnando en él.
- ¡Oye, perra! –exclamó impaciente el sujeto barbón -¡No te olvides de nosotros! –le agarró una mano a la chica y se la puso en su miembro para que ella comenzara a masturbarlo. El otro agarró la otra mano de Mai para que también lo estimulara.
Pilaf y Shu estaban completamente pálidos al ver cómo Mai se convertía en la perra de esos maleantes. Shu estaba al borde de las lágrimas mientras que el rostro de Pilaf se iba tornando de un color carmesí lleno de ira.
- ¡Eso es, perra! –exclamó el tipo regordete -¡Haz que me corra! –Ella aumentó el ritmo de la mamada y de la estimulación hasta que… -¡Me vengo! –exclamó el de pelos parados. Los tres se corrieron y esparcieron su semen sobre el rostro y el busto de Mai; ésta se sintió exhausta por el esfuerzo, además de que sentía ganas de vomitar.
- ¡Qué asco! –exclamó Mai, poniéndose en cuatro patas, tratando de escupir el semen que quedó en su boca.
- Estamos apenas empezando, perra –dijo malévolamente el sujeto de barba –ahora viene lo mejor.
El de pelos parados agarró a Mai, completamente indefensa, y la puso sobre la cama boca arriba. Su rostro se descompuso cuando sintió cómo el miembro del tipo se introdujo de golpe dentro de su vagina, profiriendo un grito desgarrador.
- ¡AAAAAAGGGGGGGHHHHHH! –gritó Mai con lágrimas en los ojos, sintiendo el enorme pene dentro de ella. Luego gritó desesperada -¡AMO PILAF! ¡SHU! ¡QUE ALGUIEN ME AYUDE!
- Puedes gritar todo lo que quieras –dijo con placer el sujeto barbón –Eso nos excita más.
Pilaf y Shu trataron desesperadamente de aflojar sus ataduras para tratar de ayudar a Mai, pero fue inútil. Fue una tortura también para ellos el ver cómo Mai era violada continuamente… pero aún faltaba lo peor.
Mientras gritaba y pataleaba desesperada, también comenzó a ser golpeada en el rostro, dejándole marcas y moretones notorios. Luego el sujeto de pelos parados exclamó:
- ¡Espero que estés lista! ¡Porque voy a correrme dentro de ti!
- ¡NO! ¡NO LO HAGAS! –exclamó ella histérica -¡SÁCALO DE MÍ! ¡NO QUIERO QUEDAR EMBARAZADA!
- ¡Demasiado tarde! –exclamó él mientras sintió como todo el semen salía de su pene, llenando el interior de la vagina de su víctima, quien sintió el espeso líquido caliente dentro de ella, haciendo que pegara un grito al llegar al clímax y luego se desmayara.
- ¡MAI! –gritaron al unísono Pilaf y Shu, viendo con horror a Mai desmayada sobre la cama, con la mirada perdida hacia el horizonte, con la lengua de fuera y saliva saliéndole de la boca y su cuerpo temblando por el cansancio -¡YA BASTA! ¡DETÉNGANSE! –exclamó desesperado Pilaf, pero sus palabras no fueron escuchadas.
- Ahora seguimos nosotros –dijo el tipo regordete mientras él se colocaba sobre la cama boca arriba con el pene parado y duro como piedra. Los otros dos tomaron a Mai de los brazos y la levantaron en el aire para que el pene pudiera entrar dentro de la vagina de la pelinegra. Ella sintió dolor al sentir otro pene insertado dentro de ella.
- ¿Sabes? –dijo el de pelos parados –tengo ganas de probar ese gran culo que tienes, puta –se colocó detrás mientras ella veía aterrada lo que vendría después; él abrió sus nalgas y procedió a introducir su miembro, todavía duro, en el ano de Mai –A ver si con esto te pones más cachonda.
- ¡AAAAAAGGGGGGGHHHHHH! –gritó ella con todas sus fuerzas, mientras sentía cómo un segundo pene se introducía por su "puerta trasera". Sentía como ambos penes la estimulaban al doble de cuando solamente era un pene. El sujeto de pelos parados tomó a Mai de los brazos y comenzó a "bombearla" violentamente -¡DÉJENME IR! ¡POR FAVOR! –gritó ella con todas sus fuerzas, llorando, hasta que, el tipo barbón le introdujo su pene en la boca.
- ¡A ver si con esto te callas! –exclamó él impaciente.
Mai sintió el sabor asqueroso de otro pene en su boca, sintiendo muchas náuseas y su cabeza comenzaba a darle muchas vueltas, creyendo que en cualquier momento se iba a desmayar; sentía que sus fuerzas le estaban abandonando y muchas cosas se agolparon en su cabeza: de que quería estar muerta, de que la culpa de todo esto era de Pilaf, que se sentía al nivel de una mujerzuela barata… en fin, muchas cosas pensaba en ese momento.
- ¡Voy a correrme! –gritó el tipo de los pelos parados, inyectando una buena dosis de semen dentro del recto de Mai. Ella profirió un grito ahogado, debido al pene que todavía tenía en su boca.
- ¡Allá voy! –gritó el sujeto regordete mientras descargaba su "leche" dentro de la vagina de su víctima.
- ¡No me ganarán! –gritó el sujeto barbón lanzando su semen en el interior de la boca de la pelinegra, haciendo que ella lo tragara contra su voluntad.
Pilaf y Shu quedaron impactados y congelados al ver cómo los tres se corrieron en Mai, dejándola tendida sobre la cama, cubierta de semen, al igual que le corría por fuera de su boca, su vagina y su ano.
- ¡VOY A MATARLOS! –estalló Shu encolerizado al ver el estado de su compañera -¡EN CUANTO SALGA DE ESTO, VOY A MATARLOS CON MIS PROPIAS MANOS!
- Creo que no estás en posición para hacer un carajo, perra –dijo sonriente el tipo de pelos parados –Así que, yo que tú, mantendría ese enorme hocico cerrado si quieres mantener el pellejo –Shu se le quedó mirando fijamente al sujeto, temblando de rabia. Pilaf no dijo ni una palabra, con la mirada y la cabeza baja, temblando de ira, pero sin mostrar ninguna emoción.
- Ah, por cierto –dijo el sujeto regordete –Aquí está el pago, por habernos permitido gozar con esta muñeca –Sacó la esfera del dragón y la arrojó a la cama junto a Mai, quien se encontraba semiinconsciente y desnuda, con moretones y golpes en todo el cuerpo. Los tres se vistieron y se fueron marchando, hasta que al final, el de pelos parados dijo: -Diviértanse. Jajajaja.
Una vez que se retiraron, Pilaf y Shu trataron de desatar las cuerdas; Shu comenzó a morderlas y, de a poco, las cuerdas se rompieron. Finalmente estaban libres y se dirigieron hacia la cama donde yacía Mai, quien lentamente empezaba a recuperar la consciencia, derramando unas cuantas lágrimas por lo que había pasado.
- ¡MAI! ¡MAI! –gritó Shu desesperado -¡Respóndeme!
Pilaf, en tanto, sin decir ni una palabra, tomó la esfera del dragón pero, en vez de sentirse triunfante por haberla conseguido, se sintió asqueado y horrorizado por lo que había tenido que hacer para conseguirla. A pesar de que fue una victoria, él la sintió como una derrota, en la que había comprometido seriamente a su subordinada; él podía llegar a ser cruel, despótico y despiadado con sus subordinados, pero incluso él sabía sus límites, sin comprometerlos a este tipo de situaciones.
- Amo Pilaf –dijo una voz detrás de él, en tono sombrío y gélido, provocando que el marciano sintiera escalofríos. Él se volteó lentamente hacia atrás y estaba Mai ya de pie, cubierta con una sábana, mirándolo fijamente, con una mirada llena de ira y odio hacia su amo. Uno de sus ojos estaba temblándole de rabia; apretaba su puño derecho muy fuerte. Shu también tembló de miedo ante el semblante de su compañera.
- Mai… -Pilaf trató de decir algo, pero el terror que irradiaba Mai era de tal magnitud, que al marciano no le salían las palabras –yo…
Pero antes de que pudiera articular alguna otra palabra, el sonido de una bofetada resonó en el cuarto, lanzando a Pilaf hacia una pared, haciendo que soltara la esfera del dragón. Shu quedó aterrado ante la osadía de Mai de haber golpeado a su amo.
- Usted… -dijo Mai con una ira intensa -¡¿CÓMO PUDO LANZARME A ESOS SUJETOS?! –sus ojos parecía que estaban lanzando llamaradas hacia Pilaf.
- ¡Por favor! –exclamó Pilaf desesperado -¡Tranquilízate! ¡Tómalo con calma!
- ¡Por favor, Mai! –intervino Shu -¡Debes calmarte!
- ¡NO METAS TUS NARICES EN ESTO, SHU! –exclamó Mai hecha una fiera dirigiendo una mirada llena de ira a su compañero -¡ESTO ES ENTRE ESTE MARICA Y YO! –Shu estaba muy asustado, tanto por la actitud de Mai como por el lenguaje, que hizo que se escondiera atrás de la cama -¡LE HE SERVIDO A USTED DE MANERA INCONDICIONAL, LE HE SEGUIDO HASTA LOS CONFINES DEL MUNDO SIN CHISTAR, A PESAR DE SUS AMENAZAS, DE SUS TORTURAS Y SUS REGAÑOS! ¡AHORA ME SIENTO DEGRADADA, VEJADA, COMO UNA PROSTITUTA CUALQUIERA!
Pilaf se quedó sin palabras ante la rabia desbordada de su subordinada, pues no se le ocurrió nada para consolarla.
- ¡AHORA ME DOY CUENTA DE LO QUE RELAMENTE ES USTED! –exclamó Mai extremadamente furiosa e histérica- ¡SOLAMENTE UN PUTO MARICA SIN TANATES, PANTALONES O AGALLAS! ¡QUIESIERA ESTRANGULARLO CON MIS PROPIAS MANOS! ¡PERO MEJOR PREFIERO ALEJARME DE USTED PARA SIEMPRE! –luego ella comenzó a deshacerse en lágrimas -¡RENUNCIO! –tanto Pilaf como Shu se quedaron mudos ante esta última palabra.
Ella, sin pensarlo más, salió corriendo del cuarto, aún con la sábana cubriéndole su cuerpo, dejando su ropa y su pistola atrás y sin mirar ni a Pilaf ni a Shu. Todos los clientes del lugar vieron anonadados a Mai corriendo por el sitio tan sólo vestida con una sábana, llorando desconsoladamente, sin tomar en cuenta las miradas curiosas. Encontró una motocicleta estacionada afuera del lugar y, sin más, la tomó, la encendió y se fue alejando velozmente del lugar, aún llorando, en medio de la noche. Todos se quedaron asombrados por lo que acababa de pasar.
Pilaf y Shu aún no salían de su asombro ante la escena, ambos quedándose con los ojos en blanco; el marciano aún conservaba en su rostro la tremenda bofetada que le dio Mai. Finalmente Pilaf sólo alcanzó a preguntar con un débil hilo de voz:
- Shu… ¿Qué fue lo que pasó? –Shu no respondió la pregunta, al no poder salir de su asombro aún.
Bueno, este es el inicio de esta historia. ¿Qué hará Pilaf para volver a obtener el favor y la lealtad de Mai? ¿Qué hará ella ahora que ya no trabaja para Pilaf? Esperen la continuación en el siguiente episodio.
Por cierto, decidí borrar el crossover de Kaleido Star con Rick & Morty "Mi padre, el científico ebrio", ya que me pareció una historia pésima. Tal vez la rebootee en un futuro, ya que sentía que lo que escribía en ella no tenía sentido alguno. Nos vemos. Chau.
